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Cocktail Party

// Febrero 10th, 2010 // No Comments » // Gente, Internacionales, Residencia, fiesta

El sábado me desperté a las 9 y algo, cerré los ojos dos segundos fastidiada por lo pronto que era y cuando los volví a abrir eran casi las doce. Mucho mejor.

Dediqué el día a cosas que no requirieran mucho esfuerzo: cocinar, comer, ducharme, deberes, subir vídeos a facebook…

En algún momento del día, Austen tocó a mi puerta para decirme que necesitaba que le acompañara a la licorería (él es menor de edad) en 30 minutos. Yo iba en pijama y de camino a la ducha así que le dije que era imposible que en 30 minutos estuviera lista pero que si no encontraba a nadie que le pudiera hacer el favor, yo podía ir un poco más tarde. Y es que Austen se encargaba del gran evento de la noche: la cocktail party.

A las siete menos algo, recién duchada y con el vestido puesto, subí al apartamento de Romaine a que me hiciera el maquillaje y luego volví a bajar para acabar de arreglarme. Austen tocó a mi puerta para pedirme un cable para conectar el portátil a la televisión. Evidentemente no tengo nada de eso.

No había absolutamente nadie en mi casa. Ha se fue el jueves después de ducharse en el apartamento. Sí, se ducha para irse a casa porque por lo visto en su casa el agua no sale tan caliente. Todo esto me lo dijo después de un:

- Me voy a casa.

- ¿No tienes clase mañana?

- Sí, pero me las salto. Me voy a casa.

Muy bien.

Sigamos con el sábado. Cuando estuve lista baje. El apartamento de Austen estaba impoluto, por una vez en su vida permitía zapatos encima de la moqueta (justo el día que yo estaba súper feliz pensando que llevaríamos vestidos sin tacones porque Austen nos los haría quitar) y Martin estaba listo para hacer cocktails.

Sólo Johanna, que había invitado a un chico a la fiesta y le preocupaba que el chico llegara antes que ella, Martin, Austen y yo estábamos ahí. Martin me preparó un cocktail llamado Pink flamingo. Había una lista con un montón de cocktails distintos. Yo probé el Pink Flamingo, un cosmopolitan que me hizo Austen, un Swimming Pool (que evidentemente, era azul) y un banana daikiri. Todos muy ricos.

Estuve hablando con Cecilia sobre fotografía, con Ian sobre el Drag Queen show de la noche anterior y en general un poco con todos. Me lo estaba pasando genial. Katie me enviaba mensajes diciéndome que Sam y ella iban a tomar algo mientras veían Jersey Shore. Es un programa súper popular por aquí. Le dije que no lo había visto nunca y me dijeron que ellas tampoco, que lo iban a empezar a ver ahora porque todo el mundo hablaba de él.

Sobre las 9 y algo se me ocurrió ir a casa de Katie. Le dije a Soo que me mandara un mensaje si la fiesta acababa y cuando me fui me encontré con Sharny que por lo visto había estado tocando la puerta pero nadie le había oído. También le dije a ella que me iba y le dije a casa de quién porque sus compañeras de piso conocen a Katie. (Sharny no vive en Birnam Wood).

Cuando llegué al complejo de apartamento de Katie me di cuenta de que no sabía exactamente dónde vivía. Le envíe un mensaje y la intenté llamar pero el móvil acabó muriendo. Genial. Toqué a unas 3 o cuatro puertas. En una de las casas estaban durmiendo. Sí, estudiantes un sábado a las 9 de la noche durmiendo. Al final encontré la casa de Katie.

Lincoln se alegró mucho de verme, somos mejores amigos, y la verdad es que tuve una noche genial, genial. Jersey Shore no tiene ningún sentido. Son un montón de chicos y chicas de Jersey (que son como más gansters por ahí) viviendo juntos. Salen de marcha, hablan con sus familias y hacen lo que les da la gana. Además no echan a nadie. Lo que yo decía, no tiene ningún sentido.

Pero fue muy entretenido verlo con ellas y el pequeño Lincoln que básicamente me destrozó las medias y se acabó durmiendo pegado a mí, a lo que Sam comentó:

- Look at you guys, you’re BFF.

Algo así como ‘miraos, sois mejores amigos para siempre’.

Estuvimos viendo Jersey Shore y haciendo el tonto entre capítulos (un capítulo de Jersey Shore se queda en nada si le quitas el ‘anteriormente’, ‘próximamente’ y los anuncios, y como lo tenían todo grabado…).

Una de las veces entre capítulos fuimos a la habitación de Katie, no sé muy bien por qué y esto fue lo que salió:

Sí, Katie le puso a Lincoln una chaqueta suya y sus gafas y yo congelé el momento tan bien que Katie me amó y ahora se ha puesto esa foto de foto de perfil en facebook. Más tarde pedimos pizza y mientras esperábamos que viniera el chico de la pizza Katie me puso un sombrero de panda y ella se puso uno de pirata. Sí, foto a continuación:

Comimos la pizza y durante el último capítulo me quedé dormida con el sombrero de panda.

Me desperté al final y cuando me iba a ir Katie me dijo que prefería que cargara un poco el móvil. Justamente tiene un cargador que funciona con mi móvil. Así que puedo perder el cargador porque tengo una amiga que tiene el mismo que yo, ¡bien! (No lo he dicho enserio.) Cuando conseguí encender el móvil empezaron a llegar mensajes y mensajes de los internacionales preguntando dónde estaba. ¿¡Qué pasa contigo Soo!?

Cuando Katie abrió la puerta hacía tanto frío que me dejo un abrigo suyo rosa. Yo no creía que su ropa me fuera a ir bien.

- Es una M, por supuesto que cabes.

- No lo creo.

Sí, si me iba bien.

- Y encima estás más guapa.

Cuando llegué a Birnam Wood me di cuenta de algo… llamé a Katie.

- ¿Sí?

- Mis llaves están en tu apartamento.

- Oh… Dios… mío… ¿lo dices enserio?

- Sí -risas, risas, risas- voy a intentar tocar a la puerta, si consigo entrar te escribo un mensaje y si no, te llamo.

- Vale. Me parece bien.

Cuando llegué a mi apartamento me encontré con Martin y Juliette que salían de la fiesta. Les expliqué la historia y juntos tocamos a la puerta. ¡Nell abrió! Evidentemente, si tenía que haber alguien despierto a las 3 de la mañana tenía que ser Nell, demostrando que es coreana. Le dije que dejaba la puerta cerrada sin pestillo y subía enseguida.

Bajé para que Johanna me preguntara un millón de veces a dónde había ido. Les expliqué lo de Soo y me dijeron que Soo había acabado fatal tirada en el sofá y que Yukari aun peor, no podía ni caminar. El chico de Johanna seguía ahí, fueron los últimos en irse. Yo estuve un rato hablando con todos: Austen, Robert, Johanna y el chico de Johanna. Y luego me fui a casa.

Fue una noche divertidísima y aunque algunos dicen que lo pasaron genial en la cocktail party, yo no me arrepiento ni un poquito de haber ido a casa de Katie y Sam.

