Archive for clase

Nada en especial

// Febrero 9th, 2010 // No Comments » // Gente, clase

El miércoles me desperté pronto porque había quedado con Jeff para hacer el trabajo de Project Management. Perdí el bus, así que llegué algo tarde pero no le importó. Estuvimos haciendo el trabajo y cuando casi lo teníamos listo decidimos subir a hablar con el profesor y comentarle un par de dudas. Por lo visto lo habíamos hecho todo bien así que lo dimos por acabado.

Fui al laboratorio de informática y estuve ahí hasta que fue hora de ir a clase, luego clase y hora de comer.

Necesitaba un DVD de Ubuntu para recuperar mi Grub de una vez por todas así que fui a ver a uno de mis futuros jefes para ver si el tenía alguno. Estaba hablando con otra chica y cuando me vio hizo el gesto de paz (como la V de victoria) pero con la palma mirando hacia él. Más tarde le pregunté a Chelsea y es lo mismo que el gesto de paz pero más en plan gánster.

Evidentemente tenía un DVD de Ubuntu y me lo dejó. Además ese día cambié el teclado americano a español para poder escribir los acentos y después me olvidé de cambiarlo otra vez, así que tuve que pedir que me reiniciaran la cuenta que se había bloqueado por escribir mal la contraseña.

Después más clase y a casa.

Por la tarde hablé con mi compañera de habitación bastante, cosa que no está de más ya que nos llevamos bien pero tenemos una relación súper distante.

Recuperé el Grub, y Ha apareció con una naranja diciéndome que me la comiera que estaba muy dulce. Fui a facebook y les escribí a Katie y a Sam que Ha me había dado una naranja y que me la pensaba comer. Sam dijo que no me la comiera, que era como Blancanieves, pero yo le dije que si tenía que morir/dormir durante unos días y resucitar/despertar con el amor de mi vida a mi lado… Ella tuvo que admitir que tenía razón y que por lo tanto valía la pena. Luego empezaron a desvariar sobre si ellas serían animales que cantan o enanitos. Cosas que sólo dirían Katie y Sam.

Y ese fue mi día, sin novedades en especial pero muy divertido.

¿He dicho ya que siempre hay tiempo para Glee?

// Febrero 3rd, 2010 // No Comments » // Deportes, Gente, clase

Hoy me he despertado y he ido hasta la parada de Katie para coger el bus con ella. Sigo sin saber dónde está mi tarjeta del bus así que he tenido que pagar un dolar. Ella ha dicho que debería decir que me la han robado para que me den una nueva.

Lo quería saber todo sobre Vegas así que hemos hablado un poco de todo pero sobre todo, evidentemente, de los leones.

- Qué mal que no estuviera el leon pequeño cuando fuiste, seguramente estaría descansando.
- Ya… además Romaine decía: ‘Vámonos’. ¿Quién se puede cansar de mirar a los leones? – ella ya había puesto cara de ‘pero qué persona más horrible’ a mitad de la frase.
- En serio. Los leones son lo mejor.

Katie es genial. Hemos estado hablando de Las Vegas todo el camino y hemos llegado a la conclusión de que si Sam y yo ganamos dinero es porque las torres Eiffel que nos tomamos daban buena suerte. Por supuesto.

Luego he ido a clase de algoritmos. Hemos entregado los segundos deberes y demás. Durante el descanso he ido al laboratorio y me he vuelto a encontrar a Kaylee que me ha dicho que a ver si pensaba ir a verla cada día que intentara acabar unos deberes antes de las 11. Le he dicho que si piensa estar cada martes y jueves en esa sala, sí. Entonces sí.

Después de la clase he ido al laboratorio exclusivo para estudiantes de informática a hacer algo de deberes.

A las 12 me ha escrito Annika para decirme que estaba abajo. Quería la hoja de notas de Romaine para su examen de por la tarde así que he bajado a dársela y me he encontrado con Kristina. Le he dado la hoja a Annika y he vuelto al laboratorio.

Cuando ha sido hora de ir a basket he ido al gimnasio y he utilizado los vestuarios por primera vez. Me he puesto mis pantalones de basket y he vuelto a salir.

Basket ha sido genial como siempre. La profe me ha dicho un par de yeahs. Ha habido un momento que hacíamos un ejercicio de pasarnos el balón. La chica que me tenía que pasar el balón estaba lista pero la profe se ha puesto a hablar así que he girado la cara a la profe y la pelota se ha estampado en toda mi cara. Bueno, vale, en media. Ya he dicho que estaba mirando a la profe.

Tanto Nina, la que me ha pasado la pelota, como Nicole, la profe, no paraban de preguntarme si estaba bien. Sí, estaba bien, pero me dolía la cabeza. Nina no paraba de decir que tendría que haber mirado antes de pasármela pero yo le he dicho que la estaba mirando hasta que la profe se ha puesto a hablar y que no pasaba nada. No entiendo por qué la profe me ha prestado tanta atención hoy y el otro día me dijo que ella tenía cicatrices por todos lados por el basket.

En fin, después de basket he vuelto al laboratorio de informática a hacer unos cuantos deberes, luego a clase y después he vuelto a casa caminando por el bosque. No iba a pagar otro dolar para coger el bus.

En casa me he puesto a hablar con Eunji, Nell y Sarah sobre Vegas y les he enseñado un par de vídeos y las fotos.

Después he hablado a Chelsea por internet y le he dicho que llevaba todo el día pensando en ver Glee juntas y luego recordando que esta noche daban Lost y Chelsea tenía que verlo con unas amigas. Le apetecía tanto ver Glee que, aunque yo quería ducharme y hacer la colada, me ha dicho que fuera a su casa tal cual iba vestida y ya me ducharía luego.

He cogido el bus hasta su casa, y hemos visto dos capítulos de Glee sentadas en el suelo de su siempre desastrosa habitación. Además aún le quedaba un poco de la tarta que hizo Quinn el otro día y qué delicia. Cuando hemos acabado de ver Glee me he acordado de darle, por fin, las chocolatinas kinder que le traje de España después de Navidad y se ha puesto tan feliz que le hubiera regalado una fábrica de chocolatinas kinder. Soy así.

Luego me ha llevado a casa, he cenado y puesto dos lavadoras. Mientras hacía todo esto Sam me ha contado que los vecinos de arriba odían a Sam, Katie y al pequeño Lincoln (el perro de Sam) y están intentando que las echen. Yo le he dicho que por supuesto podían mudarse a mi apartamento ya que sería lo más divertido del mundo. Y en cuanto a noticias más aburridas, Jeff, mi compañero en el projecto de Project Management, me ha dicho de quedar mañana a las 8 o a las 9 de la mañana. Evidentemente le he dicho que a las 9. Qué barbaridad era esa. Lo malo es que pensaba ir al laboratorio a las 10 y coger el bus con Katie pero no podrá ser. A mucho pesar nuestro lo dejamos en que el jueves sin falta. Ahora mismo estoy esperando que acabe la secadora y dejaré la tercera lavadora para mañana.

