Archive for Gente

Cocktail Party

// Febrero 10th, 2010 // No Comments » // Gente, Internacionales, Residencia, fiesta

El sábado me desperté a las 9 y algo, cerré los ojos dos segundos fastidiada por lo pronto que era y cuando los volví a abrir eran casi las doce. Mucho mejor.

Dediqué el día a cosas que no requirieran mucho esfuerzo: cocinar, comer, ducharme, deberes, subir vídeos a facebook…

En algún momento del día, Austen tocó a mi puerta para decirme que necesitaba que le acompañara a la licorería (él es menor de edad) en 30 minutos. Yo iba en pijama y de camino a la ducha así que le dije que era imposible que en 30 minutos estuviera lista pero que si no encontraba a nadie que le pudiera hacer el favor, yo podía ir un poco más tarde. Y es que Austen se encargaba del gran evento de la noche: la cocktail party.

A las siete menos algo, recién duchada y con el vestido puesto, subí al apartamento de Romaine a que me hiciera el maquillaje y luego volví a bajar para acabar de arreglarme. Austen tocó a mi puerta para pedirme un cable para conectar el portátil a la televisión. Evidentemente no tengo nada de eso.

No había absolutamente nadie en mi casa. Ha se fue el jueves después de ducharse en el apartamento. Sí, se ducha para irse a casa porque por lo visto en su casa el agua no sale tan caliente. Todo esto me lo dijo después de un:

- Me voy a casa.

- ¿No tienes clase mañana?

- Sí, pero me las salto. Me voy a casa.

Muy bien.

Sigamos con el sábado. Cuando estuve lista baje. El apartamento de Austen estaba impoluto, por una vez en su vida permitía zapatos encima de la moqueta (justo el día que yo estaba súper feliz pensando que llevaríamos vestidos sin tacones porque Austen nos los haría quitar) y Martin estaba listo para hacer cocktails.

Sólo Johanna, que había invitado a un chico a la fiesta y le preocupaba que el chico llegara antes que ella, Martin, Austen y yo estábamos ahí. Martin me preparó un cocktail llamado Pink flamingo. Había una lista con un montón de cocktails distintos. Yo probé el Pink Flamingo, un cosmopolitan que me hizo Austen, un Swimming Pool (que evidentemente, era azul) y un banana daikiri. Todos muy ricos.

Estuve hablando con Cecilia sobre fotografía, con Ian sobre el Drag Queen show de la noche anterior y en general un poco con todos. Me lo estaba pasando genial. Katie me enviaba mensajes diciéndome que Sam y ella iban a tomar algo mientras veían Jersey Shore. Es un programa súper popular por aquí. Le dije que no lo había visto nunca y me dijeron que ellas tampoco, que lo iban a empezar a ver ahora porque todo el mundo hablaba de él.

Sobre las 9 y algo se me ocurrió ir a casa de Katie. Le dije a Soo que me mandara un mensaje si la fiesta acababa y cuando me fui me encontré con Sharny que por lo visto había estado tocando la puerta pero nadie le había oído. También le dije a ella que me iba y le dije a casa de quién porque sus compañeras de piso conocen a Katie. (Sharny no vive en Birnam Wood).

Cuando llegué al complejo de apartamento de Katie me di cuenta de que no sabía exactamente dónde vivía. Le envíe un mensaje y la intenté llamar pero el móvil acabó muriendo. Genial. Toqué a unas 3 o cuatro puertas. En una de las casas estaban durmiendo. Sí, estudiantes un sábado a las 9 de la noche durmiendo. Al final encontré la casa de Katie.

Lincoln se alegró mucho de verme, somos mejores amigos, y la verdad es que tuve una noche genial, genial. Jersey Shore no tiene ningún sentido. Son un montón de chicos y chicas de Jersey (que son como más gansters por ahí) viviendo juntos. Salen de marcha, hablan con sus familias y hacen lo que les da la gana. Además no echan a nadie. Lo que yo decía, no tiene ningún sentido.

Pero fue muy entretenido verlo con ellas y el pequeño Lincoln que básicamente me destrozó las medias y se acabó durmiendo pegado a mí, a lo que Sam comentó:

- Look at you guys, you’re BFF.

Algo así como ‘miraos, sois mejores amigos para siempre’.

Estuvimos viendo Jersey Shore y haciendo el tonto entre capítulos (un capítulo de Jersey Shore se queda en nada si le quitas el ‘anteriormente’, ‘próximamente’ y los anuncios, y como lo tenían todo grabado…).

Una de las veces entre capítulos fuimos a la habitación de Katie, no sé muy bien por qué y esto fue lo que salió:

Sí, Katie le puso a Lincoln una chaqueta suya y sus gafas y yo congelé el momento tan bien que Katie me amó y ahora se ha puesto esa foto de foto de perfil en facebook. Más tarde pedimos pizza y mientras esperábamos que viniera el chico de la pizza Katie me puso un sombrero de panda y ella se puso uno de pirata. Sí, foto a continuación:

Comimos la pizza y durante el último capítulo me quedé dormida con el sombrero de panda.

Me desperté al final y cuando me iba a ir Katie me dijo que prefería que cargara un poco el móvil. Justamente tiene un cargador que funciona con mi móvil. Así que puedo perder el cargador porque tengo una amiga que tiene el mismo que yo, ¡bien! (No lo he dicho enserio.) Cuando conseguí encender el móvil empezaron a llegar mensajes y mensajes de los internacionales preguntando dónde estaba. ¿¡Qué pasa contigo Soo!?

Cuando Katie abrió la puerta hacía tanto frío que me dejo un abrigo suyo rosa. Yo no creía que su ropa me fuera a ir bien.

- Es una M, por supuesto que cabes.

- No lo creo.

Sí, si me iba bien.

- Y encima estás más guapa.

Cuando llegué a Birnam Wood me di cuenta de algo… llamé a Katie.

- ¿Sí?

- Mis llaves están en tu apartamento.

- Oh… Dios… mío… ¿lo dices enserio?

- Sí -risas, risas, risas- voy a intentar tocar a la puerta, si consigo entrar te escribo un mensaje y si no, te llamo.

- Vale. Me parece bien.

Cuando llegué a mi apartamento me encontré con Martin y Juliette que salían de la fiesta. Les expliqué la historia y juntos tocamos a la puerta. ¡Nell abrió! Evidentemente, si tenía que haber alguien despierto a las 3 de la mañana tenía que ser Nell, demostrando que es coreana. Le dije que dejaba la puerta cerrada sin pestillo y subía enseguida.

Bajé para que Johanna me preguntara un millón de veces a dónde había ido. Les expliqué lo de Soo y me dijeron que Soo había acabado fatal tirada en el sofá y que Yukari aun peor, no podía ni caminar. El chico de Johanna seguía ahí, fueron los últimos en irse. Yo estuve un rato hablando con todos: Austen, Robert, Johanna y el chico de Johanna. Y luego me fui a casa.

Fue una noche divertidísima y aunque algunos dicen que lo pasaron genial en la cocktail party, yo no me arrepiento ni un poquito de haber ido a casa de Katie y Sam.

Drag Queen Show

// Febrero 9th, 2010 // No Comments » // Gente, Internacionales, fiesta

Viernes. Me desperté con la genial noticia de que mi profesor de Project Management agradecía mi email y disculpa y me dejaba entregar el trabajo ese día. Empezamos bien.

Así que lo entregué, fui a mis clases, al laboratorio entre las clases… lo de siempre.

Había quedado con Kaylee en ir al espectáculo de Drag Queens que se celebraba en la universidad esa noche. En teoría tenía que llamarla al salir de clase y eso hice pero no me cogió el teléfono así que me fui a casa a comer antes de morir de hambre.

Más tarde me envió un sms diciendo que estaba en una reunión y que me llamaría cuando saliera. Me puse a ver Gossip Girl y me llamó a mitad de capítulo. Que fuera a su casa cuando quisiera, que ella tenía que comer. Pues cuando acabe el capítulo.

Para cuando llegué a su casa ella aun no había empezado a comer. Estuvimos hablando ella, sus dos compañeras de habitación y yo. Una chica vino a buscar a una de sus compañeras de habitación para ir al espectáculo y, aunque sigo sin saber de qué, me sonaba un montón la chica y yo a ella también.

Luego Kaylee me dio una galleta, tiré sin querer media estantería y fuimos hacia el PAC. Tuvimos que correr para coger el bus pero llegamos a tiempo. Una amiga de Kaylee nos guardaba buenos sitios y allí me encontré con Ian, Nikki, Claire y Kristhina.

El espectáculo fue súper, súper divertido. Había tanto Drag Queens profesionales como estudiantes y yo conocía a dos de las presentadoras. Además hubo ‘I saw you’, que son notitas de admiración secretas. Si querías, rellenabas una hoja que ponía: “Soy ____. He visto ____. Te he visto _____________________________.” Costaban un dólar antes del descanso e iban a costar 3 después pero como todo el mundo los escribía decidieron que costarían 3 durante el descanso y que no recogerían más después.