Gran ‘actriz’

// Enero 25th, 2010 // No Comments » // Internacionales, Residencia, Room, clase

El lunes me desperté pronto, porque me había ido a dormir muy pronto el domingo y porque tenía que estudiar. Tenía dolor de garganta así que me puse unos vaqueros, una camiseta, un jersey, mi preciosa bufanda de Tegan and Sara al estilo que Romaine me enseñó ayer ya que no es una bufanda extremadamente larga, y el abrigo que me compré en otoño. Después de estudiar un rato, me fui a clase.

Esperando el ascensor me encontré con Brooke que hablaba con otro. Desde que las dos nos tenemos en twitter, es mucho más cercana. No sé si recordaréis Brooke pero un día la describí como esa chica que iba a mi clase 491 y que era tan rara que me apetecía abrirle el cerebro. Sí, creo que la describí así.

Subimos a clase. Por lo visto la han liado con los nombres en el departamento de informática y ahora mi nombre es mi segundo apellido y mi apellido, mi primer apellido. Así que el profesor me llama: ’sirdá’. No sé cuándo ni cómo decirle que me llame Ana.

Las clases pasaron sin pena ni gloria. Durante algún momento del día me enteré de que Virgin Mobile había decidido enviarme mi nuevo móvil por correo express y me llegaría al día siguiente. También destacaré que el profesor de administración de proyectos, el que cambió la vida con otro durante seis meses e hizo amigos en restaurantes, me encanta. Es tan educado y cultivado… es un hombre muy interesante.

Por la tarde llegué a casa y me conecté a facebook. Ian, el australiano, preguntaba quién le podía ayudar con su trabajo de teatro. Yo, por curiosidad, pregunté de qué iba el trabajo y él me contestó que yo sería perfecta, que tenía que grabarme hablando y luego imitar mi forma de hablar. Estaba tan ilusionado con que fuera yo la que lo hiciera que le dije que vale, pero que si no era para mañana prefería hacerlo otro día. Recordemos que tenía dolor de garganta. Él contesto que era para mañana porque lo deja todo para el último momento. En fin, ‘ven cuando quieras’. Qué le vas a decir. También le dije que más le valía decirme qué tenía que decir.

Al rato llegó con una hoja y me dijo que podía elegir entre leer esa hoja o hablar de mi fin de semana. Leí la hoja por encima. Eran unas indicaciones para llegar a algún lado. Muy aburrido.

- ¿Puedo hablar de la fiesta a la que he ido este fin de semana y contar que vino la policía?

- ¡Sí!

- Vale, voy a hacer eso.

Le devolví la hoja y empecé a contar mi sábado. Cuando acabé lo escuchamos y me recordé a esas actividades de listening en las clases de inglés. Sí, tengo el mismo acento que los ingleses que habían grabado para que los escucharan los alumnos de inglés. No, no lo tengo. Pero sí que me recordé a eso. Dijo que estaba perfecto y estuvimos hablando un ratito. Al final se acercó al salón donde mi compañera de habitación, Sarah, estaba viendo la televisión.

Los presenté, y claro, qué vas a decir:

- Esta es Sarah, mi compañera de habitación. Este es Ian, de Australia.

Pues Ian me puso cara de: ‘¡Pero no digas eso!’. Sí hombre, aquí o todo el mundo sabe que eres internacional o no lo eres, que los australianos ya tienen bastante ventaja con lo de que su lengua es el inglés.

Duré poco tiempo más despierta, a las 10:30 moría de sueño y me fui a dormir.

Todo me sale al revés

// Enero 24th, 2010 // No Comments » // Internacionales, Residencia, Room

El domingo tuve un día de lo más raro, lo pasé casi por completo en casa pero todo  lo que hacía salía al revés. Me desperté tras dormir cinco horas, no tengo ni idea de por qué.

Para empezar el día alguien había escrito en la pizarra de la nevera que echa de menos a Ha. Sí, increíble.

Luego decidí que quería comer arroz a la cubana pero no tenía huevos. Estuve considerando la idea de ir a comprar huevos en bicicleta pero al final decidí ir andando. Y, entre otras cosas, compré huevos, aceite de oliva y, ya que estaba, aproveché para comprar cerveza, así que me pidieron el pasaporte. Siempre lo abro por la página del visado ya que está en inglés. Pues bien, la de la caja me dijo: ‘Pronto te caduca’. Sí, desde ahora Junio es pronto. Encima lo acompañó de un: ‘De España, ¿eh?’. Y me remató diciéndome en español: ‘Que Dios le bendiga’.

Cuando subía la rampa de entrada a Birnam Wood con toda la compra vi a Yukari dentro de un coche y en el mismo coche… ¡a mi buddy! ¡Yukari me está robando a mi antigua buddy! Antigua porque yo paso de Dani ya, mi nueva buddy es Chelsea, que es muchísimo mejor y tiene muy buen gusto musical, de series, de libros, etc. ¡Pero Yukari! ¡Quitarme a mi buddy! Así sin decirme nada, que poca vergüenza.

Cuando llegue a casa, después de este trauma, me di cuenta de que el aceite estaba malo y tenía como grumos y cosas asquerosas. Así que tenía que volver a Haggens. Pero decidí hacer la comida, estudiar un poco e ir luego.

Para redondear el día empecé a recibir mensajes de quien no debería. Sí, así de misterioso lo pienso dejar.

No, ¿pensabais que mi cúmulo de desastres acababa aquí? Ibais muy equivocados. Encendí el fuego y puse agua a calentar. Al rato fui a mirar el agua. No había puesto la olla encima del fuego.

Desastres, desastres.

Mientras todo esto pasaba yo hablaba con Austen por Skype y me pidió que bajara para pasarle las fotos de ayer, así que después de comer bajé con mi portátil y mientras le pasaba las fotos él hizo café. Luego empezamos a hablar y hablar y hablar y hablar… y hablamos de los internacionales y de mil cosas más y me habló de su familia y me acabó contando como su abuelo los quería a todos mucho pero era súper conservador y estaba en contra de los gays. Así que Austen, desde pequeño, odiaba a los gays porque su abuelo y su padre lo hacían. Hasta que un día, su mejor amigo le dijo que era gay y Austen empezó a darle vueltas a todo eso y se pasaba las noches pensando: yo odio a los gays, pero quiero a mi amigo, pero mi amigo es gay y yo odio a los gays. Y al final se dio cuenta de que no tenía ninguna razón para odiar a los gays. Con el tiempo, dos de sus primas, que son gemelas, le dijeron a su familia que son lesbianas y su abuelo dejo de hablar con ellas hasta que su abuela, en plena comida familiar, se plantó delante de él y le dijo que ya bastaba de tanta tontería, que eran sus nietas y nada había cambiado. Desde entonces su abuelo las ha vuelto a tratar como siempre. Luego, Austen, cogió una tarjeta de esas que la gente utiliza para escribir notas para presentaciones o para estudiar y escribió: Lash out first at all the things we don’t like or understand. (Lo primero que hacemos es arremeter contra todas las cosas que no nos gustan o no entendemos.) Me dijo que era un trozo de una canción de Snow Patrol que le encanta y aun tengo la tarjeta en mi habitación. Me encanta.

Mientras esto pasaba, Robert no paraba de venir con ropa a preguntar cómo se lavaba cada cosa porque era la primera vez que hacía la colada en su vida.

Luego volví a casa y le puse la webcam a Johanna para enseñarle el aceite. Subí a casa de Romaine, con quien hablaba por skype pero no me abrió la puerta. Volví a mi casa y le pregunté por qué no me abría y me dijo que llevaba los cascos y no me había oído que bajaba en un rato. Cuando bajó, le enseñé el aceite.

