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¿He dicho ya que siempre hay tiempo para Glee?

// Febrero 3rd, 2010 // No Comments » // Deportes, Gente, clase

Hoy me he despertado y he ido hasta la parada de Katie para coger el bus con ella. Sigo sin saber dónde está mi tarjeta del bus así que he tenido que pagar un dolar. Ella ha dicho que debería decir que me la han robado para que me den una nueva.

Lo quería saber todo sobre Vegas así que hemos hablado un poco de todo pero sobre todo, evidentemente, de los leones.

- Qué mal que no estuviera el leon pequeño cuando fuiste, seguramente estaría descansando.
- Ya… además Romaine decía: ‘Vámonos’. ¿Quién se puede cansar de mirar a los leones? – ella ya había puesto cara de ‘pero qué persona más horrible’ a mitad de la frase.
- En serio. Los leones son lo mejor.

Katie es genial. Hemos estado hablando de Las Vegas todo el camino y hemos llegado a la conclusión de que si Sam y yo ganamos dinero es porque las torres Eiffel que nos tomamos daban buena suerte. Por supuesto.

Luego he ido a clase de algoritmos. Hemos entregado los segundos deberes y demás. Durante el descanso he ido al laboratorio y me he vuelto a encontrar a Kaylee que me ha dicho que a ver si pensaba ir a verla cada día que intentara acabar unos deberes antes de las 11. Le he dicho que si piensa estar cada martes y jueves en esa sala, sí. Entonces sí.

Después de la clase he ido al laboratorio exclusivo para estudiantes de informática a hacer algo de deberes.

A las 12 me ha escrito Annika para decirme que estaba abajo. Quería la hoja de notas de Romaine para su examen de por la tarde así que he bajado a dársela y me he encontrado con Kristina. Le he dado la hoja a Annika y he vuelto al laboratorio.

Cuando ha sido hora de ir a basket he ido al gimnasio y he utilizado los vestuarios por primera vez. Me he puesto mis pantalones de basket y he vuelto a salir.

Basket ha sido genial como siempre. La profe me ha dicho un par de yeahs. Ha habido un momento que hacíamos un ejercicio de pasarnos el balón. La chica que me tenía que pasar el balón estaba lista pero la profe se ha puesto a hablar así que he girado la cara a la profe y la pelota se ha estampado en toda mi cara. Bueno, vale, en media. Ya he dicho que estaba mirando a la profe.

Tanto Nina, la que me ha pasado la pelota, como Nicole, la profe, no paraban de preguntarme si estaba bien. Sí, estaba bien, pero me dolía la cabeza. Nina no paraba de decir que tendría que haber mirado antes de pasármela pero yo le he dicho que la estaba mirando hasta que la profe se ha puesto a hablar y que no pasaba nada. No entiendo por qué la profe me ha prestado tanta atención hoy y el otro día me dijo que ella tenía cicatrices por todos lados por el basket.

En fin, después de basket he vuelto al laboratorio de informática a hacer unos cuantos deberes, luego a clase y después he vuelto a casa caminando por el bosque. No iba a pagar otro dolar para coger el bus.

En casa me he puesto a hablar con Eunji, Nell y Sarah sobre Vegas y les he enseñado un par de vídeos y las fotos.

Después he hablado a Chelsea por internet y le he dicho que llevaba todo el día pensando en ver Glee juntas y luego recordando que esta noche daban Lost y Chelsea tenía que verlo con unas amigas. Le apetecía tanto ver Glee que, aunque yo quería ducharme y hacer la colada, me ha dicho que fuera a su casa tal cual iba vestida y ya me ducharía luego.

He cogido el bus hasta su casa, y hemos visto dos capítulos de Glee sentadas en el suelo de su siempre desastrosa habitación. Además aún le quedaba un poco de la tarta que hizo Quinn el otro día y qué delicia. Cuando hemos acabado de ver Glee me he acordado de darle, por fin, las chocolatinas kinder que le traje de España después de Navidad y se ha puesto tan feliz que le hubiera regalado una fábrica de chocolatinas kinder. Soy así.

Luego me ha llevado a casa, he cenado y puesto dos lavadoras. Mientras hacía todo esto Sam me ha contado que los vecinos de arriba odían a Sam, Katie y al pequeño Lincoln (el perro de Sam) y están intentando que las echen. Yo le he dicho que por supuesto podían mudarse a mi apartamento ya que sería lo más divertido del mundo. Y en cuanto a noticias más aburridas, Jeff, mi compañero en el projecto de Project Management, me ha dicho de quedar mañana a las 8 o a las 9 de la mañana. Evidentemente le he dicho que a las 9. Qué barbaridad era esa. Lo malo es que pensaba ir al laboratorio a las 10 y coger el bus con Katie pero no podrá ser. A mucho pesar nuestro lo dejamos en que el jueves sin falta. Ahora mismo estoy esperando que acabe la secadora y dejaré la tercera lavadora para mañana.

Y a dormir.

Mount Baker

// Enero 5th, 2010 // No Comments » // Deportes, Gente, Internacionales, fiesta

El sábado me desperté a las seis y algo de la mañana. Desayuné, llamé a casa y me empecé a vestir.

Al rato José tocó a la puerta. La dejé pasar mientras me acababa de vestir. Decidimos que no nos íbamos a llevar el paquete de Doritos porque si la que los llevaba se caía, todas las patatillas se convertirían en polvo.

Cuando estuvimos listas llamamos a la puerta de Björn. Él y Oskar seguían desayunando a su ritmo. Increíble. Nos mandaron a despertar a Henrik que según ellos, seguro que se había quedado dormido. Cuando llegamos a la puerta de Henrik casi nos chocamos con él, que salía ya, con todo listo. Bajamos otra vez. Oskar y Björn estaban comiendo plátanos y Oskar nos enseñó que tira las pieles de plátanos por el balcón. Para que luego os parezca mal que tirara la calabaza de Halloween por el balcón.

Al fin salimos de ese apartamento y nos metimos en el mini coche. Ya habíamos probado si cabíamos y metido los esquís y snowboards el día anterior así que ya sabíamos como colocarnos. Primera parada la gasolinera. Cinco dólares por persona y empezamos el viaje. Música reggae de parte de Björn, que había hecho el CD a propósito para el viaje, los esquís atravesando el coche… y al rato, nieve al otro lado de la ventana.

Les hice esa foto desde mi sitio al otro lado de los esquís. Cuando digo que los esquís atravesaban el coche, no exagero.

Esta la hizo José. Es el genial paisaje que veíamos de camino a Baker.

A la mitad decidimos parar a por café. Entramos en una tienda que tenía una parte de cafetería. Mientras estábamos en la cola Björn cogió unos periódicos. Al ir a pagar, repitió el tipo de café que había pedido y la chica le dijo: ‘Y los periódicos, ¿no?’. Björn la mira, mira los periódicos y salta: ‘¡Ah no! ¡Pensaba que eran gratis!’ Esos no lo eran. La chica le dijo que había algunos gratis al final de la tienda pero Björn dijo que daba igual.

Nos sentamos en una mesa a esperar que los chicos fueran al baño. Había una cola enorme para el baño de chicos y NADIE en el baño de chicas. Increíble, lo sé. Cuando por fin acabaron, volvimos al coche. Mi puerta del coche estaba un poco mal y había que hacer mucha fuerza tanto para abrir como para cerrar. Sobre todo para abrir. Y ya el más difícil todavía es abrir con un café en la mano. Se salió un poco de café pero casi nada. Entramos al coche, me puse el cinturón haciendo malabares. Primera curva, el café saltó desde dentro del vaso, por el agujerito de la tapa típica de Starbucks y cafés para llevar en general y acabó en mi ojo y en otros lados de mi cara. Qué risa. Menos mal que habíamos cogido bastantes servilletas.