Durante el descanso me encontré con Robin. Estuvimos hablando y me contó que aunque le robaron el coche, la policía lo encontró y no le habían quitado muchas cosas. Me acompañó a comprar un boleto para la rifa y de camino nos encontramos con Kooper, una de las que presentaba, que iba de bólido.

Mientras hacíamos la cola para el boleto una chica le preguntó a Robin a ver si podía hacerle una foto porque le encantaba la ropa que llevaba y tenía un blog de moda. Robin encantada.

Después del descanso, entre otras cosas, hubo un concurso de Drag Queens y Drag Kings entre el público. Mi gran sorpresa al ver que Robin se subía al escenario con su ropa normal.

Primero ponían música y tenían que desfilar y luego el público decidía el ganador haciendo ruido. Robin durante el desfile hizo flexiones con palmadas intercaladas (es súper deportista) y claro, ganó.

También antes del descanso hubo una puja para convertir esa misma noche a un chico y una chica en Drag Queen y Drag King respectivamente. La chica que ganó tenía rasgos muy evidentes de chica y la Drag Queen de Rumours, Betty Desire, pusó el santo en el cielo preguntándose cómo iban a tapar eso. Pero quedó bien. El chico ganó el concurso del público.

Sólo compré un boleto para la rifa y no me tocó nada pero a Ian le tocó una mochila con DVDs, una sudadera de Western y muchas cosas más (cada regalo estaba valorado en 300 dólares).

Sinceramente el espectáculo fue de lo mejor.

La entrada para el espectáculo era también una entrada para Rumours así que estaba convencida de que acabaríamos ahí pero nadie quiso salir. A la salida me encontré con Amber pero me dijo que iba a una fiesta a una casa. Johanna y Romaine me enviaron un mensaje diciendo que seguramente irían a Royal. Y yo de Royal paso.

Kaylee me dijo de ir a su casa, hacer y comer galletas y ver una serie con la que ella y sus compañeras de habitación están obsesionadas. The L Word. Eso hicimos. Galletas recién hechas con helado de chocolate. Me quedé dormida en el saco azul ese que ya os enseñé en una foto una vez. Que es muy caro pero que lo quiero… ¿recordáis?

Me desperté cuando acababa el capítulo y Kaylee empezó a ofrecerme tonterías como una linterna para ir a casa en vez de ofrecerme llevarme en coche. Le dije que sí, que cegaría con la linternita a quien me intentara atacar. Evidentemente no. Me fui a casa pensando en como Chelsea es mucho mejor anfitriona.

Y en cuanto llegue a casa me fui a dormir.

Hola heroína

// Febrero 9th, 2010 // No Comments » // Gente, Internacionales, fiesta

El jueves empezó como siempre: me desperté después de soñar con mi amiga Olivia (evidentemente eso no pasa siempre), fui en el bus con Katie y a clase. Después de clase tuve una reunión con mi grupo de Software Project Design (diseño de proyectos de software), y me fui a basket. Que es lo mejor. Como ya he dicho mil veces y no me cansaré de repetir.

Jugamos uno contra uno y Denise, la medio española, medio mexicana, se lo tomaba súper enserio y me decía cosas como: ‘Venga, demuéstrame qué sabes hacer.’ Encima teníamos que jugar con otra y una siempre descansaba mientras las otras dos jugaban pero la tercera de nuestro grupo se pasó medio juego sin enterarse de nada. Así que todo el rato jugábamos Denise y yo. Por cierto, antes de entrar a clase me dijo que algún día tenía que ir a Seattle con su novio y ella. Aunque ella es menor de edad y no puede entrar en bares. No sé.

Después otra vez al laboratorio, a clase y a la oficina de internacionales a dar unos papeles. Estuve hablando con Breanne que estaba trabajando allí y Deborah, que también trabajaba tiró toda la botella de agua en la moqueta. Fue un desastre muy divertido. Cuando por fin conseguí dar los papeles, me fui a casa.

Le había estado diciendo a Katie que vinieran ella y Sam a cenar fuera con los internacionales, que habíamos decidido ir a comer una pizza antes de ir a la fiesta de los 80 y al final se unieron. Así que llegué a casa me duché, hice deberes y demás, y luego les dije que si iban a ir en coche y preferían no aparecer de repente en la cena, yo podía ir con ellas. En algún momento de la tarde recordé que no había entregado el trabajo que estuvimos haciendo Jeff y yo el día anterior. Casi me muero. Le envié un mail al profesor pidiéndole perdón y explicándole todo.

Más tarde Sam y Katie me vinieron a buscar y justo cuando entré en el coche sonaba ‘Party In the USA’. Sincronización perfecta.

Cuando llegamos no había nadie, llamé a Johanna para saber para cuántos tenía que pedir la mesa. Doce. Nos sentamos a esperar hablando. ‘Si te quedas un año más tienes que vivir con nosotras.’ Son geniales. A los cinco minutos aparecieron los demás. Abrazos, abrazos. ‘Estas son mis amigas Katie y Sam’, ‘Hey Nikki, what’s cracking?’ (por lo visto, la forma australiana de preguntar ‘¿qué hay de nuevo?’), etcétera.

La cena estuvo genial. Al rato aparecieron Chelsea y Quinn así que yo tenía a un lado a Katie y Sam y al otro a Chelsea y Quinn. El lado más americano de la mesa porque yo soy súper americana ya. Robert y Cecilia llegaron tarde y Robert empezó a darle la mano a Katie, Sam y Quinn presentándose en plan qué guay soy. Payasín. Quinn le dijo: ‘ya nos conocemos’. Pobre Robert.

Katie tenía un partido de fútbol a las 9:45, así que no paraba de mirar el móvil. Hasta que le dije:

- Hay un reloj enorme ahí delante.

- Hombre, yo no diría enorme, pero sí, es grande.

- ¿Qué quieres decir? -preguntó Sam porque estaba claro que no nos entendíamos.

- Que no tienes porque mirar el móvil todo el rato…

Y empezaron a reír y reír, y cuando pudieron respirar suelta Katie:

- No sé leer relojes.

- ¿Qué?

- Sé, pero sólo si ya sé más o menos qué hora es.

Más risas.

Sam y Katie se fueron antes que los demás por el partido y poco después nos fuimos los demás. Yo entré a Nightlight en seguida para 1. pagar un dólar en vez de dos de entrada; 2. comprar las entradas para el concierto de The xx al que voy a ir con Mary en Abril. Luego fuimos al Up&Up, donde se nos unió Martin, y de vuelta a Nightlight, donde se unieron Kaylee y Spencer.

Chelsea, Quinn y yo volvimos a Nightlight antes que los demás y mientras las dos iban al baño apareció Megan, de mi grupo de cuatro personas para Project Management. Era la primera vez que salía en Bellingham y eso que su cumpleaños fue en Diciembre. Sí, increíble. Así que tenía muchas dudas como si iba a venir más gente o cómo llegar al baño. Cosas que yo le podía contar a la perfección. Le conté lo del trabajo y me dijo que no me preocupara porque seguro que el profesor me dejaba entregarlo al día siguiente.

Más tarde llegaron todos los demás, estuvimos bailando y pasándolo bien. En algún momento, estaba bailando con Kaylee y apareció una chica que abrazó a Kaylee y luego me miró y me abrazo. Lillian. Mi heroína. La que me mandó los papeles que necesitaba para volver a USA a España. ¡Por fin nos conocíamos!

Para mí fue una noche de lo más tranquila, lo pasé bien. Kaylee tiro mi cocktail al suelo justo antes de perder un pendiente. Luego yo lo encontré. Imaginaos el desastre.

A la una y algo Kerstin, Robert y yo decidimos irnos y por el camino no pararon de hablar sobre como los americanos o tiran mucha comida o sólo compran comida medio preparada. Sí, comida medio preparada, qué asco. Ya he dicho que soy americana ya. Está claro, comemos lo mismo.

Cuando entré en casa había un montón de koreanos en mi cocina. Le dije a Eunji que me había encantado verla en Nightlight esa noche (sarcasmo, siempre dice que esa noche irá y nunca va). Luego fui al baño y le faltó tiempo a un koreano para intentar entrar. Después de casi matarlo me fui a dormir.

Nada en especial

// Febrero 9th, 2010 // No Comments » // Gente, clase

El miércoles me desperté pronto porque había quedado con Jeff para hacer el trabajo de Project Management. Perdí el bus, así que llegué algo tarde pero no le importó. Estuvimos haciendo el trabajo y cuando casi lo teníamos listo decidimos subir a hablar con el profesor y comentarle un par de dudas. Por lo visto lo habíamos hecho todo bien así que lo dimos por acabado.

Fui al laboratorio de informática y estuve ahí hasta que fue hora de ir a clase, luego clase y hora de comer.

