Archive for Octubre, 2009

Feliz cumpleaños Johanna

// Octubre 30th, 2009 // No Comments » // Gente, Internacionales, Room, clase

Me desperté encontrándome aún bastante mal. Desayuné y me tomé dos pastillas más. Fui con Celine a clase que se había despertado a las 6:30 para estudiar. Las dos teníamos un examen.

Entré en clase y me senté en un sitio cualquiera sin gente a mi alrededor. El profesor entró y empezó a decir que quería que separáramos las mesas, hiciéramos columnas rectas… vaya, lo normal en un examen en España. Luego nos repartió dos tipos distintos de examen tipo test. Fue sentirse como en casa.

La última pregunta del examen era:

34. Aprender PHP es (todas las respuestas valen un punto así que contestad lo que queráis):

a) ¡Divertido!

b) Divertido pero mucho trabajo.

c) Normal.

d) Mucho trabajo.

e) Otro:

Yo elegí la e y le puse que era divertido hasta que llegabas a la parte de cookies, sesiones y demás.

Luego fui a Starbucks y me compré un White Chocolate Moka. Riquísimo. De vuelta a la segunda clase. Se me olvidó deciros que el lunes, una chica que conozco de clase, se sentó al lado mío con una ración de seis sushis. A las 11 de la mañana. Le dije:

- ¿En serio te apetece sushi ahora?

- Es mi preferido.

Ese día llevaba botas de agua, se las quitó en medio de clase y se quedó descalza. El miércoles llevaba chanclas (había escrito “chanclas” en inglés y lo he tenido que borrar y traducir. Ya pierdo el norte con los idiomas). Es una locura de chica.

Por el camino entre las dos clases me encontré con Tina que me contó que lo estaba pasando mal porque había problemas en su casa. Me refiero a su casa en Suecia.

Tercera clase. El profe empieza a repartir los exámenes. ‘Ana’. Y me da el mío. Lo miro. 15/15. 100%. Un diez. Tengo un diez. ¡¡¡Tengo un diez!!! Me giré a mis compañeros de clase y les dije:

- ¡Estoy tan feliz! ¡Ya no siento que me duela la garganta!

Volví a casa.

Me puse a intentar hacer los deberes que no había podido hacer el día anterior porque me encontraba fatal. Conseguí hacer la mitad y me tuve que ir a clase. Celine también tenía que ir a así que fuimos juntas. Era la primera vez que iba por el bosque desde que pillaron a los atracadores. Los han metido en la cárcel con fianzas, bastante altas por lo visto, en espera del juicio.

Llegué a clase. El profesor estaba contestando muchas dudas de los deberes pero aun así quiso que los entregáramos. Katie me dijo que tenía todos los números mal y estaba como loca intentando arreglarlo. Yo entregué lo que tenía. Durante el descanso fui a hablar con el profesor y le expliqué que había estado mala. Él me dijo que no podía decirme que lo entregara más tarde porque no era justo para los demás pero que le mandara un email recordándoselo y lo tendría en cuenta.

Volví a sentarme con Katie y Lorraine. Lorraine, la señora que va en nuestro grupo de proyecto, dijo que el lunes no vino porque estaba mala y va Katie y le suelta que a ver si tendría gripe A. Yo dije:

- Creo que me voy a sentar al otro lado de Katie. (Lejos de Lorraine).

Pero Lorraine empezó a asegurar y asegurar que no tenía gripe A, sólo un resfriado. Luego decidimos que íbamos a quedar el viernes a la 1 para llamar al chico de los Dining Services (los servicios de los comedores del campus) para quedar a alguna hora y entrevistarlo. Miré a Katie y le dije:

- ¿Vamos a quedar sólo para llamarle?

- Sí -riéndose- Bueno también podemos pensar que vamos a preguntarle cuando le entrevistemos así no quedamos sólo para llamar.

Así quedamos. Una hora más y se acabó la clase. Me fui con Katie al autobús y fue bastante guay tener a alguien con quien hablar antes y durante el bus. Ya lo había hecho con Michelle, pero en español, y con Thomas pero no es lo mismo. Con Katie me entiendo muy bien así que es genial. Le conté cosas de mi increíble vida diaria.

- Así que tengo dos compañeras de habitación asiáticas y la otra de Europa, como yo. Pero una de las asiáticas es lo peor. Se pasa el día diciendo que los asiáticos son lo mejor. El otro día estábamos hirviendo arroz y se puso a decir que teníamos que lavar el arroz antes de cocinarlo y que le hiciéramos caso porque era asiática.

Katie se partió y me contó que ella sólo tiene una compañera de habitación y un perro que creo que es de la compañera. El perro es uno de esos perros enanos y por lo visto es el amo y señor de la casa, se sienta donde le da la gana y es imposible moverlo. Según Katie una compañera de habitación está bien porque es relajado y tal pero que con tres es drama asegurado.

Es genial porque se baja sólo una parada antes que la mía y son dos paradas que están muy cerca, así que debemos vivir bastante cerca.

Celine me contó por la tarde que a Ha no le había gustado que Yukari viniera. Yo le dije que cuando tuvimos que decidir que tipo de habitación queríamos yo dije que quería una más social que de estudio así que… Celine cree que puso por partes iguales pero es que lo de Ha es exagerado. Va a clase, vuelve y se sienta en el ordenador y no sale hasta que vuelve a tener clase. Si estas en un sitio aburrido o no hay nada que hacer… pero por favor, estamos en una universidad increíble. Hay muchísimas cosas que hacer. Muchísimas. Mil veces he tenido que dejar algo de lado porque tenía dos cosas a la vez. Pero Ha nada, si el viernes se puede saltar las clases, se va el jueves por la noche a casa. Para mí es muchísimo mejor y creo que para toda la casa en realidad.

A las siete había quedado con Thomas y Michel en casa del primero que vive justo cruzando la calle para acabar el trabajo que había que entregar el viernes. Estuvimos hasta las diez, volví a casa y me reuní con Celine y Yukari para ir al apartamento de Johanna a decirle feliz cumpleaños en plan breve ya que había repetido mil veces que no quería fiesta ese día porque el viernes tenía un examen. Las compañeras de habitación de Johanna le habían hecho dos tartas así que estuvimos comiendo un trozo de tarta y hablando con los demás. Al rato volvimos a casa y a dormir.

Jugadora profesional de frisbee

// Octubre 29th, 2009 // No Comments » // Deportes, Internacionales, Room

La verdad es que el martes fue bastante normal.

Me levanté y fui a clase de frisbee. Jugamos un partido y acabamos 6-6. En frisbee cada vez que alguien marca, los equipos cambian los campos. Hubo un ratito que cada vez marcaba el equipo que no tenía el sol de cara. El partido fue muy entretenido, como siempre soy buena defendiendo y acabo empotrándome contra gente. Como podéis ver por el resultado final la cosa estuvo muy igualada.

Además el profesor añadió otra cosa más a todo lo que ya sabemos de frisbee: sólo puedes tener el frisbee 10 segundos. Si estás más de 10 segundos tienes que tirar el frisbee y el otro equipo juega. Cada día añadimos cosas y se complica todo, pero sigue siendo muy divertido.

