Larga reunión
// Noviembre 5th, 2009 // Gente, Internacionales, clase, fiesta
Me desperté, desayuné, y como estaba resfriada y sabía que el fin de semana iba a ser largo, decidí ir en bus a la universidad.
En la primera clase estuvimos hablando sobre el examen, nada especial. Segunda clase como siempre. Y en la tercera una buena noticia: el lunes y el miércoles no habrá clase. Resulta que el profesor es miembro de ABET y ahora le toca a él ir a comprobar la calidad de una universidad en Virginia. Si queremos, podemos ir a ver otra clase. No creo.
A la una, justo después de las clases, había quedado en el Skybridge con el grupo de Operations Management o sea, Lorraine, la señora, Katie, Annika y yo. Llegué y oigo un ‘hey’. Me giro y era Lorraine. Me senté al lado suyo y para variar me estuvo hablando de que su marido vive en otra ciudad y va a verla los fines de semana. Siempre cuenta lo mismo. En parte me parece normal que sea su principal tema de conversación ya que debe ser lo que más le preocupa pero… llevamos mes y medio de marido en otra ciudad.
Al rato apareció Katie y nos dimos cuenta de que cuando dijimos de quedar Annika no estaba y nadie le había dicho que íbamos a quedar. Bueno, pues sin ella, total sólo teníamos que llamar al chico.
Katie preguntó quién iba a llamar y yo dije que estaba claro que yo no. Lorraine añadió que creía que podía llamar Katie así que… Katie llamó. El chico no le cogió el teléfono y le dejó un mensaje. Durante la llamada se notaba que Katie estaba nerviosa y me miraba en plan ‘no sé muy bien qué decir’, así que cuando colgó le sonreí y le levanté el pulgar. Ella sonrió y pensé: ‘qué fácil es hacer sentir mejor a alguien a veces’.
Luego decidimos que cada una pensaría dos preguntas sobre cada uno de los dos temas de los que tenemos que hablar con el chico ese: inventario y algo sobre horarios, la verdad es que no tengo mucha idea.
Le pregunté a Katie si iba a coger el bus y Lorraine dijo que se iba por el otro lado. Katie dijo que iba a llamar a su hermano para ver si le compraba algo para comer con el munch money (o sea, el dinero que metes en tu tarjeta de la universidad) y luego cogería el bus. El hermano dijo que estaba estudiando y no podía y ella le dijo que ya veía el tipo de hermano que era (en plan broma). Así que fuimos a esperar al bus.
- Me pasó algo horrible ayer.
- ¿Peor que que se muriera alguien en el hostal donde estabais?
- Bueno… más o menos.
Y le conté lo de la muela.
- Uf, a mí es que los dientes…
- ¡Por eso digo que más o menos igual de horrible! Fui al dentista un montón de veces antes de venir aquí, ¿para qué? ¿Para que se me rompa una muela en un mes y medio?
Luego hablamos de los disfraces de Halloween y me contó que iba a ir de Yasmine, la de Aladdin, y que hasta se había comprado un spray para teñirse el pelo de negro. Con lo rubia que es.
- ¿Cuánto dura eso?
- Creo que un lavado… ¡espero!
- Bueno igual el lunes apareces morena en clase.
Luego estuvimos un rato hablando sobre Ha. Le conté que Ha me había dicho por la mañana que si pensaba ir en bus a la universidad me fuera a las 9:20 (mi clase empieza a las 10) para coger un bus con poca gente.
- No me importa que el bus este lleno… ¡no odio a la gente!
- ¡Exacto! Además ¿para qué vas a ir a clase tan pronto?
- ¡Es que es eso!
Seguimos hablando de cualquier tontería hasta llegar a su parada. Yo me bajé en la siguiente, la mía, y a casa. Comí arroz y carne cocinado todo por mí, y me senté aquí a hacer deberes. De repente vi al mensajero entrar en mi stack (o sea, el conjunto de habitaciones que empiezan por 1) y casi tiro la silla al suelo. ¡MI PAQUETE!
Toc…
- ¡Hola!
Se queda mirando la puerta como si esperara dar más golpes. Me da el paquete, firmo en una pantalla digital de esas, y me pide que deletreé mi apellido. Adiós.
Nerviosa vuelvo a mi asiento. Cojo las tijeras para las uñas y corto los celos. Lo primero que veo es un sobre amarillo, lo quito y veo la mancha de tinta. La mancha de tinta que Tegan y Sara (creo que ya todos deberíais haberos situados en Tegan and Sara, pero por si acaso) habían hecho. Incluso se grabaron haciéndolas. 500 manchas de tintas echas por ellas y firmadas. Dentro de un plástico. ¡Qué emoción! Abro el sobre y veo el CD y la pinza que utilizaron para poner la mancha de tinta a secar. Son tan detallistas…
Debajo los tres libros que han escrito y llenado de fotos: On, In, At. ¡¡GENIAL!! Leí un poco uno de los libros (On, creo) y lo metí todo cuidadosamente en un cajón.
Por la tarde Chelsea me había invitado a una fiesta a su casa y por lo visto a Kelly también. Todos los internacionales por alguna razón sabían lo de la fiesta y se acoplaron. Fuimos a casa de Austen de prefiesta que empiezo a pensar que es una buena forma de reunirnos todos antes de coger el bus en un sitio mejor que la parada del bus. Algunos enseñaron partes de sus disfraces. Henrik se disfrazó entero.
