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Me gusta pasear los esquís

// Diciembre 17th, 2009 // No Comments » // Deportes, Gente, Internacionales

El viernes fui a mis clases y volví a casa a comer. Al rato vino José para ir a hacer las compras/alquileres pre-esquí.

Cogimos el bus y fuimos al Outdoor Center. Ahí te alquilan todo lo que quieras para hacer actividades al aire libre. Todo.

Llegamos, pedimos nuestro número de botas y nos las probamos. A mí me entraban pero no cerraban y a José ni le entraban. Pedimos otras, a José le fueron bien pero a mí igual, entraban pero no cerraban bien. En algún momento llamó Celine, que en teoría estaba estudiando, y dijo que se unía a nuestras compras/alquilares. Genial. Porque recuerdo que estaba molesta con ella. Al rato apareció.

De repente vino uno de Chile a alquilar esquís, nos pusimos a hablar con él, yo en español, las otras en inglés, y me dijo que pidiera que me movieran una cosa del cierre de las botas y me cerrarían. Lo pedí, lo cambiaron y cerraban perfectamente. Genial. Bueno, lo de perfectamente es una exageración, estuvimos media hora dando golpes a la bota. Pero cerraban.

Una vez las botas cerraban y demás, las devolvimos para que nos escogieran los esquís que iban con ellas. El tío me dijo que no tenían más esquís que fueran con mis botas. En parte lo entiendo, era el primer fin de semana de la temporada en Mount Baker, pero por otra parte: ¿cómo pueden tener más botas que esquís? Aunque también puede ser que tengan el mismo número de botas que de esquís pero que haya varias combinaciones entre botas y esquís y se convierta todo en un lío.

En fin, el chico me dijo que fuera al centro, que había un sitio en Holly Street con Cornwall Avenue donde podía alquilarlos también. José alquilo los suyos en el Outdoor Center y nos dimos cuenta de que teníamos que ir al centro con los esquís de José para luego ir al centro comercial con todos los esquís. A Celine se le ocurrió que podía ir ella a Birnam Wood, dejar ahí los esquís de José y unirse a nosotras más tarde. Increíble. Así que Celine se colgó las botas de José al hombro, cogió los esquís y se fue a la parada del bus.

Mi gemela y yo bajamos a la parada que hay delante de unas residencias y esperamos a que viniera el bus. Mientras esperábamos aparecieron un chico y una chica. Ella llevaba una diadema naranja y él una banda naranja en el brazo. Supe en seguida que eso formaba parte de algún tipo de juego o club.

El bus llegó, subimos y cuando llegábamos al centro el chófer dijo que por lo visto iba a nevar esa noche en el centro. ¡¡Qué bien!!

Encontramos la tienda de esquís en seguida. Entramos y fuimos a la parte de alquiler. Cuando nos tocó el turno el chico no me preguntó la talla, me midió el pie. Me ayudó a ponerme las botas, que cerraron en seguida. Me pidió cuánto medía y le dije que sólo lo sabía en metros. De repente apareció con un palo para medirme. Con el peso más de lo mismo, que sólo lo sé en kilos, me dijo que lo apuntara y se buscó la vida para traducirlo. Botas, esquís y palos. Y de repente José se dio cuenta: ‘No tengo palos’. No sé por qué el Outdoor Center no le dio palos. Así que pidió si podía alquilar palos ahí y por supuesto que sí.

Luego fuimos a mirar la ropa, había unos pantalones negros rebajados, me los probé y estaban hechos para mí. Las chaquetas no nos convencían y José decía que había una tienda en el centro comercial que tenía chaquetas baratas. Fuimos a pagar y vimos las gafas, nos compramos las más baratas que había yo en negro y ella en blanco. Mientras pagábamos apareció Celine.

Salimos de la tienda y todo el mundo quería ayudarme con las compras. Celine se colgó mis botas al hombro, José llevaba sus palos y me decía que podía ayudarme con las bolsas. Yo le dije que iba bien. Entramos en el bus con los esquís, todo el mundo nos miraba, por supuesto.

Llegamos al centro comercial y fuimos a RadioShack y Target para que José mirara y se comprara un móvil. No, aun no tenía móvil americano. Se compró uno en Target que tenía unas tarifas geniales pero eso sí, sólo lo puede utilizar tres meses. Después deja de funcionar. Mientras estábamos ahí esperando a que José eligiera el móvil, un chico se acercó y me dijo que no creía que hubiera tanta nieve fuera del centro comercial. Qué gracioso. Le dije que nunca se sabía.