Luego volví a casa. Hacía muy buen día. Me duché y estuve estudiando un poco y poniéndome al día con las crónicas. A la hora de comer decidí hacerme otro arroz a la cubana para que no se pusiera mala la salsa de tomate que me había sobrado. Esta vez conseguí hacer los huevos sin problemas y uno incluso con la forma perfecta.

Por la tarde decidí ir a Haggen a hacer la compra con la cámara de fotos ya que estaba todo precioso. Estuve haciendo muchas fotos, compré y volví a casa.

El resto del día fue de lo más normal y aburrido. Estuve hablando con Celine a ratos, a ratos estudiando… ya que al día siguiente tenía un examen, y haciendo la colada.

Por la noche empecé a encontrarme bastante mal. Justo cuando acabé de estudiar y decidí doblar la ropa y meterme en la cama, llegaron Eunji, Nell y Celine, que se había ido a la biblioteca y se había encontrado con las otras. Eunji me dijo que ella creía que yo tenía fiebre y yo le dije que lo que pasaba es que ella venía de fuera con las manos heladas. Aun así me encontraba fatal.

Revisé la caja de la pastilla que me había tomado y resultaba que había que tomarse dos. Genial…

Me tomé otra y me metí en la cama.

En cuanto estuve cómoda oí como alguien tocaba a la puerta. Celine abrió. Era Yukari. La oí hablar un rato pero me quedé dormida en seguida.

Día corto, sí. Pero es que básicamente hice frisbee, ir a comprar y fotos.

Mi primer examen de escribir

// Octubre 29th, 2009 // 1 Comment » // Internacionales, Room, clase

Me desperté, desayuné y me fui a clase.

Durante las dos primeras clases atendí mientras repasaba el examen que tenía durante la tercera hora.

La primera la podía descartar ya que hablaba de normalización de bases de datos y eso se me da bastante bien. La segunda es algoritmos así que le hice bastante más caso.

Llegué a la hora del examen y nos sentamos como siempre. El profesor entró y nos pidió que nos separáramos un poco. Vale, tenía sentido ya que la clase es enorme y somos súper pocos. El examen era de preguntas cortas. Lo leí y quedé bastante contenta porque vi que me sabía casi todas las preguntas. Las otras escribí algo utilizando mi sentido común.

Volví a casa, comí y a clase otra vez…

La aburrida clase de Operations Management. Estuve hablando con Katie antes del examen y me dijo que hubo un montón de momentos en que tiraban purpurina y eso era lo que más le gustaba. Muy Katie, pensé. Que si recordaba como me dijo que ella pensaba que iban a remontar y justo remontaron. ¡Pues sí! Luego me dijo que ella tenía pases de temporada y que iba a todos los partidos. Su hermano pequeño le acompañaba a Seattle. Ella es del norte de Seattle. Un rollo raro, no acabo de entender que la lleve su hermano pequeño, o vaya con amigos o incluso en bus antes de conducir ella.

Entramos en clase y nos dieron los deberes y el examen corregido. ¡Un 84 de mi primer examen y un 100 en los deberes! ¡Sí! Katie sacó exactamente lo mismo. Nos habíamos equivocado en diferentes preguntas, menos la última que las dos nos la inventamos.

El profesor empezó a comentar las preguntas y cuando llego a la última empieza:

- Esta era muy fácil.

Katie y yo nos miramos y nos reímos un poco.

- La mitad de la clase la tiene bien.

Miradas, más risas.

- Sólo la mitad de la clase se quedó a la segunda hora así que supongo que son esos los que la tienen bien.

¡Katie y yo siempre nos quedamos a las dos horas! Así que nos volvimos a mirar y ya sí que risas totales.

Durante el descanso le conté a Katie lo de que se muriera alguien en el hostal y lo bien que lo pasamos en Seattle y por alguna razón la imagen de nosotros haciendo el check out y que sacaran el cuerpo le hacía mucha gracia y yo pensaba: vale, te entiendo. Algunas situaciones que no deberían ser graciosas por alguna extraña razón te pueden parecer graciosas ¡pero un poco de control!

Acabó la clase, fui a por el bus y me encontré a Celine. Yo había pensado ir a Haggen pero caía el diluvio universal así que lo dejé para el día siguiente.

Fuimos a casa y estuve haciendo deberes y demás. Durante un rato hablé con Celine y me dijo que José, la otra holandesa, se moría de ganas de alisarme el pelo pero que no tenía la plancha buena aquí. Me mata. Pero que sí que José quería verme con el pelo liso.

Y ese día poco más. Me fui a dormir y creo que eso fue todo.

Volvemos a Bellingham

// Octubre 29th, 2009 // No Comments » // Gente, Internacionales, Viajes

Nos despertamos a las 9:30 con mi despertador. Nos levantamos, fuimos a ver a los de la habitación de al lado mientras Kaylee iba al baño. Al volver dijo que prefería dormir que desayunar. Y volvió a la cama.

Yo bajé a desayunar en pijama convencida de que todo el mundo haría lo mismo. Resultó que era la única pero me dio exactamente igual. Los chicos decían que estaba muy mona en pijama. (También la noche anterior un par me dijeron que mi acento era sexy. No me los quito de encima, lo sé.)

Para desayunar había tostadas, mermelada, mantequilla, mantequilla de cacahuete, naranjas, plátanos, piña, cereales, café, leche y té. Yo me puse un café con leche, dos tostadas con mermelada, un trocito de naranja y un poquito de piña. Luego le preparé dos tostadas a Kaylee, una con mermelada y otra con mantequilla de cacahuete.

Cuando subimos la dueña del hostal corría por el pasillo mientras hablaba por el móvil y un chico sin camiseta me miró súper serio desde la puerta de la habitación. Supusimos que alguien se habría desmayado.

Entramos y le dejamos las tostadas a Kaylee encima de un trozo de sábana que pusimos en el suelo. Kaylee dijo que había puesto el despertador hasta menos diez y nos volvimos a dormir. Bueno, lo intentamos, pero no hubo manera. Al final me puse a estudiar un poco.

Al rato entra Karin y nos dice que si nos hemos enterado de que un chico ha muerto en nuestra planta esta noche. Usó un verbo raro y Celine, José y yo entendimos que se habría desmayado pero Kaylee se incorporó y dijo: ‘¿Alguien ha muerto?’ Pues sí. Por lo visto se puso hasta arriba de drogas, se quedó dormido y se ahogó con su propio vomito.

Cuando sonó el despertador de Kaylee nos vestimos y bajamos a hacer el check out. La del hostal nos dijo que nos recomendaba que o bien bajáramos a la sala común o saliéramos del hostal porque iba a haber un momento impactante.

Las finlandesas, Romaine, Johanna, Kaylee y yo fuimos a la esquina para no ver nada. De reojo vi como sacaban el cuerpo. Que en paz descanse.

Decidimos ir al coche de Kaylee a dejar las cosas. Luego nos separamos en dos grupos, unos querían ir de compras y otros en plan turista. Me fui con los turistas. Todos decidimos quedar a las 2:30 en el Old Spaguetti Factory. Un restaurante muy famoso de Seattle (y otros sitios).

Nuestro grupo: Murat, Martin, Christian, Austen, Kaylee, Romaine, Maarit, Riikka, Johanna y yo, fuimos a ver el edificio más alto de Seattle. Lo vimos desde el suelo porque estaba cerrado. En ese momento Romaine, Maarit, Riikka y Johanna decidieron que se querían ir de compras y todos los demás nos fuimos al Underground Tour.

