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Cocktail Party

// Febrero 10th, 2010 // No Comments » // Gente, Internacionales, Residencia, fiesta

El sábado me desperté a las 9 y algo, cerré los ojos dos segundos fastidiada por lo pronto que era y cuando los volví a abrir eran casi las doce. Mucho mejor.

Dediqué el día a cosas que no requirieran mucho esfuerzo: cocinar, comer, ducharme, deberes, subir vídeos a facebook…

En algún momento del día, Austen tocó a mi puerta para decirme que necesitaba que le acompañara a la licorería (él es menor de edad) en 30 minutos. Yo iba en pijama y de camino a la ducha así que le dije que era imposible que en 30 minutos estuviera lista pero que si no encontraba a nadie que le pudiera hacer el favor, yo podía ir un poco más tarde. Y es que Austen se encargaba del gran evento de la noche: la cocktail party.

A las siete menos algo, recién duchada y con el vestido puesto, subí al apartamento de Romaine a que me hiciera el maquillaje y luego volví a bajar para acabar de arreglarme. Austen tocó a mi puerta para pedirme un cable para conectar el portátil a la televisión. Evidentemente no tengo nada de eso.

No había absolutamente nadie en mi casa. Ha se fue el jueves después de ducharse en el apartamento. Sí, se ducha para irse a casa porque por lo visto en su casa el agua no sale tan caliente. Todo esto me lo dijo después de un:

- Me voy a casa.

- ¿No tienes clase mañana?

- Sí, pero me las salto. Me voy a casa.

Muy bien.

Sigamos con el sábado. Cuando estuve lista baje. El apartamento de Austen estaba impoluto, por una vez en su vida permitía zapatos encima de la moqueta (justo el día que yo estaba súper feliz pensando que llevaríamos vestidos sin tacones porque Austen nos los haría quitar) y Martin estaba listo para hacer cocktails.

Sólo Johanna, que había invitado a un chico a la fiesta y le preocupaba que el chico llegara antes que ella, Martin, Austen y yo estábamos ahí. Martin me preparó un cocktail llamado Pink flamingo. Había una lista con un montón de cocktails distintos. Yo probé el Pink Flamingo, un cosmopolitan que me hizo Austen, un Swimming Pool (que evidentemente, era azul) y un banana daikiri. Todos muy ricos.

Estuve hablando con Cecilia sobre fotografía, con Ian sobre el Drag Queen show de la noche anterior y en general un poco con todos. Me lo estaba pasando genial. Katie me enviaba mensajes diciéndome que Sam y ella iban a tomar algo mientras veían Jersey Shore. Es un programa súper popular por aquí. Le dije que no lo había visto nunca y me dijeron que ellas tampoco, que lo iban a empezar a ver ahora porque todo el mundo hablaba de él.

Sobre las 9 y algo se me ocurrió ir a casa de Katie. Le dije a Soo que me mandara un mensaje si la fiesta acababa y cuando me fui me encontré con Sharny que por lo visto había estado tocando la puerta pero nadie le había oído. También le dije a ella que me iba y le dije a casa de quién porque sus compañeras de piso conocen a Katie. (Sharny no vive en Birnam Wood).

Cuando llegué al complejo de apartamento de Katie me di cuenta de que no sabía exactamente dónde vivía. Le envíe un mensaje y la intenté llamar pero el móvil acabó muriendo. Genial. Toqué a unas 3 o cuatro puertas. En una de las casas estaban durmiendo. Sí, estudiantes un sábado a las 9 de la noche durmiendo. Al final encontré la casa de Katie.

Lincoln se alegró mucho de verme, somos mejores amigos, y la verdad es que tuve una noche genial, genial. Jersey Shore no tiene ningún sentido. Son un montón de chicos y chicas de Jersey (que son como más gansters por ahí) viviendo juntos. Salen de marcha, hablan con sus familias y hacen lo que les da la gana. Además no echan a nadie. Lo que yo decía, no tiene ningún sentido.