Luego fuimos a la tienda de las chaquetas de esquí. Las preciosas eran carísimas y de repente vi la que me compré. Preciosa, asequible, mía. También me compré unos guantes de esquí. A continuación cena, José dijo que le apetecía mucho McDonalds y le hicimos creer a Celine que el plan era que íbamos a cenar McDonalds, y como ella se acopló en el último momento… Total, compramos McDonalds. Yo iba con mi bandeja con la comida y mis esquís a la vez. Evidentemente, se me cayó la CocaCola. La chica me preguntó que tipo de soda era le dije que CocaCola y me dio una nueva. Le dije que lo sentía mucho y me dijo que no me preocupara así que no lo hice. Esta vez llegué a la mesa sin complicaciones.

Después de cenar cogimos el bus hasta el centro. José y Celine querían ir a un espectáculo que hacía una de las profesoras de baile del RecCenter. Yo les dije que no sabía que hacer porque con los esquís y demás… pero al final fui. Dejamos los esquís en la pared y nos sentamos en el suelo a ver el espectáculo. La verdad es que estuvo muy bien, salvo por las partes que eran demasiado raras. Básicamente era un espectáculo que incluía baile, interpretación, cantantes… de estudiantes de baile, interpretación y demás de la universidad. Hubo un par de bailes que nos encantaron, otros nos gustaron y otros suplicamos que acabaran pronto.

Cuando acabó, cogimos los esquís y nos fuimos a buscar un taxi, ya que era tarde y no nos apetecía estar esperando al bus con los esquís. Tardamos mucho en encontrar uno, hasta que al final vimos a dos que se bajaban de un taxi y nos pusimos a su lado a esperar. Una de las chicas nos preguntó si íbamos a ir a Baker.

- ¡Sí!

- Yo estuve ayer, y está genial.

Nos dijo que llamáramos a un teléfono que nos dio antes de salir para saber las condiciones meteorológicas. Fue muy simpática. Luego el taxista me ayudó a meter los esquís y demás en el maletero y nos llevó a Birnam Wood.

Para cuando llegamos ya era bastante tarde. Preparé las cosas para el día siguiente y me fui a dormir.

Te envidio

// Octubre 16th, 2009 // 3 Comments » // Deportes, Room, clase

Me he despertado, he ido a coger el bus y he visto que dos buses ya se habían ido. Qué mal. He mirado hacia atrás por si acaso venía otro ¡y sí! Qué suerte he tenido.

El césped estaba mojado en la clase de frisbee. Nos ha mandado a dar una vuelta para calentar. Por primera vez iba de líder una chica y hemos hecho una vuelta más corta. ¡Bien! Un chico intentaba alargarla desde atrás pero nadie le ha hecho caso. Después de calentar nos ha dicho que nos pusiéramos a lanzarnos el frisbee en parejas. He vuelto a no tener pareja así que he estado lanzándome el frisbee con el profesor. Dice que voy mejorando. En mi interior mi sonrisa iba de oreja a oreja, literalmente, en el exterior sólo metafóricamente.

Hacia el final de la clase los frisbees habían estado tanto tiempo en el césped que resbalaban. Nos ha explicado un ejercicio y ha pedido que salieran siete a hacerlo. Los siete que han querido salir eran chicos. Siguiente turno, 3 chicas y cuatro chicos. Tercer turno, siete chicas. Una de ellas yo. La chica de delante me tira el frisbee alto, pego un salto y lo cojo, me resbala de las manos y me cae encima de la cabeza. Genial. Doy gracias por que una de las chicas ni siquiera se hace una coleta para jugar. Todas vamos en coleta y ella con el pelo largo y rizado como si se fuera a ir de fiesta. Y no da ni una. Agradezco que esté en esa clase. No se te puede dar peor que ella.

Luego he vuelto a casa, me he duchado con música y al rato me he ido al skybridge a hacer el trabajo con Thomas y Michel. Me he llevado la novela que me tengo que leer para una clase ya que tiene 384 páginas. Durante el bus he doblado el número de páginas leídas. De 4 a 8. He estado un rato hablando con Thomas ya que Michel ha llegado un poco tarde y estoy decidiendo que cada vez me cae mejor. Estoy decidiendo, sí. Es un proceso largo y difícil.

Hemos acabado la parte del trabajo que es para mañana en menos de una hora. Luego me he ido a Bellis Fair a llevar mis vaqueros nuevos (unos que me compré en España antes de irme) a acortar.

