¡Oktoberfest!
// Octubre 22nd, 2009 // Gente, Internacionales, fiesta
Preparaos porque hoy vengo con una tanda de cinco días que contar.
El sábado me desperté a las 8. A las 8:45 habíamos quedado en el parking del Community Building. Llegué bajo la lluvia y no habían nadie. Al rato vino Hitomi con un paraguas. Aún no sabe que aquí no se usan los paraguas. Gorros, gorras o sudaderas.
Entramos en el Community Building a esperar. Al rato apareció Miho que también venía. Me preguntó si me gustaba este tiempo, le dije que sí y le pregunté si a ella le gustaba, por educación. Me contestó que no casi aterrada. Le pregunté si le gustaba el sol y me dijo que sí. Gran conversación.
Al rato salimos y nos encontramos con Kaylee y su gran coche (que he decidido que quiero). Un Ford Explorer XLT. Seguía lloviendo y Kaylee dijo que fuéramos a buscar otros zapatos y otra sudadera para tener algo de ropa seca en el coche. Luego nos subimos al coche y fuimos Haggens a sacar dinero. Una vez listos nos dijo que nos pusiéramos cómodos ya que nos esperaban más de tres horas de coche.
El chico de al lado mío abre su mochila y saca el libro del examen que tenía yo el miércoles.
1. No me puedo creer que esté en mi clase, nunca lo he visto.
2. ¿Por qué estudia? ¡Ahora me siento mal!
Le comenté que yo también iba a esa clase y el dijo que sólo estaba leyendo. Sí, claro, leyendo y subrayando, que te estoy viendo. Pusieron un CD de AC/DC bastante corto y luego pusimos el iPod de Kaylee.
Llovía muchísimo y a ratos apenas veías las luces del de delante. Íbamos por la interestatal que por lo visto cruza todos los estados que encuentra en vertical. De repente vimos delante nuestro un lago en medio de la carretera. Kaylee intento frenar pero ya estábamos ahí, una ola de agua cayo encima del coche (¡con lo alto que es el coche!), hicimos aquaplanning, el coche se fue un poco pero Kaylee volvió a tener el control enseguida. Todos nos quedamos callados hasta que al rato dice Martin:
- ¡Mi corazón!
Y todos estallamos en gritos como: ¡qué fuerte! y ¡oh Dios mío, qué miedo!. Paramos en un sitio a que algunos compraran café, otros fumaran (internacionales eso sí, aquí no hay mucha gente que fume. Lo normal es que no fumen. Con eso se me ponen corazoncitos en los ojos). Grace, que conducía un coche normal detrás de Kaylee dijo que menos mal que pudo ver que ella frenaba porque al ser su coche más bajo ella habría perdido el control del todo. Descansados, seguimos por la carretera mucho tiempo y todos empezaron a quedarse dormidos o leyendo. Kaylee me dijo:
- Ana, puedes cambiar la música si quieres.
Cogí su iPod y empecé a mirar los grupos que tenía. ¡Qué buena música! Prueba de fuego: empecé a bajar alfabéticamente… ¡tenía tres CDs de Tegan and Sara! Le dije que me gustaba casi toda la música que tenía así que lo dejé estar. Al rato largo me pidió si podía pasar la canción que sonaba, la pasé y le pregunté si podía pasar la que estaba sonando.
- Sí claro, ahora estás a cargo de la música.
Seguimos un buen rato. Todos se fueron despertando. Cuando ya casi llegábamos paramos a hacer una foto al increíble paisaje.
Mientras nos acercábamos a Leavenworth, el pueblo, el tiempo mejoraba hasta salir el sol.
Llegamos y nos pusimos al final de una cola larguísima. Vino una señora que trabajaba allí y nos dijo que esa cola era para la gente que tuviera ya las entradas. Cambiamos de cola a una muy cortita y decidimos ir a comer antes de entrar para no tener que esperar tanto.