Se lo enseñé hasta a mis compañeras de habitación. Bueno, a Nell y a Sarah ya que Ha no esta aquí los fines de semana, todas murieron de asco. Y cuando escandalicé a todo el mundo, fui al supermercado a devolverlo. Me preguntaron si quería otro o el dinero y decidí que quería el dinero.

Luego volví a casa y como moría de sueño, recordad que había dormido cinco horas, me fui pronto a la cama y decidí despertarme pronto para estudiar.

Boulevard Park

// Diciembre 13th, 2009 // No Comments » // Fairhaven, Internacionales, Residencia

El jueves fui a clase de frisbee como siempre, luego me duché, comí y me puse a hacer deberes. El viernes teníamos que entregar una parte del proyecto de una clase así que habíamos quedado que estaríamos al tanto de los emails y así no tendríamos que quedar.

Aproveché para enviarle un mensaje a Chelsea por facebook recordándole que dijo que saldría con nosotros esa noche.

Después me puse a trabajar.

Más tarde se conectó Chelsea y estuvimos hablando del concierto de Tegan and Sara, de que soy la administradora de Tegan and Sara Spain y de que necesitaba alguien con quien ir al concierto. Por lo visto a Chelsea le encantan Tegan and Sara. ¡¡Así que vamos a ir juntas al concierto!! Además me llamo badass. Ja. No sabría traducirlo exactamente.

Al cabo de un rato oigo mi nombre por la ventana:

- ¡¡Ana!!

- ¡¡Björn!!

- ¿Vienes a tomar café?

- No, tengo que estudiar.

- ¡Nosotros también! Sólo vamos a por café y volvemos.

- No sé…

- Sin ti no será tan divertido.

Convencida. Además íbamos en coche. En el coche de Austen pero no el Volvo amarillo y desastroso. Uno azul, algo más nuevo. “Del 87, tu año”. Dijo Björn. Pero no, yo soy del 88. Soy más joven que ese coche.

Éramos Martin, Henrik, Björn, Austen y yo. Cuando pasamos por la parada de bus, vimos a Oskar y Austen hizo el amago de pasar a recogerlo y luego se fue. No oímos a Oskar pero estamos seguros de que nos llamó de todo.

Llegamos a Boulevard Park. Es un parque en Fairhaven, por lo visto todo el mundo había estado allí menos yo. Es muy, muy, muy bonito. En el parque hay una cafetería muy acogedora, de madera, con su chimenea y demás. Tiene mesas y sofás dentro y mesas en el exterior.

Salimos con los cafés y nos encontramos con Celine y José en las mesas de fuera. Estaban estudiando ahí. Nos sentamos todos juntos y tomamos los cafés. Luego decidieron que teníamos que ir a la tienda de esquís y snowboards de Fairhaven porque Björn y Oskar se habían comprado esquís nuevos y los habían llevado ahí para que le pusieran la parte donde encajas la bota.

Estuvimos ahí mirando cosas de esquís, Björn, Henrik y Austen se volvían locos. En esa tienda también venden bicicletas. Bicicletas de más de mil dólares.

Decidimos que íbamos a ir a esquiar el sábado, nos las ideamos para meter los esquís en el coche y volvimos a Birnam Wood.

Le estuve diciendo a José que si quería que fuera a esquiar teníamos que ir a comprar y alquilar todo lo que necesitábamos. Por otra parte, Christian, Murat y Alex iban a Seattle ese fin de semana. Estuve preguntando si alguien quería ir y sólo Kelly se apuntaba. Pero con tan poca gente Kelly estuvo conmigo en que no valía mucho la pena así que no fue muy difícil decirle que no iría a Seattle al final.

José me dijo que al día siguiente iríamos al centro comercial. Y me fui a dormir.

V de Veteranos, Vietnamita

// Noviembre 22nd, 2009 // No Comments » // Gente, Internacionales, Prácticas, Residencia

De este día casi no tengo datos (sí, hace más de una semana de estos días así que me baso en conversaciones de chat para recordar las líneas generales y luego le añado lo que recuerdo a partir de esas líneas). En fin, allá voy.

Me desperté como a las 9 enfadada con mi cerebro por despertarme tan pronto siendo el día de los veteranos, o sea fiesta. En fin, de todas formas me había puesto el despertador a las 10 y algo porque tenía que acabar una práctica que había que entregar a las 12, sabía que tenía tiempo de sobra porque sólo me quedaba un ejercicio que ya había pensado por encima.

Desayuné, y con la gran ayuda de Jordi, acabé la práctica a tiempo para entregarla. Luego comí y estuve por casa… más tarde fui al supermercado donde habían puesto un stand en la puerta donde recogían dinero para los veteranos. Compré y volví a casa.

Supongo que aproveché bastante el día para ponerme al día con el blog (en fin, un poco más al día) pero la verdad es que fue un día muy normal. Sólo que sin clases (o sea genial. Me encantan mis clases (menos Operations Management, esa es horrible) pero un día de descanso no está nada mal).

Por la tarde Celine decidió que podíamos ir a cenar fuera, yo le dije que vale pero que tenía que estar a las 9 delante de mi Birnam Wood para mi reunión de proyecto así que decidimos ir al vietnamita. Avisé a Yukari por facebook y me suelta que tiene muchos deberes. No os podéis imaginar lo fácil que fue convencerla con un: ‘Bueno, vamos al vietnamita que está al lado de Haggen…’.

Así que fuimos a buscarla a su casa, de camino nos encontramos con Romaine, Maarit, Riikka y Johanna. Las tres primeras le decían a Johanna que tenían que estudiar pero que podía ir a su casa con su portátil y tendría compañía. Me pareció un poco raro pero no le presté atención porque estas cuatro siempre van juntas.

Les dijimos que nos íbamos al vietnamita y seguimos hasta casa de Yukari. Cuando ya estábamos lejos va Celine y me suelta que es que el abuelo de Johanna murió ayer y estaba muy triste, por eso las otras le decían que se quedara con ellas en casa. Hola Celine. ¿Se puede saber porque no la invitas a venir con nosotras si sabías eso? Y luego sigue diciendo que a ver si me parece que teníamos que invitarla. Hombre, ¿a ti qué te parece? En fin, que en paz descanse.

Me supo fatal por Johanna aunque pensé que era un poco… no sé, aparecer otra vez y decirle: ¿quieres venir al vietnamita? Así que lo dejamos pasar… pero Celine… para matarla. Llegamos a casa de Yukari, que para variar aun se arreglaba, y nos fuimos al restaurante. Por el camino Yukari nos dijo que no sé quién, un estudiante internacional, murió el año pasado por ir por el lado de la calle que no tiene acera. A mí o me lo dice alguien de quien me lo vaya a creer o pienso seguir sin tomármelo muy en serio.

Llegamos al vietnamita y tuvimos que esperar un ratito para que nos dieran mesa. Por lo visto bastante gente cena allí. En realidad quizás es sólo que era día de fiesta y la gente cenaba fuera.