- ¿Cuándo vas a venir a buscarlos?

- Cuando estén…

- ¿En una hora?

Flipante.

- Vale.

Me ha pedido si quería la costura de abajo de los vaqueros, la típica. Que por diez dólares me los recortaba y se iban a quedar como si me los doblara yo misma y por quince como nuevos. He pedido con la costura original, que son los pantalones más nuevos que tengo…

He ido a comer y luego he ido a Target a mirar algo para Halloween. Medio Target está lleno de decoración y mil tonterías que te puedes comprar para la fiesta. Al lado ya han puesto cosas de Navidad. Para que te vayas preparando.

He estado un buen rato delante de los disfraces. Al final he parado a dos chicas que pasaban por ahí y les he preguntado si esos eran los típicos disfraces que la gente llevaba. No quería acabar llevando lo más cutre. Me han dicho que sí, que algunas chicas se compraban disfraces súper cortos para conseguir a algún chico pero que yo no tenía por qué hacer eso. Para chicos había muchos: Batman, Joker, Michael Jackson, Dark Vader, hombre lobo… pero para chicas todo eran o mini vestidos, o Cleopatra, vampira con vestido super estrecho… Les he preguntado si se supone que tiene que dar miedo o no. Me han dicho que alguna gente piensa que sí pero que en realidad sólo se disfrazan.

Al final he cogido uno bastante neutro. “Tavern Lady”. Si quiero ir de miedo me pintaré la cara de blanco con ojeras y seré como un fantasma con ropa de época. Si quiero ir sólo disfrazada, sólo llevaré el vestido. Espero ir más o menos acorde con el resto.

Luego he ido a por los pantalones, estaban geniales, se habían empezado a romper (tenían agujeritos) pero ya no se ve nada de eso. Después he vuelto a casa. Tenía un mail diciendo que ya estaban las notas de un trabajo que entregamos. A-. ¡Bien! Quería una A, porque es la asignatura de PHP, pero bueno. No está mal.

Al rato ha venido Ha que habíamos dicho de ir todas (o sea, Nell, Celine, Eunji, ella y yo) a cenar a un restaurante vietnamita. Hemos ido con el coche de Ha aunque está justo delante del supermercado así que sinceramente, podríamos haber ido andando. Cuando hemos llegado había muchos coches, hasta uno de la policía que hablaba con unos chicos. La comida ha estado bien. Pero tampoco es nada del otro mundo.

He vuelto a la habitación. Tenía un mail de la universidad que por ley federal nos tienen que avisar de que se ha producido un robo armado en el bosque. Dos chicos blancos con sudaderas negras y pañuelos de colores le han quitado a otro todo lo que tenía. Uno llevaba una navaja y el otro un revólver. Se ha abierto la investigación y nos han dado el número del caso por si tenemos algo que aportar. Hasta que los detengan desaconsejan tanto al personal docente como no docente como a los estudiantes, cruzar el bosque. Es algo impactante para toda la universidad ya que, por lo visto, siempre ha sido muy segura. Encima todo esto ha pasado a las 5 de la tarde.

No quiero que se preocupe nadie. Desde hoy voy a ir y volver siempre en autobús hasta que los detengan.

Nell se ha ido a la biblioteca. Yo estoy tan cansada que me voy a ir a dormir y si mañana me despierto con el despertador, habré dormido un poco más y si me despierto antes, haré deberes.

Soy pretty woman… y además he ido de compras

// Octubre 5th, 2009 // 3 Comments » // Uncategorized, cine, compras

Para pillar el chiste del título tenéis que haber visto la película pretty woman y tener básicos conocimientos de ingles. Basta con que entendáis que significa ‘pretty woman’. Espero que fuera de mi mente también tenga significado la gracia.

Allá vamos.

Me he despertado con Nell hablando por teléfono en su cama. He hecho ruidos, me he movido, incluso he dicho: ’shh’. Le da igual. Vale, lo he captado.

Se ha levantado y la he oído entrar en el baño. Como no podía volverme a dormir yo también me he levantado. Me he conectado y he oído la nueva canción de Tegan and Sara. ¡Cómo me gusta!

Nell me ha dicho que se iba al centro comercial con Eunji y que luego iría a la biblioteca porque tiene un examen mañana y no ha empezado a estudiar. Yo ya he estudiado bastante este fin de semana así que he decidido ir por mi cuenta. He dejado un tiempo razonable desde que ha salido ella y me he ido al centro comercial.