Pero fue muy entretenido verlo con ellas y el pequeño Lincoln que básicamente me destrozó las medias y se acabó durmiendo pegado a mí, a lo que Sam comentó:

- Look at you guys, you’re BFF.

Algo así como ‘miraos, sois mejores amigos para siempre’.

Estuvimos viendo Jersey Shore y haciendo el tonto entre capítulos (un capítulo de Jersey Shore se queda en nada si le quitas el ‘anteriormente’, ‘próximamente’ y los anuncios, y como lo tenían todo grabado…).

Una de las veces entre capítulos fuimos a la habitación de Katie, no sé muy bien por qué y esto fue lo que salió:

Sí, Katie le puso a Lincoln una chaqueta suya y sus gafas y yo congelé el momento tan bien que Katie me amó y ahora se ha puesto esa foto de foto de perfil en facebook. Más tarde pedimos pizza y mientras esperábamos que viniera el chico de la pizza Katie me puso un sombrero de panda y ella se puso uno de pirata. Sí, foto a continuación:

Comimos la pizza y durante el último capítulo me quedé dormida con el sombrero de panda.

Me desperté al final y cuando me iba a ir Katie me dijo que prefería que cargara un poco el móvil. Justamente tiene un cargador que funciona con mi móvil. Así que puedo perder el cargador porque tengo una amiga que tiene el mismo que yo, ¡bien! (No lo he dicho enserio.) Cuando conseguí encender el móvil empezaron a llegar mensajes y mensajes de los internacionales preguntando dónde estaba. ¿¡Qué pasa contigo Soo!?

Cuando Katie abrió la puerta hacía tanto frío que me dejo un abrigo suyo rosa. Yo no creía que su ropa me fuera a ir bien.

- Es una M, por supuesto que cabes.

- No lo creo.

Sí, si me iba bien.

- Y encima estás más guapa.

Cuando llegué a Birnam Wood me di cuenta de algo… llamé a Katie.

- ¿Sí?

- Mis llaves están en tu apartamento.

- Oh… Dios… mío… ¿lo dices enserio?

- Sí -risas, risas, risas- voy a intentar tocar a la puerta, si consigo entrar te escribo un mensaje y si no, te llamo.

- Vale. Me parece bien.

Cuando llegué a mi apartamento me encontré con Martin y Juliette que salían de la fiesta. Les expliqué la historia y juntos tocamos a la puerta. ¡Nell abrió! Evidentemente, si tenía que haber alguien despierto a las 3 de la mañana tenía que ser Nell, demostrando que es coreana. Le dije que dejaba la puerta cerrada sin pestillo y subía enseguida.

Bajé para que Johanna me preguntara un millón de veces a dónde había ido. Les expliqué lo de Soo y me dijeron que Soo había acabado fatal tirada en el sofá y que Yukari aun peor, no podía ni caminar. El chico de Johanna seguía ahí, fueron los últimos en irse. Yo estuve un rato hablando con todos: Austen, Robert, Johanna y el chico de Johanna. Y luego me fui a casa.

Fue una noche divertidísima y aunque algunos dicen que lo pasaron genial en la cocktail party, yo no me arrepiento ni un poquito de haber ido a casa de Katie y Sam.

Todo me sale al revés

// Enero 24th, 2010 // No Comments » // Internacionales, Residencia, Room

El domingo tuve un día de lo más raro, lo pasé casi por completo en casa pero todo  lo que hacía salía al revés. Me desperté tras dormir cinco horas, no tengo ni idea de por qué.

Para empezar el día alguien había escrito en la pizarra de la nevera que echa de menos a Ha. Sí, increíble.

Luego decidí que quería comer arroz a la cubana pero no tenía huevos. Estuve considerando la idea de ir a comprar huevos en bicicleta pero al final decidí ir andando. Y, entre otras cosas, compré huevos, aceite de oliva y, ya que estaba, aproveché para comprar cerveza, así que me pidieron el pasaporte. Siempre lo abro por la página del visado ya que está en inglés. Pues bien, la de la caja me dijo: ‘Pronto te caduca’. Sí, desde ahora Junio es pronto. Encima lo acompañó de un: ‘De España, ¿eh?’. Y me remató diciéndome en español: ‘Que Dios le bendiga’.