Por lo visto Seattle está construida sobre otra ciudad de la que aun quedan ruinas bajo tierra. Fue muy interesante. Cuando acabó el tour cogimos el bus para ir a la Old Spaguetti Factory ya que por lo visto el bus es gratis en el centro de Seattle hasta las 7:30 de la tarde o algo así. Cuando nos tocaba bajarnos le pedimos al chófer que nos abriera la puerta de atrás y nos dijo que sólo por delante porque nos tenía que cobrar. Nos habíamos bajado una parada más tarde. Justamente.

En fin, el sitio estaba genial. Con el menú te venía ensalada o sopa. Decidí pedir ensalada porque

1. Nadie pedía sopa.

2. A saber de qué era la sopa.

3. Decidí volver a darle una oportunidad a la ensalada.

El camarero me preguntó qué aderezo quería. Como si tuviera alguna idea del tema le pregunté qué tenía. Empezó un recital laguísimo que parecía no tener fin. Al rato le dije ‘eso’.

- ¿French?

- Sí.

- Muy bien.

Con el menú también te venía, si querías, té helado, té caliente, leche, café y helado.

Probé la ensalada e intenté comerla pero fue imposible así que les dije que si alguien quería mi ensalada… Me preguntaron por qué no había pedido sopa si no me gusta la ensalada y les dije que le quería dar otra oportunidad a la ensalada y que no me apetecía mucho la sopa. Alguien preguntó:

- ¿Te apetecía más la ensalada que la sopa?

- Sí…

Kayle: – You’re funny. (Algo así como: eres divertida).

Las ensaladas las trajeron todas juntas en una bandeja enorme. Los platos principales vinieron un montón de camareros a la vez. Pedí lasaña de plato principal. Increíblemente buena. Luego llegó el helado: vainilla o un nombre súper raro. Kaylee, que estaba al lado mío, pidió el nombre raro.

- ¿Qué es eso?

- Helado de chocolate, fresa y pistacho.

- Vale, tomaré eso.

Estaba bastante bueno.

Cuando acabamos de comer nos fuimos al hostal porque algunos tenían que recoger las maletas y los que se iban con Austen (que es americano y compañero de habitación de alguien) no tenían como volver ya que el otro compañero de habitación tenía que recogerlos a la vuelta y llevarlos a Bellingham pero les dijo que no iba a poder hasta las 10.

Buscaron en internet desde el hostal y encontraron un sitio donde alquilar un coche por 30 dólares a unas manzanas del hostal. Los demás fuimos al coche de Kaylee. Conseguí que me dejaran el sitio de en medio y en medio (o sea, en el centro del coche). Todos se volvieron a quedar dormidos menos yo. ¿No pensáis que debería ir yo delante ya que siempre estoy despierta y Martin se duerme y deja a Kaylee sola toda el viaje?

Básicamente durante el viaje estuvimos escuchando Kiss FM Seattle que no tiene nada que ver con la Kiss FM de España. Es genial. A la mitad del viaje, Oskar, que se sentaba al lado mío, me dice:

- Me encantan esas fotos que tienes en facebook del campus con tantos colores…

- ¡Gracias!

- Sí, son muy bonitas…

- Sí, ¡gracias!

- Nada, sólo quería decírtelo.

- Me alegro de que te gusten.

Y luego me sentí en parte muy bien porque que a alguien le gusten tus fotos mola y a la vez un poco cortada/avergonzada/tímida… poned el adjetivo que más se adecue.

Llegamos, mil veces gracias a Kaylee por llevarnos, entré en el apartamento y me puse a hacer unos deberes que tenía para el lunes y a acabar de estudiar para un examen que tenía el lunes también.

Gran fin de semana. A dormir.

Nos vamos a Seattle

// Octubre 27th, 2009 // No Comments » // Gente, Internacionales, Viajes, fiesta

Este es el más largo que he escrito hasta ahora. Preparaos para más de 2700 palabras o saltaos la lectura de un día lo suficientemente divertido como para producir tantas palabras.

Sólo quiero decir una cosa sobre el viernes. El pueblo donde fuimos a patinar se llama Lynden. Está como a unos 20 minutos o media hora de Bellingham. Es un pueblo religioso y en domingo no hay nada abierto. Los bares cierran el sábado a las doce. Otra curiosidad: el ayuntamiento establece la altura del césped de las casas y si está mas largo, lo cortan por ti y luego te cobran.

Allá vamos.

Me levanté un poco antes de que sonara el despertador. Desayuné, acabé de meter las cosas en la bolsa y le dije a Celine que teníamos que irnos. Ella estaba en Skype y luego iba con prisas, claro.

De camino al parking del Community Building oigo un: ‘Hey guys!’ (‘Hola chicos’ pero se utiliza también cuando estás saludando a un grupo de sólo chicas). Era Melissa. ¿Os acordáis de ella? La conocí en la barbacoa de bienvenida a Birnam Wood, más tarde me regalo una galleta recién hecha y más tarde quedamos para hacer galletas pero al final no pudo ser. Estaba hablando por teléfono.

Llegamos, Grace nos preguntó si habíamos leído el mail que nos envió ella sobre que una de las buddys había dicho que no podía ir a Seattle y teníamos un coche menos. Encima Kaylee nos contó que la chica esta, que por cierto es Sara, la de Alaska que se iba a casar con su novio y tenía un par de anillos muy chulos, no sé si la recordáis, avisó de que no podría venir por email. Imaginaos que Grace no llega a comprobar su email el viernes.

Nos dio una entrada a cada uno y nos separó en los coches otra vez. Al final en el coche de Breanne íbamos Soo, Sara, Meredith, José y yo. El coche de Breanne estaba en el mecánico así que fuimos en el de su padre que tenía un asiento entre el copiloto y el conductor. Como Sara fue de lista y se puso delante la primera de todas, cuando se dieron cuenta de que alguien más tendría que ir delante tuvo que pasarse al miniasiento de en medio. Y yo delante.

Al rato Breanne le preguntó si iba bien y ella le contestó que no, que era muy incómodo y que le dolía la espalda. Aquí sin tapujos eh. Da igual que haya habido problemas y seamos más por coche y aun así estemos dentro de la legalidad, vamos a quejarnos un poco.

Meredith, que vive en Seattle, nos dijo que su madre había dicho que podíamos ir a comer a su casa si queríamos. Sólo teníamos que avisar pronto para que pudiera cocinar chili con carne. Por supuesto. Durante el camino me preguntaron que decían las canciones estas que a ratos hablan en español. Traduje lo que pude pero había trozos que ni yo entendía.

Por fin llegamos a casa de Meredith. ¡Qué casa más bonita! Muy acogedora y toda decorada de Halloween, como buenos americanos. La madre nos recibió abrazándonos a todas. Sara dijo que ella no quería abrazo porque estaba mala. En fin. Nos sentaron en el salón. Tenían un ventanal que ocupaba casi una pared entera. El hermano de Meredith estaba sentado viendo el partido de fútbol (americano) de la Universidad de Washington (que está en Seattle) contra alguna universidad de Oregon.