Y a dormir.

Siempre hay tiempo para Glee

// Febrero 3rd, 2010 // No Comments » // Gente, clase

El principio del día fue bastante normal.

Me desperté, fui a clase andando porque no sé donde está mi tarjeta del bus y fui al laboratorio a hacer deberes.

A las 12 fui a mi primera clase. Brooke, la otra chica, no estaba. La clase fue normal. El profesor explicó una cosa en la pizarra y cuando vio que un chico cogía apuntes le dijo que no lo hiciera. Luego nos mandó hacer lo que había explicado de deberes.

Encima al final de la clase quiso que los grupos de proyecto dijeran cómo iban.

- Y como representante de Logos sólo está Ana.

- ¡Y yo!

- Ah, sí… también está Alan. Te había confundido con Brooke.

Y empezaron a desvariar. Al final el profesor soltó que debía ser los pelos de la nariz. No pienso faltar nunca a esta clase. Pobre Brooke.

Después fui al laboratorio a hacer deberes, y después a mis otras dos clases. En la segunda me dieron el examen y la nota no estuvo nada mal, así que genial.

En esa clase, Project Management, yo formo un grupo con otro chico, Jeff, y nuestro grupo de dos personas se une a otro grupo Megan y Virgilio para hacer el proyecto de 4 personas. Megan vino a sentarse al lado de Jeff y yo y nos dijo que no nos preocupáramos si veíamos que Virgilio no se presentaba a clase porque ella ya había trabajado con él y por lo visto es muy bueno cuando hay que redactar el trabajo. Por lo visto Virgilio es el presidente de la asociación de estudiantes de Western. Espero que suene como algo grande porque lo es.

A mí me da igual que no venga a clase mientras luego lo de todo en el proyecto. Y Megan asegura que sí. Después del descanso de esa clase, el profesor se fue del aula y estuvimos comentando que nos había parecido la sesión de fin de semana. Luego, los que se prestaron voluntarios a ser parte del consejo de estudiantes para esa clase, hablarían con el profesor y le dirían qué pensamos.

Cuando acabó la clase me fui andando a casa. No hay tarjeta, no hay bus. Y está muy bien despejarse paseando a casa. De camino a casa pensé que ojalá Chelsea viviera en South Campus (donde vivo yo) en vez de en North Campus porque sería más fácil quedar en plan rápido.

Al llegar a casa comprobé mis emails y tenía un email de Chelsea diciendo que ojalá estuviera conectada distrayéndola porque trabaja mejor cuando le distraen. Nos pusimos a hablar y decidimos que sí en dos horas yo había hecho más de la mitad de mis deberes, iríamos a comprar comida a Boomer y a ver Glee en su casa.

Como conseguí hacer más de la mitad, vino a buscarme, compramos la comida y nos fuimos a su casa a ver Glee sentadas en el suelo de la habitación con su portátil encima del cubo de la ropa sucia puesto del revés como si fuera una mesita. Somos muy guays y esos momentos lo son más. Los capítulos de Glee fueron celestiales. No lo digo sólo yo. Glee se está conviertiendo en una de mis series preferidas y los dos capítulos de ayer fueron de llorar mucho.

Cuando acabamos Chelsea me llevó a casa y yo me puse a acabar los deberes.

Homero, el mexicano que va a esa clase conmigo, no paraba de pedirme ayuda para el ejercicio 1 pero yo le había dicho que estaba dejando ese para el final. Además no sé para qué quería mi ayuda si cuando me explicó como hacía el 2 le dije que estaba mal y pasó de mí. Cuando llegué al uno lo hice y le dije que pensaba dejarlo para el día siguiente por la mañana. Desisto, ya le intenté explicar el dos y no quiso.

Y cuando acabé me fui a dormir.

Gran ‘actriz’

// Enero 25th, 2010 // No Comments » // Internacionales, Residencia, Room, clase

El lunes me desperté pronto, porque me había ido a dormir muy pronto el domingo y porque tenía que estudiar. Tenía dolor de garganta así que me puse unos vaqueros, una camiseta, un jersey, mi preciosa bufanda de Tegan and Sara al estilo que Romaine me enseñó ayer ya que no es una bufanda extremadamente larga, y el abrigo que me compré en otoño. Después de estudiar un rato, me fui a clase.

Esperando el ascensor me encontré con Brooke que hablaba con otro. Desde que las dos nos tenemos en twitter, es mucho más cercana. No sé si recordaréis Brooke pero un día la describí como esa chica que iba a mi clase 491 y que era tan rara que me apetecía abrirle el cerebro. Sí, creo que la describí así.

Subimos a clase. Por lo visto la han liado con los nombres en el departamento de informática y ahora mi nombre es mi segundo apellido y mi apellido, mi primer apellido. Así que el profesor me llama: ’sirdá’. No sé cuándo ni cómo decirle que me llame Ana.

Las clases pasaron sin pena ni gloria. Durante algún momento del día me enteré de que Virgin Mobile había decidido enviarme mi nuevo móvil por correo express y me llegaría al día siguiente. También destacaré que el profesor de administración de proyectos, el que cambió la vida con otro durante seis meses e hizo amigos en restaurantes, me encanta. Es tan educado y cultivado… es un hombre muy interesante.

Por la tarde llegué a casa y me conecté a facebook. Ian, el australiano, preguntaba quién le podía ayudar con su trabajo de teatro. Yo, por curiosidad, pregunté de qué iba el trabajo y él me contestó que yo sería perfecta, que tenía que grabarme hablando y luego imitar mi forma de hablar. Estaba tan ilusionado con que fuera yo la que lo hiciera que le dije que vale, pero que si no era para mañana prefería hacerlo otro día. Recordemos que tenía dolor de garganta. Él contesto que era para mañana porque lo deja todo para el último momento. En fin, ‘ven cuando quieras’. Qué le vas a decir. También le dije que más le valía decirme qué tenía que decir.

Al rato llegó con una hoja y me dijo que podía elegir entre leer esa hoja o hablar de mi fin de semana. Leí la hoja por encima. Eran unas indicaciones para llegar a algún lado. Muy aburrido.

- ¿Puedo hablar de la fiesta a la que he ido este fin de semana y contar que vino la policía?

- ¡Sí!

- Vale, voy a hacer eso.

Le devolví la hoja y empecé a contar mi sábado. Cuando acabé lo escuchamos y me recordé a esas actividades de listening en las clases de inglés. Sí, tengo el mismo acento que los ingleses que habían grabado para que los escucharan los alumnos de inglés. No, no lo tengo. Pero sí que me recordé a eso. Dijo que estaba perfecto y estuvimos hablando un ratito. Al final se acercó al salón donde mi compañera de habitación, Sarah, estaba viendo la televisión.

Los presenté, y claro, qué vas a decir:

- Esta es Sarah, mi compañera de habitación. Este es Ian, de Australia.