Estuvimos hablando de las vacaciones de cada país. Yukari nos estuvo contando que sólo tenían un mes de vacaciones y Celine y yo flipando. Al rato nos ponemos a hablar de lo que haremos a la vuelta y Yukari dice que ella va a tener que esperar porque no sé que rollos de las fechas de su universidad. Y nos explica que es que en Febrero tienen como dos meses de vacaciones. No lo recuerdo muy bien pero sé que después de estar diciéndonos que sólo tenía un mes de vacaciones, luego nos soltó que tenía dos meses de vacaciones más.

En el vietnamita yo me moría de sueño. Muchísimo, muchísimo sueño. Y no dejaba de pensar que luego tenía reunión y me iba a quedar dormida. Cuando acabamos de cenar Yukari dijo que iba al supermercado, Celine le preguntó si quería que fuera con ella. ‘Hombre, si tienes tiempo…’ A mí me daba igual volver sola a casa así que le dije que se podía ir con ella. Estuve en casa súper poco tiempo y me fui a la reunión, esta vez crucé el césped, subí una montañita y cuando bajé ya estaba en los apartamentos de Thomas. ¡Bien!

La reunión fue muy productiva pero como preveía me moría de sueño y no me extrañaría que a ratos me hubiera quedado dormida durante segundos. Al final decidí pedirle agua a Thomas para despertarme, pero sólo le pedí agua, no les conté que me moría de sueño… él me dijo que si lo prefería tenía frío de naranja súper fresquito. ¡Mejor! El zumo estaba muy rico y además me despertó bastante. Acabamos a las doce habiendo adelantado mucho y nos dividimos el trabajo que quedaba ya que había que entregarlo todo el viernes. Al final Michel me preguntó qué tal llevaba el trabajo de algoritmos, ¿el que había entregado esta mañana? Le dije que lo había entregado esta mañana y él me dijo: ‘Pero se entrega mañana, ¿no?’. Yo me quedé con cara de: no me lo puedo creer y le dije: ‘¿en serio?’. En seguida fue a comprobar la fecha de entrega en internet y respiró súper aliviado cuando vio que tenía razón y que se entregaba mañana. No me lo podía creer. Yo que había estado haciendo la práctica por la mañana… bueno, trabajo hecho.

Volví a casa a las doce de la noche deseando poder quedarme a dormir en el césped que volví a cruzar, pero llovía así que decidí hacer un esfuerzo y llegar a casa.

En cuanto llegué me fui a la cama.

Querido Bus, te odio

// Noviembre 21st, 2009 // No Comments » // Deportes, Gente, Internacionales, Residencia, fiesta

El martes me desperté, desayuné, me vestí… y perdí el bus.

Tuve que ir caminando, llegué a clase de frisbee y como siempre fue genial. La clase acaba a las 9:50 y ese día, a las 10:30, había quedado con las del proyecto de Operations Managment para entrevistar al encargado de los Dining Services (o sea, los servicios de comedor).

Katie nos dijo que no sabía si conseguiría llegar a la reunión porque tenía laboratorio de química pero que lo intentaría. De camino me encontré con Kaylee. ‘¡Dame un abrazo!’. Me encantan los abrazos. En el colegio estábamos todo el día abrazándonos, pero luego llegó la universidad y nadie se toca. Aquí vuelvo a tener miles de abrazos. Evidentemente tiene que ser de alguien que me caiga bien y me apetezca, sino no me gustan.

En fin, volviendo al tema… me dijo que se iba a clase y yo le dije que como tenía media hora que perder le acompañaba a clase. De repente nos encontramos a Björn y Henrik. Abrazos, abrazos. Decidimos que íbamos a ir todos a la fiesta de los 90 esa noche y no sé cómo me liaron pero Kaylee se fue por su lado y yo volví a caminar en dirección al Viking Union con los chicos. Björn me dijo que se iban a desayunar a su casa y que si quería ir con ellos, le dije que no podía porque tenía que estar ahí a las 10:30.

- Una hora, te da tiempo de sobra.

- ¿Media hora?

- ¿Qué hora es?

- Las diez.

- Oh, pensaba que era más pronto.

Lo mato.

Decidí investigar donde estaba el sitio en concreto y después de pasearme por todo el Viking Union, me di cuenta de que habíamos quedado en el Viking Commons. Que está pegado a Viking Union pero ya podía buscar la sala… averigüé donde estaba el sitio y me puse a esperar a que llegara alguien. La primera en llegar fue Lorraine y yo sólo pensaba: por favor, Katie, ven.

Pero no vino, estuvimos hasta el último momento buscando entre la gente con la mirada y yo entré en el edificio echando la vista atrás, pero ni rastro. Chris, el hombre al que entrevistábamos, lo primero que preguntó fue quién de las dos era Katherine. Ninguna. Empezamos la entrevista y al rato vino Annika. La entrevista estuvo bastante bien, fue interesante. Al final Chris nos preguntó a Annika y a mí cuál era nuestro restaurante favorito en los Estados Unidos (porque Annika es de Noruega pero lleva diez años viviendo aquí). Yo le dije que ¡la Old Spaghetti Factory! y él me comentó que su hermano trabajó ahí y sabe que casi no usan salsas,

- ¿Te gusta así?

- Sí, por supuesto.

- Es raro, porque nosotros los estadounidenses le ponemos todas las salsas que podemos a todo.

Lo sé… lo sé. En fin, durante la entrevista Katie me envió un mensaje diciéndome que acababa salir del laboratorio y que qué tal había ido la reunión. Le contesté que aún estábamos ahí. Así que cuando acabó la reunión le dije a las otras que Katie había dicho que lo sentía y salta Annika:

- Tiene gracia que justo no haya venido Katie cuando fue ella la que dijo que todas teníamos que ir.

Casi le salto al cuello. Uno: Katie leyó en voz alta que todas teníamos que ir pero luego dijo que si alguien no podía ir, qué le íbamos a hacer. Dos: Si te metes con Katie, ¡te metes conmigo! Que para algo es de mi grupo dentro del grupo.

Creo que por la tarde no pasó nada del otro mundo… le conté todo lo del día a Katie por mensajitos de Facebook y decidimos que 1. Lorraine quiere adoptar a Katie. 2. Katie prefiere morir que ser su hija. 3. Annika es un poco una guarra por meterse con Katie. 4. Nos íbamos a echar de menos mañana (ya que no habría clase) pero no tanto como para querer ir a clase porque no tenemos enfermedades mentales.

Luego estuve haciendo deberes toda la tarde. Por la noche hicimos prefiesta en el apartamento de las finlandesas + holandesas. Jugamos a un juego súper divertido que implica cartas en un círculo y cada carta significa que hacer algo. Ya os lo enseñaré. Luego fuimos a la fiesta de los 90. Hasta Grace vino esta vez. Ya sabéis, al día siguiente no había clase… la discoteca estaba llenísima.

Estuve hablando con Olivia y Amber, las del cumple. Bailando con los internacionales… y de repente alguien me toca la espalda.

- ¿Eres Ana?

- Sí…

- ¡Soy Mary! -la fan de Tegan and Sara que estudia en Western.

- ¡¡Ooooooohhh!!

Abrazos, abrazos. Qué tal, bien y tú. Ya sabéis.

- ¡¡No me puedo creer que me hayas reconocido!!

- ¡He visto tu pelo! -la obsesión que tienen con mi pelo aquí es grande.

- ¡Nos tenemos que hacer una foto!

Saco la cámara de la funda. Es la última vez que voy a volver a ver la funda.

