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Hola heroína

// Febrero 9th, 2010 // No Comments » // Gente, Internacionales, fiesta

El jueves empezó como siempre: me desperté después de soñar con mi amiga Olivia (evidentemente eso no pasa siempre), fui en el bus con Katie y a clase. Después de clase tuve una reunión con mi grupo de Software Project Design (diseño de proyectos de software), y me fui a basket. Que es lo mejor. Como ya he dicho mil veces y no me cansaré de repetir.

Jugamos uno contra uno y Denise, la medio española, medio mexicana, se lo tomaba súper enserio y me decía cosas como: ‘Venga, demuéstrame qué sabes hacer.’ Encima teníamos que jugar con otra y una siempre descansaba mientras las otras dos jugaban pero la tercera de nuestro grupo se pasó medio juego sin enterarse de nada. Así que todo el rato jugábamos Denise y yo. Por cierto, antes de entrar a clase me dijo que algún día tenía que ir a Seattle con su novio y ella. Aunque ella es menor de edad y no puede entrar en bares. No sé.

Después otra vez al laboratorio, a clase y a la oficina de internacionales a dar unos papeles. Estuve hablando con Breanne que estaba trabajando allí y Deborah, que también trabajaba tiró toda la botella de agua en la moqueta. Fue un desastre muy divertido. Cuando por fin conseguí dar los papeles, me fui a casa.

Le había estado diciendo a Katie que vinieran ella y Sam a cenar fuera con los internacionales, que habíamos decidido ir a comer una pizza antes de ir a la fiesta de los 80 y al final se unieron. Así que llegué a casa me duché, hice deberes y demás, y luego les dije que si iban a ir en coche y preferían no aparecer de repente en la cena, yo podía ir con ellas. En algún momento de la tarde recordé que no había entregado el trabajo que estuvimos haciendo Jeff y yo el día anterior. Casi me muero. Le envié un mail al profesor pidiéndole perdón y explicándole todo.

Más tarde Sam y Katie me vinieron a buscar y justo cuando entré en el coche sonaba ‘Party In the USA’. Sincronización perfecta.

Cuando llegamos no había nadie, llamé a Johanna para saber para cuántos tenía que pedir la mesa. Doce. Nos sentamos a esperar hablando. ‘Si te quedas un año más tienes que vivir con nosotras.’ Son geniales. A los cinco minutos aparecieron los demás. Abrazos, abrazos. ‘Estas son mis amigas Katie y Sam’, ‘Hey Nikki, what’s cracking?’ (por lo visto, la forma australiana de preguntar ‘¿qué hay de nuevo?’), etcétera.

La cena estuvo genial. Al rato aparecieron Chelsea y Quinn así que yo tenía a un lado a Katie y Sam y al otro a Chelsea y Quinn. El lado más americano de la mesa porque yo soy súper americana ya. Robert y Cecilia llegaron tarde y Robert empezó a darle la mano a Katie, Sam y Quinn presentándose en plan qué guay soy. Payasín. Quinn le dijo: ‘ya nos conocemos’. Pobre Robert.

Katie tenía un partido de fútbol a las 9:45, así que no paraba de mirar el móvil. Hasta que le dije:

- Hay un reloj enorme ahí delante.

- Hombre, yo no diría enorme, pero sí, es grande.

- ¿Qué quieres decir? -preguntó Sam porque estaba claro que no nos entendíamos.

- Que no tienes porque mirar el móvil todo el rato…

Y empezaron a reír y reír, y cuando pudieron respirar suelta Katie:

- No sé leer relojes.

- ¿Qué?

- Sé, pero sólo si ya sé más o menos qué hora es.

Más risas.

Sam y Katie se fueron antes que los demás por el partido y poco después nos fuimos los demás. Yo entré a Nightlight en seguida para 1. pagar un dólar en vez de dos de entrada; 2. comprar las entradas para el concierto de The xx al que voy a ir con Mary en Abril. Luego fuimos al Up&Up, donde se nos unió Martin, y de vuelta a Nightlight, donde se unieron Kaylee y Spencer.

