Me gusta pasear los esquís
// Diciembre 17th, 2009 // No Comments » // Deportes, Gente, Internacionales
El viernes fui a mis clases y volví a casa a comer. Al rato vino José para ir a hacer las compras/alquileres pre-esquí.
Cogimos el bus y fuimos al Outdoor Center. Ahí te alquilan todo lo que quieras para hacer actividades al aire libre. Todo.
Llegamos, pedimos nuestro número de botas y nos las probamos. A mí me entraban pero no cerraban y a José ni le entraban. Pedimos otras, a José le fueron bien pero a mí igual, entraban pero no cerraban bien. En algún momento llamó Celine, que en teoría estaba estudiando, y dijo que se unía a nuestras compras/alquilares. Genial. Porque recuerdo que estaba molesta con ella. Al rato apareció.
De repente vino uno de Chile a alquilar esquís, nos pusimos a hablar con él, yo en español, las otras en inglés, y me dijo que pidiera que me movieran una cosa del cierre de las botas y me cerrarían. Lo pedí, lo cambiaron y cerraban perfectamente. Genial. Bueno, lo de perfectamente es una exageración, estuvimos media hora dando golpes a la bota. Pero cerraban.
Una vez las botas cerraban y demás, las devolvimos para que nos escogieran los esquís que iban con ellas. El tío me dijo que no tenían más esquís que fueran con mis botas. En parte lo entiendo, era el primer fin de semana de la temporada en Mount Baker, pero por otra parte: ¿cómo pueden tener más botas que esquís? Aunque también puede ser que tengan el mismo número de botas que de esquís pero que haya varias combinaciones entre botas y esquís y se convierta todo en un lío.
En fin, el chico me dijo que fuera al centro, que había un sitio en Holly Street con Cornwall Avenue donde podía alquilarlos también. José alquilo los suyos en el Outdoor Center y nos dimos cuenta de que teníamos que ir al centro con los esquís de José para luego ir al centro comercial con todos los esquís. A Celine se le ocurrió que podía ir ella a Birnam Wood, dejar ahí los esquís de José y unirse a nosotras más tarde. Increíble. Así que Celine se colgó las botas de José al hombro, cogió los esquís y se fue a la parada del bus.
Mi gemela y yo bajamos a la parada que hay delante de unas residencias y esperamos a que viniera el bus. Mientras esperábamos aparecieron un chico y una chica. Ella llevaba una diadema naranja y él una banda naranja en el brazo. Supe en seguida que eso formaba parte de algún tipo de juego o club.
El bus llegó, subimos y cuando llegábamos al centro el chófer dijo que por lo visto iba a nevar esa noche en el centro. ¡¡Qué bien!!
Encontramos la tienda de esquís en seguida. Entramos y fuimos a la parte de alquiler. Cuando nos tocó el turno el chico no me preguntó la talla, me midió el pie. Me ayudó a ponerme las botas, que cerraron en seguida. Me pidió cuánto medía y le dije que sólo lo sabía en metros. De repente apareció con un palo para medirme. Con el peso más de lo mismo, que sólo lo sé en kilos, me dijo que lo apuntara y se buscó la vida para traducirlo. Botas, esquís y palos. Y de repente José se dio cuenta: ‘No tengo palos’. No sé por qué el Outdoor Center no le dio palos. Así que pidió si podía alquilar palos ahí y por supuesto que sí.
Luego fuimos a mirar la ropa, había unos pantalones negros rebajados, me los probé y estaban hechos para mí. Las chaquetas no nos convencían y José decía que había una tienda en el centro comercial que tenía chaquetas baratas. Fuimos a pagar y vimos las gafas, nos compramos las más baratas que había yo en negro y ella en blanco. Mientras pagábamos apareció Celine.
Salimos de la tienda y todo el mundo quería ayudarme con las compras. Celine se colgó mis botas al hombro, José llevaba sus palos y me decía que podía ayudarme con las bolsas. Yo le dije que iba bien. Entramos en el bus con los esquís, todo el mundo nos miraba, por supuesto.
Llegamos al centro comercial y fuimos a RadioShack y Target para que José mirara y se comprara un móvil. No, aun no tenía móvil americano. Se compró uno en Target que tenía unas tarifas geniales pero eso sí, sólo lo puede utilizar tres meses. Después deja de funcionar. Mientras estábamos ahí esperando a que José eligiera el móvil, un chico se acercó y me dijo que no creía que hubiera tanta nieve fuera del centro comercial. Qué gracioso. Le dije que nunca se sabía.
Luego fuimos a la tienda de las chaquetas de esquí. Las preciosas eran carísimas y de repente vi la que me compré. Preciosa, asequible, mía. También me compré unos guantes de esquí. A continuación cena, José dijo que le apetecía mucho McDonalds y le hicimos creer a Celine que el plan era que íbamos a cenar McDonalds, y como ella se acopló en el último momento… Total, compramos McDonalds. Yo iba con mi bandeja con la comida y mis esquís a la vez. Evidentemente, se me cayó la CocaCola. La chica me preguntó que tipo de soda era le dije que CocaCola y me dio una nueva. Le dije que lo sentía mucho y me dijo que no me preocupara así que no lo hice. Esta vez llegué a la mesa sin complicaciones.
Después de cenar cogimos el bus hasta el centro. José y Celine querían ir a un espectáculo que hacía una de las profesoras de baile del RecCenter. Yo les dije que no sabía que hacer porque con los esquís y demás… pero al final fui. Dejamos los esquís en la pared y nos sentamos en el suelo a ver el espectáculo. La verdad es que estuvo muy bien, salvo por las partes que eran demasiado raras. Básicamente era un espectáculo que incluía baile, interpretación, cantantes… de estudiantes de baile, interpretación y demás de la universidad. Hubo un par de bailes que nos encantaron, otros nos gustaron y otros suplicamos que acabaran pronto.
Cuando acabó, cogimos los esquís y nos fuimos a buscar un taxi, ya que era tarde y no nos apetecía estar esperando al bus con los esquís. Tardamos mucho en encontrar uno, hasta que al final vimos a dos que se bajaban de un taxi y nos pusimos a su lado a esperar. Una de las chicas nos preguntó si íbamos a ir a Baker.
- ¡Sí!
- Yo estuve ayer, y está genial.
Nos dijo que llamáramos a un teléfono que nos dio antes de salir para saber las condiciones meteorológicas. Fue muy simpática. Luego el taxista me ayudó a meter los esquís y demás en el maletero y nos llevó a Birnam Wood.
Para cuando llegamos ya era bastante tarde. Preparé las cosas para el día siguiente y me fui a dormir.