Por petición de Martin fuimos a un sitio alemán. La comida dejó bastante que desear. Tenía mucha remolacha y está claro que no me gusta. Echó a perder la parte que no estaba mal de la comida. En fin. Entramos en el Oktoberfest. Nos pusieron un sello negro en la mano a los mayores de 21, una estrella roja a los menores y a todos una pulsera de papel. Volvía a llover. Entramos en el primer edificio que había y vi unas mesas donde la gente compraba tickets o merchandising, pasamos otra puerta y había muchas mesas largas llenas de gente y puestos de comida y cerveza.
Cada ticket costaba 2 dólares, cada cerveza 2 tickets y cada perrito caliente, un ticket. Los chicos enseguida encontraron cervezas que llevar en la mano pero yo decidí primero reconocer el lugar. Por lo visto había tres pistas. La primera era como para el público en general, la segunda más para las familias y la tercera para los jóvenes. Nos instalamos en la tercera después de muchas vueltas, de perder a Yukari porque “he visto un hombre con un sombrero de plátanos. ¡El hombre plátano!” y ver a uno vestido de payaso hacer malabares con antorchas.
Me compré una cerveza. Había un espectáculo de tías vestidas de alemanas que bailaban, cantaban y hacían cantar al público. Cuando por fin conseguimos una mesa, nos sentamos y básicamente el resto del día fue estar ahí, hablando bebiendo y comiendo. Me compré un perrito caliente que llevaba col. La col le da un punto, estaba muy rico. También me compré una sudadera de la fiesta. Yukari me copió y se compró una.
Durante un rato tuve a Miho sentada delante mío. De repente pareció darle un espasmo:
- ¿Estás bien?
- Sí, tengo sueño.
O sea que era un bostezo. Vale. Se fue a comprarse unas palomitas dulces (pero blancas, muy ricas) y toda la mesa estuvo comiendo de esa bolsa. Miho es mayor de edad pero se había olvidado el pasaporte en el apartamento. Le fueron a comprar una cerveza. Bebió menos de medio vaso y pidió que le ayudaran a acabársela.
Como buenos americanos todo el mundo hablaba con todo el mundo. De repente una chica y un chico que estaban al lado de Miho se pusieron a hablar con nosotros. Les dije que era de España y la chica empezó a decirme en español que ella hablaba español. En ese momento Kaylee se inclina a la mesa y suelta en español que ella también. ¿¿Cómo??
- ¿Hablas español?
- Un poquito.
- ¿Por qué no me lo habías dicho?
- Porque no lo hablo bien.
- ¡Lo hablas bien! -toda la conversación estaba siendo en español.
Eso me dejó marcada para varios días. Sigo en estado de shock. El chico y la chica, novios, se hacían fotos ellos mismos. Les dije que yo les haría una. El chico también hablaba español y también se puso a hablar conmigo. Un amigo de Kaylee vino y se sentó al lado mío. Tenía una cámara parecida a la mía pero más vieja. Mucho más tarde vi a Miho hablando con una señora. La señora me mira y me hace el gesto de que me acerque moviendo los dedos. Me acerqué.
- La señorita de España -dijo en inglés.
- Sí.
- ¿Y de dónde son los demás?
Me giré y vi a Kaylee.
- Bueno ella es de Walla Walla.
Sí, sé que alucináis. Yo también pienso que me hubiera encantado haber nacido en un sitio llamado Walla Walla. Por favor. Es genial.
- ¡Oh, de Washington!
- Sí, y los demás son de Austria, Suecia…
Me fui de esa conversación sin demasiado sentido poco después. Kaylee dijo: ‘me apetece bailar’. Recordad que estamos en el país (o en el estado, también podría ser que sólo fuera algo de Washington) donde su forma de bailar es bastante… divertida.
- ¡Vamos! -le dije. Y nos fuimos a bailar.