Estuvimos hablando con la madre y el hermano mientras se acababa de hacer la comida. Fueron muy simpáticos. El hermano de Meredith es investigador de medicina en la Universidad de Washington. Sí, yo también dije ‘wow’. La madre mandó a Meredith a enseñarnos la casa. Su habitación es toda rosa y pequeñita. Hay fotos de los niños por toda la casa (son dos hermanos y una hermana). Por lo visto los chicos estaban en los equipos de deporte en el instituto y Meredith fue animadora durante su último año. Sí, como sacado de un guión de película. Abajo tenían un sótano con instrumentos, muy chulo también.

Nos sentamos a comer, el mantel era de Halloween y se notaba que era el mantel de Halloween de cada año aunque con esto no quiero decir que fuera feo. Nos dio un bol de chili al que le podíamos añadir cebolla, algo que por lo visto se traduce como ‘crema agria’ o queso rayado. Yo le puse queso. Además había hecho pan de maíz. Es parecido a un bizcocho. Toda la comida estaba increíblemente buena. Y la verdad es que sienta genial un poco de comida casera, aunque no sea de tu casa.

Durante la comida la madre de Meredith nos estuvo haciendo fotos, luego nos mando al salón para hacernos más fotos. Después nos fuimos, nos volvió a abrazar a todas, incluso a Sara dijera lo que dijera. Nos metimos en el coche tras admirar la casita que le hizo el abuelo de Meredith a Meredith para que jugara cuando era pequeña. La madre nos pidió que bajáramos las ventanas y nos hizo fotos.

Me senté atrás con Sara y Soo. José y Meredith fueron delante sin quejarse. Entre Breanne y Meredith nos dieron un tour en coche muy chulo. Vimos la enorme, enorme Universidad de Washington. Eso tenía que ir lo primero ya que en cuanto acabara el partido empezaría el atasco. Después fuimos a ver el Trol de Seattle. Está al final de un túnel y es una de esas cosas que o te lleva alguien que conoce la ciudad o no vas. Nos hicimos fotos y volvimos al coche en dirección a una especie de parque donde había un montón de gente disfrazada. Por lo visto era una reunión de unos que disfrutan disfrazándose una vez al mes. Más fotos y al coche de camino a Public Market.

Es un mercado muy famoso en Seattle. Estuvimos caminando por ahí y fuimos a ver un puesto de pescadería donde los trabajadores, todos chicos, cantan y cuando alguien pide un pescado se lo lanzan entre ellos. Tengo una foto de uno de los lanzamientos que me gusta mucho. La hice con la compacta y probablemente la procese un poco pero os la voy a poner así en crudo aquí para que veáis de que hablo.

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Después Breanne, José y yo nos acercamos a ver a un señor que hacía sombreros con globos. José se probó uno, se lo devolvió y volvimos con los demás. Decidimos ir al primer Starbucks del mundo que estaba justo ahí. Tomé un White Chocolate Moka, riquísimo. Ese Starbucks no tiene sitio para sentarte pero estaba llenísimo. Fuera había dos chicos cantando con dos guitarras cuando entramos. Dentro no cabía nadie más. La gran diferencia es que el logo de ese Starbucks es marrón que era el color original.

Cuando salimos había un grupo de 5 hombres negros cantando donde antes estaban los chicos. Nos quedamos un rato a verlos y uno de ellos se acercó y me cantó a mí. El estribillo de la canción hablaba sobre que el amor de alguien les hacía llegar al cielo e improvisaban todo lo demás, así que me cantó directamente a mí pero yo estaba tan avergonzada que no entendí nada y me di cuenta de que cantaban a cada persona cuando se puso a cantarle a una niñita, la niña soltó su vaso de agua y él cantó sobre como la niña había dejado caer el vaso. A ver si consigo que alguien se acuerde de que me cantó aunque lo veo un poco difícil.

Nos fuimos de compras pero no compré nada. De repente nos encontramos con Karin, que había salido de Bellingham a las dos con otro coche porque no quería salir a las 11. Es muy gritona y toda la calle se debió enterar de que Jarrett el chico que había ido con ella hasta Seattle, no quiere sexo antes del matrimonio.

Nos dividimos en dos grupos: Meredith, José y Karin por un lado y Breanne, Sara y yo por el otro. Volvimos a por el coche y fuimos a aparcar en el parking del estadio. Muchas calles estaban cerradas porque querían que todos los coches entraran por el mismo lado y no hubiera líos de coches que se colaban en la fila para entrar al parking. Al final llegamos.

Cogimos las entradas y fuimos a la entrada. Leyeron el código de barras de mi entrada pero no la rompieron, algo que agradecí ya que así te la puedes quedar de recuerdo en perfecto estado. Dentro del estadio regalaban pegatinas para el coche con el escudo del equipo y folios con un 9 enorme y unas letras pequeñas que explicaban que durante el minuto 9 había que levantar la hoja en memoria de no sé quién.

Fuimos a comprar unas patatas y una cerveza y fuimos a buscar nuestros asientos. Mi amiga de la clase de Operations Management, Katie, me dijo que ella también iba a estar en el partido. En la sección 123 fila M. Que me pasara a verla. Me hice una idea aproximada de por donde estaría Katie pero me quedé con los internacionales.

Al principio sacaron dos banderas enormes, una de los Sounders (el equipo de fútbol europeo de Seattle) y otra de Estados Unidos. La voz del megáfono dijo:

- ¡Ya sabéis todos lo que viene ahora! Señoras y señores, por favor póngase en pie, quitesen las gorras y demás accesorios…

Ahí ya adiviné qué era lo que “todo el mundo sabía que tocaba ahora”. Himno nacional. Tal cual como en las películas salió un señor al césped y se puso a cantar. En las pantallas del estadio salía la letra así que todos pudimos cantar. ¡Bien! Cuando llegamos a la parte en la que dice “y el rojo resplandor de los cohetes”, echaron fuegos artificiales rojos. Ese trozo viene seguido de un trozo que habla de bombas explotando en el aire y justo en ese momento los fuegos artificiales hicieron el ruido típico. Y cuando al final del primer estribillo (que es lo único que se suele cantar) dicen: “en la tierra de la libertad” empezaron a salir un montón de fuegos artificiales que estallaron cuando la canción acababa con: “y el hogar de los valientes”. Muy bonito. De verdad.

Después todo el mundo vitorea el himno, no como en nuestro país donde se silba para que no se oiga.

Empezó el partido. Lo del minuto nueve… un par de imágenes lo explicarán mejor.

Recordad que la inmensa mayoría de la gente iba de verde y azul así que todo lo que veis blanco son carteles. Increíble.

Había una sección que tenían un montón de banderas enormes y se pasaron el partido gritando y saltando como locos. Al rato Dallas FC, metió un gol. Horror. Esa sección siguió a su ritmo, por supuesto. El resto también animábamos un montón. Gritando ‘Sounders!’ a ratos. Otros ratos la mitad del público gritaba ‘Seattle’ y la otra mitad gritaba ‘Sounders’.

Durante el descanso decidí ir al baño y después fui a buscar a Katie. Estuve un rato hablando con ella y me presentó a una amiga suya. Las dos se habían puesto el escudo de los Sounders en la cara con purpurina. Por lo visto lo hacían en algún lugar del estadio. Y no sé si la amiga, pero Katie sí, iba vestida de los Sounders al 100%. Le dije:

- ¡Es una pena que perdamos!