Por fin llegamos a las pistas. Aparcamos en un muy buen sitio y justo después aparcó otro coche detrás de nosotros. Björn le dio las gracias porque ‘no nos fiamos mucho del freno de nuestro coche’. El chico se río pero estoy segura de que no le debió hacer mucha gracia.

Hora de ponerse las botas. Horrible. Una me la puse muy fácil. La otra no había manera. Al final Oskar me ayudó a ponérmela y me la puso súper apretada. Pero ya estaba puesta. Cogimos los esquís y empezamos a caminar hacia la cola para comprar las entradas. Había cuatro o cinco ventanillas. Una de ellas era sólo para pagar en efectivo y estaba vacía. Imaginaos, ¡todo el mundo llevaba tarjeta! Yo llevaba dinero en efectivo así que tuve mi entrada sin hacer cola. Me dieron una pegatina y fui a ver a los demás. Björn me dijo que se me había olvidado recoger una cosita metálica donde pones la pegatina para que cuelgue de la cremallera de tu chaqueta. Estaba claro que soy una profesional de la nieve. Cuando ya estábamos listos nos hicimos una foto.

Y empezamos a esquiar. Yo, evidentemente, era la última, aunque no me llevaban mucha ventaja. Lo malo es que si ellos decían: ‘coge velocidad’, yo decidía que prefería ir despacito y luego me quedaba a la mitad de las cuestas hacia arriba. Un desastre. Cogimos un telesilla. En Mount Baker los telesillas no tienen ni la barrita de delante para que no te caigas ni la barra para apoyar los esquís. Hasta a José le pareció una locura. En el telesilla de delante iban Björn y Oskar y en el de detrás Henrik, José y yo. Yo en medio. De repente, se paró. Estuvimos un montón de tiempo parados y Henrik empezó a valorar la idea de saltar del telesilla. Yo le pedía que no lo hiciera porque sin barritas ni nada, el telesilla se movería mucho y ya me veía en el suelo también. Vimos como Björn y Oskar también sospesaban la idea. Al final nadie salto, menos mal. La máquina empezó a moverse y se volvió a parar.

En fin, al final llegamos arriba, bajamos del telesilla y empezamos a bajar la montaña. Os recuerdo que yo era la más lenta y José iba bajando trozos y esperándome. De repente me pareció que iba demasiado rápido. Me asusté,  me salí del camino, los esquís tropezaron con algo, volé a lo Superman y acabé sin los esquís y con la cara enterrada en la nieve. Intenté levantarme pero mis brazos se hundieron en la nieve. Cuanto más intentaba salir, más me hundía. José estaba un poco más abajo mirándome y preguntándome si estaba bien. Bien estaba, pero no conseguía salir de ahí. Al final apareció un chico con un snowboard y me dijo que lo cogiera por el otro lado y me sacaría de ahí. Me agarré con todas mis fuerzas y agradecí que José me hizo comprar guantes de nieve porque me hubiera hecho mucho daño si no. Salí del montón de nieve en polvo y otro chico apareció con mis esquís en sus brazos. Gracias, gracias.

Así acabé:

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Sí, lo de detrás es parte de la cuesta por la que me caí.

Cuando llegamos abajo los chicos ya estaban haciendo cola en otro telesilla y nos colaron. Subimos y más de lo mismo. Mucha velocidad, me asusté, salí del camino y esta vez fue mucho peor. Tenía una de las piernas completamente enterrada en la nieve. Aun así no podía parar de reír. No sé cómo conseguí salir, pero lo hice. Cuando llegamos abajo ya no encontramos a los chicos. Así que al final decidimos ir solas y toda la mañana fue igual, yo me caía, me caía y me volvía a caer. La última vez que me caí esa mañana me hice bastante daño porque del impacto reboté. Además mis esquís se quedaron a la mitad de la cuesta y como esta vez era bastante empinada, nadie iba a velocidad suficiente como para pararse y recogerlos por mí. Tuve que gatear hacia arriba. Cuando los tuve los cogí fuerte y empecé a intentar dejarme caer por la cuesta pero resulta que o bien la nieve no resbala o los pantalones de nieve no te dejan resbalar. Un desastre. Al final decidí volver a ponerme los esquís. José decía que tenía los dedos de los pies congelados y que necesitaba ir al restaurante.  Me enseño a deslizarme con los esquís en vez de esquiar de verdad. Estuve haciendo eso un buen rato y diciéndole: ‘esto se parece más a hacer snow, ¡debe ser que lo mío es el snow!’. Y ella: ’sí, se ve que sí’. Yo le decía: ‘Esto es muy difícil. Nos hemos metido en una pista complicada.’ Y ella me decía una y otra vez que no. Luego me dijo: ‘¡Ana! ¡Ya casi estamos! ¡Mira lo que has hecho!’. Me di la vuelta y casi me muero de lo empinada que estaba la cuesta que acabábamos de hacer. Me dijo que había sido una cuesta bastante difícil y yo la maté por decirme que no lo era cuando sí que lo era. Pero a la vez estaba muy orgullosa de mí misma.

Cuando por fin llegamos al restaurante, el sitio estaba lleno. Subimos al piso de arriba y vimos a unos que se iban. Perfecto. Nos sentamos ahí y agradecimos haber traído comida de casa. José me dio el sandwich de Nutella que me había preparado. Sí, me sentí muy mimada y muy bien. Al rato conseguimos hablar con los chicos y vinieron a comer con nosotros. Björn tenía galletas para todos y nos dijo que nos sentarían genial. Durante la comida le envié un mensaje a Chelsea y otro a Kaylee y acabé quedando con Chelsea para ir a cenar sushi y que me desmotrara que el sushi bueno, esta muy bueno. Se lo dije a los otros pero no querían venir.

Todos se desabrocharon las botas pero yo no lo hice porque ya me había costado bastante esfuerzo atarlas. Cuando nos íbamos le dije a Björn que no me las había soltado y me dijo que me las soltara de camino a los esquís, que él me ayudaría a atarlas. Y la verdad es que me las ató mucho mejor. También me dijo que después de comer iríamos juntos él y yo y así José podría ir con los otros y pasarlo bien. Resulta que Björn ha sido profesor de esquí durante 9 años. Nos subimos a un telesilla, José, Oskar y Henrik empezaron a bajar y Björn me dijo que bajara delante de él. Bajé un trozo, me dio unas indicaciones. Bajé otro trozo, ¿dónde está Björn? Empecé a darme la vuelta para ver si estaba detrás mío y acabé en el suelo de nuevo.

Después de bajar dos veces con Björn, les dije a todos que podían ir juntos a una negra y yo volvería a hacer la azul. Hice la pista más fácil de las dos que habíamos hecho aunque no tenía muy claro que fuera más fácil y tuve que preguntarle a una chica que me dijo que sólo había hecho la de la derecha (la fácil).

Cuando me reencontré con ellos Björn me preguntó si había hecho la de la izquierda y le dije que no, que iba sola y prefería hacer la más fácil. ¡Porque la de la izquierda era bastante difícil! Lo bueno es que al saber que Björn fue profesor de esquí, iba súper tranquila.
Todos me dijeron que había mejorado muchísimo. Al final nos volvimos a separar, los chicos fueron a hacer alguna locura como esquí fuera de pista y José y yo otra pista azul. Nos hicimos fotos y demás y fuimos bajando. La pista era entre árboles. ¡Muy guay! Una chica me preguntó algo de las pistas y yo le dije que le preguntara a mi amiga que se enteraba más. Y sí, José le contestó sin problemas.
Cuando llegamos al parking, llamamos a Henrik y en broma le dije que estábamos donde habíamos comido. O sea, bastante lejos teniendo en cuenta que las pistas cerraban ya. El pobre chico se empezó a hacer un lío y al final le pasé con José.
Mi gemela, José, y yo empezamos a ir hacia el coche y una chica nos paró para preguntarnos si podíamos llevarla a un sitio que estaba muy cerca de ahí. Le dijimos que estábamos con el coche lleno pero que si se quería estrujar que igual podíamos hacerle un hueco. El único hueco que José le ofrecía era que se sentara apretujada conmigo ya que ella iba apretujada con Henrik. La chica nos dijo que buscaría otro coche pero que si no encontraba nada vendría con nosotros. Al rato nos la encontramos otra vez y nos dijo que había encontrado otro coche. Mejor.
Llegamos al coche y empezamos a hacernos fotos, guerra de bolas de nieve, ángeles (José no sabía lo que era un ángel y eso que va a esquiar cada año), intento de muñeco de nieve… más guerra de bolas de nieve… muy, muy divertido.