Necesitaba un DVD de Ubuntu para recuperar mi Grub de una vez por todas así que fui a ver a uno de mis futuros jefes para ver si el tenía alguno. Estaba hablando con otra chica y cuando me vio hizo el gesto de paz (como la V de victoria) pero con la palma mirando hacia él. Más tarde le pregunté a Chelsea y es lo mismo que el gesto de paz pero más en plan gánster.

Evidentemente tenía un DVD de Ubuntu y me lo dejó. Además ese día cambié el teclado americano a español para poder escribir los acentos y después me olvidé de cambiarlo otra vez, así que tuve que pedir que me reiniciaran la cuenta que se había bloqueado por escribir mal la contraseña.

Después más clase y a casa.

Por la tarde hablé con mi compañera de habitación bastante, cosa que no está de más ya que nos llevamos bien pero tenemos una relación súper distante.

Recuperé el Grub, y Ha apareció con una naranja diciéndome que me la comiera que estaba muy dulce. Fui a facebook y les escribí a Katie y a Sam que Ha me había dado una naranja y que me la pensaba comer. Sam dijo que no me la comiera, que era como Blancanieves, pero yo le dije que si tenía que morir/dormir durante unos días y resucitar/despertar con el amor de mi vida a mi lado… Ella tuvo que admitir que tenía razón y que por lo tanto valía la pena. Luego empezaron a desvariar sobre si ellas serían animales que cantan o enanitos. Cosas que sólo dirían Katie y Sam.

Y ese fue mi día, sin novedades en especial pero muy divertido.

¿He dicho ya que siempre hay tiempo para Glee?

// Febrero 3rd, 2010 // No Comments » // Deportes, Gente, clase

Hoy me he despertado y he ido hasta la parada de Katie para coger el bus con ella. Sigo sin saber dónde está mi tarjeta del bus así que he tenido que pagar un dolar. Ella ha dicho que debería decir que me la han robado para que me den una nueva.

Lo quería saber todo sobre Vegas así que hemos hablado un poco de todo pero sobre todo, evidentemente, de los leones.

- Qué mal que no estuviera el leon pequeño cuando fuiste, seguramente estaría descansando.
- Ya… además Romaine decía: ‘Vámonos’. ¿Quién se puede cansar de mirar a los leones? – ella ya había puesto cara de ‘pero qué persona más horrible’ a mitad de la frase.
- En serio. Los leones son lo mejor.

Katie es genial. Hemos estado hablando de Las Vegas todo el camino y hemos llegado a la conclusión de que si Sam y yo ganamos dinero es porque las torres Eiffel que nos tomamos daban buena suerte. Por supuesto.

Luego he ido a clase de algoritmos. Hemos entregado los segundos deberes y demás. Durante el descanso he ido al laboratorio y me he vuelto a encontrar a Kaylee que me ha dicho que a ver si pensaba ir a verla cada día que intentara acabar unos deberes antes de las 11. Le he dicho que si piensa estar cada martes y jueves en esa sala, sí. Entonces sí.

Después de la clase he ido al laboratorio exclusivo para estudiantes de informática a hacer algo de deberes.

A las 12 me ha escrito Annika para decirme que estaba abajo. Quería la hoja de notas de Romaine para su examen de por la tarde así que he bajado a dársela y me he encontrado con Kristina. Le he dado la hoja a Annika y he vuelto al laboratorio.

Cuando ha sido hora de ir a basket he ido al gimnasio y he utilizado los vestuarios por primera vez. Me he puesto mis pantalones de basket y he vuelto a salir.

Basket ha sido genial como siempre. La profe me ha dicho un par de yeahs. Ha habido un momento que hacíamos un ejercicio de pasarnos el balón. La chica que me tenía que pasar el balón estaba lista pero la profe se ha puesto a hablar así que he girado la cara a la profe y la pelota se ha estampado en toda mi cara. Bueno, vale, en media. Ya he dicho que estaba mirando a la profe.

Tanto Nina, la que me ha pasado la pelota, como Nicole, la profe, no paraban de preguntarme si estaba bien. Sí, estaba bien, pero me dolía la cabeza. Nina no paraba de decir que tendría que haber mirado antes de pasármela pero yo le he dicho que la estaba mirando hasta que la profe se ha puesto a hablar y que no pasaba nada. No entiendo por qué la profe me ha prestado tanta atención hoy y el otro día me dijo que ella tenía cicatrices por todos lados por el basket.

En fin, después de basket he vuelto al laboratorio de informática a hacer unos cuantos deberes, luego a clase y después he vuelto a casa caminando por el bosque. No iba a pagar otro dolar para coger el bus.

En casa me he puesto a hablar con Eunji, Nell y Sarah sobre Vegas y les he enseñado un par de vídeos y las fotos.

Después he hablado a Chelsea por internet y le he dicho que llevaba todo el día pensando en ver Glee juntas y luego recordando que esta noche daban Lost y Chelsea tenía que verlo con unas amigas. Le apetecía tanto ver Glee que, aunque yo quería ducharme y hacer la colada, me ha dicho que fuera a su casa tal cual iba vestida y ya me ducharía luego.

He cogido el bus hasta su casa, y hemos visto dos capítulos de Glee sentadas en el suelo de su siempre desastrosa habitación. Además aún le quedaba un poco de la tarta que hizo Quinn el otro día y qué delicia. Cuando hemos acabado de ver Glee me he acordado de darle, por fin, las chocolatinas kinder que le traje de España después de Navidad y se ha puesto tan feliz que le hubiera regalado una fábrica de chocolatinas kinder. Soy así.

Luego me ha llevado a casa, he cenado y puesto dos lavadoras. Mientras hacía todo esto Sam me ha contado que los vecinos de arriba odían a Sam, Katie y al pequeño Lincoln (el perro de Sam) y están intentando que las echen. Yo le he dicho que por supuesto podían mudarse a mi apartamento ya que sería lo más divertido del mundo. Y en cuanto a noticias más aburridas, Jeff, mi compañero en el projecto de Project Management, me ha dicho de quedar mañana a las 8 o a las 9 de la mañana. Evidentemente le he dicho que a las 9. Qué barbaridad era esa. Lo malo es que pensaba ir al laboratorio a las 10 y coger el bus con Katie pero no podrá ser. A mucho pesar nuestro lo dejamos en que el jueves sin falta. Ahora mismo estoy esperando que acabe la secadora y dejaré la tercera lavadora para mañana.

Y a dormir.

Siempre hay tiempo para Glee

// Febrero 3rd, 2010 // No Comments » // Gente, clase

El principio del día fue bastante normal.

Me desperté, fui a clase andando porque no sé donde está mi tarjeta del bus y fui al laboratorio a hacer deberes.

A las 12 fui a mi primera clase. Brooke, la otra chica, no estaba. La clase fue normal. El profesor explicó una cosa en la pizarra y cuando vio que un chico cogía apuntes le dijo que no lo hiciera. Luego nos mandó hacer lo que había explicado de deberes.

Encima al final de la clase quiso que los grupos de proyecto dijeran cómo iban.

- Y como representante de Logos sólo está Ana.

- ¡Y yo!

- Ah, sí… también está Alan. Te había confundido con Brooke.

Y empezaron a desvariar. Al final el profesor soltó que debía ser los pelos de la nariz. No pienso faltar nunca a esta clase. Pobre Brooke.

Después fui al laboratorio a hacer deberes, y después a mis otras dos clases. En la segunda me dieron el examen y la nota no estuvo nada mal, así que genial.

En esa clase, Project Management, yo formo un grupo con otro chico, Jeff, y nuestro grupo de dos personas se une a otro grupo Megan y Virgilio para hacer el proyecto de 4 personas. Megan vino a sentarse al lado de Jeff y yo y nos dijo que no nos preocupáramos si veíamos que Virgilio no se presentaba a clase porque ella ya había trabajado con él y por lo visto es muy bueno cuando hay que redactar el trabajo. Por lo visto Virgilio es el presidente de la asociación de estudiantes de Western. Espero que suene como algo grande porque lo es.

A mí me da igual que no venga a clase mientras luego lo de todo en el proyecto. Y Megan asegura que sí. Después del descanso de esa clase, el profesor se fue del aula y estuvimos comentando que nos había parecido la sesión de fin de semana. Luego, los que se prestaron voluntarios a ser parte del consejo de estudiantes para esa clase, hablarían con el profesor y le dirían qué pensamos.

Cuando acabó la clase me fui andando a casa. No hay tarjeta, no hay bus. Y está muy bien despejarse paseando a casa. De camino a casa pensé que ojalá Chelsea viviera en South Campus (donde vivo yo) en vez de en North Campus porque sería más fácil quedar en plan rápido.

Al llegar a casa comprobé mis emails y tenía un email de Chelsea diciendo que ojalá estuviera conectada distrayéndola porque trabaja mejor cuando le distraen. Nos pusimos a hablar y decidimos que sí en dos horas yo había hecho más de la mitad de mis deberes, iríamos a comprar comida a Boomer y a ver Glee en su casa.