Cuando subía la rampa de entrada a Birnam Wood con toda la compra vi a Yukari dentro de un coche y en el mismo coche… ¡a mi buddy! ¡Yukari me está robando a mi antigua buddy! Antigua porque yo paso de Dani ya, mi nueva buddy es Chelsea, que es muchísimo mejor y tiene muy buen gusto musical, de series, de libros, etc. ¡Pero Yukari! ¡Quitarme a mi buddy! Así sin decirme nada, que poca vergüenza.

Cuando llegue a casa, después de este trauma, me di cuenta de que el aceite estaba malo y tenía como grumos y cosas asquerosas. Así que tenía que volver a Haggens. Pero decidí hacer la comida, estudiar un poco e ir luego.

Para redondear el día empecé a recibir mensajes de quien no debería. Sí, así de misterioso lo pienso dejar.

No, ¿pensabais que mi cúmulo de desastres acababa aquí? Ibais muy equivocados. Encendí el fuego y puse agua a calentar. Al rato fui a mirar el agua. No había puesto la olla encima del fuego.

Desastres, desastres.

Mientras todo esto pasaba yo hablaba con Austen por Skype y me pidió que bajara para pasarle las fotos de ayer, así que después de comer bajé con mi portátil y mientras le pasaba las fotos él hizo café. Luego empezamos a hablar y hablar y hablar y hablar… y hablamos de los internacionales y de mil cosas más y me habló de su familia y me acabó contando como su abuelo los quería a todos mucho pero era súper conservador y estaba en contra de los gays. Así que Austen, desde pequeño, odiaba a los gays porque su abuelo y su padre lo hacían. Hasta que un día, su mejor amigo le dijo que era gay y Austen empezó a darle vueltas a todo eso y se pasaba las noches pensando: yo odio a los gays, pero quiero a mi amigo, pero mi amigo es gay y yo odio a los gays. Y al final se dio cuenta de que no tenía ninguna razón para odiar a los gays. Con el tiempo, dos de sus primas, que son gemelas, le dijeron a su familia que son lesbianas y su abuelo dejo de hablar con ellas hasta que su abuela, en plena comida familiar, se plantó delante de él y le dijo que ya bastaba de tanta tontería, que eran sus nietas y nada había cambiado. Desde entonces su abuelo las ha vuelto a tratar como siempre. Luego, Austen, cogió una tarjeta de esas que la gente utiliza para escribir notas para presentaciones o para estudiar y escribió: Lash out first at all the things we don’t like or understand. (Lo primero que hacemos es arremeter contra todas las cosas que no nos gustan o no entendemos.) Me dijo que era un trozo de una canción de Snow Patrol que le encanta y aun tengo la tarjeta en mi habitación. Me encanta.

Mientras esto pasaba, Robert no paraba de venir con ropa a preguntar cómo se lavaba cada cosa porque era la primera vez que hacía la colada en su vida.

Luego volví a casa y le puse la webcam a Johanna para enseñarle el aceite. Subí a casa de Romaine, con quien hablaba por skype pero no me abrió la puerta. Volví a mi casa y le pregunté por qué no me abría y me dijo que llevaba los cascos y no me había oído que bajaba en un rato. Cuando bajó, le enseñé el aceite.

Se lo enseñé hasta a mis compañeras de habitación. Bueno, a Nell y a Sarah ya que Ha no esta aquí los fines de semana, todas murieron de asco. Y cuando escandalicé a todo el mundo, fui al supermercado a devolverlo. Me preguntaron si quería otro o el dinero y decidí que quería el dinero.

Luego volví a casa y como moría de sueño, recordad que había dormido cinco horas, me fui pronto a la cama y decidí despertarme pronto para estudiar.