Al rato aparecieron Björn y Oskar, les preguntamos dónde estaba Henrik y nos dijeron que como le habíamos dicho a Henrik que estábamos donde habíamos comido, estaba buscándonos. Al final apareció. Nos metimos en el coche y se les ocurrió la genial idea de pararnos en un sitio italiano a picar de un plato que incluía queso, lomo, aceitunas y demás embutidos. Estaba muy bueno pero todos estábamos muy, muy cansados.

Luego decidieron que tenían que ir a pagar al señor que les alquilaba la caseta donde iban a pasar año nuevo. Yo estaba preocupada porque iba a llegar súper tarde a lo de Chelsea y no tenía cobertura. Cuando conseguí cobertura le envié un mensaje a Chelsea que me contestó diciendo que ella también llegaba tarde. Mucho mejor.

Llegué a casa, me duché corriendo y me vestí. Chelsea no paraba de meterme prisa. Cuando estuve lista fui a casa de Kelly y las tres fuimos al sitio del sushi. La verdad es que lo que comí estaba buenísimo. Eso sí, algunos trozos tenían cola. Y eso no me hacía mucha gracia. Pero esos trozos se los comió Chelsea, que también me dio dos trozos de lo que pidió ella. La verdad es que elegir lo que quería fue bastante difícil ya que Chelsea decía que todo estaba buenísimo.

Salimos del japonés y llovía. Yo era la única que llevaba un abrigo con capucha. Kelly nos contó esa noche que iba a intentar quedarse más tiempo.

Llegamos a Birnam Wood, Chelsea volvió a su casa para dejar el coche. Hicimos una mini prefiesta y fuimos todos a Rumours. Sara, la sueca, estaba esperándonos en la puerta porque había estado con otros pero cuando fuimos a entrar le dijeron que, evidentemente, sin pasaporte no iba a entrar. Se enfadó muchísimo porque los demás entramos pero ¿hola?: estamos todos juntos, venimos de Birnam Wood en el último bus para salir, si tú eres la única que, además de que nunca sale con nosotros, te dejas el pasaporte el único día que decides que te apetece vernos, no vamos a quedarnos contigo.

De los que fuimos a esquiar solo Henrik se apuntó a salir. Fue una noche muy divertida aunque todos dijeron que estaban muy cansados y se fueron yendo a casa. Chelsea y yo nos quedamos un montón de tiempo hablando hasta que ella preguntó por qué seguíamos en Rumours si lo único que hacíamos era hablar. Así que fuimos a su casa a ver la súper fiesta disco que había ahí. Sí, súper, súper fiesta. Al más puro estilo fiesta en casa de Chelsea. Nosotras nos sentamos en la escalera a seguir hablando y hablando hasta que pensé que Chelsea se iba a quedar dormida ahí en medio y le dije que me iba a casa. Me llamó a un taxi y me acompañó hasta él. Adivinad quién era. ¡El taxista del día anterior! El que nos recogió a José, Celine y a mí. Me dijo: ‘Hola Ana, ¿qué tal Mount Baker?’. Increíble. Estuvimos hablando todo el camino a casa de Mount Baker, de los turnos que prefiere hacer y de que los taxistas cobran el sueldo mínimo más propinas. Luego llegué a casa y me fui directa a dormir.

Me gusta pasear los esquís

// Diciembre 17th, 2009 // No Comments » // Deportes, Gente, Internacionales

El viernes fui a mis clases y volví a casa a comer. Al rato vino José para ir a hacer las compras/alquileres pre-esquí.

Cogimos el bus y fuimos al Outdoor Center. Ahí te alquilan todo lo que quieras para hacer actividades al aire libre. Todo.

Llegamos, pedimos nuestro número de botas y nos las probamos. A mí me entraban pero no cerraban y a José ni le entraban. Pedimos otras, a José le fueron bien pero a mí igual, entraban pero no cerraban bien. En algún momento llamó Celine, que en teoría estaba estudiando, y dijo que se unía a nuestras compras/alquilares. Genial. Porque recuerdo que estaba molesta con ella. Al rato apareció.

De repente vino uno de Chile a alquilar esquís, nos pusimos a hablar con él, yo en español, las otras en inglés, y me dijo que pidiera que me movieran una cosa del cierre de las botas y me cerrarían. Lo pedí, lo cambiaron y cerraban perfectamente. Genial. Bueno, lo de perfectamente es una exageración, estuvimos media hora dando golpes a la bota. Pero cerraban.

Una vez las botas cerraban y demás, las devolvimos para que nos escogieran los esquís que iban con ellas. El tío me dijo que no tenían más esquís que fueran con mis botas. En parte lo entiendo, era el primer fin de semana de la temporada en Mount Baker, pero por otra parte: ¿cómo pueden tener más botas que esquís? Aunque también puede ser que tengan el mismo número de botas que de esquís pero que haya varias combinaciones entre botas y esquís y se convierta todo en un lío.

En fin, el chico me dijo que fuera al centro, que había un sitio en Holly Street con Cornwall Avenue donde podía alquilarlos también. José alquilo los suyos en el Outdoor Center y nos dimos cuenta de que teníamos que ir al centro con los esquís de José para luego ir al centro comercial con todos los esquís. A Celine se le ocurrió que podía ir ella a Birnam Wood, dejar ahí los esquís de José y unirse a nosotras más tarde. Increíble. Así que Celine se colgó las botas de José al hombro, cogió los esquís y se fue a la parada del bus.

Mi gemela y yo bajamos a la parada que hay delante de unas residencias y esperamos a que viniera el bus. Mientras esperábamos aparecieron un chico y una chica. Ella llevaba una diadema naranja y él una banda naranja en el brazo. Supe en seguida que eso formaba parte de algún tipo de juego o club.

El bus llegó, subimos y cuando llegábamos al centro el chófer dijo que por lo visto iba a nevar esa noche en el centro. ¡¡Qué bien!!

Encontramos la tienda de esquís en seguida. Entramos y fuimos a la parte de alquiler. Cuando nos tocó el turno el chico no me preguntó la talla, me midió el pie. Me ayudó a ponerme las botas, que cerraron en seguida. Me pidió cuánto medía y le dije que sólo lo sabía en metros. De repente apareció con un palo para medirme. Con el peso más de lo mismo, que sólo lo sé en kilos, me dijo que lo apuntara y se buscó la vida para traducirlo. Botas, esquís y palos. Y de repente José se dio cuenta: ‘No tengo palos’. No sé por qué el Outdoor Center no le dio palos. Así que pidió si podía alquilar palos ahí y por supuesto que sí.

Luego fuimos a mirar la ropa, había unos pantalones negros rebajados, me los probé y estaban hechos para mí. Las chaquetas no nos convencían y José decía que había una tienda en el centro comercial que tenía chaquetas baratas. Fuimos a pagar y vimos las gafas, nos compramos las más baratas que había yo en negro y ella en blanco. Mientras pagábamos apareció Celine.

Salimos de la tienda y todo el mundo quería ayudarme con las compras. Celine se colgó mis botas al hombro, José llevaba sus palos y me decía que podía ayudarme con las bolsas. Yo le dije que iba bien. Entramos en el bus con los esquís, todo el mundo nos miraba, por supuesto.