Me he comprado un abrigo que no sabía si llamar abrigo o chaqueta pero la dependienta me ha dicho:

- ¿Has visto que tenemos camisetas en la entrada en promoción? Si compras una te llevas otra gratis.

- Sí -luego me he dado cuenta de que me hablaba de otras.

- Pero sólo quieres el abrigo.

- Sí.

- ¡Muy bien! ¿Vas a querer el ticket en la mano o en la bolsa?

- En la bolsa.

Por alguna extraña razón hoy casi todas las tiendas tenían las camisetas con esa promoción: si te compras una te llevas otra gratis. Y las sudaderas con promoción compras una y la segunda a mitad de precio.

¿Sabéis lo que es ir de compras cuando un dólar significa 0.68 euros? Y encima un abrigo que me ha encantado te cuesta 60 dólares. O sea, 40 euros de abrigo.

Al principio he tenido serios problemas con las tiendas porque he entrado en un par y no me gustaba nada. Sólo el abrigo. Es que aquí los jerseys son súper finos. ¿No se supone que hace frío? Creo que les va lo de llevar muchas capas porque también venden un millón de camisetas de tirantes finos.

De repente he visto GAP y he pensado: ‘vale, GAP. GAP se me da bien.’ He entrado, he ido hasta el final y he vuelto a salir. Qué desastre.

He entrado en una tienda que tenía mucha cola en la caja pero me ha rayado que toda la ropa llevara la marca escrita en letras enormes. Y nada más. Ni dibujos ni nada. Fuera. Aquí también, como en la inmensa mayoría de las tiendas, había una chica en la puerta que te decía que había una oferta.

He seguido caminando y casi me paso una tienda que me ha parecido súper chula desde fuera. He entrado. Seguía teniendo buena pinta. He visto las sudaderas. Qué bonitas.

Me he comprado esta. En color “blanco”. En realidad no he visto esa sudadera en otro color en la tienda. Pero da igual. Me gusta así. También me he comprado dos camisetas. He entrado en el probador y me encuentro con una chica.

- Hola me llamo Chelsea. ¿Cómo te llamas?

- Ana.

- Ana, ¿cuántas prendas llevas?

- Mmm… ¿cuatro? -había cogido una tercera camiseta que no me ha gustado nada. Qué color más raro en mí. Era como fucsia.

- Vale, puedes entrar aquí. -Me abre un probador con llave (el probador se cierra automáticamente, desde dentro abres como cualquier otra puerta y desde fuera necesitas la llave) -si necesitas que te traiga otra talla o lo que sea, ¡dímelo!

¡Pero qué bueno! ¿Que tienes que ir de compras sola? ¡Sin problemas! Chelsea te traerá otra talla, otro color o lo que tú quieras.

Como ya he dicho, he dejado la camiseta fea y me he llevado lo demás. Chelsea me ha dicho que si cogía otra sudadera me saldría a mitad de precio. He ido a otro estante de sudaderas y ha venido una chica a ofrecerme hacerme una tarjeta de cliente ya que con lo que llevaba podía ahorrar 10 dólares (he estado tentada a decirle: ‘eso es una minucia para mí’) y no sé cuantos puntos. También me ha dicho que si cogía otra sudadera me saldría a mitad de precio. Le he dicho que sí, que por eso había ido al estante de las sudaderas y ella me ha ayudado a coger la que quería.

He vuelto al probador a probarme la nueva. Perfecta. He salido y me ha cobrado la de la tarjeta. Me ha vuelto a decir que me convendría hacerme la tarjeta y yo ’sí, dame un formulario’. Luego me ha dicho que si quería también podía rellenar la parte azul del formulario para ahorrar los 10 dólares. Pero ahí he visto cosas de visas y he pensado: ‘no, no voy a caer’. Le he dicho que soy estudiante internacional y no creo que me valga la pena para un año. Hemos estado hablando de que ella también estudia en Western. Estudia algo así como ciencias de desórdenes de comunicación. Muy maja.

Me ha preguntado si iba a seguir comprando y le he dicho que no lo sabía (dependía de si me apetecía entrar en alguna otra tienda).

- ¿Ni idea?

- No…

Luego he pensado que igual me iba a ofrecer guardarme las bolsas.

No me ha apetecido seguir de compras y he ido al cine. Me he metido a ver Toy Story 1 y 2 en 3D. Ese cine (por no generalizar y decir todos los cines de América cuando sólo he visto uno) tiene las sillas un poco desordenadas. No son el mismo número de sillas por fila, vaya. Muy raro.