Pues Ian me puso cara de: ‘¡Pero no digas eso!’. Sí hombre, aquí o todo el mundo sabe que eres internacional o no lo eres, que los australianos ya tienen bastante ventaja con lo de que su lengua es el inglés.

Duré poco tiempo más despierta, a las 10:30 moría de sueño y me fui a dormir.

A la bolera con los nuevos

// Enero 7th, 2010 // No Comments » // Gente, Internacionales, Room, clase

Me desperté relativamente pronto y decidí ir al supermercado ya que no tenía absolutamente nada de comida. Bueno, sí, un trozo de una tableta de chocolate, carne picada y pescado congelado y doy por hecho que las cervezas del balcón.

Primero paré en el banco y la chica me enseño a hacer un depósito a través del cajero. Muy maja. Luego entré en el supermercado y compré cereales, nesquick, leche, carne, pasta, arroz y poco más. Volví a casa, dejé la compra y me fui a clase.

Delante del ascensor me encontré a Brooke, la chica rara, y a otro chico que no conocía. Estaban hablando de como Brooke no se arrepiente de haberse comprado el iPhone cuando salió porque era lo que más le apetecía comprarse. Llegamos a la clase, el profesor se presentó y presentó la asignatura. Era esa clase donde eramos sólo 7 estudiantes pero se han apuntado dos más así que, demos gracias, estoy en un grupo de 3 en vez de un grupo de dos. Bien, bien, bien. Nos hizo salir en grupos a explicar de qué iba nuestro proyecto y dijo que esperaba que fuéramos súper expertos en nuestros proyectos de aquí al viernes.

Cuando acabó la clase fui a la bookstore a comprar el libro de una asignatura que había estado buscándolo en internet pensando que igual no tendría que comprarlo pero no está. La cola volvía a rodear toda la librería pero no era muy lenta. Lo compré y entre en el Viking Union a ver si veía a alguien y a comer algo. No encontré a nadie. Cogí un bol de chili y me senté con el libro para echarle un vistazo rápido y pensar que cinco preguntas iba a hacer. Por lo visto uno de mis profesores quiere que, cada vez que nos diga que tenemos que leer unos capítulos del libro, escribamos cinco preguntas. No hace falta que esté la respuesta, sólo la pregunta. En fin, me hice una idea bastante clara de lo que iba a preguntar y de repente, levanté la vista y en la mesa de al lado estaba Emily, una de las chicas más simpáticas de la clase de frisbee. Comía y estudiaba con dos más.

Acabé de comer y me fui al laboratorio de informática a escribir las cinco preguntas. Mientras estaba de camino me pareció ver a alguien conocido en una mesa y cuando ya estaba a la altura de la mesa me di cuenta de que era Olivia pero decidí no volver atrás para decirle hola porque estaba hablando con alguien. Mientras estaba en el laboratorio Romaine, que me había estado mandando mensajes por la mañana y el día anterior para quedar, me habló por facebook preguntándome si estaba en el campus. Así que cuando acabé las preguntas quedé con ella delante de The Atrium.

Estuvimos en The Atrium poniéndonos un poco al día de todo y enseguida se hicieron las 3 y me tuve que ir a clase. En el ascensor me encontré con una de las chicas del brunch al que me invitó el profesor el cuarto pasado. Es muy, muy, muy rara. Tanto que sólo a mí me puede apetecer hablar con alguien tan raro. Pero parece muy, muy maja a la vez. Le pregunté qué tal las vacaciones y tal y luego nos sentamos juntas en clase. Cuando acabó la clase le dije adiós y ni me oyó. ¿Veis a qué viene lo de rara?

Siguiente clase, estuvo bastante bien. El profesor ha tenido una vida de lo más interesante. Por poner un ejemplo, estuvo un tiempo en Islandia donde por lo visto la gente es muy simpática pero es difícil hacer amigos. Allí conoció a uno, hablaron unas cuantas horas y decidieron que sería genial que durante seis meses intercambiaran vidas. Al año lo hicieron, intercambiaron vidas durante 6 meses. Su amigo había venido a Estados Unidos con su mujer pero él estaba sólo y quería hacer amigos pero no sabía cómo hasta que se enteró de que la gente no solía salir a cenar fuera porque es muy, muy caro. Solución a su problema: invitar a gente a cenar fuera. Dice que así se ganó a un montón de amigos. Cuando se fue de Islandia había estado en 82 restaurantes diferentes.

La única especie de queja que hizo sobre todo lo de cambiar vidas durante seis meses es que cuando llegó su coche tenía muchísimas millas más, no sé si dijo 14 000 o 40 000. Pero dijo que eran las condiciones del trato y que no le importaba.

Durante la presentación estuvo haciendo algunas preguntas y tirando chocolatinas a los que respondían bien. Sí, tal cual.

Acabó la clase. Quedé con Katie por mensajes en vernos al día siguiente, con Chelsea en que iría a la bolera esa noche y le devolví una llamada a Kaylee que me pedía que me hiciera cargo de los nuevos internacionales porque no sabrían llegar a la bolera. Bien.

Fui a casa, estuve hablando con Nell, Eunji y una amiga suya que siempre va con ellas pero no recuerdo como se llama. Les di chocolatinas y Nell me dijo que iba a guardar la mini chocolatina porque le gustaba tanto que no se la quería acabar.

Luego fui al community building y estuvimos esperando a todo el mundo. Por fin vi a Henrik y conocí a una de las nuevas suecas. Fuimos al bus todos juntos y ahí pasó algo que yo sabía que pasaría pero una parte de mí esperaba que no: Martin hablaba de cualquiera de sus tonterías y dijo “short trousers”. Nicole, una de las australianas, empezó a reír y reír. Martin le preguntó qué pasaba y ella ni podía hablar de lo que se reía. Yo sabía perfectamente lo que había pasado y creo que Romaine y Johanna también porque las tres miramos a otro lado. Cuando la tía pudo volver a hablar le dijo que se dice sólo “shorts”, no “shorts trousers”. Martin le dijo que le pedía perdón. Sinceramente… no sé, somos internacionales de verdad. No como vosotros, que vuestro idioma es el inglés. En fin, tampoco me supo muy mal porque la verdad es que Martin a veces se merece que le paren los pies. Pero bueno, ahí está la cosa. Además no puedo evitar recordar que Karin me dijo que había pasado algo con una de las australianas y aunque no me quiso decir de qué hablaba, también me dijo “porque mi idioma no es el inglés y me puedo equivocar”.

Llegamos a la bolera. Medio mundo se abalanzó encima de Kaylee. A los dos minutos Kaylee reparó en mi presencia pero yo le hice signos de: “no, ahora paso de ti” y se lo dije: ‘primero me abandonas en el aeropuerto y ahora me ignoras’. Vino corriendo hacia mí y me abrazó súper fuerte. Luego seguí haciéndome la semi enfadada hasta que me dijo ‘deja de hacerte la enfadada que sé que no lo estás’. Luego, cuando me tocó decirle mi nombre y mi número de pies al tío de la bolera. Ella fue y le soltó: ‘es que es de España y tiene un acento muy sexy’. Yo le dije que era horrible porque había entendido ‘tiene un acento muy difícil’. Luego me supo un poco mal.