Llegamos al centro comercial y fuimos a RadioShack y Target para que José mirara y se comprara un móvil. No, aun no tenía móvil americano. Se compró uno en Target que tenía unas tarifas geniales pero eso sí, sólo lo puede utilizar tres meses. Después deja de funcionar. Mientras estábamos ahí esperando a que José eligiera el móvil, un chico se acercó y me dijo que no creía que hubiera tanta nieve fuera del centro comercial. Qué gracioso. Le dije que nunca se sabía.

Luego fuimos a la tienda de las chaquetas de esquí. Las preciosas eran carísimas y de repente vi la que me compré. Preciosa, asequible, mía. También me compré unos guantes de esquí. A continuación cena, José dijo que le apetecía mucho McDonalds y le hicimos creer a Celine que el plan era que íbamos a cenar McDonalds, y como ella se acopló en el último momento… Total, compramos McDonalds. Yo iba con mi bandeja con la comida y mis esquís a la vez. Evidentemente, se me cayó la CocaCola. La chica me preguntó que tipo de soda era le dije que CocaCola y me dio una nueva. Le dije que lo sentía mucho y me dijo que no me preocupara así que no lo hice. Esta vez llegué a la mesa sin complicaciones.

Después de cenar cogimos el bus hasta el centro. José y Celine querían ir a un espectáculo que hacía una de las profesoras de baile del RecCenter. Yo les dije que no sabía que hacer porque con los esquís y demás… pero al final fui. Dejamos los esquís en la pared y nos sentamos en el suelo a ver el espectáculo. La verdad es que estuvo muy bien, salvo por las partes que eran demasiado raras. Básicamente era un espectáculo que incluía baile, interpretación, cantantes… de estudiantes de baile, interpretación y demás de la universidad. Hubo un par de bailes que nos encantaron, otros nos gustaron y otros suplicamos que acabaran pronto.

Cuando acabó, cogimos los esquís y nos fuimos a buscar un taxi, ya que era tarde y no nos apetecía estar esperando al bus con los esquís. Tardamos mucho en encontrar uno, hasta que al final vimos a dos que se bajaban de un taxi y nos pusimos a su lado a esperar. Una de las chicas nos preguntó si íbamos a ir a Baker.

- ¡Sí!

- Yo estuve ayer, y está genial.

Nos dijo que llamáramos a un teléfono que nos dio antes de salir para saber las condiciones meteorológicas. Fue muy simpática. Luego el taxista me ayudó a meter los esquís y demás en el maletero y nos llevó a Birnam Wood.

Para cuando llegamos ya era bastante tarde. Preparé las cosas para el día siguiente y me fui a dormir.

Querido Bus, te odio

// Noviembre 21st, 2009 // No Comments » // Deportes, Gente, Internacionales, Residencia, fiesta

El martes me desperté, desayuné, me vestí… y perdí el bus.

Tuve que ir caminando, llegué a clase de frisbee y como siempre fue genial. La clase acaba a las 9:50 y ese día, a las 10:30, había quedado con las del proyecto de Operations Managment para entrevistar al encargado de los Dining Services (o sea, los servicios de comedor).

Katie nos dijo que no sabía si conseguiría llegar a la reunión porque tenía laboratorio de química pero que lo intentaría. De camino me encontré con Kaylee. ‘¡Dame un abrazo!’. Me encantan los abrazos. En el colegio estábamos todo el día abrazándonos, pero luego llegó la universidad y nadie se toca. Aquí vuelvo a tener miles de abrazos. Evidentemente tiene que ser de alguien que me caiga bien y me apetezca, sino no me gustan.

En fin, volviendo al tema… me dijo que se iba a clase y yo le dije que como tenía media hora que perder le acompañaba a clase. De repente nos encontramos a Björn y Henrik. Abrazos, abrazos. Decidimos que íbamos a ir todos a la fiesta de los 90 esa noche y no sé cómo me liaron pero Kaylee se fue por su lado y yo volví a caminar en dirección al Viking Union con los chicos. Björn me dijo que se iban a desayunar a su casa y que si quería ir con ellos, le dije que no podía porque tenía que estar ahí a las 10:30.

- Una hora, te da tiempo de sobra.

- ¿Media hora?

- ¿Qué hora es?

- Las diez.

- Oh, pensaba que era más pronto.

Lo mato.

Decidí investigar donde estaba el sitio en concreto y después de pasearme por todo el Viking Union, me di cuenta de que habíamos quedado en el Viking Commons. Que está pegado a Viking Union pero ya podía buscar la sala… averigüé donde estaba el sitio y me puse a esperar a que llegara alguien. La primera en llegar fue Lorraine y yo sólo pensaba: por favor, Katie, ven.

Pero no vino, estuvimos hasta el último momento buscando entre la gente con la mirada y yo entré en el edificio echando la vista atrás, pero ni rastro. Chris, el hombre al que entrevistábamos, lo primero que preguntó fue quién de las dos era Katherine. Ninguna. Empezamos la entrevista y al rato vino Annika. La entrevista estuvo bastante bien, fue interesante. Al final Chris nos preguntó a Annika y a mí cuál era nuestro restaurante favorito en los Estados Unidos (porque Annika es de Noruega pero lleva diez años viviendo aquí). Yo le dije que ¡la Old Spaghetti Factory! y él me comentó que su hermano trabajó ahí y sabe que casi no usan salsas,

- ¿Te gusta así?

- Sí, por supuesto.

- Es raro, porque nosotros los estadounidenses le ponemos todas las salsas que podemos a todo.

Lo sé… lo sé. En fin, durante la entrevista Katie me envió un mensaje diciéndome que acababa salir del laboratorio y que qué tal había ido la reunión. Le contesté que aún estábamos ahí. Así que cuando acabó la reunión le dije a las otras que Katie había dicho que lo sentía y salta Annika:

- Tiene gracia que justo no haya venido Katie cuando fue ella la que dijo que todas teníamos que ir.

Casi le salto al cuello. Uno: Katie leyó en voz alta que todas teníamos que ir pero luego dijo que si alguien no podía ir, qué le íbamos a hacer. Dos: Si te metes con Katie, ¡te metes conmigo! Que para algo es de mi grupo dentro del grupo.

Creo que por la tarde no pasó nada del otro mundo… le conté todo lo del día a Katie por mensajitos de Facebook y decidimos que 1. Lorraine quiere adoptar a Katie. 2. Katie prefiere morir que ser su hija. 3. Annika es un poco una guarra por meterse con Katie. 4. Nos íbamos a echar de menos mañana (ya que no habría clase) pero no tanto como para querer ir a clase porque no tenemos enfermedades mentales.

Luego estuve haciendo deberes toda la tarde. Por la noche hicimos prefiesta en el apartamento de las finlandesas + holandesas. Jugamos a un juego súper divertido que implica cartas en un círculo y cada carta significa que hacer algo. Ya os lo enseñaré. Luego fuimos a la fiesta de los 90. Hasta Grace vino esta vez. Ya sabéis, al día siguiente no había clase… la discoteca estaba llenísima.

Estuve hablando con Olivia y Amber, las del cumple. Bailando con los internacionales… y de repente alguien me toca la espalda.

- ¿Eres Ana?

- Sí…

- ¡Soy Mary! -la fan de Tegan and Sara que estudia en Western.

- ¡¡Ooooooohhh!!

Abrazos, abrazos. Qué tal, bien y tú. Ya sabéis.

- ¡¡No me puedo creer que me hayas reconocido!!

- ¡He visto tu pelo! -la obsesión que tienen con mi pelo aquí es grande.

- ¡Nos tenemos que hacer una foto!

Saco la cámara de la funda. Es la última vez que voy a volver a ver la funda.

Nos hicimos la foto y decidí guardarme la cámara en el bolsillo del pantalón. Volví a hablar con Amber y Olivia hasta que de repente me dice que se van. Yo les dije que yo me quedaba con los internacionales.

- No tu vienes.