- Sí, pero yo creo que vamos a remontar en la segunda parte.

Cuando me di cuenta quedaban segundos para el segundo tiempo así que volví a mi sitio. Empieza la segunda parte. Al rato los Sounders meten dos goles en unos diez minutos. Por cada gol, el estadio se inunda de una especie de purpurina y el público se vuelve completamente loco.

Acabó el partido y nos fuimos al hostal. Breanne no se quedaba con nosotros así que nos dejo en la puerta a Karin, José y a mí. Entramos y empezamos a hacer el check-in. Al rato me llamaron los otros que no encontraban el hostal. Les dije que estaba en la segunda, en la manzana 23. Aquí los números van por manzanas. Así si miras por la ventana y ves que el número es el 700 sabes que estás en la manzana 7 y, dependiendo de donde vas, decides seguir mirando o conducir un buen rato más.

Ellos dijeron que estaban en la 21. Les dije que salía a la calle para que me vieran y de repente un coche me hizo luces. ¡Sí! Fueron a aparcar y al rato aparecieron todos. Después de hacer el check-in, fuimos a las habitaciones a cambiarnos. Casi todas las chicas se cambiaron un montón, tipo Celine que se puso un vestido pero otras como Kaylee y yo fuimos en vaqueros, camiseta y una sudadera o chaqueta.

Algunos chicos quisieron comprar alcohol para la afterparty, Kaylee dijo que se quedaba esperándolos y que nosotros empezáramos a ir. Dijeron de entrar a un sitio donde te cobraban 15 dólares de entrada. Vaya timada. Justo cuando estábamos en la puerta me llama Kaylee preguntando donde estábamos. Le dije el nombre del bar pero no sabía dónde estaba así que volví a la calle principal y les dije que subieran hasta verme. Ya estaban casi ahí pero en la otra acera. Mientras los esperaba al otro lado del semáforo, uno de esos tipos raros pero inofensivos empezó a hablarme. Yo les echaba miradas y todos me miraban divertidos. Kaylee me dio las gracias por salir a buscarlos. Es que soy monísima.

Resultó que la entrada era gratis. Lo de los 15 dólares se quedó por el camino. Entramos. Había un concierto del que oímos el último acorde de la última canción. Por eso era gratis. De repente la música estaba baja y la sala casi vacía. Pedimos algo y en cuanto lo acabamos nos fuimos. Encontramos otro sitio pero como la entrada eran 10 dólares no quisieron entrar. Yo hubiera pagado porque la música que se oía tenía buena pinta.

Otro sitio. 5 dólares de entrada. Aceptable. Nos pusimos en la cola y estuvimos un montón de rato ahí. Al final Martin dijo: ‘¿quién viene conmigo a otro sitio? Aquí vamos a estar toda la noche esperando.’ Kaylee y yo nos fuimos con Martin y al rato se nos unieron uno que habíamos conocido por ahí que se llamaba Simon, su amigo, Austin (que vive en Birnam Wood), Maarit, Rikka, Romaine y Johanna. Nos metimos en el sitio de al lado. Era bastante cutre pero no cobraban entradas, la bebida estaba a buen precio y la música estaba bien. Lo pasamos muy bien ahí, bailando, hablando… Estuve hablando un rato con Simon que por lo visto trabaja para Microsoft. Qué cosas…

A las dos cerraron y volvimos al hostal. Kaylee no paraba de hablarme en español y al rato dijo que no podía hablar con los otros porque estaba pensando en español. Fuimos a la sala común del hostal que estaba en el sótano y estuvimos de afterparty hasta las cuatro. Aparecieron tres arquitectos que vivían en Nueva York. A mí, evidentemente, me dejaba maravillada que vivieran en Nueva York y uno de ellos quería mudarse a Barcelona.

Lo pasamos genial toda la noche. A las 4 Kaylee y yo subimos a la habitación y después de estar diciéndole que menos dormir y más salir a bailar durante una infructuosa media hora, la dejé haciéndose la dormida. Algunos decidimos ir a un sitio a bailar, a las 2 cierran los sitios con alcohol pero abren otros sólo para bailar. Ni una gota de alcohol. Esos sitios están abiertos hasta las 10.

El sitio por lo visto no tenía buena pinta y volvimos al hostal. Perdimos a José. Despertamos a Celine porque como José es también holandesa, las finlandesas pensaban que Celine era la que era más probable que supiera dónde estaba. Celine dijo que no lo sabía y que encima José no tiene móvil americano así que no se podía hacer nada. Como a su compatriota le dio igual, nos fuimos a dormir.

Me dio mucha pereza hacer la cama del hostal a las casi 5 de la mañana a oscuras así que puse el cubre almohada encima de la almohada y me tapé con el edredón. Perfecto. Por cierto, en la habitación de los chicos su edredón era el mismo que tengo yo aquí.

Rollerskating

// Octubre 27th, 2009 // No Comments » // Gente, Internacionales

Me desperté como cualquier otro día, lo que dio fuerza a mi idea de que no había diferencia entre estar despierta en casa o estar despierta pasándolo bien fuera. Además de que, después de ver a todo el mundo por la noche, quedaba poco que reforzar.

Fui a clase, nada que destacar en ninguna de ellas salvo que en la tercera le preguntaron al profesor cómo iba a ser el examen del lunes y el contestó que como siempre, preguntas cortas.

- Creo que todos habéis hecho algún curso conmigo.

Me lo quedo mirando con cara de: ‘¿y yo qué?’.

- Ana me mira como diciendo: ‘no sé de que hablas’.

Exactamente. Me has leído la mente. Mirándome a mí explicó que sus exámenes eran preguntas cortas y que pensaba que para estudiar lo mejor que podíamos hacer era estudiar de las notas de clase y lo que había en la página de la asignatura.

Me fui a casa y me preparé para comer unos trozos de filete de ternera buenísimos. Bue-ní-si-mos. Luego me puse a hacer deberes.

Más tarde me duché y fui al parking del Community Building donde habíamos quedado con Kaylee para ir al Corn Maze (laberinto de maíz). Se presentó poca gente porque había estado lloviendo y muchos pasaban del barro. Tonterías. Otros estaban cansados. Peor me lo pones. Ya dormiremos.

Estábamos Kaylee, Brett, Yukari, Hitomi, José (se pronuncia “yosei” y es un nombre holandés de chica), Kelly, Martin y yo. Kaylee empezó a contarnos que el laberinto de maíz al que pensaba ir estaba cerrado y los otros estaban mucho más lejos.

- Entonces tenemos otras opciones: patinar en pista, patinar sobre hielo, ir a tomar algo de postre en el centro, ver una película, no querer volver a pasar el rato conmigo…

Yo dije que apostaba por cualquiera de las dos formas de patinar y creo que las holandesas dijeron que preferían patinar sobre pista. Kaylee dijo que vale pero que si podía dejarle alguien unos calcetines. Yo misma.