Jugamos la partida, que no estuvo mal. Quedé tercera de mi pista pero no pude hacer ni un strike. Al rato viene Kaylee me coge de la mano, se pone de rodillas delante mío y me empieza:

- Ana, me puedes hacer el gran, gran, gran honor…

- ¿De qué?

- El gran honor… de tirar una vez por mí.

- Ah, sí…

- Sí y por favor Kaylee levanta del suelo, ¿no?

Y nos partíamos. Tiré por ella avisándole un montón de veces de lo mal que me podía salir. Ella empezó a animarme en plan: ‘¡Ana! ¡Ana! ¡Ana!’. Yo le decía que no hiciera eso porque me saldría mal y sería peor y de repente apareció Spencer y empezó a animarme también. Genial. Lancé la bola. Los tiré todos. Strike. El único strike de la noche lo hice en la partida de Kaylee.

Por cierto, Kaylee apareció con su exnovio Spencer. Le pregunté si habían vuelto y me dijo que algo así, le pregunté si quería volver con él y me dijo que no y que me lo explicaría todo más tarde. (Nota para Chelsea, ¡todo lo que leas aquí es secreto! Pero confío en ti, sólo te lo recuerdo.)

Acabó la partida y se fueron la mayoría, Chelsea aun no había venido y Breanne me dijo que si quería tenía 3 sitios libres en su coche y podía llevarme a casa. Me apunté porque estaba muerta y también se apuntaron Yukari y Soo. Durante el trayecto a casa aprendí que, por lo visto, después de sacarte el carnet de coche, durante los primeros seis meses sólo puedes llevar a gente de tu familia. Increíble, ¿verdad?

Le envié un mensaje a Chelsea diciéndole que casi todo el mundo se había ido de la bolera ya y ella me dijo que a ver si quería ir a ver a la travesti de Rumours, pero yo iba a, literalmente, morir así que me fui a la cama. Dejé la luz encendida porque pensaba que mi compañera de habitación iba a entrar y luego no entró, pero tenía tanto sueño que me dormí en seguida. Eran las diez y algo, casi once.

Volvo 144

// Noviembre 19th, 2009 // No Comments » // Internacionales, Prácticas, Residencia, clase

El lunes me desperté, metí las dos libretas (uso una libreta para las tres asignaturas de la mañana y otra para la de la tarde), el libro de la asignatura de por la tarde, la calculadora y demás en mi bolsa y me fui a clase.

Durante la segunda clase, Algoritmos, un chico le dijo al profesor que la práctica ponía que se tenía que entregar la semana que viene. Genial. El profesor se había equivocado y ahora íbamos a tener tres semanas para hacer la práctica. ¡Bien! Aunque a la vez me supo un poco mal por él que se había equivocado de día. Yo ni me había dado cuenta y si no lo hubieran dicho en clase hubiera entregado la práctica el miércoles.

La tercera clase fue como siempre y luego fui a comer en una cafetería del campus mientras intentaba hacer los deberes que tenía para la tarde. A las dos y veinte había quedado con Rocky y Jaimee para hacer la práctica de Algoritmos pero Jaimee no había ido a clase así que no estaba muy convencida de que apareciera más tarde.

Mientras comía apareció una chica:

- Hey. ¿Estás haciendo OPS?

- Sí…

- Mira yo lo he intentado pero sólo he llegado al apartado C ¡porque todos los demás son muy difíciles!

- Es horrible. Además no entiendo que nos haga leer el capítulo por nosotros mismos y hacer unos deberes.

- Ya… Mira yo si quieres te enseño como he hecho lo que he llegado a hacer. Por cierto, es que ahora va a venir un… amigo y la chica que está sentada al lado mío está estudiando y no quiero molestarla hablando, ¿te importaría cambiarme el sitio?

- No, claro.

- ¡Gracias! Yo te ayudo a mover las cosas.

Me mudé, me enseñó lo que había hecho y siguió pareciéndome que nada en esa clase tiene sentido.

Cuando llegó la  hora recogí y me fui al laboratorio donde habíamos quedado, no encontré a ninguno de los dos y como por la mañana me había bloqueado mi propia cuenta intentando entrar con la contraseña equivocada, decidí subir a arreglarlo.

Cuando llegué al despacho donde te arreglan lo de las contraseñas me encontré con Brooke. Brooke va a mi clase de Software Project Analysis, es súper rara y me dan ganas de abrirle el cerebro a lo Sylar sólo para ver como ve las cosas. Tomar un café también funcionaría pero no es que hable con ella, de hecho, justo esta mañana ha sido la primera vez que he hablado con ella porque me ha oído pedir ayuda sobre lo de la contraseña. Así que me quedo con abrirle la cabeza.

Ella estaba sentada en su mesa, me dijo que el chico no volvería hasta dentro de un rato y que si quería podía ir a ver si estaba el otro en su despacho.

- ¿Sabes dónde es?

- No…

Se levanta sólo para ir delante mío, que estaba dentro del despacho, y me explica que saliendo siga el pasillo y a la derecha. Ya en su día estuve pensando por qué se había levantado para darme las mismas explicaciones que me hubiera podido dar desde la silla. ¡Sobre analizando el mundo!

En fin, Max, el otro chico, no estaba. Así que bajé a ver si habían llegado los otros dos para comprobar que no. Volví a subir y el chico que tenía que estar en el mismo despacho que Brooke ya estaba ahí. Le pedí otra contraseña, me pidió el carnet, comprobó que mi cara era la de la foto (sí, para darme una nueva contraseña) y sin pedirme el nombre de usuario me dio un papel con la contraseña. Vale. Lo habrá sacado de mis apellidos ya que tu nombre de usuario es una combinación de apellido y demás.

Bajé fui a probar la contraseña y no iba. Frustrada volví a subir. Me encontré con Brooke fuera del despacho, le conté que no me iba la contraseña y me dijo que qué raro (ya) y que el chico se había ido a no se donde y había cerrado la puerta dejando las llaves de Brooke dentro.

De todas formas no tardó nada en llegar, le dije que no me funcionaba la contraseña.

- ¡Ah! ¿Estás intentando entrar en Linux?

- No, en Windows.

- Umm… -se sienta en su silla, mira la pantalla- ¿tu nombre de usuario es c e r d…

- ¿Qué? No, no.

Me acerco y le señalo mi nombre. Tengo comprobado que pronunciar mi apellido aquí no tiene ningún resultado positivo.

- Uy… le he cambiado la contraseña a otro…

- ¡Ja! -suelta Brooke.