Que viene la policía

// Enero 23rd, 2010 // No Comments » // Fairhaven, Gente, Internacionales, fiesta

El sábado me desperté y estuve haciendo cosas por casa. Al rato Austen me preguntó si quería ir con ellos a Boulevard Park a tomar café (sí, al mismo sitio donde habíamos ido la noche anterior, pero es que es lo mejor). Le dije que sí si me daba tiempo de arreglarme y me dijo que tardarían unos 20 minutos o más. Le dije que me avisara cuando fuera hora de irnos y me metí en la ducha.

Salí de la ducha y aun me sobró tiempo, al final le tuve que escribir: ‘Ah, querías decir que si ibamos a Boulevard Park mañana, ¿no?’ Y justo en ese momento me dijo que estaban listos. Éramos Martin, Romaine, Johanna, Austen y yo. En el Volvo azul de Austen. El que tiene un año más que yo, no el que era un desastre, ese ya no lo tiene, lo vendió.

Lo pasamos muy, muy bien en Boulevard. Me llevé mi cámara y estuvimos haciéndonos muchas fotos. En especial me encanta esta foto en la que salgo hablando y todo el mundo sabe como de mal sale la gente mientras habla pero me encanta la foto en general:

Me encanta. Cada vez que la veo me sale una sonrisa porque así es como somos: siempre de risas, yo siempre haciendo comentarios que hacen que los otros se partan. Me encanta. La foto la hizo Austen, también hizo mi nueva foto de perfil que aunque a veces no me convence mucho como van ya tres personas que me han dicho lo guapa que salgo, la sigo dejando de foto de perfil:

Después caminamos un rato por el parque y volvimos a casa. Romaine quería ir a hacer la compra y Austen nos dejó el coche. Allí coincidí con Mindy, una chica que conocí hace unos meses en Rumours y que trabaja ahí. Romaine, Johanna y yo hicimos la compra y nos reímos cada vez que vimos ‘Romaine’, que es un tipo de ensalada, en las bolsas de ensalada. El cajero era un chico muy simpático que estuvo haciendo bromas todo el rato. Yo tuve que comprar papel higiénico porque Nell me dijo que me tocaba a mí y se quedó mirándome y me dijo:

- ¿De verdad quieres comprar esto?

- Mi compañera de habitación me ha dicho que compre.

- Pues yo hubiera ido a la tienda de todo a un dolar.

Me partía. Al final nos soltó: ‘Buenas noches’. Y nos volvimos a partir para luego pensar que el pobre no ve la luz del sol desde dentro de la tienda, pero no es excusa. Luego decidimos que queríamos ir al McDonalds, llamamos a los chicos y Martin nos pidió que le trajeramos comida a él también. Austen que compráramos una barra recién hecha. Ahora que ya habíamos salido del supermercado. En fin, Johanna volvió a entrar, Romaine y yo miramos fundas de iPod en la parte donde trabaja Mindy y luego nos fuimos al McDonalds. Aparcamos para pedir las cosas para llevar porque Romaine no quería usar el McAuto. En el McDonalds también nos dijeron buenas noches. No sabemos qué pasaba.

Volvimos a casa de Austen a comer el McDonalds y vimos el vídeo de Mariah Carey dando el discurso de agradecimiento por un premio completamente borracha. Luego me fui a casa hasta que fue hora del partido de basket.

Fuimos andando. En la universidad hay un monumento que son unas escaleras que suben y bajan. Romaine, Johanna y yo decidimos pasar por el monumento. Nos partíamos de risa.

El partido estuvo genial, Western ganó, como siempre. Y nosotros nos dedicamos a decir: Alaska idos a jugar a fútbol europeo. Pasé mi carnet por la máquina que te da premios y me tocó lo que quisiera de la mesa, así que me llevé una cosa azul (evidentemente, que no se les ocurra darme algo que no lleve los colores de la universidad) que conserva el calor/frío de las botellas. A diferencia del partido de voley, esta vez había animadoras y, sinceramente, tuve que preguntarle a Grace si esas niñas iban a la universidad porque parecían sacadas de un instituto. Todas tenían pinta de tener 16 años. Nos tiraron camisetas y demás. Martin ganó una de las camisetas y yo empecé a quejarme de que nunca me tocaba una y a hacer como que lloraba y Martin me regalo la suya, así que fui muy feliz. Me la puse y es el vikingo de la universidad y pone BLUE CREW (equipo azul), we blood blue (sangramos azul). Y es perfecta, enorme y genial.