Como conseguí hacer más de la mitad, vino a buscarme, compramos la comida y nos fuimos a su casa a ver Glee sentadas en el suelo de la habitación con su portátil encima del cubo de la ropa sucia puesto del revés como si fuera una mesita. Somos muy guays y esos momentos lo son más. Los capítulos de Glee fueron celestiales. No lo digo sólo yo. Glee se está conviertiendo en una de mis series preferidas y los dos capítulos de ayer fueron de llorar mucho.

Cuando acabamos Chelsea me llevó a casa y yo me puse a acabar los deberes.

Homero, el mexicano que va a esa clase conmigo, no paraba de pedirme ayuda para el ejercicio 1 pero yo le había dicho que estaba dejando ese para el final. Además no sé para qué quería mi ayuda si cuando me explicó como hacía el 2 le dije que estaba mal y pasó de mí. Cuando llegué al uno lo hice y le dije que pensaba dejarlo para el día siguiente por la mañana. Desisto, ya le intenté explicar el dos y no quiso.

Y cuando acabé me fui a dormir.

Que viene la policía

// Enero 23rd, 2010 // No Comments » // Fairhaven, Gente, Internacionales, fiesta

El sábado me desperté y estuve haciendo cosas por casa. Al rato Austen me preguntó si quería ir con ellos a Boulevard Park a tomar café (sí, al mismo sitio donde habíamos ido la noche anterior, pero es que es lo mejor). Le dije que sí si me daba tiempo de arreglarme y me dijo que tardarían unos 20 minutos o más. Le dije que me avisara cuando fuera hora de irnos y me metí en la ducha.

Salí de la ducha y aun me sobró tiempo, al final le tuve que escribir: ‘Ah, querías decir que si ibamos a Boulevard Park mañana, ¿no?’ Y justo en ese momento me dijo que estaban listos. Éramos Martin, Romaine, Johanna, Austen y yo. En el Volvo azul de Austen. El que tiene un año más que yo, no el que era un desastre, ese ya no lo tiene, lo vendió.

Lo pasamos muy, muy bien en Boulevard. Me llevé mi cámara y estuvimos haciéndonos muchas fotos. En especial me encanta esta foto en la que salgo hablando y todo el mundo sabe como de mal sale la gente mientras habla pero me encanta la foto en general:

Me encanta. Cada vez que la veo me sale una sonrisa porque así es como somos: siempre de risas, yo siempre haciendo comentarios que hacen que los otros se partan. Me encanta. La foto la hizo Austen, también hizo mi nueva foto de perfil que aunque a veces no me convence mucho como van ya tres personas que me han dicho lo guapa que salgo, la sigo dejando de foto de perfil:

Después caminamos un rato por el parque y volvimos a casa. Romaine quería ir a hacer la compra y Austen nos dejó el coche. Allí coincidí con Mindy, una chica que conocí hace unos meses en Rumours y que trabaja ahí. Romaine, Johanna y yo hicimos la compra y nos reímos cada vez que vimos ‘Romaine’, que es un tipo de ensalada, en las bolsas de ensalada. El cajero era un chico muy simpático que estuvo haciendo bromas todo el rato. Yo tuve que comprar papel higiénico porque Nell me dijo que me tocaba a mí y se quedó mirándome y me dijo:

- ¿De verdad quieres comprar esto?

- Mi compañera de habitación me ha dicho que compre.

- Pues yo hubiera ido a la tienda de todo a un dolar.

Me partía. Al final nos soltó: ‘Buenas noches’. Y nos volvimos a partir para luego pensar que el pobre no ve la luz del sol desde dentro de la tienda, pero no es excusa. Luego decidimos que queríamos ir al McDonalds, llamamos a los chicos y Martin nos pidió que le trajeramos comida a él también. Austen que compráramos una barra recién hecha. Ahora que ya habíamos salido del supermercado. En fin, Johanna volvió a entrar, Romaine y yo miramos fundas de iPod en la parte donde trabaja Mindy y luego nos fuimos al McDonalds. Aparcamos para pedir las cosas para llevar porque Romaine no quería usar el McAuto. En el McDonalds también nos dijeron buenas noches. No sabemos qué pasaba.

Volvimos a casa de Austen a comer el McDonalds y vimos el vídeo de Mariah Carey dando el discurso de agradecimiento por un premio completamente borracha. Luego me fui a casa hasta que fue hora del partido de basket.

Fuimos andando. En la universidad hay un monumento que son unas escaleras que suben y bajan. Romaine, Johanna y yo decidimos pasar por el monumento. Nos partíamos de risa.

El partido estuvo genial, Western ganó, como siempre. Y nosotros nos dedicamos a decir: Alaska idos a jugar a fútbol europeo. Pasé mi carnet por la máquina que te da premios y me tocó lo que quisiera de la mesa, así que me llevé una cosa azul (evidentemente, que no se les ocurra darme algo que no lleve los colores de la universidad) que conserva el calor/frío de las botellas. A diferencia del partido de voley, esta vez había animadoras y, sinceramente, tuve que preguntarle a Grace si esas niñas iban a la universidad porque parecían sacadas de un instituto. Todas tenían pinta de tener 16 años. Nos tiraron camisetas y demás. Martin ganó una de las camisetas y yo empecé a quejarme de que nunca me tocaba una y a hacer como que lloraba y Martin me regalo la suya, así que fui muy feliz. Me la puse y es el vikingo de la universidad y pone BLUE CREW (equipo azul), we blood blue (sangramos azul). Y es perfecta, enorme y genial.

Cuando acabó el partido fuimos a Birnam Wood, por el camino Johanna, Romaine y yo volvimos a subir y bajar el monumento de las escaleras y después, como vimos que los otros no seguían nuestro camino, decidimos esperar a que no pudieran vernos y empezar a correr para que se dieran cuenta de que nuestro camino era mucho más corto que el suyo. Fue súper divertido.

Luego cogimos el bus desde Birnam Wood para ir a Royal, nuestra tercera parada en el tour de los clubs. Estuvimos ahí un ratito y luego una de las americanas, Maura, dijo que unos amigos suyos tenían una fiesta y que podíamos ir. Así que fuimos a la gasolinera para que los que quisieran comprar algo de bebida, lo hicieran. Johanna, Juliette, Kristen y yo pasamos de comprar bebida. Fuimos a la fiesta, que no estaba mal. Básicamente había Beer Pong y eso, para mí, son un millón de puntos porque me encanta ese juego.

Jugué una partida con Robert como pareja y perdimos de poco pero es que las otras dos jugaban mal y bebían cuando querían.

Luego estuvimos por ahí, hablando con gente y demás. Al rato le pedí a Martin si le importaba si cogía una de sus cervezas y me dijo que sí. Así que la deje en su sitio. Más tarde me preguntó si les hacía una foto y yo, harta de sus tonterías, le dije que no. Entonces vino y se puso a preguntarme que qué me pasaba y le dije que nada pero que el a veces es borde conmigo. Se le fue la olla y empezó a decir: ‘¿que yo soy borde contigo? ¿que yo soy borde contigo?’. Le dije que a veces sí. Empezó a hablar y hablar sobre las cervezas y sobre como tendría que haber comprado yo si quería. Yo le dije que no hablaba sólo de la cerveza. En fin, al rato se fue.

Y poco después apareció la policía. Así de película como suena. A nosotros no nos pasó nada, sólo tuvimos que irnos, pero por lo visto la dueña de la casa no quería salir de la casa para hablar con la policía.

Yo, como Martin estaba super tonto, sólo eran la una y algo y todos se iban a ir a casa decidí irme con Chelsea, que me presentó a su amiga Quinn que estudió en Murcia y era su 21 cumpleaños. Estuvimos hablando en español y me pareció muy simpática. Luego el novio, ella, Chelsea y yo fuimos a la casa de los dos, donde tienen un gato. Estuvimos hablando hasta tarde y nos sirvieron una copa de ginebra con sprite y nos dieron unos regalices que utilizamos como pajitas para beber. Fue un final de noche muy, muy divertido, y luego el novio, que no había bebido me llevo a casa ya que la otra alternativa era ir a dormir a casa de Chelsea que se tenía que ir de excursión a las 10 de la mañana y me hubiera tenido que despertar muy pronto.

Llegué a mi casa y me fui a dormir.

A la bolera con los nuevos

// Enero 7th, 2010 // No Comments » // Gente, Internacionales, Room, clase

Me desperté relativamente pronto y decidí ir al supermercado ya que no tenía absolutamente nada de comida. Bueno, sí, un trozo de una tableta de chocolate, carne picada y pescado congelado y doy por hecho que las cervezas del balcón.

Primero paré en el banco y la chica me enseño a hacer un depósito a través del cajero. Muy maja. Luego entré en el supermercado y compré cereales, nesquick, leche, carne, pasta, arroz y poco más. Volví a casa, dejé la compra y me fui a clase.