Me da una nueva contraseña y me voy. Entro en el laboratorio, por fin puedo conectarme y me siento ahí a esperar a que aparezcan los otros mientras intento hacer algo de los horribles deberes de la tarde. Al rato llega Rocky preguntando por Jaimee, le digo que ni idea y se va fuera a llamarla. Vuelve diciéndome que no lo coge. Me pregunta si prefiero seguir con lo que estoy haciendo o que trabajemos en la práctica y yo, me centro en las necesidades del grupo y le digo que podemos trabajar en la práctica.

Al rato aparece Jaimee apurada como siempre, empezamos a redactar la práctica pero la chica la lía haciendo no sé qué y perdemos todo el trabajo. Genial. Yo como tenía clase me voy pronto y ella dice que me enviará lo que haya hecho por la noche para que lo revise.

Voy a clase, le pregunto a Katie si ha hecho los deberes.

- Sí, pero al final me he dado cuenta de que todos mis número están mal y he pensado ¿me importa esta clase tanto como para cambiar los números? No.

- Bien.

Es genial lo “pasota” que es a veces. Puedo preguntarle en cualquier momento si ha estudiado o algo y siempre dirá que no. O que casi nada. O que acaba de empezar (siendo bastante tarde).

El profesor nos dice que vayamos a recoger la confirmación de que me quedo con el 84 del primer examen y de repente alguien me toca el brazo. Chelsea.

- Hey, ¿tienes mi máscara?

- Ay, no.

- Da igual.

- ¿Has hecho los deberes?

- Sí… ¿tú?

- No me salen, son horribles.

Oigo a Katie reírse a mi lado.

La clase es absurdamente aburrida, como siempre esa clase. Y después, como cada lunes, vuelvo en bus con Katie.

Cuando llego a casa me pongo a hacer deberes. Al cabo de un buen rato oigo por la ventana:

- ¡Anaaaaa!

Es algo que siempre hacen y no se dan cuenta de que no veo nada. Fuera esta oscuro y dentro hay luz. Cuando miro a la ventana veo un espejo. Aun así siempre miro.

- ¡Kariiiin!

¿Me ha leído los pensamientos? Voy a abrirle la puerta, la veo un poco desanimada. Dice que tiene mucho trabajo y que casi no tiene tiempo de nada. Le doy un abrazo y aparecen los chicos.

- ¡Austen se ha comprado un coche! -grita Björn

- Y sólo me ha costado 600 dólares.

- ¿Vienes a probarlo?

- ¡Vamos Karin!

El coche es un Volvo 144.

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Tiene 35 años. Para encenderlo tuvieron que abrir el capó porque no se encendía. Karin se alejó en cuanto abrieron el capó y yo me puse detrás de ella. El coche arrancó y los chicos nos dijeron que entráramos. Yo, convencida, de que Karin me seguía entré en el coche para oír a Karin decir ‘¡Adiós Ana! ¡Pásalo bien!’ ¿Qué? Pues sí, Karin se ha ido y me ha dejado con Björn, Austen y Oskar.

Al principio pensaba que daríamos la vuelta a Birnam Wood y volveríamos pero Austen sale de Birnam Wood y conduce y conduce… se pasa el camino emocionadísimo por lo mucho que le gusta el coche y descubriendo cosas rotas que van a tener que arreglar. Los intermitentes no funcionan y tiene que marcar hacia donde irá con el brazo.

Llegamos al parking del puerto y Björn se pone al volante. Da un montón de trompos, acelera y frena. Yo no paro de preguntarme dónde me he metido. Oskar también quiere conducir. Y más de lo mismo pero peor. De repente la batería del coche se suelta. Aparcan y sí, no hay ni un cable conectado a la batería. Sacan la caja de herramientas y se ponen a arreglarlo.

Al rato a parece uno de seguridad, se pone a hablar de coches con nosotros y nos dice que vayamos con cuidado porque algunos estúpidos críos vienen aquí a correr con el coche. Se va y empiezan a llover. Yo no llevo chaqueta porque recordad que sólo estaba hablando con Karin cuando todo se fue de las manos, así que les digo que voy a esperar dentro del coche. Al final lo arreglan, Austen va a sentarse detrás y las puertas no abren. Ni desde dentro ni desde fuera. Las puertas de detrás acaban de dejar de funcionar.

- Baja la ventana que entraré por ahí.

Buen chiste. Las ventanas no tienen manivela. Me pasan una manivela que tengo que enroscar en la puerta para bajar la ventana. La parte de la puerta es exageradamente más grande que la parte de la manivela. Esto no va a funcionar. Austen decide entrar por la puerta de delante.

Oskar empieza a conducir hasta casa y de repente el coche huele un montón a gasolina. Como sólo la ventana del conductor funciona, deciden que lo mejor será ir con la puerta del copiloto entreabierta. Al final el horrible olor te hace toser. Por fin llegamos a casa y Björn me pregunta si quiero ir con ellos hasta la nieve. ¿En ese coche? ¡Ja! Le digo que no, que además de que ese coche me da miedo, casi no he ido a la nieve y ¡no voy a ir un día antes de que abran las pistas!

Entro en casa, pillo a Chelsea conectada y le cuento mi increíble historia. Me pide que no me vuelva a subir en ese coche y luego me dice que he matado neuronas oliendo gasolina. Genial. Con lo que me preocupan mis neuronas. En serio.

Seguí haciendo deberes y a dormir.

Proyectos, fiestas, proyectos, fiestas

// Noviembre 17th, 2009 // No Comments » // Internacionales, Prácticas, clase, fiesta

Sobre el jueves… Martin nos invitó a comer lasaña a su casa preparada por él mismo. Estaba deliciosa y luego prefiesta en su casa.

También tengo que decir que se nos ocurrió a la vuelta pararnos una parada antes y hacer una visita al McDonalds, que estaba cerrado. Así que decidimos ir a Haggen, comprar comida y meternos en el apartamento de Henrik. Hasta el apartamento de Henrik sólo llegamos Riikka y yo. Yo comía crackers (o galletas saladas), Riikka un bocadillo y Henrik una pizza.

A Henrik se le ocurrió decirle a Riikka que cree que él come más en dos días de lo que ella come en una semana. Riikka contestó molesta que él no sabía cuánto come ella y hubo un intercambio de frases tipo: ‘no hagas juicios sobre mí, no me conoces’.

Viernes. Las clases de Software Project Analysis se reanudaron. Entregamos el primer borrador final del proyecto y el profesor dijo que ahora íbamos a revisar todos los proyectos en clase de la siguiente forma:

Seis personas que no sean parte del proyecto estarán involucradas en la revisión. Tres se tienen que leer el proyecto a conciencia, otra tiene que ser el moderador y hacer que la revisión funcione a buen ritmo, otro tiene que leer el proyecto en voz alta y parafrasear partes para comprobar que se entienda lo que quieren decir y el último escribir las anotaciones.

A mí por lo visto me toca ser parte de la revisión del primer proyecto y seré una de las que se tienen que leer el proyecto a conciencia. Está bien, ya veremos…

Nuestro grupo es el cuarto en ser entrevistado, así que genial. A la mitad pero tirando hacia más bien tarde.