Cuando acabó el partido fuimos a Birnam Wood, por el camino Johanna, Romaine y yo volvimos a subir y bajar el monumento de las escaleras y después, como vimos que los otros no seguían nuestro camino, decidimos esperar a que no pudieran vernos y empezar a correr para que se dieran cuenta de que nuestro camino era mucho más corto que el suyo. Fue súper divertido.

Luego cogimos el bus desde Birnam Wood para ir a Royal, nuestra tercera parada en el tour de los clubs. Estuvimos ahí un ratito y luego una de las americanas, Maura, dijo que unos amigos suyos tenían una fiesta y que podíamos ir. Así que fuimos a la gasolinera para que los que quisieran comprar algo de bebida, lo hicieran. Johanna, Juliette, Kristen y yo pasamos de comprar bebida. Fuimos a la fiesta, que no estaba mal. Básicamente había Beer Pong y eso, para mí, son un millón de puntos porque me encanta ese juego.

Jugué una partida con Robert como pareja y perdimos de poco pero es que las otras dos jugaban mal y bebían cuando querían.

Luego estuvimos por ahí, hablando con gente y demás. Al rato le pedí a Martin si le importaba si cogía una de sus cervezas y me dijo que sí. Así que la deje en su sitio. Más tarde me preguntó si les hacía una foto y yo, harta de sus tonterías, le dije que no. Entonces vino y se puso a preguntarme que qué me pasaba y le dije que nada pero que el a veces es borde conmigo. Se le fue la olla y empezó a decir: ‘¿que yo soy borde contigo? ¿que yo soy borde contigo?’. Le dije que a veces sí. Empezó a hablar y hablar sobre las cervezas y sobre como tendría que haber comprado yo si quería. Yo le dije que no hablaba sólo de la cerveza. En fin, al rato se fue.

Y poco después apareció la policía. Así de película como suena. A nosotros no nos pasó nada, sólo tuvimos que irnos, pero por lo visto la dueña de la casa no quería salir de la casa para hablar con la policía.

Yo, como Martin estaba super tonto, sólo eran la una y algo y todos se iban a ir a casa decidí irme con Chelsea, que me presentó a su amiga Quinn que estudió en Murcia y era su 21 cumpleaños. Estuvimos hablando en español y me pareció muy simpática. Luego el novio, ella, Chelsea y yo fuimos a la casa de los dos, donde tienen un gato. Estuvimos hablando hasta tarde y nos sirvieron una copa de ginebra con sprite y nos dieron unos regalices que utilizamos como pajitas para beber. Fue un final de noche muy, muy divertido, y luego el novio, que no había bebido me llevo a casa ya que la otra alternativa era ir a dormir a casa de Chelsea que se tenía que ir de excursión a las 10 de la mañana y me hubiera tenido que despertar muy pronto.

Llegué a mi casa y me fui a dormir.

Boulevard Park

// Diciembre 13th, 2009 // No Comments » // Fairhaven, Internacionales, Residencia

El jueves fui a clase de frisbee como siempre, luego me duché, comí y me puse a hacer deberes. El viernes teníamos que entregar una parte del proyecto de una clase así que habíamos quedado que estaríamos al tanto de los emails y así no tendríamos que quedar.

Aproveché para enviarle un mensaje a Chelsea por facebook recordándole que dijo que saldría con nosotros esa noche.

Después me puse a trabajar.

Más tarde se conectó Chelsea y estuvimos hablando del concierto de Tegan and Sara, de que soy la administradora de Tegan and Sara Spain y de que necesitaba alguien con quien ir al concierto. Por lo visto a Chelsea le encantan Tegan and Sara. ¡¡Así que vamos a ir juntas al concierto!! Además me llamo badass. Ja. No sabría traducirlo exactamente.

Al cabo de un rato oigo mi nombre por la ventana:

- ¡¡Ana!!

- ¡¡Björn!!