- Olivia, ¡no voy a ir hasta tu casa para coger el taxi sola!

- Yo te llevo a casa.

- ¿Estás borracha?

- ¡No! En serio.

- Vale.

Fuimos hasta casa de Amber, Amber, Olivia, John (el novio de Amber), otro chico y yo. Luego estuvimos hablando ahí delante sobre como decimos los números grandes como 1900. Ellos dirían 19 cientos. De repente salió un vecino a decirnos que habláramos más bajo.

Cuando íbamos a irnos le dije a Olivia:

- ¿Cuál es tu coche?

- El más fantástico de la calle.

Gran ayuda. Tuve que esperar a que caminara en dirección al coche. Me enseñaron que para pedirte delante tienes que gritar ¡shotgun! o algo así. Así que el otro chico se sentó atrás. Olivia tiene una granja en el coche. En serio, con animalitos de juguetes y demás. Durante el camino a casa, cuando ya habíamos dejado al chico en su casa, nos pusimos a hablar de que teníamos la misma edad y Olivia me dijo que adivinaba que nací en primavera.

- ¿Cómo lo sabes?

- No sé, es algo que sé. En… Marzo, ¿verdad?

- Sí… ¿has estado espiándome en facebook?

- No, es algo que sé.

- Sí, pues yo sé que en la página del sitio donde trabajas sale una foto tuya.

- ¡¿Qué?! ¡¡Eso sí que es espiar!!

- No, no, es algo que sé.

Llegamos a casa y seguimos hablando un montón de tiempo dentro del coche. De repente vi a Henrik pasar por delante, abrí la puerta y le grité que dónde era la prefiesta. En casa de las finlandesas + holandesas. Guay.

Olivia dijo que en vez de decir ‘true’ tenía que decir ‘truth’ y yo le expliqué que si me dedico a decir ‘truth’ la gente pensará que no lo sé decir, no lo pillara en plan broma. Pensad en eso, yo lo he pensado un millón de veces ya. (Incluso mucho antes de hablar de esto con Olivia). Es una de las razones por las que me gustaría no tener acento. Una de las pocas razones para tener acento es que por lo visto es sexy.

Bueno, cuando decidí salir del coche fui a casa de las chicas, estuvimos comiendo pizza y escuchando nuestra canción hasta que José, que estaba dormida porque se fue de la fiesta antes, nos pidió que bajáramos la música, pobre. Estuve contando que había perdido la funda de mi cámara y después volví a casa a dormir.

Bicicleta abajo, bicicleta arriba

// Noviembre 17th, 2009 // No Comments » // Deportes, Gente, Internacionales, fiesta

Ayer se me olvidó contaros la última…

Ha vino y nos empezó a decir a mí y a Celine que si Nell a veces duerme en el sofá es porque llega a las dos de la mañana y no quiere despertarme. Pero eso no es lo peor, también dijo que si Nell a veces se salta su clase de las 8 de la mañana, es porque está durmiendo en la habitación y le da pena despertarme.

¡Venga hombre! ¡No se lo cree ni ella! Además, si fuera verdad, ¿va a ser mi problema que las demás sí tengan problemas mentales?

- Así somos los asiáticos, somos tan simpáticos que no queremos molestaros.

Por supuesto, hija. Tú eres tan simpática que me apetece que saltes por el balcón. Su idea es que Nell y ella deberían dormir juntas. Entonces cuando Celine se vaya y venga la nueva, la nueva tendría que dormir conmigo. Sí, claro, ella lo que quiere es que Nell (que nunca está en casa y casi nunca duerme en la habitación) duerma en su habitación para tener la habitación para ella sola.

También se me olvidó decir que fui a mi reunión de Software Project Analysis (ESI2) de siete a diez de la noche. Un montón de tiempo… pero productiva, como siempre.

Y dejando a un lado el miércoles…

El jueves decidí que mi resfriado estaba desapareciendo y fui a clase de frisbee en bicicleta por primera vez . Hacía muchísimo, muchísimo viento pero aun así, el paseo fue genial. Las cuestas hacia arriba siguen siendo difíciles, ¡pero las cuestas hacia abajo son muy, muy, muy divertidas!

Jugamos frisbee dentro. El profesor nos separó en cuatro grupos haciendo lo típico de darle a cada uno un número del 1 al 4. De repente una chica empieza a gritar:

- ¡Número tres! ¡Número tres!

Me quedé mirándola y pensando: ¿estás diciendo esto porque sabes que estoy en el equipo número tres y que soy española? Rebuscado, lo sé. Pero posible, también.

Jugamos a un juego muy divertido. En un cuadrado pequeño hay cuatro personas de un equipo y cuatro del otro. Unos defienden y los otros se tienen que intentar pasar el frisbee diez veces. Si el frisbee se cae, el que tenga la culpa sale del cuadrado, entra otro de ese equipo y se cambian los turnos de defensa, ofensa.

Es un juego muy, muy rápido porque si te paras a pensar quién tiene que salir o quién tiene que entrar el otro grupo puede llegar a los 10 sin que te enteres. Un par de veces me pasé el frisbee de mano en mano con alguien de mi equipo mientras el otro no se enteraba de nada.

En serio, no sé qué tal suena mi descripción pero es un juego genial. Tengo muchas ganas de que lo volvamos a jugar.

Luego volví a casa con la bici, genial otra vez porque, como ya deberíais saber, vivo bajando la montaña desde la universidad. De todas formas hay un momento que vuelve a ser cuesta para arriba… total que cuando llegué a casa estaba muriéndome. ¡Pero es un muy buen ejercicio!

Me duché y para variar, comida, deberes… hasta que fui a mi reunión de Software Project Analysis. Quince minutitos de reunión y cada uno a su casa.

Por la tarde estuve haciendo un poco de todo, como siempre hasta que fue casi hora de la noche de los 80. Le dije a Chelsea que saliera y me dijo que estaba enferma. Enferma ella y sus 16 compañeros de habitación. Imaginaos… Pero tampoco os creáis que justo después me dijo que se iba al supermercado a comprar ingredientes para hacer una lasaña. Que levanten la mano los que tienen ganas de hacer una lasaña cuando se encuentran mal. Eso pensé yo también. Por eso creo que debería haber salido, es mucho mejor remedio salir que ponerse a cocinar una lasaña. Pero no me hizo caso.

Fuimos a la noche de los 80, estuvo bastante bien. Como siempre, vaya. Y después a dormir.

Martes de frisbee, café y estudio

// Noviembre 16th, 2009 // No Comments » // Deportes, Gente, Internacionales

Esta entrada va a ser de lo más breve que hayáis leído y, con algo de suerte, que vais a leer en este blog. Ya deberíais haber adivinado que me propongo escribir El Quijote de la Mancha en cada entrada.

El lunes se me olvidó decir que recibí un papel en el correo diciendo que tenía un paquete. Fui al Community Building pero me dijeron que no era ahí, que tenía que ir al Viking Union al día siguiente.

Así que el martes fui a frisbee en bus ya que no iba a poder cargar el misterioso paquete y la bicicleta a la vez. Después de la clase, fui a la parte de correos de Viking Union para que me dijeran que no era ahí, que era en los Mail Services.

- ¿Sabes dónde está?

- No…

- ¿Dónde vives?

- En Birnam Wood.

- ¡Ah! Pues mira -saca un mapa- esto es Birnam Wood, esto es Fairhaven, Buchanan Towers…

- Sí…

- Esto -señala un punto cerca de Birnam Wood y Buchanan Towers- son los Mail Services.

O sea que fui en bus para acabar teniendo que ir a por el paquete al lado de mi casa. Bueno, fui hasta el sitio ese, sentí que estaba allanando una propiedad privada porque no veía a nadie. Al final vi a un hombre y le di mi papel. Me pidió un carnet con foto para comprobar que era yo. Aquí te piden eso en todos lados.