Después tuvimos reunión de grupo. Annika apareció sólo para decir que tenía otro proyecto y que no podía venir a la reunión. Así que estuvimos haciendo la reunión sin ella. Lorraine, la mujer mayor, adora a Katie. No para de decir que es buenísima en todo.

Lorraine: Katie, ¿a qué se dedican tus padres?

Katie: Mi padre es -no conseguí entender nada- y mi madre es profesora de guardería.

Lorraine: ¡¡Lo sabía!! ¡Eres tan organizada que tu madre tenía que ser profesora!

Katie: Sí, bueno… mi madre se queja de que ella le enseña a los niños como coger bien el lápiz y yo lo cojo mal.

Lorraine: ¿Y tus padres Ana?

Lo expliqué e hizo algún comentario al respecto pero está claro que su amada es Katie.

A la salida estuvimos hablando de como Lorraine ama a Katie y, para no perder costumbre, de mis compañeras de habitación.

Katie me habló de una compañera de habitación horrible que tuvo. Un día decidió no comer durante 11 días, no comer nada de nada. Ella y la otra compañera de habitación le dijeron que eso era horrible y ella dijo “No pasa nada, si corro no me desmayo”. Toma ya. Al final se lo tuvieron que contar al Resident Advisor, y él le dijo que tenía que comer o se iba a morir.

Además la tía se dedicaba a hacer cosas raras. Un día, cuando Katie y su amiga entraron en la habitación se encontraron a la tía y a un chico. El chico parecía que tenía un problema mental y entre ellos no hablaron en todo el rato. Katie y la amiga se pusieron a jugar a videojuegos y el chico se puso al lado suyo mirándolas y hablando con ellas.

De repente va la rara y dice que se va al RecCenter. Katie tuvo que saltar con un:

- Nosotras nos vamos a cenar dentro de nada…

Para que el tío se fuera.

Total, que se dedicaron a hacer un plan para echarla de la habitación. No limpiaban nunca los platos. Un día la tía dijo: ‘¿puedo lavar los platos?’ Y estuvo dos horas de reloj lavando. Katie se dedicó a hacer “maldades” (merecidas, por supuesto). Y cuando supieron que una chica de otra habitación del pasillo se iba a mudar a Alaska, empezaron a hablar de que la chica esa quería cambiarse de habitación delante de la rara. La rara fue y le pidió a la que se mudaba que se cambiaran, se cambiaron, se mudó, y durante un trimestre y medio tuvieron una habitación para tres sólo para ellas dos.

- Así que si quieres echarla de la habitación, yo tengo experiencia.

Con toda esta nueva información dando vueltas en mi cabeza volví a casa, estuve haciendo cosas hasta que fue hora de arreglarse para la prefiesta y fiesta.

La prefiesta iba a ser en casa de Alex, el francés, que nos iba a hacer crepes mientras hablábamos de posibles planes para el finde. Los crepes estuvieron muy buenos, el pobre estuvo mucho tiempo en la cocina. Seguimos ahí de prefiesta hasta que fue hora de coger el último bus.

Sólo José, Cora y yo nos apuntamos a salir (en cuanto a chicas, muchos más chicos salieron). Fuimos a Rumours y más tarde apareció Karin.

La música era buena y nos lo pasamos muy, muy bien.

Cierran Rumours, nos reunimos todos de nuevo, empezamos a entrar en un taxi y acabamos siendo 6 más el taxista en un taxi de cinco plazas. No sé en qué pensaba el taxista. Fuimos al apartamento de Alex a escuchar nuestra canción (entre otras) y a cantarla aunque me estuvieron dejando de lado durante la mayor parte de la canción.

En la afterparty me puse a hablar con un amigo de Karin que era muy raro y a la vez muy simpático: Moises. Le dije que a mí también me encantaba ir al cine aunque fuera a ver una película fácil de seguir y él me miraba fijamente. No sé, fue raro pero no en el sentido de raro mal. Sólo raro.

Y después me fui a casa a dormir.

Pero qué examen más feo

// Noviembre 17th, 2009 // No Comments » // Gente, clase

Sí, hoy me ha dado por intentar ponerme al día. O por lo menos no ir tan atrasada.

El lunes también se me olvidó decir que me presenté a la tercera clase para recordar justo en ese preciso momento que el profesor no estaba. En contra de lo que pueda parecer, me puse muy feliz, ya que de todas formas había tenido que ir a las otras dos clases. El miércoles no cometí el mismo error, recordé que no tenía clase y me fui al supermercado.

Como Celine estaba enferma le envíe un mensaje preguntándole si quería algo y me dijo que le haría un gran favor si le traía zumo de manzana. Vale. A la vuelta se puso a llover y me acordé del momento en el que decidí ser una buena samaritana. Pero bueno.

Estuve repasando para el examen hasta que llegó la hora de ir.

Entré en clase y puse mi bolsa en la mesa de al lado para guardarle un sitio a Katie. No nos van a volver a separar. Al rato vino un chico y preguntó si el sitio estaba guardado. Le dije que sí y con mucho pesar se fue a otro lado.

Cuando llegó Katie le conté lo del chico.

- Deberías haberle dicho que desapareciera de tu vista.

Así es ella. Evidentemente lo dice en broma pero así es ella.

El profesor dijo que pensaba que este examen era más fácil que el otro. Nos lo dio. ¿Más fácil? Fui resolviendo preguntas mientras hacía oficial en mi mente que no tenía nada de “más fácil”.

Mientras lo repasaba por enésima vez, Katie se levantó para irse y yo decidí entregar también para no tener que volver sola.

Le susurré que me esperara y nos reunimos fuera de clase. Estuvimos hablando de lo horrible que había sido el examen y de lo contentas que estábamos de tener un 84 del primero.

Le dije que Annika me había dicho que llevaba bien el examen (ahora mismo había escrito una traducción literal de la forma de decir que llevas bien un examen en ingles: to be ready for the exam/test, pero lo he cambiado a tiempo. Es algo que me pasa cada vez más a menudo. Normal, supongo.) y no sé por qué acabamos hablando de los años que llevaba Annika aquí. Yo sabía cuantos:

- Lleva diez años aquí.

- Eso no es mucho.

- ¡Es la mitad de tu vida!

- Vale, si fuera yo sí que sería mucho pero Annika es mayor.

Así de claro lo suelta. Y lo de siempre… estuvimos hablando… volví a casa y nada más que destacar. Nada más que destacar que recuerde ahora mismo, vaya.

¡Hoy sí que ha sido corto!

Lunes, lunes, qué haces en mi sitio, lunes

// Noviembre 16th, 2009 // No Comments » // Gente, clase

El lunes me desperté súper pronto para acabar una práctica de PHP y MySQL, ¡y conseguí acabarla a tiempo!

Las clases de por la mañana fueron como siempre. Volví a casa a comer y volví al campus a por la cuarta clase.

Entré en clase y alguien se había sentado en mi sitio. Mi sitio al lado de Katie. Mi tristeza fue enorme. Me tuve que sentar delante de Katie.