He ido a comprarme unas palomitas.

- ¿Me pones un menú 3?

- Un menú 2.

- No. Tres.

- Tres menús 2.

- ¡No! Un menú 3.

- Un menú 2, vale.

¿En serio me está pasando esto? No dudo de mi inglés porque cosas más difíciles he comunicado. Al chico este le pasaba algo.

- NO. Un menú tres. -le hago un tres con los dedos.

- Ah, un menú tres.

Al fin.

- ¿Quieres mantequilla en las palomitas?

Mis ojos abiertos como platos.

- No.

- ¿No? -sus ojos saliendo de sus órbitas.

Me lo pone todo, pago y le digo.

- ¿Algo para la bebida?

- ¡Ah, sí! Una pajita.

Y me la da. Ahí he pensado: ‘vale, queda claro que el problema lo tienes tú’. Pero ha sido entretenido. Hay un salero al final de la barra por si quieres echarte sal en las palomitas sin sal que te dan porque por lo visto todo el mundo las pide con mantequilla.

Han puesto la primera peli, luego 10 minutos de descanso que han aprovechado para poner preguntas sobre las dos películas (un poco spoiler si no habías visto la segunda) y tonterías de Toy Story. Luego la segunda peli.

Tanto cuando ha acabado una como la otra, la gente ha aplaudido. Al final del todo, después de las tomas falsas de la segunda peli, han vuelto a aplaudir y uno ha hasta silbado en plan concierto.

Cuando hemos salido de la película casi todas las tiendas del centro comercial estaban cerradas. Me ha dado un poco de miedo haber perdido el último bus. He ido caminando deprisa hacia la parte del centro comercial que da a la parada del bus de vuelta. Voy a donde pone EXIT y la puerta pone: ‘Sólo personal autorizado’. Un chico que venía detrás de mí, abre la puerta, pasa y me la aguanta. Paso. Camina por el pasillo y yo le sigo hasta la siguiente puerta, la abre y salimos a la calle. Genial. ¿A qué venía ese cartel?

Voy hasta el bus, quedaban bastantes buses aún. Me pongo mi nuevo abrigo porque hacía algo de frío. Qué calentito. Llega un bus, le pregunto si va al centro y me dice que tiene que dar toda la vuelta y luego bajará al centro. Que en cuatro minutos viene otro que va directo al centro. Le digo que mejor espero.

Cojo el bus al centro y otro a la residencia. He llegado a la habitación. Por alguna razón Ha está un poco sosa y no sale de su habitación. Cuando Celine ha llegado han llegado también las preguntas de dónde estaba. Pero he tenido un día bastante bueno así que me ha dado todo muy igual.

Me he duchado porque tenía algo de frío y me apetecía una ducha calentita y un pijama limpio. He hecho algún garabato más en la hoja que le voy a enseñar mañana al de algoritmos y ya está.

¡He tenido un día bastante bueno en general!

Me siento Heidi

// Septiembre 28th, 2009 // 2 Comments » // Deportes, Internacionales, Room

La verdad es que no ha sido un día muy movido.

En teoría habíamos quedado a las once en mi apartamento para ir todas juntas a Bellis Fair: Yukari, Soo, Nell, Eunji, Miho y yo. Miho venía por cortesía de Yukari.

Pero eso era la teoría. La realidad ha sido que he tenido que ir a despertar a Nell a menos diez. Eunji por su parte se ha despertado a menos veinte. Soo a menos cuarto, ha venido corriendo a mi apartamento sin desayunar y luego me lo ha contado y se ha quedado mirándome hasta que le he dicho: ‘¿quieres un yogurt?’. No había acabado la frase y ella ya iba por la mitad del yogurt. Además Miho no ha perdido la oportunidad y ha venido a pedirme un yogurt también. Total, que tenía cuatro y me he quedado con la mitad.

Eunji ha decidido que no tenía tiempo de venir a las 11 y ha decidido tomarse su tiempo y avisar a Nell por mensaje. Nell, quien no ha leído el mensaje hasta al cabo de un rato, ha dicho que nos podíamos ir y que ella esperaría a Eunji.

Nos hemos ido Yukari, Miho, Soo y yo a la parada de bus para ver pasar el bus delante nuestro. Más de veinte minutos para esperar al siguiente bus en domingo. Yukari ha venido y me ha dicho, básicamente, que se iba a hacer deberes y nos dejaba a Miho.