Nos hicimos la foto y decidí guardarme la cámara en el bolsillo del pantalón. Volví a hablar con Amber y Olivia hasta que de repente me dice que se van. Yo les dije que yo me quedaba con los internacionales.

- No tu vienes.

- Olivia, ¡no voy a ir hasta tu casa para coger el taxi sola!

- Yo te llevo a casa.

- ¿Estás borracha?

- ¡No! En serio.

- Vale.

Fuimos hasta casa de Amber, Amber, Olivia, John (el novio de Amber), otro chico y yo. Luego estuvimos hablando ahí delante sobre como decimos los números grandes como 1900. Ellos dirían 19 cientos. De repente salió un vecino a decirnos que habláramos más bajo.

Cuando íbamos a irnos le dije a Olivia:

- ¿Cuál es tu coche?

- El más fantástico de la calle.

Gran ayuda. Tuve que esperar a que caminara en dirección al coche. Me enseñaron que para pedirte delante tienes que gritar ¡shotgun! o algo así. Así que el otro chico se sentó atrás. Olivia tiene una granja en el coche. En serio, con animalitos de juguetes y demás. Durante el camino a casa, cuando ya habíamos dejado al chico en su casa, nos pusimos a hablar de que teníamos la misma edad y Olivia me dijo que adivinaba que nací en primavera.

- ¿Cómo lo sabes?

- No sé, es algo que sé. En… Marzo, ¿verdad?

- Sí… ¿has estado espiándome en facebook?

- No, es algo que sé.

- Sí, pues yo sé que en la página del sitio donde trabajas sale una foto tuya.

- ¡¿Qué?! ¡¡Eso sí que es espiar!!

- No, no, es algo que sé.

Llegamos a casa y seguimos hablando un montón de tiempo dentro del coche. De repente vi a Henrik pasar por delante, abrí la puerta y le grité que dónde era la prefiesta. En casa de las finlandesas + holandesas. Guay.

Olivia dijo que en vez de decir ‘true’ tenía que decir ‘truth’ y yo le expliqué que si me dedico a decir ‘truth’ la gente pensará que no lo sé decir, no lo pillara en plan broma. Pensad en eso, yo lo he pensado un millón de veces ya. (Incluso mucho antes de hablar de esto con Olivia). Es una de las razones por las que me gustaría no tener acento. Una de las pocas razones para tener acento es que por lo visto es sexy.

Bueno, cuando decidí salir del coche fui a casa de las chicas, estuvimos comiendo pizza y escuchando nuestra canción hasta que José, que estaba dormida porque se fue de la fiesta antes, nos pidió que bajáramos la música, pobre. Estuve contando que había perdido la funda de mi cámara y después volví a casa a dormir.

Volvo 144

// Noviembre 19th, 2009 // No Comments » // Internacionales, Prácticas, Residencia, clase

El lunes me desperté, metí las dos libretas (uso una libreta para las tres asignaturas de la mañana y otra para la de la tarde), el libro de la asignatura de por la tarde, la calculadora y demás en mi bolsa y me fui a clase.

Durante la segunda clase, Algoritmos, un chico le dijo al profesor que la práctica ponía que se tenía que entregar la semana que viene. Genial. El profesor se había equivocado y ahora íbamos a tener tres semanas para hacer la práctica. ¡Bien! Aunque a la vez me supo un poco mal por él que se había equivocado de día. Yo ni me había dado cuenta y si no lo hubieran dicho en clase hubiera entregado la práctica el miércoles.

La tercera clase fue como siempre y luego fui a comer en una cafetería del campus mientras intentaba hacer los deberes que tenía para la tarde. A las dos y veinte había quedado con Rocky y Jaimee para hacer la práctica de Algoritmos pero Jaimee no había ido a clase así que no estaba muy convencida de que apareciera más tarde.

Mientras comía apareció una chica:

- Hey. ¿Estás haciendo OPS?

- Sí…

- Mira yo lo he intentado pero sólo he llegado al apartado C ¡porque todos los demás son muy difíciles!

- Es horrible. Además no entiendo que nos haga leer el capítulo por nosotros mismos y hacer unos deberes.

- Ya… Mira yo si quieres te enseño como he hecho lo que he llegado a hacer. Por cierto, es que ahora va a venir un… amigo y la chica que está sentada al lado mío está estudiando y no quiero molestarla hablando, ¿te importaría cambiarme el sitio?

- No, claro.

- ¡Gracias! Yo te ayudo a mover las cosas.

Me mudé, me enseñó lo que había hecho y siguió pareciéndome que nada en esa clase tiene sentido.

Cuando llegó la  hora recogí y me fui al laboratorio donde habíamos quedado, no encontré a ninguno de los dos y como por la mañana me había bloqueado mi propia cuenta intentando entrar con la contraseña equivocada, decidí subir a arreglarlo.

Cuando llegué al despacho donde te arreglan lo de las contraseñas me encontré con Brooke. Brooke va a mi clase de Software Project Analysis, es súper rara y me dan ganas de abrirle el cerebro a lo Sylar sólo para ver como ve las cosas. Tomar un café también funcionaría pero no es que hable con ella, de hecho, justo esta mañana ha sido la primera vez que he hablado con ella porque me ha oído pedir ayuda sobre lo de la contraseña. Así que me quedo con abrirle la cabeza.

Ella estaba sentada en su mesa, me dijo que el chico no volvería hasta dentro de un rato y que si quería podía ir a ver si estaba el otro en su despacho.

- ¿Sabes dónde es?

- No…

Se levanta sólo para ir delante mío, que estaba dentro del despacho, y me explica que saliendo siga el pasillo y a la derecha. Ya en su día estuve pensando por qué se había levantado para darme las mismas explicaciones que me hubiera podido dar desde la silla. ¡Sobre analizando el mundo!

En fin, Max, el otro chico, no estaba. Así que bajé a ver si habían llegado los otros dos para comprobar que no. Volví a subir y el chico que tenía que estar en el mismo despacho que Brooke ya estaba ahí. Le pedí otra contraseña, me pidió el carnet, comprobó que mi cara era la de la foto (sí, para darme una nueva contraseña) y sin pedirme el nombre de usuario me dio un papel con la contraseña. Vale. Lo habrá sacado de mis apellidos ya que tu nombre de usuario es una combinación de apellido y demás.

Bajé fui a probar la contraseña y no iba. Frustrada volví a subir. Me encontré con Brooke fuera del despacho, le conté que no me iba la contraseña y me dijo que qué raro (ya) y que el chico se había ido a no se donde y había cerrado la puerta dejando las llaves de Brooke dentro.

De todas formas no tardó nada en llegar, le dije que no me funcionaba la contraseña.

- ¡Ah! ¿Estás intentando entrar en Linux?

- No, en Windows.

- Umm… -se sienta en su silla, mira la pantalla- ¿tu nombre de usuario es c e r d…

- ¿Qué? No, no.

Me acerco y le señalo mi nombre. Tengo comprobado que pronunciar mi apellido aquí no tiene ningún resultado positivo.

- Uy… le he cambiado la contraseña a otro…

- ¡Ja! -suelta Brooke.

Me da una nueva contraseña y me voy. Entro en el laboratorio, por fin puedo conectarme y me siento ahí a esperar a que aparezcan los otros mientras intento hacer algo de los horribles deberes de la tarde. Al rato llega Rocky preguntando por Jaimee, le digo que ni idea y se va fuera a llamarla. Vuelve diciéndome que no lo coge. Me pregunta si prefiero seguir con lo que estoy haciendo o que trabajemos en la práctica y yo, me centro en las necesidades del grupo y le digo que podemos trabajar en la práctica.