- Hoy me vas a echar de menos, lo sé.

- ¡Sí! ¡Estás tan lejos!

A las 4:35 me giré para mirar a Chelsea, como habíamos quedado pero como desde mi nuevo sitio la tenía a la espalda sólo vi que no me estaba mirando en ese preciso segundo. Más tarde me volví a girar y veo a Chelsea mirándome y haciéndome lo del bigote. Casi me muero. De risa, evidentemente.

Durante el descanso me puse a hablar con Katie sobre las fotos de Halloween y su disfraz y de lo chulo que era (iba de Yasmine, la de Aladin).

- Algunos pensaban que iba de estatua de la libertad.

- ¿!Qué?!

- ¡Ya! ¡O sea llevaba una corona!

Katie es genial, me mata. Hasta se tiño el pelo (es súper, súper rubia y se puso uno de esos tintes que se van con un lavado para ser morena). Cuando la conversación empezaba a morir me fui a hablar con Chelsea.

- Voy a suicidarme.

- Oh no, ¡no es para tanto!

Hemos seguido hablando y al rato una de sus compañeras en esa clase le ha dicho que en el examen del miércoles entra todo lo del primer examen y lo nuevo. Se gira hacia mí y dice:

- Creo que me apunto a lo del suicidio.

- Oh no, ¡no es para tanto!

Nos estuvimos riendo y me dijo que no le podía devolver sus palabras. ¡Ja! Chelsea me preguntó si tenía la máscara que una de sus compañeras de habitación le dejo a Soo para Halloween y me quedé en plan: ¿de qué me habla?

Después del descanso una hora más de esa horrible clase. Al profesor se le ocurrió que podíamos hacer una actividad. Me giro y le digo a Katie:

- ¿Sabes como hacerlo?

- Ni idea.

Y empezamos a hablar sobre lo tontas que nos sentimos en esta clase porque los ejercicios son fáciles pero no sabemos usar las fórmulas.

Acabó la clase y volví con Katie en el bus como es ya costumbre y me dijo que “Canadá está sobrevalorado. No hay nada como los Estados Unidos”. Para luego añadir que “Vancouver es un intento de copia de Seattle pero que ni se le acerca”. Me encanta. Adivinad de dónde es. He despotricado sobre Ha para no perder costumbre y le he contado que al principio Ha dormía debajo de la cama.

- ¿QUÉ? Imagínate que un día se levanta de una pesadilla, se da súper fuerte en la cabeza y se mata.

Cuando las risas me dejaron volver a hablar le dije que eso hubiera sido más traumático que lo del chico que se murió en nuestro hostal.

Y así de risas hasta casa. La clase de los lunes y miércoles por la tarde es horrible pero a la vez me gusta bastante por la gente que hay ahí.

Una vez en casa ya no hubo nada más que destacar (que recuerde dos semanas más tarde. De todas formas confesaré que tenía notas sobre todo esto para no olvidarme.) y a dormir.

Larga reunión

// Noviembre 5th, 2009 // No Comments » // Gente, Internacionales, clase, fiesta

Me desperté, desayuné, y como estaba resfriada y sabía que el fin de semana iba a ser largo, decidí ir en bus a la universidad.

En la primera clase estuvimos hablando sobre el examen, nada especial. Segunda clase como siempre. Y en la tercera una buena noticia: el lunes y el miércoles no habrá clase. Resulta que el profesor es miembro de ABET y ahora le toca a él ir a comprobar la calidad de una universidad en Virginia. Si queremos, podemos ir a ver otra clase. No creo.

A la una, justo después de las clases, había quedado en el Skybridge con el grupo de Operations Management o sea, Lorraine, la señora, Katie, Annika y yo. Llegué y oigo un ‘hey’. Me giro y era Lorraine. Me senté al lado suyo y para variar me estuvo hablando de que su marido vive en otra ciudad y va a verla los fines de semana. Siempre cuenta lo mismo. En parte me parece normal que sea su principal tema de conversación ya que debe ser lo que más le preocupa pero… llevamos mes y medio de marido en otra ciudad.

Al rato apareció Katie y nos dimos cuenta de que cuando dijimos de quedar Annika no estaba y nadie le había dicho que íbamos a quedar. Bueno, pues sin ella, total sólo teníamos que llamar al chico.

Katie preguntó quién iba a llamar y yo dije que estaba claro que yo no. Lorraine añadió que creía que podía llamar Katie así que… Katie llamó. El chico no le cogió el teléfono y le dejó un mensaje. Durante la llamada se notaba que Katie estaba nerviosa y me miraba en plan ‘no sé muy bien qué decir’, así que cuando colgó le sonreí y le levanté el pulgar. Ella sonrió y pensé: ‘qué fácil es hacer sentir mejor a alguien a veces’.

Luego decidimos que cada una pensaría dos preguntas sobre cada uno de los dos temas de los que tenemos que hablar con el chico ese: inventario y algo sobre horarios, la verdad es que no tengo mucha idea.

Le pregunté a Katie si iba a coger el bus y Lorraine dijo que se iba por el otro lado. Katie dijo que iba a llamar a su hermano para ver si le compraba algo para comer con el munch money (o sea, el dinero que metes en tu tarjeta de la universidad) y luego cogería el bus. El hermano dijo que estaba estudiando y no podía y ella le dijo que ya veía el tipo de hermano que era (en plan broma). Así que fuimos a esperar al bus.

- Me pasó algo horrible ayer.

- ¿Peor que que se muriera alguien en el hostal donde estabais?

- Bueno… más o menos.

Y le conté lo de la muela.

- Uf, a mí es que los dientes…

- ¡Por eso digo que más o menos igual de horrible! Fui al dentista un montón de veces antes de venir aquí, ¿para qué? ¿Para que se me rompa una muela en un mes y medio?

Luego hablamos de los disfraces de Halloween y me contó que iba a ir de Yasmine, la de Aladdin, y que hasta se había comprado un spray para teñirse el pelo de negro. Con lo rubia que es.

- ¿Cuánto dura eso?

- Creo que un lavado… ¡espero!

- Bueno igual el lunes apareces morena en clase.

Luego estuvimos un rato hablando sobre Ha. Le conté que Ha me había dicho por la mañana que si pensaba ir en bus a la universidad me fuera a las 9:20 (mi clase empieza a las 10) para coger un bus con poca gente.

- No me importa que el bus este lleno… ¡no odio a la gente!

- ¡Exacto! Además ¿para qué vas a ir a clase tan pronto?

- ¡Es que es eso!

Seguimos hablando de cualquier tontería hasta llegar a su parada. Yo me bajé en la siguiente, la mía, y a casa. Comí arroz y carne cocinado todo por mí, y me senté aquí a hacer deberes. De repente vi al mensajero entrar en mi stack (o sea, el conjunto de habitaciones que empiezan por 1) y casi tiro la silla al suelo. ¡MI PAQUETE!