- ¿Vienes a tomar café?

- No, tengo que estudiar.

- ¡Nosotros también! Sólo vamos a por café y volvemos.

- No sé…

- Sin ti no será tan divertido.

Convencida. Además íbamos en coche. En el coche de Austen pero no el Volvo amarillo y desastroso. Uno azul, algo más nuevo. “Del 87, tu año”. Dijo Björn. Pero no, yo soy del 88. Soy más joven que ese coche.

Éramos Martin, Henrik, Björn, Austen y yo. Cuando pasamos por la parada de bus, vimos a Oskar y Austen hizo el amago de pasar a recogerlo y luego se fue. No oímos a Oskar pero estamos seguros de que nos llamó de todo.

Llegamos a Boulevard Park. Es un parque en Fairhaven, por lo visto todo el mundo había estado allí menos yo. Es muy, muy, muy bonito. En el parque hay una cafetería muy acogedora, de madera, con su chimenea y demás. Tiene mesas y sofás dentro y mesas en el exterior.

Salimos con los cafés y nos encontramos con Celine y José en las mesas de fuera. Estaban estudiando ahí. Nos sentamos todos juntos y tomamos los cafés. Luego decidieron que teníamos que ir a la tienda de esquís y snowboards de Fairhaven porque Björn y Oskar se habían comprado esquís nuevos y los habían llevado ahí para que le pusieran la parte donde encajas la bota.

Estuvimos ahí mirando cosas de esquís, Björn, Henrik y Austen se volvían locos. En esa tienda también venden bicicletas. Bicicletas de más de mil dólares.

Decidimos que íbamos a ir a esquiar el sábado, nos las ideamos para meter los esquís en el coche y volvimos a Birnam Wood.

Le estuve diciendo a José que si quería que fuera a esquiar teníamos que ir a comprar y alquilar todo lo que necesitábamos. Por otra parte, Christian, Murat y Alex iban a Seattle ese fin de semana. Estuve preguntando si alguien quería ir y sólo Kelly se apuntaba. Pero con tan poca gente Kelly estuvo conmigo en que no valía mucho la pena así que no fue muy difícil decirle que no iría a Seattle al final.

José me dijo que al día siguiente iríamos al centro comercial. Y me fui a dormir.

Volvo 144

// Noviembre 19th, 2009 // No Comments » // Internacionales, Prácticas, Residencia, clase

El lunes me desperté, metí las dos libretas (uso una libreta para las tres asignaturas de la mañana y otra para la de la tarde), el libro de la asignatura de por la tarde, la calculadora y demás en mi bolsa y me fui a clase.

Durante la segunda clase, Algoritmos, un chico le dijo al profesor que la práctica ponía que se tenía que entregar la semana que viene. Genial. El profesor se había equivocado y ahora íbamos a tener tres semanas para hacer la práctica. ¡Bien! Aunque a la vez me supo un poco mal por él que se había equivocado de día. Yo ni me había dado cuenta y si no lo hubieran dicho en clase hubiera entregado la práctica el miércoles.

La tercera clase fue como siempre y luego fui a comer en una cafetería del campus mientras intentaba hacer los deberes que tenía para la tarde. A las dos y veinte había quedado con Rocky y Jaimee para hacer la práctica de Algoritmos pero Jaimee no había ido a clase así que no estaba muy convencida de que apareciera más tarde.

Mientras comía apareció una chica:

- Hey. ¿Estás haciendo OPS?

- Sí…

- Mira yo lo he intentado pero sólo he llegado al apartado C ¡porque todos los demás son muy difíciles!

- Es horrible. Además no entiendo que nos haga leer el capítulo por nosotros mismos y hacer unos deberes.

- Ya… Mira yo si quieres te enseño como he hecho lo que he llegado a hacer. Por cierto, es que ahora va a venir un… amigo y la chica que está sentada al lado mío está estudiando y no quiero molestarla hablando, ¿te importaría cambiarme el sitio?

- No, claro.

- ¡Gracias! Yo te ayudo a mover las cosas.