Al rato aparece Jaimee apurada como siempre, empezamos a redactar la práctica pero la chica la lía haciendo no sé qué y perdemos todo el trabajo. Genial. Yo como tenía clase me voy pronto y ella dice que me enviará lo que haya hecho por la noche para que lo revise.

Voy a clase, le pregunto a Katie si ha hecho los deberes.

- Sí, pero al final me he dado cuenta de que todos mis número están mal y he pensado ¿me importa esta clase tanto como para cambiar los números? No.

- Bien.

Es genial lo “pasota” que es a veces. Puedo preguntarle en cualquier momento si ha estudiado o algo y siempre dirá que no. O que casi nada. O que acaba de empezar (siendo bastante tarde).

El profesor nos dice que vayamos a recoger la confirmación de que me quedo con el 84 del primer examen y de repente alguien me toca el brazo. Chelsea.

- Hey, ¿tienes mi máscara?

- Ay, no.

- Da igual.

- ¿Has hecho los deberes?

- Sí… ¿tú?

- No me salen, son horribles.

Oigo a Katie reírse a mi lado.

La clase es absurdamente aburrida, como siempre esa clase. Y después, como cada lunes, vuelvo en bus con Katie.

Cuando llego a casa me pongo a hacer deberes. Al cabo de un buen rato oigo por la ventana:

- ¡Anaaaaa!

Es algo que siempre hacen y no se dan cuenta de que no veo nada. Fuera esta oscuro y dentro hay luz. Cuando miro a la ventana veo un espejo. Aun así siempre miro.

- ¡Kariiiin!

¿Me ha leído los pensamientos? Voy a abrirle la puerta, la veo un poco desanimada. Dice que tiene mucho trabajo y que casi no tiene tiempo de nada. Le doy un abrazo y aparecen los chicos.

- ¡Austen se ha comprado un coche! -grita Björn

- Y sólo me ha costado 600 dólares.

- ¿Vienes a probarlo?

- ¡Vamos Karin!

El coche es un Volvo 144.

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Tiene 35 años. Para encenderlo tuvieron que abrir el capó porque no se encendía. Karin se alejó en cuanto abrieron el capó y yo me puse detrás de ella. El coche arrancó y los chicos nos dijeron que entráramos. Yo, convencida, de que Karin me seguía entré en el coche para oír a Karin decir ‘¡Adiós Ana! ¡Pásalo bien!’ ¿Qué? Pues sí, Karin se ha ido y me ha dejado con Björn, Austen y Oskar.

Al principio pensaba que daríamos la vuelta a Birnam Wood y volveríamos pero Austen sale de Birnam Wood y conduce y conduce… se pasa el camino emocionadísimo por lo mucho que le gusta el coche y descubriendo cosas rotas que van a tener que arreglar. Los intermitentes no funcionan y tiene que marcar hacia donde irá con el brazo.

Llegamos al parking del puerto y Björn se pone al volante. Da un montón de trompos, acelera y frena. Yo no paro de preguntarme dónde me he metido. Oskar también quiere conducir. Y más de lo mismo pero peor. De repente la batería del coche se suelta. Aparcan y sí, no hay ni un cable conectado a la batería. Sacan la caja de herramientas y se ponen a arreglarlo.

Al rato a parece uno de seguridad, se pone a hablar de coches con nosotros y nos dice que vayamos con cuidado porque algunos estúpidos críos vienen aquí a correr con el coche. Se va y empiezan a llover. Yo no llevo chaqueta porque recordad que sólo estaba hablando con Karin cuando todo se fue de las manos, así que les digo que voy a esperar dentro del coche. Al final lo arreglan, Austen va a sentarse detrás y las puertas no abren. Ni desde dentro ni desde fuera. Las puertas de detrás acaban de dejar de funcionar.

- Baja la ventana que entraré por ahí.

Buen chiste. Las ventanas no tienen manivela. Me pasan una manivela que tengo que enroscar en la puerta para bajar la ventana. La parte de la puerta es exageradamente más grande que la parte de la manivela. Esto no va a funcionar. Austen decide entrar por la puerta de delante.

Oskar empieza a conducir hasta casa y de repente el coche huele un montón a gasolina. Como sólo la ventana del conductor funciona, deciden que lo mejor será ir con la puerta del copiloto entreabierta. Al final el horrible olor te hace toser. Por fin llegamos a casa y Björn me pregunta si quiero ir con ellos hasta la nieve. ¿En ese coche? ¡Ja! Le digo que no, que además de que ese coche me da miedo, casi no he ido a la nieve y ¡no voy a ir un día antes de que abran las pistas!

Entro en casa, pillo a Chelsea conectada y le cuento mi increíble historia. Me pide que no me vuelva a subir en ese coche y luego me dice que he matado neuronas oliendo gasolina. Genial. Con lo que me preocupan mis neuronas. En serio.

Seguí haciendo deberes y a dormir.

Brunch

// Noviembre 18th, 2009 // 1 Comment » // Internacionales, Residencia

El domingo habíamos decidido ir a tomar el brunch al comedor de Fairhaven (el Fairhaven residencia de la universidad, no el Fairhaven distrito de Bellingham).

Quedamos en el Community Building, para no perder costumbre, y fuimos caminando hasta Fairhaven. Entramos, pagamos y delante de mis ojos un bufet bastante grande y muy colorido. A mi derecha, mesas y gente comiendo. Comimos de todo, carne con puré de patatas, un trozo de pizza, postre… pero había muchísimas cosas más como una señora que te hacía una tortilla con lo que tu quisieras, comida para vegetarianos, ensaladas… también lo típico de los desayunos: cereales, té, café, leche, leche de soja, zumo… Todos nos pusimos las botas y dijimos que no íbamos a cenar. (¡Ja! Ya dijimos eso ayer con la enorme hamburguesa y creo recordar que acabamos cenando en Wendys).

Al principio nos habíamos sentado las chicas a un lado y los chicos al otro, pero los chicos en cuanto lo vieron se cambiaron de mesa para estar pegados a nosotras y Christian se unió a nuestra mesa.

Me llevé mi cámara grande así que mientras comíamos estuvimos haciendo fotos y a la vuelta vi la preciosa planta increíblemente roja que ya me había cruzado un par de veces sin tener mi cámara conmigo y pensé: esta vez no te escapas.

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En serio, me muero, me encanta.

Las chicas se quedaron en el Dinning Hall (o sea, comiendo) y los chicos se adelantaron cuando le hacía la foto a la planta, excepto Murat que también se puso a hacer fotos. Así que acabé volviendo con él y su pierna mala. Por lo visto su padre es médico en Turquía y le ha dicho que si tuviera algo roto no podría ni moverse (eso es lo que todo el mundo dice). Pero que debería ir al Student Health Center (el sitio al que vas cuando estás enfermo o te duele algo en general).

Y la verdad es que no hice mucho más… estudiar, deberes, poner la lavadora… domingo total.

Farmers Market

// Noviembre 17th, 2009 // No Comments » // Internacionales, Residencia, fiesta

El sábado habíamos quedado delante del Community Building para ir al Farmers Market. Eso es un mercado de cosas artesanales y comida, que hacen en Bellingham.