En fin, hemos ido al centro comercial. Soo se ha comprado un móvil, yo me he comprado unas deportivas Nike para mi clase de frisbee. Ha venido la chica a preguntarme si podía ayudarme en algo y le he contado que iba a hacer clase de frisbee y necesitaba unas zapatillas. Ella no estaba muy segura del tipo de zapatillas y se ha ido a preguntarle a otro. Luego ha vuelto y me ha preguntado que en que parte de Western iba a jugar. Le he dicho que al lado del Recreation Center (o RecCenter) y ya ha tenido claro que necesitaba.

Son preciosas, comodísimas… además, le he dicho que no sabía si las zapatillas que me enseñaban iban a ser muy caras y me ha dicho que tenía un descuento del 20% que podía darme si lo quería. ¡Por supuesto! Qué maja. Nos ha dicho que ella es una Junior (o sea, que está en su tercer año) en Western también.

Luego hemos ido a una tienda de cosas para la cocina donde Miho se ha comprado sartenes. Luego ha dicho que quería una taza, la he llevado a la parte de la tienda donde había tazas y después de mirarlas ha decidido que eran demasiado grandes. (¿Tamaño americano, quizás?).

Hemos ido a Target porque quería comprarme un juego de cubiertos para mí pero no te venden un juego, tiene que ser como mínimo cuatro. Paso de comprar nada para todas. Y menos cubiertos, que Nell tiene los suyos y no pienso comprar para Celine. Así que nada, he comprado comida.

Target ya tiene media tienda con cosas para Halloween, ¡y queda un mes! La de cosas que hay… te lo venden todo.

Miho ha dicho que necesitaba un despertador. La hemos llevado a las alarmas digitales. No, ella lo quiere analógico. No hay analógicos en Target. Entonces, ha dicho, quería bastoncitos para los oídos. Le hemos enseñado unos: muy pequeña la caja. Otros: muy grande. Ahora necesitaba una caja para meter cosas. Soo la ha plantado delante de una cajonera de dos cajones de plástico. No. Yo le he dicho a Soo que mientras ella se probaba los pantalones de chándal que se tenía que comprar, yo llevaría a Miho a ver una caja que había visto antes. La ha cogido para el carro. Bien.

Nos hemos encontrado con Soo frustrada porque todos le venían largos. Decidimos ir a la caja y probar en otra tienda. Miho, por su parte, decide que ya no quiere la caja. Que iba a ir a dejarla en su sitio. Le he dicho que ya la dejaba yo, que iría más deprisa.

Después, Miho ha ido con un ticket de Target que le había dado Yukari y un cable de internet de RadioShack, a devolverlo todo en Target. Target ha dicho que eso es de RadioShack así que hemos tenido que ir a RadioShack a devolverlo con el ticket de Target. RadioShack ha dicho que ese ticket no es suyo y que si no trae el de RadioShack sólo le puede devolver el dinero con un ticket regalo.

Yo he dicho que mejor se lo devolviera todo a Yukari y decidiera ella.

Ah, no os lo perdáis, Miho a media mañana me ha preguntado si podía meter el cable de internet (en serio, no ocupa nada) en mi bolsa porque se le hacía pesado. Mi cara, un poema. Menos mal que Soo ha actuado para decir que lo metiera en su bolsa.

En fin, hemos acompañado a Soo a por unos pantalones, luego ha querido entrar en Hollister y luego, por fin, al bus. En el bus, Miho me ha hecho un increíble comentario: ‘Mis pies no llegan al suelo si me siento en la silla’. Bien.

He llegado aquí y me he puesto a mirar cosas de clase y a empezar una de las prácticas/deberes. Es difícil.

Luego han llegado Hye Lim y Eunji, a quien, se me ha olvidado comentar, nos hemos encontrado en el Target pero luego se han ido por su cuenta. Y dos segundos más tarde Soo. Las tres se han puesto a cocinar comida coreana. (En realidad creo que han hecho lo mismo que si yo cogiera un sobre de “paella” y lo pusiera a hervir. Pero vale.

Han hecho dos tipos de fideos. Unos eran marrones oscuros y muy pastos y los otros muy, muy, muy picantes. Menos mal que no tenía mucho hambre. No estaban malos pero tampoco buenísimos.