Me mudé, me enseñó lo que había hecho y siguió pareciéndome que nada en esa clase tiene sentido.

Cuando llegó la  hora recogí y me fui al laboratorio donde habíamos quedado, no encontré a ninguno de los dos y como por la mañana me había bloqueado mi propia cuenta intentando entrar con la contraseña equivocada, decidí subir a arreglarlo.

Cuando llegué al despacho donde te arreglan lo de las contraseñas me encontré con Brooke. Brooke va a mi clase de Software Project Analysis, es súper rara y me dan ganas de abrirle el cerebro a lo Sylar sólo para ver como ve las cosas. Tomar un café también funcionaría pero no es que hable con ella, de hecho, justo esta mañana ha sido la primera vez que he hablado con ella porque me ha oído pedir ayuda sobre lo de la contraseña. Así que me quedo con abrirle la cabeza.

Ella estaba sentada en su mesa, me dijo que el chico no volvería hasta dentro de un rato y que si quería podía ir a ver si estaba el otro en su despacho.

- ¿Sabes dónde es?

- No…

Se levanta sólo para ir delante mío, que estaba dentro del despacho, y me explica que saliendo siga el pasillo y a la derecha. Ya en su día estuve pensando por qué se había levantado para darme las mismas explicaciones que me hubiera podido dar desde la silla. ¡Sobre analizando el mundo!

En fin, Max, el otro chico, no estaba. Así que bajé a ver si habían llegado los otros dos para comprobar que no. Volví a subir y el chico que tenía que estar en el mismo despacho que Brooke ya estaba ahí. Le pedí otra contraseña, me pidió el carnet, comprobó que mi cara era la de la foto (sí, para darme una nueva contraseña) y sin pedirme el nombre de usuario me dio un papel con la contraseña. Vale. Lo habrá sacado de mis apellidos ya que tu nombre de usuario es una combinación de apellido y demás.

Bajé fui a probar la contraseña y no iba. Frustrada volví a subir. Me encontré con Brooke fuera del despacho, le conté que no me iba la contraseña y me dijo que qué raro (ya) y que el chico se había ido a no se donde y había cerrado la puerta dejando las llaves de Brooke dentro.

De todas formas no tardó nada en llegar, le dije que no me funcionaba la contraseña.

- ¡Ah! ¿Estás intentando entrar en Linux?

- No, en Windows.

- Umm… -se sienta en su silla, mira la pantalla- ¿tu nombre de usuario es c e r d…

- ¿Qué? No, no.

Me acerco y le señalo mi nombre. Tengo comprobado que pronunciar mi apellido aquí no tiene ningún resultado positivo.

- Uy… le he cambiado la contraseña a otro…

- ¡Ja! -suelta Brooke.

Me da una nueva contraseña y me voy. Entro en el laboratorio, por fin puedo conectarme y me siento ahí a esperar a que aparezcan los otros mientras intento hacer algo de los horribles deberes de la tarde. Al rato llega Rocky preguntando por Jaimee, le digo que ni idea y se va fuera a llamarla. Vuelve diciéndome que no lo coge. Me pregunta si prefiero seguir con lo que estoy haciendo o que trabajemos en la práctica y yo, me centro en las necesidades del grupo y le digo que podemos trabajar en la práctica.

Al rato aparece Jaimee apurada como siempre, empezamos a redactar la práctica pero la chica la lía haciendo no sé qué y perdemos todo el trabajo. Genial. Yo como tenía clase me voy pronto y ella dice que me enviará lo que haya hecho por la noche para que lo revise.

Voy a clase, le pregunto a Katie si ha hecho los deberes.

- Sí, pero al final me he dado cuenta de que todos mis número están mal y he pensado ¿me importa esta clase tanto como para cambiar los números? No.

- Bien.

Es genial lo “pasota” que es a veces. Puedo preguntarle en cualquier momento si ha estudiado o algo y siempre dirá que no. O que casi nada. O que acaba de empezar (siendo bastante tarde).

El profesor nos dice que vayamos a recoger la confirmación de que me quedo con el 84 del primer examen y de repente alguien me toca el brazo. Chelsea.