Chelsea, Quinn y yo volvimos a Nightlight antes que los demás y mientras las dos iban al baño apareció Megan, de mi grupo de cuatro personas para Project Management. Era la primera vez que salía en Bellingham y eso que su cumpleaños fue en Diciembre. Sí, increíble. Así que tenía muchas dudas como si iba a venir más gente o cómo llegar al baño. Cosas que yo le podía contar a la perfección. Le conté lo del trabajo y me dijo que no me preocupara porque seguro que el profesor me dejaba entregarlo al día siguiente.

Más tarde llegaron todos los demás, estuvimos bailando y pasándolo bien. En algún momento, estaba bailando con Kaylee y apareció una chica que abrazó a Kaylee y luego me miró y me abrazo. Lillian. Mi heroína. La que me mandó los papeles que necesitaba para volver a USA a España. ¡Por fin nos conocíamos!

Para mí fue una noche de lo más tranquila, lo pasé bien. Kaylee tiro mi cocktail al suelo justo antes de perder un pendiente. Luego yo lo encontré. Imaginaos el desastre.

A la una y algo Kerstin, Robert y yo decidimos irnos y por el camino no pararon de hablar sobre como los americanos o tiran mucha comida o sólo compran comida medio preparada. Sí, comida medio preparada, qué asco. Ya he dicho que soy americana ya. Está claro, comemos lo mismo.

Cuando entré en casa había un montón de koreanos en mi cocina. Le dije a Eunji que me había encantado verla en Nightlight esa noche (sarcasmo, siempre dice que esa noche irá y nunca va). Luego fui al baño y le faltó tiempo a un koreano para intentar entrar. Después de casi matarlo me fui a dormir.

¿He dicho ya que siempre hay tiempo para Glee?

// Febrero 3rd, 2010 // No Comments » // Deportes, Gente, clase

Hoy me he despertado y he ido hasta la parada de Katie para coger el bus con ella. Sigo sin saber dónde está mi tarjeta del bus así que he tenido que pagar un dolar. Ella ha dicho que debería decir que me la han robado para que me den una nueva.

Lo quería saber todo sobre Vegas así que hemos hablado un poco de todo pero sobre todo, evidentemente, de los leones.

- Qué mal que no estuviera el leon pequeño cuando fuiste, seguramente estaría descansando.
- Ya… además Romaine decía: ‘Vámonos’. ¿Quién se puede cansar de mirar a los leones? – ella ya había puesto cara de ‘pero qué persona más horrible’ a mitad de la frase.
- En serio. Los leones son lo mejor.

Katie es genial. Hemos estado hablando de Las Vegas todo el camino y hemos llegado a la conclusión de que si Sam y yo ganamos dinero es porque las torres Eiffel que nos tomamos daban buena suerte. Por supuesto.

Luego he ido a clase de algoritmos. Hemos entregado los segundos deberes y demás. Durante el descanso he ido al laboratorio y me he vuelto a encontrar a Kaylee que me ha dicho que a ver si pensaba ir a verla cada día que intentara acabar unos deberes antes de las 11. Le he dicho que si piensa estar cada martes y jueves en esa sala, sí. Entonces sí.

Después de la clase he ido al laboratorio exclusivo para estudiantes de informática a hacer algo de deberes.

A las 12 me ha escrito Annika para decirme que estaba abajo. Quería la hoja de notas de Romaine para su examen de por la tarde así que he bajado a dársela y me he encontrado con Kristina. Le he dado la hoja a Annika y he vuelto al laboratorio.

Cuando ha sido hora de ir a basket he ido al gimnasio y he utilizado los vestuarios por primera vez. Me he puesto mis pantalones de basket y he vuelto a salir.

Basket ha sido genial como siempre. La profe me ha dicho un par de yeahs. Ha habido un momento que hacíamos un ejercicio de pasarnos el balón. La chica que me tenía que pasar el balón estaba lista pero la profe se ha puesto a hablar así que he girado la cara a la profe y la pelota se ha estampado en toda mi cara. Bueno, vale, en media. Ya he dicho que estaba mirando a la profe.