Al rato fuimos a casa de Chelsea. Los chicos querían ir al Up&Up antes. Up&Up es un bar donde puedes sentarte a tomar algo pero también puedes comprar latas de cerveza y llevártelas. Cuando llegamos a casa de Chelsea una tía se subió a la mesa de la cocina y empezó a gritar:
- Si no conocéis a nadie de aquí, ¡iros!
Nosotros nos quedamos y empezó a mirarnos fijamente.
- Chelsea.
- Chelsea.
- Chelsea…
Se da la vuelta enfadada y baja de la mesa.
Más tarde me enteré de que le habían robado el iPod esa noche y estaba muy enfadada. Bueno, lo de enfadada ya lo sabía. Nos encontramos con Kelly y Soo que ya estaban ahí. Los chicos decidieron que la fiesta estaba muerta y se fueron a otra fiesta, yo me quedé con Kelly y Soo.
Fuimos a la habitación de Chelsea las cuatro y dos chicos. La casa es enorme. Muy, muy grande y antigua. Muy, muy, muy, muy chula. Al rato volvimos a bajar. Chelsea iba disfrazada de ciclista, que básicamente significa llevar pantalones de ciclista, camiseta por el estilo y casco. Cuando bajamos ya no había casi nadie y decidimos jugar una partida de beer pong. ¡Gané! Mi segunda partida y gané. Yuhu. Mientras, me llamó un chico que había conocido antes de venir a Washington, le dije donde estábamos y vino. Ahora sí que creo que nadie puede asustarme con un: te conozco de facebook. Iba disfrazado de Batman. Decidimos jugar otra partida pero por lo visto ya no quedaba más cerveza.
Así que Chelsea y yo decidimos acercarnos al Up&Up, con la mala suerte de que eran las dos menos cinco y por lo visto cierran a las dos menos diez. Decidimos volver a casa a decirle a los otros que no había cerveza. Nick dijo que podía llevarnos a ver la mejor vista de todo Bellingham. En un terrado. Fuimos pero por lo visto habían cambiado el cerrojo así que nos quedamos con la vista un piso por debajo de la mejor vista de Bellingham. Y aun así es muy bonita.
Fotos, fotos y más fotos. Decidimos ir a casa de Robert, que había desaparecido pero no estaba. Fuimos a casa de Nick desde donde Chelsea llamó a Robert y dijo que fuéramos en cinco minutos. Salimos, vimos unos columpios y decidimos jugar en los columpios para hacer tiempo. Fue muy, muy divertido. Pero intentando hacerme la valiente con esos aros que te cuelgas de los brazos y tienes que ir caminando de aro en aro, me caí al suelo y mis hermosos pantalones rojos se volvieron rojos y verdes. A todo esto sólo Chelsea y yo quisimos ir a los columpios.
Al rato los otros nos llamaron diciendo que ya era hora de seguir. Fuimos a casa de Robert. Tiene dos gatos que estuvieron atemorizándome toda la noche. Encima Chelsea cogía a uno y con él en los brazos decía:
- No me gustan los gatos, ¿lo quiere alguien?
- A mí no me mires…
Se formaron básicamente tres grupos: Robert se fue sólo a su habitación al ordenador, Nick, Carlton, Kelly y Soo por otro lado y Chelsea y yo hablando de todas las dudas que Chelsea tiene sobre cosas en español. Les encanto a todas las personas que estudian español porque soy una fuente de sabiduría.
Fui al baño y cuando volví Chelsea estaba hablando con Robert medio tumbada en la cama, me senté al lado suyo y seguimos hablando los tres juntos sobre ordenadores, sistemas operativos… muy buena conversación para las casi 5 de la mañana.
De repente me llamó Carlton, que se acababa de ir, diciéndome que se había dejado la máscara y que no podía subir porque se había quedado encerrado fuera. Bajé a llevarle la máscara.
Cuando volví a subir había un gato en mi sitio en la cama. Estuve de pie esperando a que se fuera y cuando por fin se fue me tiré a la cama con tan mala suerte que me pegue un súper golpe en la cabeza.
Justo en ese momento Kelly y Soo dijeron que a ver si nos íbamos ya.
- Ay, qué dolor, qué dolor.
Chelsea: ¿Estás bien?
- No, me muero de dolor.
Kelly y Soo se informaron de lo que había pasado y yo dije en broma:
- ¡Ahora voy a tener que quedarme dos horas despierta!
Chelsea: ¿Quieres que nos quedemos despiertos contigo?
Completamente seria.
- No lo sé, me duele.
Chelsea: También puedes quedarte a dormir en mi casa, mi cama es grande.
Ahí ya decidí que Chelsea es genial porque estaba preocupada de verdad, pero el dolor, menos mal, empezó a bajar y le dije que me sentía cada vez mejor. Soo, Kelly y yo cogimos un taxi y volvimos a casa.
Kelly decía que se moría de hambre así que decidimos que vinieran las dos a mi apartamento a comer algo. Soo trajo comida y yo le presté que usara los utensilios (porque luego limpio ella) y un poquito de aceite. Se prepararon unos sandwiches y comimos crackers (o galletitas saladas).
Soo me dijo que su compañera de habitación le había pedido a ver si podía tener la habitación para ella sola esa noche porque venía su novio y ella había contestado que sí, que dormiría en el sofá pero que el sofá ahora estaba lleno de gente durmiendo. Total, que a ver si podía dormir en nuestro sofá. Sí, claro.
Así que fue a su casa a lavarse los dientes, Kelly a su casa a dormir y cuando volvió Soo me fui a la cama.