Delante del ascensor me encontré a Brooke, la chica rara, y a otro chico que no conocía. Estaban hablando de como Brooke no se arrepiente de haberse comprado el iPhone cuando salió porque era lo que más le apetecía comprarse. Llegamos a la clase, el profesor se presentó y presentó la asignatura. Era esa clase donde eramos sólo 7 estudiantes pero se han apuntado dos más así que, demos gracias, estoy en un grupo de 3 en vez de un grupo de dos. Bien, bien, bien. Nos hizo salir en grupos a explicar de qué iba nuestro proyecto y dijo que esperaba que fuéramos súper expertos en nuestros proyectos de aquí al viernes.

Cuando acabó la clase fui a la bookstore a comprar el libro de una asignatura que había estado buscándolo en internet pensando que igual no tendría que comprarlo pero no está. La cola volvía a rodear toda la librería pero no era muy lenta. Lo compré y entre en el Viking Union a ver si veía a alguien y a comer algo. No encontré a nadie. Cogí un bol de chili y me senté con el libro para echarle un vistazo rápido y pensar que cinco preguntas iba a hacer. Por lo visto uno de mis profesores quiere que, cada vez que nos diga que tenemos que leer unos capítulos del libro, escribamos cinco preguntas. No hace falta que esté la respuesta, sólo la pregunta. En fin, me hice una idea bastante clara de lo que iba a preguntar y de repente, levanté la vista y en la mesa de al lado estaba Emily, una de las chicas más simpáticas de la clase de frisbee. Comía y estudiaba con dos más.

Acabé de comer y me fui al laboratorio de informática a escribir las cinco preguntas. Mientras estaba de camino me pareció ver a alguien conocido en una mesa y cuando ya estaba a la altura de la mesa me di cuenta de que era Olivia pero decidí no volver atrás para decirle hola porque estaba hablando con alguien. Mientras estaba en el laboratorio Romaine, que me había estado mandando mensajes por la mañana y el día anterior para quedar, me habló por facebook preguntándome si estaba en el campus. Así que cuando acabé las preguntas quedé con ella delante de The Atrium.

Estuvimos en The Atrium poniéndonos un poco al día de todo y enseguida se hicieron las 3 y me tuve que ir a clase. En el ascensor me encontré con una de las chicas del brunch al que me invitó el profesor el cuarto pasado. Es muy, muy, muy rara. Tanto que sólo a mí me puede apetecer hablar con alguien tan raro. Pero parece muy, muy maja a la vez. Le pregunté qué tal las vacaciones y tal y luego nos sentamos juntas en clase. Cuando acabó la clase le dije adiós y ni me oyó. ¿Veis a qué viene lo de rara?

Siguiente clase, estuvo bastante bien. El profesor ha tenido una vida de lo más interesante. Por poner un ejemplo, estuvo un tiempo en Islandia donde por lo visto la gente es muy simpática pero es difícil hacer amigos. Allí conoció a uno, hablaron unas cuantas horas y decidieron que sería genial que durante seis meses intercambiaran vidas. Al año lo hicieron, intercambiaron vidas durante 6 meses. Su amigo había venido a Estados Unidos con su mujer pero él estaba sólo y quería hacer amigos pero no sabía cómo hasta que se enteró de que la gente no solía salir a cenar fuera porque es muy, muy caro. Solución a su problema: invitar a gente a cenar fuera. Dice que así se ganó a un montón de amigos. Cuando se fue de Islandia había estado en 82 restaurantes diferentes.

La única especie de queja que hizo sobre todo lo de cambiar vidas durante seis meses es que cuando llegó su coche tenía muchísimas millas más, no sé si dijo 14 000 o 40 000. Pero dijo que eran las condiciones del trato y que no le importaba.

Durante la presentación estuvo haciendo algunas preguntas y tirando chocolatinas a los que respondían bien. Sí, tal cual.

Acabó la clase. Quedé con Katie por mensajes en vernos al día siguiente, con Chelsea en que iría a la bolera esa noche y le devolví una llamada a Kaylee que me pedía que me hiciera cargo de los nuevos internacionales porque no sabrían llegar a la bolera. Bien.

Fui a casa, estuve hablando con Nell, Eunji y una amiga suya que siempre va con ellas pero no recuerdo como se llama. Les di chocolatinas y Nell me dijo que iba a guardar la mini chocolatina porque le gustaba tanto que no se la quería acabar.

Luego fui al community building y estuvimos esperando a todo el mundo. Por fin vi a Henrik y conocí a una de las nuevas suecas. Fuimos al bus todos juntos y ahí pasó algo que yo sabía que pasaría pero una parte de mí esperaba que no: Martin hablaba de cualquiera de sus tonterías y dijo “short trousers”. Nicole, una de las australianas, empezó a reír y reír. Martin le preguntó qué pasaba y ella ni podía hablar de lo que se reía. Yo sabía perfectamente lo que había pasado y creo que Romaine y Johanna también porque las tres miramos a otro lado. Cuando la tía pudo volver a hablar le dijo que se dice sólo “shorts”, no “shorts trousers”. Martin le dijo que le pedía perdón. Sinceramente… no sé, somos internacionales de verdad. No como vosotros, que vuestro idioma es el inglés. En fin, tampoco me supo muy mal porque la verdad es que Martin a veces se merece que le paren los pies. Pero bueno, ahí está la cosa. Además no puedo evitar recordar que Karin me dijo que había pasado algo con una de las australianas y aunque no me quiso decir de qué hablaba, también me dijo “porque mi idioma no es el inglés y me puedo equivocar”.

Llegamos a la bolera. Medio mundo se abalanzó encima de Kaylee. A los dos minutos Kaylee reparó en mi presencia pero yo le hice signos de: “no, ahora paso de ti” y se lo dije: ‘primero me abandonas en el aeropuerto y ahora me ignoras’. Vino corriendo hacia mí y me abrazó súper fuerte. Luego seguí haciéndome la semi enfadada hasta que me dijo ‘deja de hacerte la enfadada que sé que no lo estás’. Luego, cuando me tocó decirle mi nombre y mi número de pies al tío de la bolera. Ella fue y le soltó: ‘es que es de España y tiene un acento muy sexy’. Yo le dije que era horrible porque había entendido ‘tiene un acento muy difícil’. Luego me supo un poco mal.

Jugamos la partida, que no estuvo mal. Quedé tercera de mi pista pero no pude hacer ni un strike. Al rato viene Kaylee me coge de la mano, se pone de rodillas delante mío y me empieza:

- Ana, me puedes hacer el gran, gran, gran honor…

- ¿De qué?

- El gran honor… de tirar una vez por mí.

- Ah, sí…

- Sí y por favor Kaylee levanta del suelo, ¿no?

Y nos partíamos. Tiré por ella avisándole un montón de veces de lo mal que me podía salir. Ella empezó a animarme en plan: ‘¡Ana! ¡Ana! ¡Ana!’. Yo le decía que no hiciera eso porque me saldría mal y sería peor y de repente apareció Spencer y empezó a animarme también. Genial. Lancé la bola. Los tiré todos. Strike. El único strike de la noche lo hice en la partida de Kaylee.

Por cierto, Kaylee apareció con su exnovio Spencer. Le pregunté si habían vuelto y me dijo que algo así, le pregunté si quería volver con él y me dijo que no y que me lo explicaría todo más tarde. (Nota para Chelsea, ¡todo lo que leas aquí es secreto! Pero confío en ti, sólo te lo recuerdo.)

Acabó la partida y se fueron la mayoría, Chelsea aun no había venido y Breanne me dijo que si quería tenía 3 sitios libres en su coche y podía llevarme a casa. Me apunté porque estaba muerta y también se apuntaron Yukari y Soo. Durante el trayecto a casa aprendí que, por lo visto, después de sacarte el carnet de coche, durante los primeros seis meses sólo puedes llevar a gente de tu familia. Increíble, ¿verdad?

Le envié un mensaje a Chelsea diciéndole que casi todo el mundo se había ido de la bolera ya y ella me dijo que a ver si quería ir a ver a la travesti de Rumours, pero yo iba a, literalmente, morir así que me fui a la cama. Dejé la luz encendida porque pensaba que mi compañera de habitación iba a entrar y luego no entró, pero tenía tanto sueño que me dormí en seguida. Eran las diez y algo, casi once.

Tegan. Sara. Tegan and Sara. ¡¡Tegan and Sara!!

// Enero 7th, 2010 // 1 Comment » // Gente, Internacionales, Room, Viajes

Me he despertado a las 8 y algo y he visto una sombra que se movía por la habitación. Mi nueva compañera. Le he saludado y me ha preguntado si podía encender la luz. Le he dicho que sí y nos hemos saludo otra vez. Ella estaba histérica. Decía que tenía clase a las 9 y que iba a coger el bus de las 8:17. El bus tarda menos de 5 minutos en llegar de mi casa a la universidad. Pero puede hacer lo que quiera, por supuesto. Le he preguntado si había traído ella la televisión y me ha dicho que sí como muy contenta de haberlo hecho. Sí, no me extraña, ¡a mí me encanta tener una televisión por fin!