Tanto Nina, la que me ha pasado la pelota, como Nicole, la profe, no paraban de preguntarme si estaba bien. Sí, estaba bien, pero me dolía la cabeza. Nina no paraba de decir que tendría que haber mirado antes de pasármela pero yo le he dicho que la estaba mirando hasta que la profe se ha puesto a hablar y que no pasaba nada. No entiendo por qué la profe me ha prestado tanta atención hoy y el otro día me dijo que ella tenía cicatrices por todos lados por el basket.

En fin, después de basket he vuelto al laboratorio de informática a hacer unos cuantos deberes, luego a clase y después he vuelto a casa caminando por el bosque. No iba a pagar otro dolar para coger el bus.

En casa me he puesto a hablar con Eunji, Nell y Sarah sobre Vegas y les he enseñado un par de vídeos y las fotos.

Después he hablado a Chelsea por internet y le he dicho que llevaba todo el día pensando en ver Glee juntas y luego recordando que esta noche daban Lost y Chelsea tenía que verlo con unas amigas. Le apetecía tanto ver Glee que, aunque yo quería ducharme y hacer la colada, me ha dicho que fuera a su casa tal cual iba vestida y ya me ducharía luego.

He cogido el bus hasta su casa, y hemos visto dos capítulos de Glee sentadas en el suelo de su siempre desastrosa habitación. Además aún le quedaba un poco de la tarta que hizo Quinn el otro día y qué delicia. Cuando hemos acabado de ver Glee me he acordado de darle, por fin, las chocolatinas kinder que le traje de España después de Navidad y se ha puesto tan feliz que le hubiera regalado una fábrica de chocolatinas kinder. Soy así.

Luego me ha llevado a casa, he cenado y puesto dos lavadoras. Mientras hacía todo esto Sam me ha contado que los vecinos de arriba odían a Sam, Katie y al pequeño Lincoln (el perro de Sam) y están intentando que las echen. Yo le he dicho que por supuesto podían mudarse a mi apartamento ya que sería lo más divertido del mundo. Y en cuanto a noticias más aburridas, Jeff, mi compañero en el projecto de Project Management, me ha dicho de quedar mañana a las 8 o a las 9 de la mañana. Evidentemente le he dicho que a las 9. Qué barbaridad era esa. Lo malo es que pensaba ir al laboratorio a las 10 y coger el bus con Katie pero no podrá ser. A mucho pesar nuestro lo dejamos en que el jueves sin falta. Ahora mismo estoy esperando que acabe la secadora y dejaré la tercera lavadora para mañana.

Y a dormir.

Siempre hay tiempo para Glee

// Febrero 3rd, 2010 // No Comments » // Gente, clase

El principio del día fue bastante normal.

Me desperté, fui a clase andando porque no sé donde está mi tarjeta del bus y fui al laboratorio a hacer deberes.

A las 12 fui a mi primera clase. Brooke, la otra chica, no estaba. La clase fue normal. El profesor explicó una cosa en la pizarra y cuando vio que un chico cogía apuntes le dijo que no lo hiciera. Luego nos mandó hacer lo que había explicado de deberes.

Encima al final de la clase quiso que los grupos de proyecto dijeran cómo iban.

- Y como representante de Logos sólo está Ana.

- ¡Y yo!

- Ah, sí… también está Alan. Te había confundido con Brooke.

Y empezaron a desvariar. Al final el profesor soltó que debía ser los pelos de la nariz. No pienso faltar nunca a esta clase. Pobre Brooke.

Después fui al laboratorio a hacer deberes, y después a mis otras dos clases. En la segunda me dieron el examen y la nota no estuvo nada mal, así que genial.

En esa clase, Project Management, yo formo un grupo con otro chico, Jeff, y nuestro grupo de dos personas se une a otro grupo Megan y Virgilio para hacer el proyecto de 4 personas. Megan vino a sentarse al lado de Jeff y yo y nos dijo que no nos preocupáramos si veíamos que Virgilio no se presentaba a clase porque ella ya había trabajado con él y por lo visto es muy bueno cuando hay que redactar el trabajo. Por lo visto Virgilio es el presidente de la asociación de estudiantes de Western. Espero que suene como algo grande porque lo es.