Cuando por fin estábamos todos reunidos fuimos hasta la parada de bus para darnos cuenta de que acabábamos de perderlo e íbamos a tener que esperar bastante. Así que decidimos ir al Community Building y esperar dentro. Alex, el francés, y Murat eran las estrellas del día ya que el francés tenía un morado en la ceja y Murat caminaba mal porque estuvieron jugando a fútbol y chocaron al ir a por el balón.

Cuando por fin cogimos el bus decidimos ir directamente a comer a un sitio llamado Bob’s. Las hamburguesas son enormes y están deliciosas.

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Lo pasamos bastante bien viendo como cada uno intentaba darle un bocado a una hamburguesa tan alta. Cuando salimos, fuimos a una heladería que hay al lado de Bob’s. Allí sólo hay dos sabores de helados y los dos son muy neutros porque lo importante es lo que le vas a poner por encima, desde fresas hasta m&ms pasando por chuches. Yo lo tomé con m&ms. Bastante bueno.

Con los helados en la mano y congelándonos un poco fuimos de camino al Farmers Market. A la mitad Yukari se acordó de que se había dejado el paquete que le habían hecho en Bob’s con lo que había sobrado de su hamburguesa en la heladería… estuvimos esperándola haciéndonos fotos.

Llegamos al Farmers Market, la verdad es que es bastante mono pero estoy segura de que lo es aún más cuando no llueve. Después de estar por ahí un buen rato mirando los tenderetes y demás, decidimos salir a hacer más fotos y reunirnos con los que se habían ido a la cafetería en vez de ir a comer a Bob’s.

En la cafetería no había nadie de los nuestros pero nos sentamos a tomar algo. Es una cafetería muy mona y agradable donde muchísima gente va con los libros o el portátil y se pasan horas ahí dentro. Luego Austen le pidió a Grace que les acercara a la tienda de Skis y Snowboards de Fairhaven y Murat, Christian y yo volvimos al Community Building a ver qué pelis echaban en el cine. Christian y yo estuvimos mirando las pelis una por una y decidimos que no echaban nada interesante. Le dije que si al final decidían ir, me avisara y me fui a casa.

Más tarde decidieron que en vez de ir al cien iríamos a la bolera. Nos presentamos 14 delante del Community Building, cogimos el bus y fuimos hasta la bolera. Estaba llenísima. Nos dijeron que si éramos 14 íbamos a tener que esperar dos horas. Ni hablar.

- Entonces, ¿qué hacemos?

Era un poco difícil porque no todos teníamos 21 años así que de repente se me ocurrió:

- En mi casa no hay nadie, así que podemos ir ahí.

- ¿Segura?

- Sí, claro.

Cogimos el bus, paramos en Haggen y fuimos a comer una hamburguesa. Sí, otra. Pero esta vez en Wendy’s que son mucho más pequeñas (y mucho menos buenas). Luego fuimos a Haggen a comprar vasos para jugar a Beer Pong y algo de bebida. Volvimos a casa y nos pasamos la noche hablando, jugando, escuchando música, cantando… muy en plan tranquilo y a la vez muy divertido. Al rato vino Celine y se fue en seguida. Yo pensé que era Sábado por la noche así que tampoco podía poner muchos peros. Hacia el final de la noche volvió a aparecer, habló dos minutos con la gente y se fue a su habitación.

Cuando la fiesta acabó me puse a hablar con Chelsea con el portátil. De repente, se me ocurrió ser buena con la naturaleza y apagar todas las luces que no estaba utilizando, pero claro, no iba a dejar a Chelsea hablando sola. Así que cogí el portátil, apagué todas las luces, no vi la silla de camino a mi habitación y acabé en el suelo con el portátil. Después de contarle toda la historia a Chelsea me levanté, volví a la habitación y me fui a dormir.

De compras

// Noviembre 3rd, 2009 // No Comments » // Gente, Internacionales, Residencia, compras, fiesta

Cosas que se me han olvidado contar de días anteriores:

1. El martes cuando fui al supermercado, a la vuelta, vi una ardilla al otro lado de la calle. De repente la ardilla corre por el árbol y se pone en mi lado de la calle. Yo cojo y cruzo, la miro y veo una foto preciosa así que fui a sacar la cámara y justo en ese momento, la ardilla volvió a cruzar la calle. Yo me asusté y empecé a caminar mucho más deprisa con la compra.

2. El miércoles cuando volvíamos de casa de Johanna, Yukari le hizo saber a José que sabía que el sábado había dormido (sólo dormido) con Björn. Eso era un secreto, sólo lo sabemos en teoría Celine y yo. Digo en teoría porque todos los chicos de la habitación de Björn lo saben, y de ahí ya casi todos los internacionales. Yukari estaba histérica por la emoción que le supone a ella cualquier cosa que a los europeos nos deja completamente fríos, pero se dio cuenta de que había metido la pata diciéndole a José que lo sabía. Así que por la noche empezó a enviarle mensajes a Celine pidiéndole perdón.

Celine me preguntó si Yukari estaba en facebook. Le dije que sí y me dijo que le dijera algo para que no se pusiera histérica.

- Yukari, Celine está llorando.

- ¿Qué?

Le empecé a contar que todas las holandesas se habían enfadado con Celine y que ahora Celine estaba fatal y demás… luego le dije que era broma pero Yukari seguía en estado de shock y no me entendía. No paraba de repetir cosas como: ‘me voy a morir’, ‘estoy tan deprimida que no me puedo dormir’ y ‘no voy a poder volver a ver a José en mi vida’. Al final le dije que me tenía que ir a dormir y me dio las gracias por animarla, seguido de un ‘me voy a morir’. Animadísima.

El jueves me desperté y fui a frisbee. Como llovía hicimos clase dentro. El profesor decidió ampliar el número de lanzamientos que sabíamos de 2 a 7. Así de fácil. Básicamente estuvimos toda la clase recogiendo el frisbee. El profesor se puso unas cuantas veces al lado mío para decirme cómo lo tenía que hacer. Creo que le caigo bien porque 1. soy la extranjera y 2. nos hemos lanzado el frisbee en varias clases ya.

Mientras nos enseñaba como hacer los lanzamientos tiraba apuntando a canasta y al 5º tiro o así, encestó con el frisbee. Increíble. Se puso súper contento y empezó a saltar y demás. Todos le aplaudimos, faltaría más. Al final de la clase unos cuantos chicos y alguna chica intentaron meter canasta.

Volví a casa, me duché y estuve haciendo deberes hasta que fueron las 12 y Celine y yo fuimos a buscar a José. Las tres nos fuimos al centro comercial a buscar sus trajes de Halloween. Por lo visto al lado de Bellis Fair había una tienda muy grande y barata que también tenía disfraces. Llegamos y la verdad es que sí que era enorme. Yo me compré un collar que añadir a mi disfraz, Celine accesorios para ir de pirata y José de demonio.

Luego entramos en el centro comercial y fuimos a comer algo antes de seguir con las compras. Más tarde, de camino a Target, vi una tienda que tenía muchas camisetas chulas. Se lo comenté y José dijo que si quería podíamos entrar. Así que entramos. La tía se puso a hablar con nosotros y a preguntarnos que íbamos a ser en Halloween y como yo no sabía como explicar mi disfraz me hice la despistada mirando ropa. Al rato oí que la chica decía que tenía unos pantalones por 7 dólares cada uno. ¡Una ganga! Todos eran de colores muy vivos. Cogí unos para comprobar si era mi talla y acerté de pleno. Me compré unos entre rojo y rosa y otros entre lila y azul.