Cuando se ha ido me ha preguntado si quería que apagara la luz y le he dicho que sí. No sé por qué porque en cuanto ha cerrado la puerta del apartamento he bajado de la cama y la he vuelto a encender.

He estado cotilleando un poco los trastos que ha dejado a la vista. Tengo que hacerme una idea de quién es mi compañera de habitación, ¿no? Tiene tres cámaras y un objetivo en el escritorio. Bien. Además tiene 2 botellas de un líquido marrón. Miro una: té. Bueno. Miro la otra: licor. ¿En serio? Sí. Tiene una botella enorme de licor encima del escritorio. ¿Nueva adición a las fiestas? Puede.

Cuando he oído que la que se estaba duchando ha salido me he intentado acercar pero ya se había metido en la habitación y seguía sin saber si era Ha o Nell. He ido a la cocina y comprobado que no tenía nada para comer. Eso sí, alguien había dejado mi libro de algoritmos y mi libreta de OPS en la mesa de la cocina. Al lado de una nota de Celine. Por lo visto Celine nos había escrito una nota diciendo que había estado limpiando y recogiendo durante sus últimos días en la habitación y que nos regalaba todo lo que se había dejado. Cereales. Perfecto. He cogido la bolsa de cereales y he desayunado de cereales sin leche. También he vito que se ha dejado mucha más comida como pasta y demás. Acabo de decidir que voy a cambiar mi trozo de armario de la cocina y voy a usar todo el armario que usaba Celine ya que entre Nell con sus algas y Sarah con su pan me han dejado con la mitad de un estante.

He puesto la televisión, mirado por encima todos los canales y me he quedado con uno en el echaban reposiciones de Embrujadas. Con la tele de fondo he deshecho la maleta, la verdad es que ha sido mucho más rápido de lo que pensaba. A la mitad he ido al baño y por fin me he cruzado con la otra chica que estaba por el apartamento: Nell. Me ha dicho que sus vacaciones han sido geniales y que no quería volver. Al rato se ha ido a clase, yo he seguido deshaciendo la maleta, he hablado con Romaine por facebook (se ha vuelto muy simpática y me ha preguntado cuando iba a estar por casa para pasarme a ver) y me he vestido.

Como hoy tenía clase de basket pero no creía que fuéramos a hacer clase de verdad (suponía que sería como el cuarto pasado con frisbee que la primera clase sólo firmábamos que si nos hacíamos daño, no denunciaríamos a la universidad), he cogido los pantalones de basket y los he metido en la bolsa sólo porque no pesan y “por si acaso”.

He ido a la parada de bus pensando que me encontraría con alguien por ahí pero no había nadie. Nadie que yo conociera, vaya. He mirado hacia la siguiente parada y me ha parecido ver la chaqueta azul neón de Katie pero también podía ser cualquier otra con una chaqueta azul.

Ha llegado el bus, hemos subido los que hemos cabido y hemos pasado por la parada de Katie sin pararnos. La de la chaqueta azul era ella. Le he escrito un mensaje diciéndole que acababa de verla y preguntándole si iba a bajarse en el RecCenter pero me ha dicho que no porque tenía clase en la biblioteca. Sí, aquí esto también es raro. Por lo menos para nosotras dos.

He ido a mi primera clase, análisis de algoritmos 2, con el profesor que me encanta: Perry. La clase se ha empezado a llenar y llenar. Al rato ha venido Michel y se ha sentado al lado mío, hemos hablado un poco de las vacaciones y de lo llena que estaba la clase. El profesor nos ha contado y ha dicho que había alguien que estaba en la clase y que no se había registrado. Ha pasado lista, algunos de la lista no estaban en clase y Perry iba diciendo: ‘vale, entonces hay dos personas ilegales aquí’.  Al final ha preguntado si había alguien a quién no había llamado y un chico ha levantado la mano explicando que se había cambiado de horario del laboratorio y que a lo mejor ese era el problema. Perry le ha dicho que no había laboratorio. El pobre chico se había equivocado de clase.

Hemos hecho lo mismo que hicimos el cuarto pasado durante el primer día: algún problema fácil y divertido. Hemos hablado del juego ¿Quién es quién?. Por lo visto Perry se lo ha regalado a su sobrino y ha estado jugando con él. Hemos hablado de las mejores preguntas para el juego ese y cosas así. Muy entretenido. Luego nos ha dado el resumen de la asignatura y nos ha dicho que la primera práctica ya está colgada. Genial.

Se ha acabado la clase y he decidido ir a la oficina de internacionales a preguntar cuánto debía. De camino he oído a Martin, me he girado y sí, era él. Iba hablando con una chica. Me he plantado delante de él. Ha gritado mi nombre, me ha abrazado, me ha levantado del suelo y me ha hecho dar la vuelta en el aire. Ha sido genial. Luego nos ha presentado a la chica y a mí. La chica ha dicho que se había asustado y la verdad es que se le veía en la cara.

Me ha preguntado que hacía y le he dicho que tenía una hora y media libre. Él tenía 30 minutos y me ha dicho que teníamos que ir a tomar un café. Hemos dejado a la chica ahí. Luego ha dicho que primero tenía que ir a la oficina de internacionales. Yo también. Allí nos hemos encontrado con Breanne y Meredith. Abrazos y tal. Meredith a llamado a Richard, Richard no sabe cuánto debo así que lo preguntará y me enviará un mail. Martin también ha solucionado lo suyo. Luego hemos ido a dos oficinas más porque Martin tenía que ir y al final no hemos tomado café ni nada.

Cuando Martin ha entrado en clase yo he ido hasta el Viking Union y me ha parecido ver a mi compañera de habitación: Sarah. Me he arriesgado y le he tocado el brazo, era ella. Me ha dicho que su primera clase ha sido “intimidadora” y que tenía dos horas libres y pensaba pasarlas paseando por el campus escuchando música. Vale.

He entrado en el Viking Union para ver si veía a alguien pero no había nadie así que he buscado un laboratorio cerca del gimnasio ya que luego tenía basket y he estado escribiendo mi crónica. De repente me han tocado el hombro y ¡era Yukari! Abrazos, cómo estás y demás. Luego me he ido a basket. Lo que me esperaba: firmar que no vamos a denunciar a la universidad y que hemos leído las normas. Sólo puedes faltar a tres clases, etc.

Acabamos la clase muy pronto y fui a buscar a Yukari para preguntarle si había comido. Me dijo que no y decidimos ir al Viking Union a comer algo. Allí nos encontramos con Suhyeon y luego con Martin que estaba comiendo con los dos nuevos austriacos. Por fin los conocí en persona. Estuvimos comiendo pero al rato los austriacos dijeron que se iban a clase, por lo visto hacen las mismas clases los dos, y Martin dijo que se iba a comprar los libros. Le advertí de que la cola para comprar los libros recorría, literalmente, toda la librería. De hecho, empezabas a hacer la cola en la puerta. No exagero.

Me quedé con Yukari y de repente me pareció ver a Eunji. Fui a decirle hola y estaba con Nayan. ¡Reencuentros! Cuando ya salíamos todas del Viking Union hablando de las vacaciones me encontré con Karin. Me planté delante de ella y empezó a abrazarme un montón y luego me dijo que el otro día empezó a sonar nuestra canción (la de los internacionales, pero a todos les recuerda a mí) y que para ella eso ya no es una canción, que le llegó al corazón. Qué mona. Por lo visto había quedado con Martin para tomar café y me dijo que si quería ir con ellos. Por supuesto.

Fuimos al Underground Coffee. Nunca había estado ahí aún y la verdad es que es un sitio súper, súper mono. Tiene sofás, sillones… tazas chulas… y es un sitio muy relajado donde hay gente que estudia, hay gente que lee, hay gente que habla y hay gente que simplemente toma café y mira el paisaje, que es precioso.

Estuvimos ahí una hora y me fui a clase. No recordaba en que sala era mi clase así que fui a un laboratorio pero no conseguía conectarme así que le pedí a un chico que estaba en otro ordenador a ver si me dejaba mirar donde era la clase. Luego subí a la clase que tocaba. ¿Recordáis a esa chica que tenía un ordenador donde le aparecía lo que el profesor decía porque había un chico en esa clase escribiéndolo todo? Pues también está en esta clase. Como llegué un poco tarde me dijo que me daba su copia del programa de la asignatura. Muy maja.

Cuando acabó la clase volví a casa y me conecté. Soo me preguntó si estaba en casa y cuando le dije que sí dijo que venía a verme. Estuvimos hablando un rato y me contó historias increíbles de todo lo que le ha pasado por Nueva York y la gente que ha conocido y demás. Luego empecé a arreglarme para el concierto.

Salí del apartamento a las cinco y media y me encontré con Chelsea que venía a buscarme. Abrazos, ¡oh Dios, vamos a ver a Tegan and Sara!, y subimos al coche. Fuimos a la Casa Que Pasa, un restaurante mexicano. Mientras cenábamos nuestros burritos tranquilamente, apareció Grace seguida de un montón de internacionales.

- Hola, ¿nos podemos sentar con vosotras?