He vuelto a la habitación y me he puesto los auriculares. De repente han tocado a la puerta y era Ha con un millón de cosas. Ha traído mucha comida, un microondas, una aspiradora, decoración de halloween (en realidad muy poca de esa y mejor, quiero ir a mirarla por mi cuenta) y decoración en general.

En realidad, millones de flores de plástico. Ahora vivo en la casa de la pradera. En serio. A ver si mañana hago alguna foto. Pero bueno, mejor que nada. Y si ha traído microondas, puede traer lo que quiera.

Además ha decidido que se quedará ella con el microondas, que para algo vive en Seattle y que el microondas ha costado 50 dólares (no sé que ha costado todo lo demás, además hay cosas como el ketchup que están a la mitad, o sea que las trae de su casa) pero que cada una podemos poner 5 o 10 dólares sólo y ella, a cambio, se lo queda. Por mí bien.

Hemos puesto unas pegatinas de decoración que trajo en una pared y nos ha inundado todo el salón de flores artificiales. Todas las ha hecho ella, por lo visto. Luego encima nos ha regalado flores para nuestros escritorios. ¿Cómo le dices ‘no, gracias’ a eso? No he sabido como. Así que flores en mi escritorio hasta… no sé, igual en Navidad puedo colar que me las llevo a España. O… no sé. Ya iré viendo.

Y ahora para variar tenemos los alaridos de Celine en la cocina. Yo hablo con mis padres desde bastante lejos a un tono normal y ella, que lleva un casco con micro incorporado, ruge.

Me voy a dormir. Mañana clases, empieza la primera semana normal así que no sé si tendré tantas cosas que contar cada día…

P.D: Por favor, acaba de tirarle un beso a quien esté al otro lado del Skype. En serio, si vas a hacer eso, deja de gritar, ¿no? Digo yo…

Tarde de bolera

// Septiembre 24th, 2009 // 3 Comments » // Gente, Internacionales, Variado

Hoy estoy exhausta. Así que seré bastante breve.

Para empezar ayer se me olvidó comentar que otra de las cosas que nos retrasó y por la que no pudimos ir al banco es que de repente vi delante de nuestra habitación a dos tías con cubos. Les dije: ‘¡Esa es nuestra habitación!’. Ellas nos dijeron que subiéramos y una chica que no sé por qué me recordó a Tegan y Sara (no se parecía a ellas pero me recordaba, no sé), nos estuvo explicando que eran cubos para reciclar la comida que tiráramos y los papeles y cartones que usas para tocar la comida como cajas de pizza y tal.

Voy con el día de hoy.

Desayuno, ducha… cuando he llegado a la parada del bus, estaba lleno de gente y un atasco de coches enormes. Al rato un tío de la compañía de autobuses nos ha dicho que una de las causas de todo esto es que habían empezado una obra hoy. Que ellos estuvieron pidiendo que la obra no empezara el primer día de clase pero les contestaron que tenían los horarios muy cerrados y que no podían cambiarlo.

De todas formas, he llegado a tiempo a mi primera clase. Fundamentos del desarrollo y la administración web. El profesor se ha presentado, ha explicado lo típico: horarios de tutorías, como se calculará la nota, qué vamos a utilizar, etc. Al final ha acabado recordando que si alguien tiene la gripe no tiene que ir a clase. Por lo visto los de Washington State University tuvieron una plaga de gripe porcina y muchísimos se pusieron malos. El tío ha empezado a decir que no le extraña porque hay muchos cerdos por ahí. Toma ya. Y luego ha dicho que se le ocurren varias razones a parte de esa para que los de Washington State den pena.

Siguiente clase, análisis de algoritmos I. El profesor ha venido al principio de la clase y me ha dicho: ‘Ana, ¿verdad?’. Flipante. Y yo sí, sí. Me ha dado una hoja con un nombre de usuario y una contraseña. Por lo visto Microsoft nos regala un montón de software a los que hacemos algunas asignaturas de informática. Por ejemplo Windows Vista Business Ultimate. En total una cantidad astronómica de dinero. En Navidades me lo bajo todo, que aquí no me cabe.

Al principio de la clase ha entrado un chico con una maleta de ruedas y una bolsa. Ha sacado un portátil pequeño de la bolsa y una mesa de la maleta y se ha sentado en unas sillas que hay en cada clase y que pone que están reservadas. De la maleta también ha sacado otro portátil más grande. En cuanto una chica ha entrado en clase, le ha dado el portátil pequeño y el chico se dedicaba toda la clase ha transcribir todo lo que decíamos y yo podía ver en la pantalla de la chica como le iba saliendo todo. Así que he pensado que era sorda. Pero al final de la clase no podía pasar porque estaba su silla en medio y se ha disculpado hablando. Así que… no sé, igual se quedó sorda un día y sabe hablar perfectamente pero ya no oye… no sé, muy raro.