Me dio el paquete y me fui a casa. Lo abrí y me encontré con cuatro toallas nuevas y grandes (no como las de aquí) que me enviaba mi familia, junto a cartas, una revista donde salieron mis padres, la crema que utilizo para el pelo y no encuentro aquí, y chocolatinas Kinder (¡que aquí no venden!). Aun me queda una chocolatina que me da mucha pena comer…

Me duché y estuve haciendo cosas por casa… intentaba estudiar pero el examen sólo iba a contar si sacaba mejor nota que en el anterior, donde ya había sacado un 84 así que lo veía muy caso perdido.

Por la tarde le pregunté a Katie si estaba estudiando y me dijo que no, que estaba haciéndose unos apuntes porque los iba a necesitar para el final igualmente, pero que teniendo un 84… ahí me sentí mucho mejor.

De repente veo que Chelsea está conectada. Le pregunto si está estudiando esperando recibir un no y me suelta que ya se ha leído dos capítulos y que se iba a la biblioteca a leer el tercero y hacerse una guía de estudio.

- ¿QUÉ? ¡Tenías que decir que no estabas estudiando!

Me dijo que a ver si quería ir a la biblioteca con ella, que me lo pensara mientras se duchaba. Yo fui a por mi colada y decidí no ir porque ella estaba estudiando en serio y me sabía mal retrasarla. Pero me quedé deprimida y pensando que soy un desastre.

Cuando volvía con mi colada a casa me encontré con Björn y Oskar. Björn se acerca y me dice:

- ¡Ana! ¿Vives aquí?

- Sí…

- ¡Ahora somos vecinos! ¡Me he mudado aquí!

- Sí hombre.

- ¡Qué sí! ¡Es genial que seamos vecinos! Mira, a partir de ahora, estos golpes -golpea la pared que separa nuestros apartamentos- significan que es hora de tomarnos una cerveza.

- ¡Ja! Vale.

- ¿Tienes algo para moler granos de café?

- No…

- Bueno, pues vamos abajo. Ven a tomar café.

Entré en casa, le dije a Celine que se me había ido la depresión de la cabeza porque Björn se había mudado al apartamento de al lado y nos íbamos al apartamento de Austen a tomar café.

Fuimos, Austen tenía máquina para moler café, cafetera y de todo, para algo es americano. Hicimos el café y me dieron una taza sin azúcar ni leche.

- ¿Quieres leche?

- Sí pero puedo ir a buscar arriba si no tienen mucha aquí. -la botella que me enseñaban parecía estar vacía.

- ¡No! Aquí tienen de todo -y me pone un mililitro de leche.

Austen viene, se pone azúcar y me lo pasa. Bien. Pero el café sigue siendo muy negro. Austen pide leche, Björn le pone y Austen le pide más. Björn le llama nena y acaba poniéndole más.

- Ahora te has pasado, ¡es demasiado!

- Pues no hay más café.

- ¡Yo te lo cambio!

- No, porque estoy resfriado y ya he bebido.

- Yo también.

- ¿Estás segura?

- Sí.

Qué café más increíblemente bueno. Cuando lo acabé volví a casa con energías renovadas para estudiar. Vi a Chelsea conectada y le pregunté si ya estaba en casa. No, estaba en la biblioteca conectada a facebook. Le expliqué que no había ido para no desconcentrarla y me dijo que hubiéramos estado viendo tonterías en internet. Nota para el futuro: Si Chelsea dice estudiar, quiere decir mirar tonterías en internet.

Acabé de mirarme el examen de mañana y me fui a dormir.

Bueno, no ha sido tan corta. Lo admito.

Jugadora profesional de frisbee

// Octubre 29th, 2009 // No Comments » // Deportes, Internacionales, Room

La verdad es que el martes fue bastante normal.

Me levanté y fui a clase de frisbee. Jugamos un partido y acabamos 6-6. En frisbee cada vez que alguien marca, los equipos cambian los campos. Hubo un ratito que cada vez marcaba el equipo que no tenía el sol de cara. El partido fue muy entretenido, como siempre soy buena defendiendo y acabo empotrándome contra gente. Como podéis ver por el resultado final la cosa estuvo muy igualada.

Además el profesor añadió otra cosa más a todo lo que ya sabemos de frisbee: sólo puedes tener el frisbee 10 segundos. Si estás más de 10 segundos tienes que tirar el frisbee y el otro equipo juega. Cada día añadimos cosas y se complica todo, pero sigue siendo muy divertido.

Luego volví a casa. Hacía muy buen día. Me duché y estuve estudiando un poco y poniéndome al día con las crónicas. A la hora de comer decidí hacerme otro arroz a la cubana para que no se pusiera mala la salsa de tomate que me había sobrado. Esta vez conseguí hacer los huevos sin problemas y uno incluso con la forma perfecta.

Por la tarde decidí ir a Haggen a hacer la compra con la cámara de fotos ya que estaba todo precioso. Estuve haciendo muchas fotos, compré y volví a casa.

El resto del día fue de lo más normal y aburrido. Estuve hablando con Celine a ratos, a ratos estudiando… ya que al día siguiente tenía un examen, y haciendo la colada.

Por la noche empecé a encontrarme bastante mal. Justo cuando acabé de estudiar y decidí doblar la ropa y meterme en la cama, llegaron Eunji, Nell y Celine, que se había ido a la biblioteca y se había encontrado con las otras. Eunji me dijo que ella creía que yo tenía fiebre y yo le dije que lo que pasaba es que ella venía de fuera con las manos heladas. Aun así me encontraba fatal.

Revisé la caja de la pastilla que me había tomado y resultaba que había que tomarse dos. Genial…

Me tomé otra y me metí en la cama.

En cuanto estuve cómoda oí como alguien tocaba a la puerta. Celine abrió. Era Yukari. La oí hablar un rato pero me quedé dormida en seguida.

Día corto, sí. Pero es que básicamente hice frisbee, ir a comprar y fotos.

De como puse en riesgo mi integridad por ganar un partido de frisbee

// Octubre 27th, 2009 // No Comments » // Deportes, Gente, Internacionales, Prácticas, clase, fiesta

Me desperté. Las piernas aún me dolían un poco pero mucho menos que el día anterior. Por los calambres, recordad.

Me vestí y me fui a frisbee. Calentamos, estiramos…

- Hoy jugaremos un partido.

Separamos la clase en cuatro grupos, dos partidos simultáneos. Perdimos estrepitósamente 1 – 6. En el otro equipo había un chico que es muy raro y salta muy alto para coger el frisbee… en fin. Una de las jugadas del partido fue cuando vi que el frisbee que le pasaba una del otro equipo a otro pasaba por mi lado y decidí tirarme al suelo para pararlo. Caí encima del que recibía el frisbee ya que el también se adelantó para cogerlo y no sirvió de nada ya que él se hizo con el frisbee.

Más tarde vi que el frisbee pasaba por mi lado. Sin tiempo a pensar decidí poner el brazo obstaculizando la trayectoria del frisbee. El moratón en mi brazo dice que nunca más. Mi cerebro dice: ‘¡más!’. Ya que el equipo me felicito. El frisbee cayó al suelo. Frisbee para nosotros.

Acabó la clase y me fui a casa. Me duché.

A la hora de comer me preparé arroz a la cubana.  El huevo frito se me daba un poco mal y Celine me ayudó. Volví al centro del campus ya que había quedado con Michel y Thomas para hablar con el profesor sobre el proyecto. Básicamente nos dijo que teníamos que hacer menos trabajo del que esperábamos hacer. ¡Genial! Luego estuvimos una horita trabajando y cada uno a su casa.