Sinceramente, si en vez de una cena hubiera sido una cita, habría sido una escena súper típica de película. Las australianas y Grace se sentaron a un lado y todos los demás al otro, pero cerca nuestro sólo estaban Meredith y Breanne. Grace le presentó a las australianas a Chelsea y yo me la quedé mirando en plan: ¿Hola? ¿Gracias por no presentarme?. Cuando se dio cuenta se partió de risa y me presentó.

Yo no me pude acabar el burrito pero cuando acabamos de cenar nos fuimos. Próxima parada: Vancouver.

De camino estuvimos escuchando a Tegan and Sara, por supuesto. Cuando llegamos a la frontera la mujer fue bastante borde y ¡me pidió mi DS! ¿En serio? Sí. Después de todo lo que pasó con el DS cuando estaba en España, había decidido llevarlo. Menos mal. Entramos en Canadá, llegamos a Vancouver, buscamos un cajero, sacamos dinero y fuimos al teatro.

Estuvimos mirando más o menos por donde había que entrar a nuestros asientos y luego fuimos a pedir una cerveza. Yo vi la mesa del merchandising y decidí que prefería comprar ahí antes de pedir la cerveza. Me compré una sudadera que en realidad es una chaqueta, una camiseta, una bufanda, unas chapas y un póster. Luego vimos que las cervezas costaban 6 dólares y decidimos que no teníamos sed.

Nos sentamos y vimos a An Horse. Me enamoré de ellos. Cuando acabó An Horse le dije a Chelsea que en realidad me moría de sed así que acabamos pagando las cervezas de 6 dólares. Nos las bebimos y al poco rato nos avisaron por los altavoces de que el concierto iba a empezar. ¡¡¡Dios!!! Cuando las vi salir casi me muero. Estuve en estado de shock medio concierto. En algún punto entre: esto es increíble y ¿de verdad estoy aquí? Estuvieron increíblemente geniales. Cantaron como cantan, o sea, INCREÍBLE. Y son lo más divertido del mundo. Por mencionar dos cosas: en un momento, Tegan y Sara “discutían” en el escenario y al rato Tegan se fue. Sara nos miró y dijo: ‘Bien, ahora tengo el grupo de mis sueños.’ Más tarde Tegan hizo una referencia a ese concierto en el que hablan y Tegan acaba diciendo que Sara es más débil que ella porque tiene asma. Pues hizo lo mismo, decir que Sara es más débil porque tiene asma. Son geniales, geniales, geniales.

Al final del concierto creo que vi al manager y que él me vio a mí pero en realidad ninguno de los dos sabe cómo es el otro así que no le dije nada.

Después del concierto fui a cambiar la talla de la chaqueta. La cola que había para comprar cosas os la podéis imaginar. Al final conseguimos salir del teatro. Otra vez al coche. Tegan and Sara sonando. El hombre de la frontera era mucho más simpático. Y en algún momento, mi cuerpo se dio cuenta de que ya había pasado. Que ya había terminado el concierto. ¡Que había visto a Tegan and Sara! Y salió del estado de shock y me fue completamente imposible no quedarme dormida durante los últimos minutos del viaje. Aunque no paraba de despertarme y sentirme un poco mal por quedarme dormida. Pero sí.

Llegué a casa y me fui a dormir.

Mount Baker

// Enero 5th, 2010 // No Comments » // Deportes, Gente, Internacionales, fiesta

El sábado me desperté a las seis y algo de la mañana. Desayuné, llamé a casa y me empecé a vestir.

Al rato José tocó a la puerta. La dejé pasar mientras me acababa de vestir. Decidimos que no nos íbamos a llevar el paquete de Doritos porque si la que los llevaba se caía, todas las patatillas se convertirían en polvo.

Cuando estuvimos listas llamamos a la puerta de Björn. Él y Oskar seguían desayunando a su ritmo. Increíble. Nos mandaron a despertar a Henrik que según ellos, seguro que se había quedado dormido. Cuando llegamos a la puerta de Henrik casi nos chocamos con él, que salía ya, con todo listo. Bajamos otra vez. Oskar y Björn estaban comiendo plátanos y Oskar nos enseñó que tira las pieles de plátanos por el balcón. Para que luego os parezca mal que tirara la calabaza de Halloween por el balcón.

Al fin salimos de ese apartamento y nos metimos en el mini coche. Ya habíamos probado si cabíamos y metido los esquís y snowboards el día anterior así que ya sabíamos como colocarnos. Primera parada la gasolinera. Cinco dólares por persona y empezamos el viaje. Música reggae de parte de Björn, que había hecho el CD a propósito para el viaje, los esquís atravesando el coche… y al rato, nieve al otro lado de la ventana.

Les hice esa foto desde mi sitio al otro lado de los esquís. Cuando digo que los esquís atravesaban el coche, no exagero.

Esta la hizo José. Es el genial paisaje que veíamos de camino a Baker.

A la mitad decidimos parar a por café. Entramos en una tienda que tenía una parte de cafetería. Mientras estábamos en la cola Björn cogió unos periódicos. Al ir a pagar, repitió el tipo de café que había pedido y la chica le dijo: ‘Y los periódicos, ¿no?’. Björn la mira, mira los periódicos y salta: ‘¡Ah no! ¡Pensaba que eran gratis!’ Esos no lo eran. La chica le dijo que había algunos gratis al final de la tienda pero Björn dijo que daba igual.

Nos sentamos en una mesa a esperar que los chicos fueran al baño. Había una cola enorme para el baño de chicos y NADIE en el baño de chicas. Increíble, lo sé. Cuando por fin acabaron, volvimos al coche. Mi puerta del coche estaba un poco mal y había que hacer mucha fuerza tanto para abrir como para cerrar. Sobre todo para abrir. Y ya el más difícil todavía es abrir con un café en la mano. Se salió un poco de café pero casi nada. Entramos al coche, me puse el cinturón haciendo malabares. Primera curva, el café saltó desde dentro del vaso, por el agujerito de la tapa típica de Starbucks y cafés para llevar en general y acabó en mi ojo y en otros lados de mi cara. Qué risa. Menos mal que habíamos cogido bastantes servilletas.

Por fin llegamos a las pistas. Aparcamos en un muy buen sitio y justo después aparcó otro coche detrás de nosotros. Björn le dio las gracias porque ‘no nos fiamos mucho del freno de nuestro coche’. El chico se río pero estoy segura de que no le debió hacer mucha gracia.

Hora de ponerse las botas. Horrible. Una me la puse muy fácil. La otra no había manera. Al final Oskar me ayudó a ponérmela y me la puso súper apretada. Pero ya estaba puesta. Cogimos los esquís y empezamos a caminar hacia la cola para comprar las entradas. Había cuatro o cinco ventanillas. Una de ellas era sólo para pagar en efectivo y estaba vacía. Imaginaos, ¡todo el mundo llevaba tarjeta! Yo llevaba dinero en efectivo así que tuve mi entrada sin hacer cola. Me dieron una pegatina y fui a ver a los demás. Björn me dijo que se me había olvidado recoger una cosita metálica donde pones la pegatina para que cuelgue de la cremallera de tu chaqueta. Estaba claro que soy una profesional de la nieve. Cuando ya estábamos listos nos hicimos una foto.

Y empezamos a esquiar. Yo, evidentemente, era la última, aunque no me llevaban mucha ventaja. Lo malo es que si ellos decían: ‘coge velocidad’, yo decidía que prefería ir despacito y luego me quedaba a la mitad de las cuestas hacia arriba. Un desastre. Cogimos un telesilla. En Mount Baker los telesillas no tienen ni la barrita de delante para que no te caigas ni la barra para apoyar los esquís. Hasta a José le pareció una locura. En el telesilla de delante iban Björn y Oskar y en el de detrás Henrik, José y yo. Yo en medio. De repente, se paró. Estuvimos un montón de tiempo parados y Henrik empezó a valorar la idea de saltar del telesilla. Yo le pedía que no lo hiciera porque sin barritas ni nada, el telesilla se movería mucho y ya me veía en el suelo también. Vimos como Björn y Oskar también sospesaban la idea. Al final nadie salto, menos mal. La máquina empezó a moverse y se volvió a parar.

En fin, al final llegamos arriba, bajamos del telesilla y empezamos a bajar la montaña. Os recuerdo que yo era la más lenta y José iba bajando trozos y esperándome. De repente me pareció que iba demasiado rápido. Me asusté,  me salí del camino, los esquís tropezaron con algo, volé a lo Superman y acabé sin los esquís y con la cara enterrada en la nieve. Intenté levantarme pero mis brazos se hundieron en la nieve. Cuanto más intentaba salir, más me hundía. José estaba un poco más abajo mirándome y preguntándome si estaba bien. Bien estaba, pero no conseguía salir de ahí. Al final apareció un chico con un snowboard y me dijo que lo cogiera por el otro lado y me sacaría de ahí. Me agarré con todas mis fuerzas y agradecí que José me hizo comprar guantes de nieve porque me hubiera hecho mucho daño si no. Salí del montón de nieve en polvo y otro chico apareció con mis esquís en sus brazos. Gracias, gracias.