En esa clase nos han puesto en grupos de cuatro y hemos tenido que resolver un problemita.

(Mato a la holandesa ahora mismo. Está hablando, perdón, perdón, GRITANDO por Skype.)

Tercera clase: análisis de requisitos en proyectos de software. La más avanzada de todas las que hago. Somos muy pocos y el profesor se ha dedicado a decir que soy de España y que les dijera a todos el nombre de mi universidad y yo: ‘Universidad de las Islas Baleares’ pero claro, ellos no han entendido nada.

Luego les ha contado que le pedí permiso para hacer esa clase y que él me dijo que le dijera que había estudiado y que resulta que he hecho muchos cursos de informática así que sería una buena compañera para cualquier grupo, que lo tengan en cuenta. Y yo muriéndome un poco.

Esa clase tiene muy buena pinta, aunque también parece que va a dar bastante trabajo.

Al salir del edificio he notado que alguien me tocaba por detrás y era uno de los chicos de la última clase para presentarse y acto seguido decirme: ‘¡Soy de México!’. Así que hemos estado hablando español.

Luego he cogido el bus y me he ido al centro comercial para comprarme un móvil americano. He entrado en la tienda, he decidido el móvil y un señor bastante mayor me ha estado atendiendo, muy educado, hasta que al final me ha dicho que ahora le disculpara que me dejaba con su compañero porque era el nuevo de la empresa y no sabía seguir. El nuevo. El otro, más joven, me ha dicho que tenía para un ratito que si tenía que comprar otras cosas fuera y luego volviera. Así que he ido a la farmacia de Target y le he explicado al señor de allí que me arde el esófago últimamente. Me ha explicado que determinados alimentos pueden hacer que una especie de válvula que tenemos entre el esófago y el estómago se abra un poco más y ácido del estómago suba por el esófago. Me ha dado unas pastillas y me ha dicho que vaya al médico si no mejora. Pero estoy MUCHO mejor.

He vuelto a la tienda de móviles y el tío me ha dicho que era de Bellingham pero hablaba español. Parecía mulato o negro (es un dato necesario para otra parte de la historia, no racista). Total, que hemos estado hablando un buen rato en español y al final me ha preguntado de dónde soy. Le he dicho que de Mallorca y me dice:

- ¡Oh, eso está en el Mediterraneo! ¿No?

- ¡Sí!

- Se nota en tu piel.

Pero que me dices. Si estoy más bien blanquita y tu eres casi negro.

Después de comprarme el móvil he ido a ver deportivas pero no me han convencido y me he ido a comer arroz con pollo y champiñones. Bastante rico.

Luego, de vuelto a la universidad a por mi última clase. Ha sido horrible porque me moría de sueño pero esta sí que parece que va a dar muchísimo trabajo. Incluso un chico se lo ha estado diciendo todo el rato al profesor. Ya veremos. La clase se llama: Dirección de operaciones y es una de las que necesito para convalidar TEGP.

Hemos salido a las 5:45 y he decidido ir andando siempre la vuelta a casa mientras el tiempo me lo permita. Por el bosque. HAY UN CAMINO, no se me ha ido la cabeza. Y es genial.

Cuando he llegado, he mirado mi correo y cuando ha venido Nell (Hye Lim) hemos hecho la cena. Pasta con carne triturada. Muy rica.

Luego Soo ha venido a buscarnos corriendo porque llegábamos tarde a la para del bus donde habíamos quedado para ir a la bolera con los internacionales. Hemos ido hasta allí, jugado dos partidas, tomado una caña… La primera partida se me ha dado genial y he ganado en mi línea y si no he ganado, he quedado de las mejores entre los demás. Pero la segunda… un desastre.

Luego de vuelta a la residencia y ahora acabo de escribir esto y a dormir. Mañana clase de frisbee, que comprueben que no tengo tuberculosis y acercarme al banco a meter los mil dólares de la comida.

Por cierto, y para acabar, no quedan ya asiáticas que no me hayan dicho que les encanta mi pelo rizado. ¡Pero es que hoy una sueca también me lo ha dicho! Y una japonesa y la vietnamita de mi apartamento dicen que les encantan mis ojos. En serio.