Por la tarde me dieron la nota de unos deberes y tenía una B. Deprimente. Sí, una  B es entre un 8 y un 9 pero después de tanta A… te sabe a poco. Justo después recibo un email de Grace diciéndonos en que coches tenemos que ir a Seattle y no sólo no me ha puesto en el de Kaylee sino que encima me ha puesto con gente con la que tampoco he hablado demasiado. Mejoramos. Me meto en facebook y veo que Katie tiene puesto “RIP Hulu”. Hulu es una página que siempre he querido utilizar pero sólo se puede ver desde Estados Unidos así que he tenido que esperar pero ahora que estoy aquí es genial para ver series en internet. Le pregunto y me dice que a partir de Enero habrá que pagar. Genial. ¿Algo más?

Me juego el tipo yendo a Haggen a hacer la compra. No me doy cuenta y acabo con un montón de compra. Por el camino tropiezo con una rama y casi acabo en el suelo. Hubiera sido un completo.

Llego a casa y al rato viene Celine:

- Vengo a intentar convencerte para salir hoy. No quiero volver tarde…

- Vale.

- ¿Qué?

- Vale.

De perdidos al río, ¿no? ¿Qué diferencia hay entre estar en casa y ver una serie y salir a tomar algo? Si has decidido que no vas a hacer nada porque no tienes nada que hacer… Pues ¡qué noche! Cogimos el último bus a eso de las diez con los demás internacionales. Fuimos a Nightlight a la fiesta de los 80 que es cada jueves. La de los 90s es los martes. Dos dólares entrar.

Me encontré con todo el mundo. ¿Recordáis a Amber, Olivia y Natalie del cumpleaños al que me invitó Michel? ¿Brett el que nos explicó las reglas del fútbol americano? ¿Su amigo Nick que nos llevó en coche al partido? Y la lista sigue…

Maarit y Johanna nunca habían estado en Rumours así que nos acercamos para que vieran el sitio. La entrada es gratis, entramos y nos tomamos algo. Estuvimos hablando sobre como por lo visto todas las familias del mundo hablan sobre cuándo traerán sus hijas novios a casa. Maarit nos preguntó si estábamos contentas sin novios las dos dijimos que sí, ¡por supuesto! Le pregunté:

- ¿Y tú?

- ¡No! ¡¡Quiero un novio!!

En ese momento viene un señor de 67 años súper borracho a pedirnos que votemos el referendum 71 que aprueba las uniones civiles tanto para heterosexuales como para homosexuales ya que él es bisexual y si a su edad enferma su pareja no podría entrar a verle ya que no está casado. Le explicamos que eramos estudiantes internacionales y no podíamos votar.

Maarit se mostró muy interesada con toda la historia y le preguntó si podía hacerle una foto y si podían hacerse una foto juntos. Luego le preguntó si podía ponerlas en facebook. Yo decidí ir al baño.

Cuando volví el hombre seguía ahí y Maarit seguía sacándole temas de conversación. Hasta que, de repente, le dijo que pensaba que era mejor que siguiera explicándole a los demás lo que nos explicaba a nosotros.

Luego volvimos a Nightlight. De repente veo a una chica y pienso: ‘¿esa es Kaylee?’. Le toco el brazo y se gira:

- ¡Kaylee!

- ¡Ana!

Todos los demás la ven y hacen ruidos de hola.

Estuve bastante tiempo bailando tanto con los internacionales como con las del cumpleaños. Supongo que en algún momento los internacionales dejaron de bailar porque mientras yo bailaba con las del cumple Kaylee vino a bailar conmigo.

Cuando me encontré a las del cumple se pusieron a gritar mi nombre y a abrazarme. Me dijeron que habían estado hablando de mi antes y diciendo que tenían que invitarme algún día. ¡Sí!

Al final de la noche Amber practicaba su español conmigo. Vino Celine media hora antes de que cerraran diciéndome que se iba. Le dije que podíamos esperar media hora pero ella me dijo que se quería ir, que yo me podía quedar si quería pero preferí volver con ella. A la salida una chica se puso a hablar conmigo, cuando le dije que era de España se puso a hablarme en español. Todos los que saben algo de español se mueren por practicarlo.

Un chico vino y nos invitó a una after party pero le dijimos que otra vez sería. La chica llamó por teléfono para que nos trajeran un taxi (muy maja), les di mi facebook y nos fuimos.

El taxista nos contó que su hijo estuvo estudiando en Sevilla y casi vuelve con una novia. Casi. No sé por qué hizo mucho énfasis en esa parte. Cuando llegamos a casa Nell seguía durmiendo, Ha se había ido por la mañana a su casa. Nos fuimos todas a dormir.

Te envidio

// Octubre 16th, 2009 // 3 Comments » // Deportes, Room, clase

Me he despertado, he ido a coger el bus y he visto que dos buses ya se habían ido. Qué mal. He mirado hacia atrás por si acaso venía otro ¡y sí! Qué suerte he tenido.

El césped estaba mojado en la clase de frisbee. Nos ha mandado a dar una vuelta para calentar. Por primera vez iba de líder una chica y hemos hecho una vuelta más corta. ¡Bien! Un chico intentaba alargarla desde atrás pero nadie le ha hecho caso. Después de calentar nos ha dicho que nos pusiéramos a lanzarnos el frisbee en parejas. He vuelto a no tener pareja así que he estado lanzándome el frisbee con el profesor. Dice que voy mejorando. En mi interior mi sonrisa iba de oreja a oreja, literalmente, en el exterior sólo metafóricamente.

Hacia el final de la clase los frisbees habían estado tanto tiempo en el césped que resbalaban. Nos ha explicado un ejercicio y ha pedido que salieran siete a hacerlo. Los siete que han querido salir eran chicos. Siguiente turno, 3 chicas y cuatro chicos. Tercer turno, siete chicas. Una de ellas yo. La chica de delante me tira el frisbee alto, pego un salto y lo cojo, me resbala de las manos y me cae encima de la cabeza. Genial. Doy gracias por que una de las chicas ni siquiera se hace una coleta para jugar. Todas vamos en coleta y ella con el pelo largo y rizado como si se fuera a ir de fiesta. Y no da ni una. Agradezco que esté en esa clase. No se te puede dar peor que ella.

Luego he vuelto a casa, me he duchado con música y al rato me he ido al skybridge a hacer el trabajo con Thomas y Michel. Me he llevado la novela que me tengo que leer para una clase ya que tiene 384 páginas. Durante el bus he doblado el número de páginas leídas. De 4 a 8. He estado un rato hablando con Thomas ya que Michel ha llegado un poco tarde y estoy decidiendo que cada vez me cae mejor. Estoy decidiendo, sí. Es un proceso largo y difícil.

Hemos acabado la parte del trabajo que es para mañana en menos de una hora. Luego me he ido a Bellis Fair a llevar mis vaqueros nuevos (unos que me compré en España antes de irme) a acortar.

- ¿Cuándo vas a venir a buscarlos?

- Cuando estén…

- ¿En una hora?

Flipante.

- Vale.

Me ha pedido si quería la costura de abajo de los vaqueros, la típica. Que por diez dólares me los recortaba y se iban a quedar como si me los doblara yo misma y por quince como nuevos. He pedido con la costura original, que son los pantalones más nuevos que tengo…

He ido a comer y luego he ido a Target a mirar algo para Halloween. Medio Target está lleno de decoración y mil tonterías que te puedes comprar para la fiesta. Al lado ya han puesto cosas de Navidad. Para que te vayas preparando.

He estado un buen rato delante de los disfraces. Al final he parado a dos chicas que pasaban por ahí y les he preguntado si esos eran los típicos disfraces que la gente llevaba. No quería acabar llevando lo más cutre. Me han dicho que sí, que algunas chicas se compraban disfraces súper cortos para conseguir a algún chico pero que yo no tenía por qué hacer eso. Para chicos había muchos: Batman, Joker, Michael Jackson, Dark Vader, hombre lobo… pero para chicas todo eran o mini vestidos, o Cleopatra, vampira con vestido super estrecho… Les he preguntado si se supone que tiene que dar miedo o no. Me han dicho que alguna gente piensa que sí pero que en realidad sólo se disfrazan.