Luego fuimos a Target porque Celine necesitaba unas cuantas cosas. De paso decidimos ir a ver las bicicletas, vi una muy chula por algo menos de 100 dólares. Le pedimos a una a ver si la podíamos ver, nos la bajó y nos mandó a pagar. Nos quedamos flipando. Los americanos dicen que eso no es lo normal. En fin, ya tenía la bicicleta, me compré un casco y un candado y fuimos a pagar. Hasta la cajera se quedó sorprendida de lo barato que me salió todo.

José quiso volver a una tienda de ropa a comprarse una camiseta. Celine y yo esperábamos fuera pero al rato Celine dijo que iba a entrar a ver qué pasaba. De repente se acerca uno de seguridad o policía, no me quedó claro y me dice:

- ¿La bicicleta?

- ¡Oh, no! Es que la acabo de comprar ahora mismo…

- ¿Qué hace aquí?

- ¡La acabo de comprar ahora mismo!

- ¿Donde?

- ¡En Target!

Se me queda mirando fijamente.

- Le puedo enseñar el ticket.

- No, no es necesario, pero esto… -dice señalando la espada de pirata de Celine que estaba en el suelo- parece muy afilado, voy a tener que pedirle que lo meta en el coche.

¿Afilado? ¿Coche?

- ¡Oh, no, no! ¡Es un disfraz de Halloween! ¿Ve?

- Oh, sí, ya veo.

- Es que estoy esperando a mis amigas que están en esa tienda y ya nos vamos.

- Vale, porque la bicicleta no puede estar dentro.

- Vale.

- Qué tenga un buen día.

- Y usted.

No fue una conversación a malas pero sí muy, muy rara. Ahora lo pienso y no sé si me tomaba el pelo o qué. Antes de que Celine entrara a la tienda me metí en una tienda de móviles con la bicicleta para pedir unas tijeras. El chico me dijo que era la primera vez que alguien entraba con una bicicleta. Por alguna razón me pareció de lo más gracioso.

Después nos acercamos a otra tienda a comprar luces para la bici (seguridad ante todo) y de paso pedí que me las montaran. Salimos por la puerta que daba al exterior. Caía el diluvio universal y me puse a probar la bici de camino a la parada del bus. Una vez ahí esperamos a que viniera el bus. Cuando apareció las tres nos pusimos delante del bus a adivinar como funcionaba la cosa que tienen para poner las bicis. El chófer nos daba indicaciones pero no nos resultó demasiado fácil. Cuando entramos le di las gracias y le expliqué que había sido nuestra primera vez, como si hiciera falta aclararlo.

En el bus decidimos que Celine y yo nos bajaríamos en Viking Union para ir a la oficina de internacionales a ver si estaba Kaylee y le podíamos hablar del laberinto de maíz y de paso intentar sacarle el tema de acción de gracias. Cuando conseguimos bajar la bici nos encontramos con Karin que nos dijo que la oficina estaba cerrada. Celine dijo que si no me importaba se iría en bus. Vale. Entré en Viking Union y pedí unas tijeras para quitarle la etiqueta al casco. Me lo puse, me subí a la bici y crucé la universidad. Empecé a pillarle el truco a todo el rollo de las marchas justo antes de tener que elegir entre el bosque o la carretera. Decidí el bosque. Mal.

Tengo que decir que las cuestas hacia arriba son difíciles, hacia abajo asustan y mi abrigo y pantalones acabaron llenos de barro. Cuando llegué a casa me di cuenta de que no tenía las llaves pero todas las luces estaban encendidas así que toqué a la puerta. Nadie contestó. Llamé a Nell y me dijo que fuera a buscar las llaves a casa de Eunji. Según ella la bici me salió cara. Le dije que ni hablar, que en Europa eso era barato. (Sobre todo si encima lo traducimos a euros…). Volví a casa y comprobé que no había nadie pero que sí, todas las luces estaban encendidas. Metí la bici en el trastero y estuve haciendo tiempo en casa.

Más tarde fuimos a la prefiesta antes de la noche de los 80. De camino a casa de Christian me resbalé (había estado lloviendo todo el día) pero no fue nada muy espectacular. Estuvimos todos ahí sentados como siempre… sólo comí patatillas pero al rato me di cuenta de que me faltaba un trozo de muela. Fui a verme al espejo y sí, oficialmente me falta un trozo de muela. No duele pero es molesto porque no paro de tocarlo con la lengua. Además me preocupa que sea malo.

Se lo conté a todos, Karin y Celine quisieron verlo. Le expliqué a Karin que era muy incómodo y me dijo que mi forma de decir ‘incómodo’ es muy sexy. Y que mi acento en general es sexy. O sea que piensa lo mismo que los chicos que me lo dijeron en Seattle. Me gustaría saber cómo sueno.

Luego nos fuimos a Nightlight. No había mucha gente, suponemos que porque era Halloween. Celine no quiso venir pero si que vinieron otras como Soo. Para variar estábamos ahí bailando y alguien me toca el brazo:

- ¡Kaylee!

Abrazo.

- ¡Qué bueno! Justo ahora pensaba en ti.

Otro abrazo. En serio, creo que empiezo a pillarlo. Lo normal cuando conoces a alguien es o sólo saludar con palabras o dar la mano. A partir de ese momento se puede quedar en saludar con palabras o, si te cae bien, en abrazos. Mola.

Un chico que iba vestido de chica se puso a hablar conmigo y me preguntó de dónde era le dije que de España y me dijo que mi acento era sexy. Luego estuvo haciéndose notar en mi campo de visión toda la noche.

Cuando nos cansamos de bailar Kaylee y yo fuimos a sentarnos y a hablar en español. Es genial porque le puedo contar lo que sea y no se enteran (aunque voy con cuidado porque en realidad nunca se sabe). Le conté lo de mi diente y me pidió verlo pero en la oscuridad de la discoteca no vio nada. Luego le hablé de acción de gracias y se quedó con la expresión que pone cuando no entiende de que le hablo (cuando hablamos en español).

- ¿Sabes cómo se dice “Thanksgiving” en español?

- No.

- Acción de gracias.

- Tú vienes conmigo.

- Si me invitas…

- ¡Pero claro!

¡Bien! ¡Ya tengo plan para tener mi primer acción de gracias!

Se acabó la fiesta. A la salida le pregunté a Kaylee si se iba a acordar de que me había invitado a acción de gracias. Me dijo que claro y yo le dije que me había dicho una vez que tenía mala memoria. Se rió y me dijo que seguro que se acordaba de eso. Así que volvimos a casa. Martin dijo de tomar una última cerveza. A mí no me apetecía pero les dije que podían venir a mi casa. Estuvieron unos 20 minutos o así, lo que tardaron en tomarse una lata los chicos: Alex, Christian y Martin. Mientras Cora y yo comíamos crackers (o galletitas saladas, como lo queráis llamar). Cuando se fueron Alex me dio dos besos y fue toda una sorpresa:

- ¡Creo que son mis primeros dos besos en los estados!

- Sí, yo también lo he pensado.

Se fueron y me fui a dormir.