Martin dijo que entonces él no iba. Brett dijo que si no necesitábamos su coche, él también se iba. ¡Noche de chicas! Volví a casa a por unos calcetines, le conté a Celine que habíamos cambiado de idea pero dijo que tampoco le apetecía patinar. Le devolví la linterna que me había dejado para el Corn Maze y ella me pidió que le llevara a las holandesas unos mapas de Seattle. De vuelta al parking estuvimos un buen rato llamando a Soo pero no aparecía. Nos subimos al coche. Fui delante y me alegré mucho de que Martin no estuviera ya que por alguna razón cree que él sólo puede ir sentado delante. Cuando ya dejábamos Birnam Wood me llamó Soo. Que se había quedado dormida. Le conté el nuevo plan y volvimos a por ella.

Nos perdimos un poco para encontrar el sitio. Es decir, llegamos al pueblo sin problemas pero luego no encontrábamos la pista. Al final dimos con ella.

Entramos. 6 dólares rollerskating (es decir, patinar con patines de cuatro ruedas en plan coche), 8 dólares rollerblading (o sea, patines en línea). Todas cogimos rollerskating, más que por el precio por la gracia que tenían, eran como antiguos.

Fue de lo más divertido ya que todo el rato nos daban indicaciones: ahora en sentido contrario, ahora marcha atrás (ahí salimos de la pista directamente…), ahora un juego, ahora normal…

Aquí yo diciendo: ‘¡pero haz la foto ya!’. Parece que la pista estaba vacía pero no.

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Todas fueron volviendo a su sitio y volviendo a la pista intermitentemente hasta que hubo un momento en el que todas estaban fuera. Yo tampoco pude más y me senté con ellas. Al rato dijeron por el altavoz:

- Ahora sólo parejas y tríos.

Dice Kaylee:

- ¿Alguien quiere ser mi pareja?

- Vale, yo.

- ¿Quieres ser mi pareja, Ana?

- Sí, vamos.

Tenías que patinar cogido de la mano de alguien. Al rato dicen que le añadían a ir de la mano que cada vez que sonara un pito teníamos que cambiar de sentido. Qué risas por favor. Eso sí, Kaylee dijo que lo hacía bien. Por supuesto, si soy una patinadora profesional.

Luego se acabó el juego y seguimos patinando. Había tres niños que ponían la mano desde fuera de la pista para que les chocaras los cinco cuando pasabas. Lo hice una vez porque me pareció que era lo que había que hacer. Yukari se negó. Luego pasó Kaylee y se los chocó. ¡ESTOY HECHA TODA UNA AMERICANA!

Una de las últimas vueltas cuando nos acercábamos a la salida de la pista Kaylee y yo nos miramos y luego dijimos a la vez:

- Una más.

Pero fueron un par más por lo menos, o tres.

Nos fuimos a sentar con las otras y al rato Kaylee dice:

- ¿Queréis que nos vayamos?

Todas se quedaron en plan: sí pero no queremos decirlo en voz alta por si alguien no quiere.

- ¿Te quieres ir Ana?

Supongo que me lo preguntó porque estuve patinando un montón. Me pareció muy maja.

- Sí, por mí sí.

Subimos al coche y fuimos a Cold Stone. Es una heladería donde tienen una piedra a unos -10 ºC y te hacen el helado encima de esa piedra. Además tienen muchos helados riquísimos. Llegamos pocos minutos antes de las 10 que era cuando cerraban. Por lo visto cuando les das propina tienen que cantar pero Kaylee les dijo que sabía que llevaban todo el día haciéndolo y que era muy tarde así que no tenían por qué hacerlo. Fueron muy majos y nos prepararon los helados a última hora. Fuimos a comerlos al coche.

Cuando Kaylee acabó volvimos a casa. Le dimos las gracias y cada una a su casa.

Llegué a casa, metí el pijama, otros vaqueros, dos camisetas y una sudadera en la bolsa y a dormir.

De como puse en riesgo mi integridad por ganar un partido de frisbee

// Octubre 27th, 2009 // No Comments » // Deportes, Gente, Internacionales, Prácticas, clase, fiesta

Me desperté. Las piernas aún me dolían un poco pero mucho menos que el día anterior. Por los calambres, recordad.

Me vestí y me fui a frisbee. Calentamos, estiramos…

- Hoy jugaremos un partido.

Separamos la clase en cuatro grupos, dos partidos simultáneos. Perdimos estrepitósamente 1 – 6. En el otro equipo había un chico que es muy raro y salta muy alto para coger el frisbee… en fin. Una de las jugadas del partido fue cuando vi que el frisbee que le pasaba una del otro equipo a otro pasaba por mi lado y decidí tirarme al suelo para pararlo. Caí encima del que recibía el frisbee ya que el también se adelantó para cogerlo y no sirvió de nada ya que él se hizo con el frisbee.

Más tarde vi que el frisbee pasaba por mi lado. Sin tiempo a pensar decidí poner el brazo obstaculizando la trayectoria del frisbee. El moratón en mi brazo dice que nunca más. Mi cerebro dice: ‘¡más!’. Ya que el equipo me felicito. El frisbee cayó al suelo. Frisbee para nosotros.

Acabó la clase y me fui a casa. Me duché.

A la hora de comer me preparé arroz a la cubana.  El huevo frito se me daba un poco mal y Celine me ayudó. Volví al centro del campus ya que había quedado con Michel y Thomas para hablar con el profesor sobre el proyecto. Básicamente nos dijo que teníamos que hacer menos trabajo del que esperábamos hacer. ¡Genial! Luego estuvimos una horita trabajando y cada uno a su casa.

Por la tarde me dieron la nota de unos deberes y tenía una B. Deprimente. Sí, una  B es entre un 8 y un 9 pero después de tanta A… te sabe a poco. Justo después recibo un email de Grace diciéndonos en que coches tenemos que ir a Seattle y no sólo no me ha puesto en el de Kaylee sino que encima me ha puesto con gente con la que tampoco he hablado demasiado. Mejoramos. Me meto en facebook y veo que Katie tiene puesto “RIP Hulu”. Hulu es una página que siempre he querido utilizar pero sólo se puede ver desde Estados Unidos así que he tenido que esperar pero ahora que estoy aquí es genial para ver series en internet. Le pregunto y me dice que a partir de Enero habrá que pagar. Genial. ¿Algo más?

Me juego el tipo yendo a Haggen a hacer la compra. No me doy cuenta y acabo con un montón de compra. Por el camino tropiezo con una rama y casi acabo en el suelo. Hubiera sido un completo.

Llego a casa y al rato viene Celine:

- Vengo a intentar convencerte para salir hoy. No quiero volver tarde…

- Vale.

- ¿Qué?

- Vale.

De perdidos al río, ¿no? ¿Qué diferencia hay entre estar en casa y ver una serie y salir a tomar algo? Si has decidido que no vas a hacer nada porque no tienes nada que hacer… Pues ¡qué noche! Cogimos el último bus a eso de las diez con los demás internacionales. Fuimos a Nightlight a la fiesta de los 80 que es cada jueves. La de los 90s es los martes. Dos dólares entrar.

Me encontré con todo el mundo. ¿Recordáis a Amber, Olivia y Natalie del cumpleaños al que me invitó Michel? ¿Brett el que nos explicó las reglas del fútbol americano? ¿Su amigo Nick que nos llevó en coche al partido? Y la lista sigue…

Maarit y Johanna nunca habían estado en Rumours así que nos acercamos para que vieran el sitio. La entrada es gratis, entramos y nos tomamos algo. Estuvimos hablando sobre como por lo visto todas las familias del mundo hablan sobre cuándo traerán sus hijas novios a casa. Maarit nos preguntó si estábamos contentas sin novios las dos dijimos que sí, ¡por supuesto! Le pregunté:

- ¿Y tú?