Bailamos YMCA. Sí, increíble. Seguida por “Pajaritos a bailar”. Me lo pasé muy bien. Volvimos a la mesa. Miho quiso una sudadera y yo tenía que ir al baño que estaba al principio de la primera pista así que fuimos Yukari, Miho y yo. Yukari fue a comprar los 13 tickets que costaba la sudadera mientras Miho hablaba con la señora que las vendía, la señora dijo que no le quedaban tallas pequeñas así que se encontraron con 13 tickets sin poder volver a cambiarlos por dinero. Al rato Henrik y Björn me dijeron si quería ir a bailar con ellos. Vale. Estuvimos bailando un rato.
Sobre las nueve decidimos irnos ya que nos quedaban algo más de tres horas de vuelta. Cuando conseguí salir de la carpa me había perdido. Estuve llamando a Kaylee en voz alta porque suponía que estaría por ahí pero no encontraba a nadie. Me encontré con Christian y le dije que estaba perdida. Él me dijo que él también. Juntos encontramos a otro grupo y apareció Kaylee (Kaylee era vital ya que yo iba en su coche). Le conté que me había perdido y la había estado llamando. Ella me contestaba a mi historia con: ‘¡oh, no!’. Con tono de “me sabe mal”. Nos volvimos a mover y me volví a perder. Había mucha gente.
- ¿Kaylee?
- ¡Ana!
Me reuní con ellos. Cuando conseguimos salir, Kaylee preguntó a ver si alguien se había quedado con muchos tickets y Yukari y Miho contaron su historia. Decidimos que iríamos a por el coche y mientras ellas volverían para gastar los tickets. Después de eso fuimos a McDonalds.
A la vuelta Martin estuvo jugando con la música poniendo canciones raras que asustaban a Miho. (Sí, me dijo que le estaba asustando la música). Luego se fueron quedando dormidos todos menos Kaylee (demos gracias) y yo. Pusimos mi iPod porque el suyo se estaba quedando sin batería. Quedó comprobado que tiene muy buen gusto para la música cuando dijo que de The Killers le apetecía escuchar cualquier cosa y reconoció a Tegan and Sara cuando puse el nuevo CD.
Cuando llegamos, fui a ayudar a Miho con el maletero porque no lo podía abrir y ella, no sé como lo hizo, pero me hizo una herida en un dedo que empezó a sangrar. No paraba de decir lo mucho que lo sentía y yo le decía que no pasaba nada, que sólo estaba sangrando. Al llegar a la puerta de mi casa me encontré con Henrik y Miho hablando con Celine. Miho me traía una tirita y bastoncillos para los oídos. Sí. Bastoncillos para los oídos. Para el dedo.
Le dije que no hacía falta y me coló la tirita en el bolsillo de la sudadera. Me puse una tirita de las mías, cogí una cerveza de la nevera y fuimos a casa de Alex, el francés. Cuando entré dije ‘Martin, estoy aquí sólo por ti’. Lo dije porque él me había dicho que a ver si iba más con ellos. Romaine dijo: ‘¿y esta declaración?’. Estuvimos un rato hablando. Le contamos a Celine las cosas más importantes del día, le repetí a Kaylee lo increíble que me parecía que hablara español… Celine se fue poco después. Yo seguí hablando con todo el mundo y sobre las dos volví a casa.





‘Martin, estoy aquí sólo por ti’. –> xDDDDDDD Pues sí que parece una declaración. xD
Miho es adorable. ú_ù
[Nos instalamos en la tercera después de muchas vueltas, de perder a Yukari porque “he visto un hombre con un sombrero de plátanos. ¡El hombre plátano!” ]
Son como niñas XDDDDD
[O sea que era un bostezo. Vale.]
Eres una cabrona XDDDDD
[Miho me traía una tirita y bastoncillos para los oídos. Sí. Bastoncillos para los oídos. Para el dedo.]
Lo ves?! LO ERES!