Así acabé:

Free Image Hosting at www.ImageShack.us

Sí, lo de detrás es parte de la cuesta por la que me caí.

Cuando llegamos abajo los chicos ya estaban haciendo cola en otro telesilla y nos colaron. Subimos y más de lo mismo. Mucha velocidad, me asusté, salí del camino y esta vez fue mucho peor. Tenía una de las piernas completamente enterrada en la nieve. Aun así no podía parar de reír. No sé cómo conseguí salir, pero lo hice. Cuando llegamos abajo ya no encontramos a los chicos. Así que al final decidimos ir solas y toda la mañana fue igual, yo me caía, me caía y me volvía a caer. La última vez que me caí esa mañana me hice bastante daño porque del impacto reboté. Además mis esquís se quedaron a la mitad de la cuesta y como esta vez era bastante empinada, nadie iba a velocidad suficiente como para pararse y recogerlos por mí. Tuve que gatear hacia arriba. Cuando los tuve los cogí fuerte y empecé a intentar dejarme caer por la cuesta pero resulta que o bien la nieve no resbala o los pantalones de nieve no te dejan resbalar. Un desastre. Al final decidí volver a ponerme los esquís. José decía que tenía los dedos de los pies congelados y que necesitaba ir al restaurante.  Me enseño a deslizarme con los esquís en vez de esquiar de verdad. Estuve haciendo eso un buen rato y diciéndole: ‘esto se parece más a hacer snow, ¡debe ser que lo mío es el snow!’. Y ella: ’sí, se ve que sí’. Yo le decía: ‘Esto es muy difícil. Nos hemos metido en una pista complicada.’ Y ella me decía una y otra vez que no. Luego me dijo: ‘¡Ana! ¡Ya casi estamos! ¡Mira lo que has hecho!’. Me di la vuelta y casi me muero de lo empinada que estaba la cuesta que acabábamos de hacer. Me dijo que había sido una cuesta bastante difícil y yo la maté por decirme que no lo era cuando sí que lo era. Pero a la vez estaba muy orgullosa de mí misma.

Cuando por fin llegamos al restaurante, el sitio estaba lleno. Subimos al piso de arriba y vimos a unos que se iban. Perfecto. Nos sentamos ahí y agradecimos haber traído comida de casa. José me dio el sandwich de Nutella que me había preparado. Sí, me sentí muy mimada y muy bien. Al rato conseguimos hablar con los chicos y vinieron a comer con nosotros. Björn tenía galletas para todos y nos dijo que nos sentarían genial. Durante la comida le envié un mensaje a Chelsea y otro a Kaylee y acabé quedando con Chelsea para ir a cenar sushi y que me desmotrara que el sushi bueno, esta muy bueno. Se lo dije a los otros pero no querían venir.

Todos se desabrocharon las botas pero yo no lo hice porque ya me había costado bastante esfuerzo atarlas. Cuando nos íbamos le dije a Björn que no me las había soltado y me dijo que me las soltara de camino a los esquís, que él me ayudaría a atarlas. Y la verdad es que me las ató mucho mejor. También me dijo que después de comer iríamos juntos él y yo y así José podría ir con los otros y pasarlo bien. Resulta que Björn ha sido profesor de esquí durante 9 años. Nos subimos a un telesilla, José, Oskar y Henrik empezaron a bajar y Björn me dijo que bajara delante de él. Bajé un trozo, me dio unas indicaciones. Bajé otro trozo, ¿dónde está Björn? Empecé a darme la vuelta para ver si estaba detrás mío y acabé en el suelo de nuevo.

Después de bajar dos veces con Björn, les dije a todos que podían ir juntos a una negra y yo volvería a hacer la azul. Hice la pista más fácil de las dos que habíamos hecho aunque no tenía muy claro que fuera más fácil y tuve que preguntarle a una chica que me dijo que sólo había hecho la de la derecha (la fácil).

Cuando me reencontré con ellos Björn me preguntó si había hecho la de la izquierda y le dije que no, que iba sola y prefería hacer la más fácil. ¡Porque la de la izquierda era bastante difícil! Lo bueno es que al saber que Björn fue profesor de esquí, iba súper tranquila.
Todos me dijeron que había mejorado muchísimo. Al final nos volvimos a separar, los chicos fueron a hacer alguna locura como esquí fuera de pista y José y yo otra pista azul. Nos hicimos fotos y demás y fuimos bajando. La pista era entre árboles. ¡Muy guay! Una chica me preguntó algo de las pistas y yo le dije que le preguntara a mi amiga que se enteraba más. Y sí, José le contestó sin problemas.
Cuando llegamos al parking, llamamos a Henrik y en broma le dije que estábamos donde habíamos comido. O sea, bastante lejos teniendo en cuenta que las pistas cerraban ya. El pobre chico se empezó a hacer un lío y al final le pasé con José.
Mi gemela, José, y yo empezamos a ir hacia el coche y una chica nos paró para preguntarnos si podíamos llevarla a un sitio que estaba muy cerca de ahí. Le dijimos que estábamos con el coche lleno pero que si se quería estrujar que igual podíamos hacerle un hueco. El único hueco que José le ofrecía era que se sentara apretujada conmigo ya que ella iba apretujada con Henrik. La chica nos dijo que buscaría otro coche pero que si no encontraba nada vendría con nosotros. Al rato nos la encontramos otra vez y nos dijo que había encontrado otro coche. Mejor.
Llegamos al coche y empezamos a hacernos fotos, guerra de bolas de nieve, ángeles (José no sabía lo que era un ángel y eso que va a esquiar cada año), intento de muñeco de nieve… más guerra de bolas de nieve… muy, muy divertido.

Al rato aparecieron Björn y Oskar, les preguntamos dónde estaba Henrik y nos dijeron que como le habíamos dicho a Henrik que estábamos donde habíamos comido, estaba buscándonos. Al final apareció. Nos metimos en el coche y se les ocurrió la genial idea de pararnos en un sitio italiano a picar de un plato que incluía queso, lomo, aceitunas y demás embutidos. Estaba muy bueno pero todos estábamos muy, muy cansados.

Luego decidieron que tenían que ir a pagar al señor que les alquilaba la caseta donde iban a pasar año nuevo. Yo estaba preocupada porque iba a llegar súper tarde a lo de Chelsea y no tenía cobertura. Cuando conseguí cobertura le envié un mensaje a Chelsea que me contestó diciendo que ella también llegaba tarde. Mucho mejor.

Llegué a casa, me duché corriendo y me vestí. Chelsea no paraba de meterme prisa. Cuando estuve lista fui a casa de Kelly y las tres fuimos al sitio del sushi. La verdad es que lo que comí estaba buenísimo. Eso sí, algunos trozos tenían cola. Y eso no me hacía mucha gracia. Pero esos trozos se los comió Chelsea, que también me dio dos trozos de lo que pidió ella. La verdad es que elegir lo que quería fue bastante difícil ya que Chelsea decía que todo estaba buenísimo.

Salimos del japonés y llovía. Yo era la única que llevaba un abrigo con capucha. Kelly nos contó esa noche que iba a intentar quedarse más tiempo.

Llegamos a Birnam Wood, Chelsea volvió a su casa para dejar el coche. Hicimos una mini prefiesta y fuimos todos a Rumours. Sara, la sueca, estaba esperándonos en la puerta porque había estado con otros pero cuando fuimos a entrar le dijeron que, evidentemente, sin pasaporte no iba a entrar. Se enfadó muchísimo porque los demás entramos pero ¿hola?: estamos todos juntos, venimos de Birnam Wood en el último bus para salir, si tú eres la única que, además de que nunca sale con nosotros, te dejas el pasaporte el único día que decides que te apetece vernos, no vamos a quedarnos contigo.

De los que fuimos a esquiar solo Henrik se apuntó a salir. Fue una noche muy divertida aunque todos dijeron que estaban muy cansados y se fueron yendo a casa. Chelsea y yo nos quedamos un montón de tiempo hablando hasta que ella preguntó por qué seguíamos en Rumours si lo único que hacíamos era hablar. Así que fuimos a su casa a ver la súper fiesta disco que había ahí. Sí, súper, súper fiesta. Al más puro estilo fiesta en casa de Chelsea. Nosotras nos sentamos en la escalera a seguir hablando y hablando hasta que pensé que Chelsea se iba a quedar dormida ahí en medio y le dije que me iba a casa. Me llamó a un taxi y me acompañó hasta él. Adivinad quién era. ¡El taxista del día anterior! El que nos recogió a José, Celine y a mí. Me dijo: ‘Hola Ana, ¿qué tal Mount Baker?’. Increíble. Estuvimos hablando todo el camino a casa de Mount Baker, de los turnos que prefiere hacer y de que los taxistas cobran el sueldo mínimo más propinas. Luego llegué a casa y me fui directa a dormir.