- ¡No! ¡¡Quiero un novio!!

En ese momento viene un señor de 67 años súper borracho a pedirnos que votemos el referendum 71 que aprueba las uniones civiles tanto para heterosexuales como para homosexuales ya que él es bisexual y si a su edad enferma su pareja no podría entrar a verle ya que no está casado. Le explicamos que eramos estudiantes internacionales y no podíamos votar.

Maarit se mostró muy interesada con toda la historia y le preguntó si podía hacerle una foto y si podían hacerse una foto juntos. Luego le preguntó si podía ponerlas en facebook. Yo decidí ir al baño.

Cuando volví el hombre seguía ahí y Maarit seguía sacándole temas de conversación. Hasta que, de repente, le dijo que pensaba que era mejor que siguiera explicándole a los demás lo que nos explicaba a nosotros.

Luego volvimos a Nightlight. De repente veo a una chica y pienso: ‘¿esa es Kaylee?’. Le toco el brazo y se gira:

- ¡Kaylee!

- ¡Ana!

Todos los demás la ven y hacen ruidos de hola.

Estuve bastante tiempo bailando tanto con los internacionales como con las del cumpleaños. Supongo que en algún momento los internacionales dejaron de bailar porque mientras yo bailaba con las del cumple Kaylee vino a bailar conmigo.

Cuando me encontré a las del cumple se pusieron a gritar mi nombre y a abrazarme. Me dijeron que habían estado hablando de mi antes y diciendo que tenían que invitarme algún día. ¡Sí!

Al final de la noche Amber practicaba su español conmigo. Vino Celine media hora antes de que cerraran diciéndome que se iba. Le dije que podíamos esperar media hora pero ella me dijo que se quería ir, que yo me podía quedar si quería pero preferí volver con ella. A la salida una chica se puso a hablar conmigo, cuando le dije que era de España se puso a hablarme en español. Todos los que saben algo de español se mueren por practicarlo.

Un chico vino y nos invitó a una after party pero le dijimos que otra vez sería. La chica llamó por teléfono para que nos trajeran un taxi (muy maja), les di mi facebook y nos fuimos.

El taxista nos contó que su hijo estuvo estudiando en Sevilla y casi vuelve con una novia. Casi. No sé por qué hizo mucho énfasis en esa parte. Cuando llegamos a casa Nell seguía durmiendo, Ha se había ido por la mañana a su casa. Nos fuimos todas a dormir.

Mi primer examen

// Octubre 26th, 2009 // No Comments » // Gente, clase

La noche del martes al miércoles me desperté un montón de veces de dolor porque me estaban dando calambres en las piernas. Como duermo arriba no puedo apoyar el pie en el suelo. Intenté apoyarlo en el techo pero no es exactamente lo mismo. Lo pasé bastante mal y bajar de la cama fue complicado.

Mientras desayunaba pensaba que me sentía como si no hubiera dormido nada de nada y en lo horrible que era eso teniendo en cuenta que tenía mi primer examen a las 4 de la tarde, una hora que ya se me hace pesada cuando la clase es normal.

Fui a clase. Durante la primera hora vinieron dos a contarnos donde trabajaban y qué buscaban las empresas como la suya. Después de eso lo más destacable fue que el profesor se llamó así mismo puta. Dijo que cuando no sabía algo se iba a Google, que no seguía una página web en especial. “Yes, I’m a whore”. Dijo.

Segunda clase, entregué mi ejercicio. Nada más que destacar. Tampoco nada que decir de la tercera clase.

Me fui a casa a comer algo y prepararme las fórmulas para el examen.

Cuando entré en la clase del examen me senté en mi sitio de siempre, no había nadie a ninguno de mis lados. Supuse que estaría bien. Al rato viene Katie, me saluda y se sienta a mi lado, como siempre. Le digo:

- ¿Qué tal?

- Bien, aunque creo que estaré mejor cuando acabe esto.

Y empieza a sacar cosas de la bolsa. Vale. Viene Annika y se sienta a mi otro lado. Todo el mundo estaba sentado como si fuéramos a hacer clase normal.

El profesor llegó y entregó hojas de esas que lee una máquina. Katie empezó a escribir súper rápido todos los datos. Yo miraba de reojo para ver si lo tenía que completar todo y qué tenía que poner en algunos campos que eran un poco raros. Luegos nos dieron los exámenes, tuvimos que poner nuestro número al principio y firmar al final.

Algunas preguntas fueron bastante complicadas. “El modelo tal tiene las características bla, ble y…” A, B, C o D. Yo que sé. Y la última, que era de la parte de problemas, no conseguí sacar nada claro. Me puse a jugar con las respuestas para ver cuál tenía sentido. Elegí una y entregué.

En la parte de atrás tenías que poner tu nombre y apellido de forma que el ordenador lo pudiera leer. Le dije al profesor que como tengo dos apellidos no sabía cuántos poner. Puse uno porque no sabía si me cabía el segundo. Él me dijo que era la segunda vez que hacía el examen así, así que no sabía qué decirme pero que si había algún problema me llamaría. Le dije que de todas formas, estaba bastante segura de que la máquina leería mi número y no mi nombre.

Luego fui a Haggen a comprar, volví a casa cansadísima así que vi una serie, una peli y a dormir.

¡Sin calentar!

// Octubre 23rd, 2009 // No Comments » // Internacionales, clase

El martes fue un día de lo más soso ya que el miércoles tenía mi primer examen aquí.

Me desperté, perdí el bus y llegué tarde a frisbee. Lo que supuso perderme todo el calentamiento. ¡Bien! No tener que correr. ¡¡Bien!!

Al principio de la clase nos estuvimos pasando el frisbee en parejas, y luego nos separamos en dos grandes grupos y estuvimos practicando defensa. Yo tenía que defender a una chica que no se enteraba de nada, la pobre. Siempre, cuando conseguía tirar el frisbee, corría hacia el lado contrario. Y su amiga, la que tiraba el frisbee conmigo y yo: ‘¡Por el otro lado!’ Fue muy entretenido, la verdad. Y creo que lo hice bastante bien. Un chico que es muy bueno con el frisbee. John, igual lo recordáis de que un día estuve tirándome el frisbee con él. Me dijo varias veces que lo hacía bien o cosas así.

Una cosa genial de aquí es que si alguien hace algo bien enseguida le felicitan. ¡Buen tiro! ¡Buena (¿como se dice lo contrario de tirar? ¿Recoger?) recogida! ¡Buena jugada! Y así con todo. A mí me encanta.

Cuando acabó la clase de frisbee, fui a casa, me duché y me puse con los deberes de algoritmos. A la hora de comer decidí cocinar. ¡Por primera vez desde que estoy aquí! Saqué los trozos de lomo que me había comprado y los freí en la sartén. Fui a poner un poco de arroz a hervir. Nell, que estaba mirándome fijamente porque decía que quería ser testigo de la primera vez que cocinaba, me dijo que podía cocinar en la arrocera (o cook ricer en inglés). Le dije que no sabía como hacerlo y ella dijo que me iba a enseñar.