A mí me da igual que no venga a clase mientras luego lo de todo en el proyecto. Y Megan asegura que sí. Después del descanso de esa clase, el profesor se fue del aula y estuvimos comentando que nos había parecido la sesión de fin de semana. Luego, los que se prestaron voluntarios a ser parte del consejo de estudiantes para esa clase, hablarían con el profesor y le dirían qué pensamos.

Cuando acabó la clase me fui andando a casa. No hay tarjeta, no hay bus. Y está muy bien despejarse paseando a casa. De camino a casa pensé que ojalá Chelsea viviera en South Campus (donde vivo yo) en vez de en North Campus porque sería más fácil quedar en plan rápido.

Al llegar a casa comprobé mis emails y tenía un email de Chelsea diciendo que ojalá estuviera conectada distrayéndola porque trabaja mejor cuando le distraen. Nos pusimos a hablar y decidimos que sí en dos horas yo había hecho más de la mitad de mis deberes, iríamos a comprar comida a Boomer y a ver Glee en su casa.

Como conseguí hacer más de la mitad, vino a buscarme, compramos la comida y nos fuimos a su casa a ver Glee sentadas en el suelo de la habitación con su portátil encima del cubo de la ropa sucia puesto del revés como si fuera una mesita. Somos muy guays y esos momentos lo son más. Los capítulos de Glee fueron celestiales. No lo digo sólo yo. Glee se está conviertiendo en una de mis series preferidas y los dos capítulos de ayer fueron de llorar mucho.

Cuando acabamos Chelsea me llevó a casa y yo me puse a acabar los deberes.

Homero, el mexicano que va a esa clase conmigo, no paraba de pedirme ayuda para el ejercicio 1 pero yo le había dicho que estaba dejando ese para el final. Además no sé para qué quería mi ayuda si cuando me explicó como hacía el 2 le dije que estaba mal y pasó de mí. Cuando llegué al uno lo hice y le dije que pensaba dejarlo para el día siguiente por la mañana. Desisto, ya le intenté explicar el dos y no quiso.

Y cuando acabé me fui a dormir.

Que viene la policía

// Enero 23rd, 2010 // No Comments » // Fairhaven, Gente, Internacionales, fiesta

El sábado me desperté y estuve haciendo cosas por casa. Al rato Austen me preguntó si quería ir con ellos a Boulevard Park a tomar café (sí, al mismo sitio donde habíamos ido la noche anterior, pero es que es lo mejor). Le dije que sí si me daba tiempo de arreglarme y me dijo que tardarían unos 20 minutos o más. Le dije que me avisara cuando fuera hora de irnos y me metí en la ducha.

Salí de la ducha y aun me sobró tiempo, al final le tuve que escribir: ‘Ah, querías decir que si ibamos a Boulevard Park mañana, ¿no?’ Y justo en ese momento me dijo que estaban listos. Éramos Martin, Romaine, Johanna, Austen y yo. En el Volvo azul de Austen. El que tiene un año más que yo, no el que era un desastre, ese ya no lo tiene, lo vendió.

Lo pasamos muy, muy bien en Boulevard. Me llevé mi cámara y estuvimos haciéndonos muchas fotos. En especial me encanta esta foto en la que salgo hablando y todo el mundo sabe como de mal sale la gente mientras habla pero me encanta la foto en general:

Me encanta. Cada vez que la veo me sale una sonrisa porque así es como somos: siempre de risas, yo siempre haciendo comentarios que hacen que los otros se partan. Me encanta. La foto la hizo Austen, también hizo mi nueva foto de perfil que aunque a veces no me convence mucho como van ya tres personas que me han dicho lo guapa que salgo, la sigo dejando de foto de perfil:

Después caminamos un rato por el parque y volvimos a casa. Romaine quería ir a hacer la compra y Austen nos dejó el coche. Allí coincidí con Mindy, una chica que conocí hace unos meses en Rumours y que trabaja ahí. Romaine, Johanna y yo hicimos la compra y nos reímos cada vez que vimos ‘Romaine’, que es un tipo de ensalada, en las bolsas de ensalada. El cajero era un chico muy simpático que estuvo haciendo bromas todo el rato. Yo tuve que comprar papel higiénico porque Nell me dijo que me tocaba a mí y se quedó mirándome y me dijo:

- ¿De verdad quieres comprar esto?