- Hey, ¿tienes mi máscara?

- Ay, no.

- Da igual.

- ¿Has hecho los deberes?

- Sí… ¿tú?

- No me salen, son horribles.

Oigo a Katie reírse a mi lado.

La clase es absurdamente aburrida, como siempre esa clase. Y después, como cada lunes, vuelvo en bus con Katie.

Cuando llego a casa me pongo a hacer deberes. Al cabo de un buen rato oigo por la ventana:

- ¡Anaaaaa!

Es algo que siempre hacen y no se dan cuenta de que no veo nada. Fuera esta oscuro y dentro hay luz. Cuando miro a la ventana veo un espejo. Aun así siempre miro.

- ¡Kariiiin!

¿Me ha leído los pensamientos? Voy a abrirle la puerta, la veo un poco desanimada. Dice que tiene mucho trabajo y que casi no tiene tiempo de nada. Le doy un abrazo y aparecen los chicos.

- ¡Austen se ha comprado un coche! -grita Björn

- Y sólo me ha costado 600 dólares.

- ¿Vienes a probarlo?

- ¡Vamos Karin!

El coche es un Volvo 144.

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Tiene 35 años. Para encenderlo tuvieron que abrir el capó porque no se encendía. Karin se alejó en cuanto abrieron el capó y yo me puse detrás de ella. El coche arrancó y los chicos nos dijeron que entráramos. Yo, convencida, de que Karin me seguía entré en el coche para oír a Karin decir ‘¡Adiós Ana! ¡Pásalo bien!’ ¿Qué? Pues sí, Karin se ha ido y me ha dejado con Björn, Austen y Oskar.

Al principio pensaba que daríamos la vuelta a Birnam Wood y volveríamos pero Austen sale de Birnam Wood y conduce y conduce… se pasa el camino emocionadísimo por lo mucho que le gusta el coche y descubriendo cosas rotas que van a tener que arreglar. Los intermitentes no funcionan y tiene que marcar hacia donde irá con el brazo.

Llegamos al parking del puerto y Björn se pone al volante. Da un montón de trompos, acelera y frena. Yo no paro de preguntarme dónde me he metido. Oskar también quiere conducir. Y más de lo mismo pero peor. De repente la batería del coche se suelta. Aparcan y sí, no hay ni un cable conectado a la batería. Sacan la caja de herramientas y se ponen a arreglarlo.

Al rato a parece uno de seguridad, se pone a hablar de coches con nosotros y nos dice que vayamos con cuidado porque algunos estúpidos críos vienen aquí a correr con el coche. Se va y empiezan a llover. Yo no llevo chaqueta porque recordad que sólo estaba hablando con Karin cuando todo se fue de las manos, así que les digo que voy a esperar dentro del coche. Al final lo arreglan, Austen va a sentarse detrás y las puertas no abren. Ni desde dentro ni desde fuera. Las puertas de detrás acaban de dejar de funcionar.

- Baja la ventana que entraré por ahí.

Buen chiste. Las ventanas no tienen manivela. Me pasan una manivela que tengo que enroscar en la puerta para bajar la ventana. La parte de la puerta es exageradamente más grande que la parte de la manivela. Esto no va a funcionar. Austen decide entrar por la puerta de delante.

Oskar empieza a conducir hasta casa y de repente el coche huele un montón a gasolina. Como sólo la ventana del conductor funciona, deciden que lo mejor será ir con la puerta del copiloto entreabierta. Al final el horrible olor te hace toser. Por fin llegamos a casa y Björn me pregunta si quiero ir con ellos hasta la nieve. ¿En ese coche? ¡Ja! Le digo que no, que además de que ese coche me da miedo, casi no he ido a la nieve y ¡no voy a ir un día antes de que abran las pistas!

Entro en casa, pillo a Chelsea conectada y le cuento mi increíble historia. Me pide que no me vuelva a subir en ese coche y luego me dice que he matado neuronas oliendo gasolina. Genial. Con lo que me preocupan mis neuronas. En serio.

Seguí haciendo deberes y a dormir.