Puso un poco de agua en la arrocera y pusimos arroz. De repente empezó a intentar sacar el agua de la arrocera. Yo me quedé pensando: ‘¿qué estás haciendo?’. Se lo pregunté y me dijo que estaba lavando el arroz. Lavando. El arroz. Le dije a Celine:

- ¿Tú lavas el arroz?

- No, si el agua va a hervir se van a ir los gérmenes, ¿no?

- Sí.

Entonces salió la erudita Ha:

- Tienes que lavar el arroz para quitarle grasas que lleva.

La miramos con caras de: ¿me tomas el pelo? Y ella con su cara de sabelotodo dijo:

- Tenéis que hacernos caso a los asiáticos porque nosotros sabemos de arroz. Sí hija, según tú, los asiáticos sabéis de todo. Menos de gays. Ya que según Ha en Asia no hay gays. Podéis reíros aquí. Qué pesada es.

En fin, Nell me puso el arroz en la arrocera, luego comí y fui a seguir con los deberes.

A las 3 había quedado con Thomas y Michel para hacer un poco del trabajo. Michel me dijo que no había acabado algoritmos y me sentí bien. A las 4 acabamos y fui a relaciones internacionales a hablar con Richard, el jefe, para que me firmara el plan de estudios que la UIB quería que enviara firmado. Después le pedí por mi DS-2019. Es un papel del rollo de los visados. Tuvieron que enviar los de ISEP a Washington DC que es donde está la central de ISEP para que los firmaran y nos había enviado un mail diciendo que ya los tenía. Me dijo que estaban en la otra oficina y fuimos allí.

Cuando entré me encontré con Kaylee sentada en una mesa delante de un ordenador. Me descolocó un poco. Una parte de mí sabía que Kaylee trabajaba ahí y otra que la oficina estaba ahí pero esos pensamientos no estaban conectados. Le dije hola con la mano.

- ¡Oh Ana! ¿Has venido sólo para verme?

- Sí, soy tan simpática.

- Sí, eres tan simpática.

Estuvimos un rato hablando y me preguntó si quería ir el viernes por la noche a un laberinto de maíz. Que iríamos por la noche porque daría más miedo. ¡Vale! Le conté que Nell había dicho por la mañana que iba a traer una amiga a casa y se iban a pasar la noche despiertas estudiando. Me dijo que las enviara al salón. Le dije que más les valía que se fueran al salón y ella me dijo que si no podía dormir la llamara y fuera a dormir a su casa. ¡Qué maja!

Me fui a casa y seguí con algoritmos. Cuando los acabé me puse a estudiar para el examen. Preparé las fórmulas y demás.

Entre una cosa y otra se me hizo súper tarde y me fui a dormir increíblemente cansada.

Fin de ese día. Os dije que este día había sido soso. ¡Y si no he podido escribir mientras era por todo esto!

¿Qué es eso que suena?

// Octubre 22nd, 2009 // No Comments » // Gente, clase

Me desperté a las 6 de la mañana. Nell no estaba en la habitación y había un despertador sonando en algún sitio entre el salón y la cocina. Tardó unos 3 minutos enteros en dejar de sonar. Fueron interminables.

Me volví a dormir. Me desperté a las 8:10, comprobé mis emails y me fui a clase. Entre la primera y la segunda clase aproveché para imprimir el trabajo de algoritmos.

El profesor de algoritmos entró justo de tiempo (siempre está ahí cuando llegamos) acompañado de un señor. Lo presentó y nos dijo que iba a estar viendo la clase ya que era parte del comité ABET (es una acreditación que dan a las universidades merecedoras en el campo de la ingeniería, la tecnología y las ciencias).

Al acabar la clase, el señor de ABET me preguntó si había dado estadística antes de esa asignatura. Le dije que no pero que yo era una estudiante internacional. Sí que he hecho estadística pero no en esa universidad y todo me pilló tan de sorpresa que dije que no directamente. Luego se lo pregunto a dos más: uno dijo que sí y el otro que no.

Me fui a mi tercera clase y el profesor entró con el mismo señor. Me quedé pensando ¿eres de ABET o me estas investigando a mí? Al principio estaba muy serio pero esa clase es bastante divertida, somos pocos, es la 491, una de las últimas clases que hacen antes de graduarse y hay bastante buen rollo.

El profesor nos preguntó a nuestro grupo si pensábamos ir a hablar con el departamento de lenguas modernas para sacar información para hacer mejor el proyecto (recordemos: nuestro proyecto es un programa que te ayuda a recordar vocabulario en otro idioma). Thomas dijo que no lo había pensado y yo levanté la cabeza y entonces añadió: ‘Tenemos a una señorita internacional con nosotros’. El profesor dijo: ‘¡Ah! Es verdad, ¡qué mejor que una compañera internacional!’. El señor de ABET me miró y pensé: ¿recuerdas que nos hemos visto antes y ya te he dicho que soy internacional?. Él sonrió.

Acabó la clase, el señor de ABET me estuvo mirando un buen rato. Venía de la universidad de Nevada o Nebraska, no sé. Remoloneé para darle la oportunidad de alcanzarme si quería decirme algo. Pero no pude quedarme más tiempo por ahí sin que se notara, así que me fui.

Además tenía muchísimas cosas que hacer. Llegué a casa, comí y me puse con los deberes de algoritmos. A las 4 tenía clase así que me fui. Nos sentamos Katie, yo y Annika. Por este orden, no es que se me haya olvidado que el ‘yo’ es lo último. La señora que va en nuestro grupo llego tarde y se tuvo que sentar en otro nivel.

Annika nos preguntó que tal el estudio yo le dije que no había empezado y Katie dijo:

- ¡Inexistente! Así que supongo que bien.

A mitad de la primera hora Annika me dijo que se tenía que ir.

Durante el descanso decidí sacarle conversación a Katie así que recordé una foto que vi en su facebook y le dije:

- No me puedo creer que tengas una foto con Rupert. (Ron en Harry Potter).

- ESE FUE UNO DE LOS MEJORES MOMENTOS DE MI VIDA.

Me estuvo contando que estuvo un día antes haciendo cola para la premiere de la penúltima película que ha salido de Harry Potter con unas amigas, durmiendo en la calle y demás… de locos.

Ahora viene un momento de contar algo que parece tonto y que no viene a cuento pero me gustó: Bostezó y le dije: ‘Are you tired? Or bored. Or both’. (¿Estás cansada? O aburrida. O las dos). Me dijo que los dos pero que cuando se acabara la clase se le irían los males. Lo importante de la anécdota es que me encantó como soné con esa frase. Os la diré en voz alta cuando os vea. Y os parecerá una chorrada. Pero me da igual.

Más de la mitad de la clase desapareció tras el descanso. El profesor estuvo comentándolo e incluso hacía bromas sobre si había eco en la clase. A Katie y a mí nos supo fatal por él.

Cuando acabó la clase me fui a Haggens a comprar leche, que estaba casi sin, y volví corriendo a casa para hacer algoritmos. Hice un buen trozo y decidí que tenía que ir a verlo el martes.

Por la noche le pregunté a Katie si había empezado a estudiar por facebook y me contestó que acababa de empezar a leer pero que no iba muy bien ya que, como podía comprobar, estaba en facebook. ¡Bien! Mal de muchos… consuelo. Y punto y final.

Luego me fui a dormir.