- Mi compañera de habitación me ha dicho que compre.

- Pues yo hubiera ido a la tienda de todo a un dolar.

Me partía. Al final nos soltó: ‘Buenas noches’. Y nos volvimos a partir para luego pensar que el pobre no ve la luz del sol desde dentro de la tienda, pero no es excusa. Luego decidimos que queríamos ir al McDonalds, llamamos a los chicos y Martin nos pidió que le trajeramos comida a él también. Austen que compráramos una barra recién hecha. Ahora que ya habíamos salido del supermercado. En fin, Johanna volvió a entrar, Romaine y yo miramos fundas de iPod en la parte donde trabaja Mindy y luego nos fuimos al McDonalds. Aparcamos para pedir las cosas para llevar porque Romaine no quería usar el McAuto. En el McDonalds también nos dijeron buenas noches. No sabemos qué pasaba.

Volvimos a casa de Austen a comer el McDonalds y vimos el vídeo de Mariah Carey dando el discurso de agradecimiento por un premio completamente borracha. Luego me fui a casa hasta que fue hora del partido de basket.

Fuimos andando. En la universidad hay un monumento que son unas escaleras que suben y bajan. Romaine, Johanna y yo decidimos pasar por el monumento. Nos partíamos de risa.

El partido estuvo genial, Western ganó, como siempre. Y nosotros nos dedicamos a decir: Alaska idos a jugar a fútbol europeo. Pasé mi carnet por la máquina que te da premios y me tocó lo que quisiera de la mesa, así que me llevé una cosa azul (evidentemente, que no se les ocurra darme algo que no lleve los colores de la universidad) que conserva el calor/frío de las botellas. A diferencia del partido de voley, esta vez había animadoras y, sinceramente, tuve que preguntarle a Grace si esas niñas iban a la universidad porque parecían sacadas de un instituto. Todas tenían pinta de tener 16 años. Nos tiraron camisetas y demás. Martin ganó una de las camisetas y yo empecé a quejarme de que nunca me tocaba una y a hacer como que lloraba y Martin me regalo la suya, así que fui muy feliz. Me la puse y es el vikingo de la universidad y pone BLUE CREW (equipo azul), we blood blue (sangramos azul). Y es perfecta, enorme y genial.

Cuando acabó el partido fuimos a Birnam Wood, por el camino Johanna, Romaine y yo volvimos a subir y bajar el monumento de las escaleras y después, como vimos que los otros no seguían nuestro camino, decidimos esperar a que no pudieran vernos y empezar a correr para que se dieran cuenta de que nuestro camino era mucho más corto que el suyo. Fue súper divertido.

Luego cogimos el bus desde Birnam Wood para ir a Royal, nuestra tercera parada en el tour de los clubs. Estuvimos ahí un ratito y luego una de las americanas, Maura, dijo que unos amigos suyos tenían una fiesta y que podíamos ir. Así que fuimos a la gasolinera para que los que quisieran comprar algo de bebida, lo hicieran. Johanna, Juliette, Kristen y yo pasamos de comprar bebida. Fuimos a la fiesta, que no estaba mal. Básicamente había Beer Pong y eso, para mí, son un millón de puntos porque me encanta ese juego.

Jugué una partida con Robert como pareja y perdimos de poco pero es que las otras dos jugaban mal y bebían cuando querían.

Luego estuvimos por ahí, hablando con gente y demás. Al rato le pedí a Martin si le importaba si cogía una de sus cervezas y me dijo que sí. Así que la deje en su sitio. Más tarde me preguntó si les hacía una foto y yo, harta de sus tonterías, le dije que no. Entonces vino y se puso a preguntarme que qué me pasaba y le dije que nada pero que el a veces es borde conmigo. Se le fue la olla y empezó a decir: ‘¿que yo soy borde contigo? ¿que yo soy borde contigo?’. Le dije que a veces sí. Empezó a hablar y hablar sobre las cervezas y sobre como tendría que haber comprado yo si quería. Yo le dije que no hablaba sólo de la cerveza. En fin, al rato se fue.

Y poco después apareció la policía. Así de película como suena. A nosotros no nos pasó nada, sólo tuvimos que irnos, pero por lo visto la dueña de la casa no quería salir de la casa para hablar con la policía.