Toc…

- ¡Hola!

Se queda mirando la puerta como si esperara dar más golpes. Me da el paquete, firmo en una pantalla digital de esas, y me pide que deletreé mi apellido. Adiós.

Nerviosa vuelvo a mi asiento. Cojo las tijeras para las uñas y corto los celos. Lo primero que veo es un sobre amarillo, lo quito y veo la mancha de tinta. La mancha de tinta que Tegan y Sara (creo que ya todos deberíais haberos situados en Tegan and Sara, pero por si acaso) habían hecho. Incluso se grabaron haciéndolas. 500 manchas de tintas echas por ellas y firmadas. Dentro de un plástico. ¡Qué emoción! Abro el sobre y veo el CD y la pinza que utilizaron para poner la mancha de tinta a secar. Son tan detallistas…

Debajo los tres libros que han escrito y llenado de fotos: On, In, At. ¡¡GENIAL!! Leí un poco uno de los libros (On, creo) y lo metí todo cuidadosamente en un cajón.

Por la tarde Chelsea me había invitado a una fiesta a su casa y por lo visto a Kelly también. Todos los internacionales por alguna razón sabían lo de la fiesta y se acoplaron. Fuimos a casa de Austen de prefiesta que empiezo a pensar que es una buena forma de reunirnos todos antes de coger el bus en un sitio mejor que la parada del bus. Algunos enseñaron partes de sus disfraces. Henrik se disfrazó entero.

Al rato fuimos a casa de Chelsea. Los chicos querían ir al Up&Up antes. Up&Up es un bar donde puedes sentarte a tomar algo pero también puedes comprar latas de cerveza y llevártelas. Cuando llegamos a casa de Chelsea una tía se subió a la mesa de la cocina y empezó a gritar:

- Si no conocéis a nadie de aquí, ¡iros!

Nosotros nos quedamos y empezó a mirarnos fijamente.

- Chelsea.

- Chelsea.

- Chelsea…

Se da la vuelta enfadada y baja de la mesa.

Más tarde me enteré de que le habían robado el iPod esa noche y estaba muy enfadada. Bueno, lo de enfadada ya lo sabía. Nos encontramos con Kelly y Soo que ya estaban ahí. Los chicos decidieron que la fiesta estaba muerta y se fueron a otra fiesta, yo me quedé con Kelly y Soo.

Fuimos a la habitación de Chelsea las cuatro y dos chicos. La casa es enorme. Muy, muy grande y antigua. Muy, muy, muy, muy chula. Al rato volvimos a bajar. Chelsea iba disfrazada de ciclista, que básicamente significa llevar pantalones de ciclista, camiseta por el estilo y casco.  Cuando bajamos ya no había casi nadie y decidimos jugar una partida de beer pong. ¡Gané! Mi segunda partida y gané. Yuhu. Mientras, me llamó un chico que había conocido antes de venir a Washington, le dije donde estábamos y vino. Ahora sí que creo que nadie puede asustarme con un: te conozco de facebook. Iba disfrazado de Batman. Decidimos jugar otra partida pero por lo visto ya no quedaba más cerveza.

Así que Chelsea y yo decidimos acercarnos al Up&Up, con la mala suerte de que eran las dos menos cinco y por lo visto cierran a las dos menos diez. Decidimos volver a casa a decirle a los otros que no había cerveza. Nick dijo que podía llevarnos a ver la mejor vista de todo Bellingham. En un terrado. Fuimos pero por lo visto habían cambiado el cerrojo así que nos quedamos con la vista un piso por debajo de la mejor vista de Bellingham. Y aun así es muy bonita.

Fotos, fotos y más fotos. Decidimos ir a casa de Robert, que había desaparecido pero no estaba. Fuimos a casa de Nick desde donde Chelsea llamó a Robert y dijo que fuéramos en cinco minutos. Salimos, vimos unos columpios y decidimos jugar en los columpios para hacer tiempo. Fue muy, muy divertido. Pero intentando hacerme la valiente con esos aros que te cuelgas de los brazos y tienes que ir caminando de aro en aro, me caí al suelo y mis hermosos pantalones rojos se volvieron rojos y verdes. A todo esto sólo Chelsea y yo quisimos ir a los columpios.

Al rato los otros nos llamaron diciendo que ya era hora de seguir. Fuimos a casa de Robert. Tiene dos gatos que estuvieron atemorizándome toda la noche. Encima Chelsea cogía a uno y con él en los brazos decía:

- No me gustan los gatos, ¿lo quiere alguien?

- A mí no me mires…

Se formaron básicamente tres grupos: Robert se fue sólo a su habitación al ordenador, Nick, Carlton, Kelly y Soo por otro lado y Chelsea y yo hablando de todas las dudas que Chelsea tiene sobre cosas en español. Les encanto a todas las personas que estudian español porque soy una fuente de sabiduría.

Fui al baño y cuando volví Chelsea estaba hablando con Robert medio tumbada en la cama, me senté al lado suyo y seguimos hablando los tres juntos sobre ordenadores, sistemas operativos… muy buena conversación para las casi 5 de la mañana.

De repente me llamó Carlton, que se acababa de ir, diciéndome que se había dejado la máscara y que no podía subir porque se había quedado encerrado fuera. Bajé a llevarle la máscara.

Cuando volví a subir había un gato en mi sitio en la cama. Estuve de pie esperando a que se fuera y cuando por fin se fue me tiré a la cama con tan mala suerte que me pegue un súper golpe en la cabeza.

Justo en ese momento Kelly y Soo dijeron que a ver si nos íbamos ya.

- Ay, qué dolor, qué dolor.

Chelsea: ¿Estás bien?

- No, me muero de dolor.

Kelly y Soo se informaron de lo que había pasado y yo dije en broma:

- ¡Ahora voy a tener que quedarme dos horas despierta!

Chelsea: ¿Quieres que nos quedemos despiertos contigo?

Completamente seria.

- No lo sé, me duele.

Chelsea: También puedes quedarte a dormir en mi casa, mi cama es grande.

Ahí ya decidí que Chelsea es genial porque estaba preocupada de verdad, pero el dolor, menos mal, empezó a bajar y le dije que me sentía cada vez mejor. Soo, Kelly y yo cogimos un taxi y volvimos a casa.

Kelly decía que se moría de hambre así que decidimos que vinieran las dos a mi apartamento a comer algo. Soo trajo comida y yo le presté que usara los utensilios (porque luego limpio ella) y un poquito de aceite. Se prepararon unos sandwiches y comimos crackers (o galletitas saladas).

Soo me dijo que su compañera de habitación le había pedido a ver si podía tener la habitación para ella sola esa noche porque venía su novio y ella había contestado que sí, que dormiría en el sofá pero que el sofá ahora estaba lleno de gente durmiendo. Total, que a ver si podía dormir en nuestro sofá. Sí, claro.

Así que fue a su casa a lavarse los dientes, Kelly a su casa a dormir y cuando volvió Soo me fui a la cama.