Al final he cogido uno bastante neutro. “Tavern Lady”. Si quiero ir de miedo me pintaré la cara de blanco con ojeras y seré como un fantasma con ropa de época. Si quiero ir sólo disfrazada, sólo llevaré el vestido. Espero ir más o menos acorde con el resto.

Luego he ido a por los pantalones, estaban geniales, se habían empezado a romper (tenían agujeritos) pero ya no se ve nada de eso. Después he vuelto a casa. Tenía un mail diciendo que ya estaban las notas de un trabajo que entregamos. A-. ¡Bien! Quería una A, porque es la asignatura de PHP, pero bueno. No está mal.

Al rato ha venido Ha que habíamos dicho de ir todas (o sea, Nell, Celine, Eunji, ella y yo) a cenar a un restaurante vietnamita. Hemos ido con el coche de Ha aunque está justo delante del supermercado así que sinceramente, podríamos haber ido andando. Cuando hemos llegado había muchos coches, hasta uno de la policía que hablaba con unos chicos. La comida ha estado bien. Pero tampoco es nada del otro mundo.

He vuelto a la habitación. Tenía un mail de la universidad que por ley federal nos tienen que avisar de que se ha producido un robo armado en el bosque. Dos chicos blancos con sudaderas negras y pañuelos de colores le han quitado a otro todo lo que tenía. Uno llevaba una navaja y el otro un revólver. Se ha abierto la investigación y nos han dado el número del caso por si tenemos algo que aportar. Hasta que los detengan desaconsejan tanto al personal docente como no docente como a los estudiantes, cruzar el bosque. Es algo impactante para toda la universidad ya que, por lo visto, siempre ha sido muy segura. Encima todo esto ha pasado a las 5 de la tarde.

No quiero que se preocupe nadie. Desde hoy voy a ir y volver siempre en autobús hasta que los detengan.

Nell se ha ido a la biblioteca. Yo estoy tan cansada que me voy a ir a dormir y si mañana me despierto con el despertador, habré dormido un poco más y si me despierto antes, haré deberes.

Animales

// Octubre 9th, 2009 // 1 Comment » // Deportes, Room, Variado

Me he despertado. 3 grados fuera. Me he vestido y me he ido a mi clase de frisbee. Como no llueve da igual qué temperatura haga, la clase se hace fuera.

He vuelto a perder el bus así que he tenido que ir caminando. Por el camino sentía como se congelaban mis manos, me preocupaba ya que es lo que necesito para jugar al frisbee. También durante el camino, he pensado que siempre somos pares en clase. Nunca hay alguien sin pareja.

Hemos calentado tan bien que al final del calentamiento íbamos en manga corta. No me extraña ya que la vuelta corriendo ha sido bastante más larga. Empiezo a pensar que mi problema es que no sé respirar mientras corro.

Hora de ponerse en parejas. Adivinad, somos impares. El profesor me ha dicho si quería lanzarme el disco con él. Claro. Ha estado muy bien porque el me decía como mejorar y me ha dicho muchas veces que lo estaba haciendo muy bien. (Puede que esa última frase suene a niña pequeña que necesite que la feliciten para sentirse bien, pero tened en cuenta que deje de hacer cualquier cosa relacionada a la educación física en 3º de ESO. Eso quiere decir que este es el séptimo año desde entonces y que te digan que haces bien algo de deporte teniendo en cuenta esas circunstancias…).

Luego hemos estado haciendo el mismo ejercicio que hicimos el otro día, luego ese ejercicio pero corriendo hacia el otro lado y al final, durante dos segundos, hemos aprendido como esquivar a los defensas. Como el que tiene el frisbee no puede moverse, tiene que haber otro que le apoye.

Se acabó la clase de frisbee y he vuelto a casa, me he duchado y he estado ordenando un poco mi escritorio. He comido algo que estaba muy malo. De esas comidas pre-cocinadas que hasta ahora me habían gustado, esta no. Para nada.

Después he ido a ver al profesor de la que me convalidan por ESI2 con mi grupo. Por el camino me he encontrado dos ciervos que estaban muy cerca de donde yo estaba. Eso sí, pasan de ti completamente. El profesor ha dicho que lo que hemos hecho está bastante bien y nos ha resuelto las dudas que teníamos. Nos hemos puesto a trabajar hasta las 3.

Luego he ido a Old Main (el edificio central de la universidad) a pagar lo que debía. Básicamente, 10 dólares de la prueba de la tuberculosis, 15 por las clases de frisbee y el resto de entrar en la habitación dos días antes. Por el camino me he encontrado con Dani, mi buddy, que estaba sentada al lado de la fuente hablando por teléfono y me ha hecho gestos de que era su madre. Le he hecho gestos de que entonces hablamos otro día.

Me ha costado bastante encontrar el sitio exacto donde tenía que pagar, pero he llegado y he dado mi tarjeta nueva.

- Dime el PIN.

- …¿No tengo?

- Necesito tu PIN…

- Vale, pasaremos mi tarjeta española.

- Ah, ¿eres del grupo de los austriacos y demás?

- Bueno, de España.

- ¡Oh! ¡España! Bueno, a los otros no les ha funcionado, pero probaremos.

La paso y escribo el PIN.

- Nada. Puedes ir a un cajero que hay en el Viking Union y sacar los 105 dólares de ahí.

Vale, he sacado los 105 dólares de la tarjeta que sólo me sirve para sacar dinero de los cajeros y he vuelto. He pagado y me he ido a casa por el bosque haciendo fotos.

Alguien se ha dedicado a poner hojas con frases bonitas por el campus. Bueno, sólo he visto dos, pero supongo que habrá más. Y por cierto, a la entrada del bosque he visto una ardilla moverse justo debajo de un árbol. Era enorme. Luego ha subido el árbol y se ha perdido entre las ramas.

Cuando he llegado a casa he ido a conectar el iPod al portátil para cargarlo y me vuelve a pedir que borre todas las canciones… No me lo puedo creer… Qué depresión como todo esto signifique que adiós al iPod.

Al rato han venido Nell y Eunji diciendo que se iban a poner la lavadora. Nell se llevaba una bolsa enorme de Ikea, un montón de cosas en los brazos porque no le cabían en la bolsa y el detergente que cabía en la cosa esa que te viene con el detergente en polvo para medir la cantidad. No me preguntéis por qué razón no se ha llevado todo el detergente. Ni idea. Les digo: ‘¿Cuántas lavadoras pensáis poner?’

- Tres o cuatro.

- ¿Cuatro? Entonces no os bastarán las que hay aquí delante.

- Oh no, pero vamos a las otras.

Cuatro lavadoras. Madre mía.

Al rato han llegado Celine y Ha que se habían encontrado en el bus. Hemos estado hablando sobre como en Asia no se separa la ropa según si es de color o blanca. Y de como en Holanda ya se riza el rizo con no  sé qué porque no he llegado a entender lo que quería decir Celine.

La verdad es que hoy estoy muy cansada. Tengo el cuerpo dolorido, agujetas en las piernas, me sigue doliendo la espalda… Menos mal que mañana ya es viernes, aunque les he dicho que quiero salir. QUIERO SALIR. Que aun no sé qué es eso aquí…

Ha creo que ha dicho de ir a la bahía con una chica que ha conocido hoy y le va a explicar donde aparcar sin tener que pagar. O algo así. Y luego dice de ir a hacer la compra juntas y cocinar algo juntas para cenar. Ya veremos… Se supone que luego nos iríamos de marcha.

Y por ahora nada más. ¡Ah, sí! He sacado otra A en la misma asignatura que la otra vez. Como nota menos feliz, el profesor de algoritmos ha puesto ya los próximos deberes. También me he leído el trabajo para el que he quedado mañana con Rocky y Jaimee y tiene tela, tela. Es de algoritmos, por supuesto.

Nell aun no ha vuelto. No sé si se ha metido en la lavadora y no sabe salir o qué.

¡A dormir!