Yo, como Martin estaba super tonto, sólo eran la una y algo y todos se iban a ir a casa decidí irme con Chelsea, que me presentó a su amiga Quinn que estudió en Murcia y era su 21 cumpleaños. Estuvimos hablando en español y me pareció muy simpática. Luego el novio, ella, Chelsea y yo fuimos a la casa de los dos, donde tienen un gato. Estuvimos hablando hasta tarde y nos sirvieron una copa de ginebra con sprite y nos dieron unos regalices que utilizamos como pajitas para beber. Fue un final de noche muy, muy divertido, y luego el novio, que no había bebido me llevo a casa ya que la otra alternativa era ir a dormir a casa de Chelsea que se tenía que ir de excursión a las 10 de la mañana y me hubiera tenido que despertar muy pronto.

Llegué a mi casa y me fui a dormir.

Rumours con… ¿los nuevos?

// Enero 23rd, 2010 // No Comments » // Fairhaven, Internacionales, fiesta

Viernes. Me desperté y fui a mi primera clase de los viernes que es a las doce del mediodía. ¡Sí! ¡Qué delicia!

Acabé las clases a las cuatro y volví a casa. En teoría había quedado con Kaylee en vernos después de clase y ponernos al día, pero me dejó un mensaje en el buzón de voz diciendo que se había acordado de que había quedado con otros y que le llamara cuando acabara porque igual ella había acabado con los otros o igual no. Le llamé y no me lo cogió así que le envié un mensaje diciéndole que mejor viniera a mi casa cuando estuviera lista.

Vino y estuvimos hablando y hablando hasta que fue hora de irnos porque habíamos quedado en el Community Building para ir al tour por Fairhaven. Sólo resaltaré que dijo que soy una persona maravillosa. Evidentemente sabe de qué habla. También me confesó que aunque lo ha dejado con Spencer, se siguen viendo y todo esta bien porque lo que le agobiaba era que no se veía con él después de la graduación pero evidentemente le sigue atrayendo.

Cuando salimos de casa llovía muchísimo, fuimos al Community Building en coche porque había aparcado delante de mi casa y yo entré en el edificio para ver si los internacionales estaban ahí. Y sí, estaban ahí, con Breanne que me dijo que le dijera a Kaylee que estaban esperando a Grace. Volví y Chelsea ya había llegado. Les dije lo de Grace y Chelsea dijo que prefería esperar en el coche con nosotras que sola en el suyo, pero todos los asientos de Kaylee estaban bajados y le dije que era la forma de Kaylee de decirle a Chelsea que no quería que esperara con nosotras pero insistió y se puso a colocar los asientos. Tontería del momento: había una pantalla de lámpara en el coche de Kaylee.

Kaylee me preguntó si ya pasaba de los internacionales y por eso no esperaba con ellos y le dije que por supuesto, que soy súper americana ya.

Como llovía mucho decidimos que iríamos a Woods Coffee en Boulevard Park y como había muchos coches, Chelsea aparcó el suyo en casa de Grace y vino con nosotros. De camino me preguntó si llevaba bolso y le dije que no y me preguntó indignada que cómo me iba a dar los libros que me había traído para que leyera si no llevaba bolso. Llegamos a Woods Coffe pedimos café y Soo, Chelsea, Kaylee y yo nos sentamos en el sofá frente a la chimenea a hablar y leer las revistas y periódicos que hay ahí. Chelsea nos contó que por lo visto para conseguir tigres blancos tienen que hacer combinaciones raras y por cada tigre blanco mono, salen un montón de tigres con retrasos y discapacidades. Qué os parece.

Después de Woods Coffee fuimos a la tienda de juguetes que es bastante grande y es genial, genial. Después de estar cotilleando por ahí, nos reunimos con los otros para ir a cenar. Fuimos a cenar a un tailandés que dejó mucho, mucho que desear. Pero nos lo pasamos muy, muy bien. Cada vez que la gente se quedaba callada se oía a Chelsea que seguía hablando y no sé como lo hacía pero siempre acababa soltando cosas como: ‘…tetas.’ justo cuando todo el mundo estaba callado. Yo estaba sentada cerca de Romaine, Johanna y Kaylee. Kaylee volvió a mostrar su sabiduría cuando de repente, se ve que hice un gesto en concreto y gritó: ‘¡¡Ah!! ¡Qué guapa eres! Acabas de hacer una media sonrisa muy mona.’ Entre ella y Miss Europa… voy a tener que empezar a cobrar a la gente por mirarme.

De esa cena salió una foto que me gusta mucho por la gente con la que salgo:

Romaine (quién me diría que este cuarto nos íbamos a llevar mucho mejor), Johanna, Kaylee y la mundialmente aclamada por su belleza: yo. Le dije a Kaylee que se podía quedar mis sobras porque la verdad es que no me gustó nada la cena.

Era el cumpleaños de Ian, el australiano y le trajeron una tontería muy pequeña para que le cantáramos el cumpleaños feliz. Nos trajeron las cuentas, a cada uno la suya y con la propina ya puesta: 18%. Estuvimos hablando un rato sobre lo distinto que es esto en comparación con Europa en general y al final pagamos porque no te queda otra.

Después de cenar fuimos a la heladería a comprar helados. Evidentemente me compré uno porque casi no había cenado y qué delicia. Luego nos dejaron en Birnam Wood, le pregunté a Chelsea si iba a salir y me dijo que bueno, que le dijera algo cuando estuviéramos por ahí, me dio los libros y fui a dejarlos en casa. Cuando llegué a la prefiesta me dijeron que íbamos a coger el bus nocturno. Yo estuve en contra pero no pude hacer nada, volví a casa a coger una cerveza pero empecé a encontrarme muy cansada y en vez de bajar, le envíe un mensaje a Chelsea que dijo que entonces sí que no salía y me quedé leyendo hasta que fue hora de coger el bus y me alegré mucho de haberlo hecho así porque me encontraba mucho mejor.

Martin, Johanna, Kristen, Soo (que había dicho y redicho que no iba a beber esa noche), Claire, Nikki y yo fuimos a la parada del bus. Y una vez allí las australianas (Claire y Nikki) empezaron a quejarse del frío y decidieron volver a casa. Así que nuestro tour de los clubs de Bellingham iba genial. Sólo una de los nuevos internacionales se presentó el segundo día. En fin. Llegamos a Rumours y lo pasamos genial, bailamos, bailamos y bailamos.

En algún momento Johanna decidió sentarse y cuando me di cuenta alguien hablaba con ella. Yo me acerqué para ver si estaba bien y se me presentó una tal Rose que se quejó de que a Johanna no le gustaban las chicas como ella (porque era un travestí) a lo que Johanna contestó que no le gustaban las chicas en general. Rose nos contó que era bisexual y que estaba genial porque podía flirtear con esa chica y ese chico y esa chica de mas allá y el chico de al lado. Acabamos hablando sobre sus uñas y le dijo a Johanna, que no paraba de decir que eran muy chulas, que ella se las podía pintar si quería. Al final dijo que de todas formas Johanna era muy joven para ella y se fue.

Volvimos a bailar y bailar. Me encanta Rumours en general pero los viernes es lo mejor, ponen muy buena música. Soo bebió una o dos copas pero no la lió.

Luego cerraron y nos fuimos a casa.

80s Night

// Enero 23rd, 2010 // No Comments » // Internacionales, fiesta

Jueves por fin. Me desperté, envolví en papel de regalo el regalo de Katie (de una forma bastante desastrosa que hasta Nell se reía de mí. Al final le di la vuelta y parecía hecho aposta porque el paquete estaba perfecto y la Bella (el papel era de princesas Disney porque a Katie le encantan) estaba en el centro) y fui a clase. Estaba convencida de que tenía clase a las 3 pero resulta que los jueves es el único día de la semana que no tengo clase a esa hora. Genial.

Después de mi primera clase fui al laboratorio y vi en la pizarra que buscaban gente para trabajar en el departamento de informática, que enviáramos los curriculums si estábamos interesados. Calculé que la probabilidad de que me cogieran siendo yo estudiante internacional eran ínfimas, pero decidí enviar el curriculum y mi carta de presentación porque no perdía nada.

Luego me fui a basket que fue muy divertido. Hicimos juegos para aprendernos los nombres de las demás y aprendimos a botar el balón. Se llama iniciación a basket, ¿vale?

Después volví a casa, me duché y comí antes de que llegara Katie. La fui a buscar a la parada y fuimos a mi apartamento, le di el regalo (básicamente una coca de patata y chocolatinas) y le encantó. Cuando vio el paquete se giró y me dijo: ‘¿Cómo sabías que Bella era mi preferida?’ Y yo: ‘…no lo sabía… bueno, tu lápiz es de Bella…’ Por favor qué bien quedé con el paquete desastre.

Luego estuvimos hablando y hablando durante unas dos horas y le enseñé mi habitación y la de Ha, pasando por todas las fotos que Ha tiene colgadas en la habitación y demás. Ella estaba súper emocionada porque pronto era su cumpleaños y se iba a Las Vegas a celebrarlo en plan la película ‘Resacón en Las Vegas’. Le dije que no la había visto y me dijo que tenía que verla porque era lo mejor. Cuando Katie me dijo que había quedado a las 7 con su compañera de habitación para ir a hacer la compra, le pregunté que hora era y me soltó que las 7 menos cuarto me quede flipando. En teoría había quedado con Yukari y Soo en que a las 6 y media iríamos a casa de Kaylee para la noche de película. Fui a ver el móvil y Soo me había llamado. Uy.

Le dije a Katie que se podía quedar mi papel de las princesas Disney y ella dijo que después de regalarle papel de las princesas Disney y chocolatinas eramos amigas para toda la vida. La acompañé hasta la esquina donde la iba a buscar su compañera de habitación con el coche que además estaba de camino a casa de Kaylee y por el camino intenté hablar con Yukari y Soo que me dijeron que habían quedado con el resto a las 7 en el Community Building. Yo les dije que a las 7 habíamos quedado en casa de Kaylee pero les dio igual así que me fui sola (recordad que ya estaba de camino porque había acompañado a Katie).

Tuve que llamar a Kaylee porque no sabía dónde estaba su casa exactamente pero la encontré sin problemas y como fui la primera conseguí un sitio genial en una especie de sillón que tienen por aquí y que me ENCANTA. Chelsea, deberías escribir en los comentarios como se llama ese sillón (y regalarme uno, total sólo cuesta unos 200-400 dólares).

A continuación una foto para que saciéis vuestra intriga con el sillón:

Había dos amigas de Kaylee también que eran muy simpáticas. Luego por fin empezaron a aparecer los demás. Sólo resaltaré que había un montón de patatillas y soda y Romaine y Johanna me trajeron un plato y un vaso de CocaCola. Y que Chelsea se compró patatas fritas y batido de chocolate y se pasó la noche mojando las patatas en el batido y comiéndoselas. Sí, podéis morir de asco o de emoción en los comentarios. ¡Oh! También que Miho llegó tarde y tenía que encontrar la casa de Kaylee sola… yo me temía lo peor ya que no fue capaz de encontrar Bob’s Burgers desde el Starbucks que está literalmente delante de Bob’s Burgers, pero lo consiguió.

Cuando fuimos a elegir la película una de las candidatas era Resacón en Las Vegas así que les dije a todos que como no votaran esa, los mataba. Adivinad cuál vimos. ¡Qué película! Es súper, súper divertida. Luego tuve que enviarle un mensaje a Katie diciéndole que había visto Resacón en Las Vegas y que era la mejor película del mundo.

Cuando acabó la película Chelsea nos llevó al centro en su coche y fuimos a la fiesta de los 80 en Nightlight. Era la primera vez de los nuevos y se lo pasaron genial, como toca. Nikki, una de las australianas, me pisó y empezó a pedirme perdón un montón de veces y abrazos y hasta un beso y yo: ‘¡Qué no te preocupes!’. Qué risa.

Kaylee estaba por ahí con Spencer y nos acompañó a coger el bus, cosa que agradecí infinitamente cuando me di cuenta de que no llevaba la tarjeta del bus y ella me dejó la suya. El bus nocturno no tiene la máquina para pasar la tarjeta, sólo se la enseñas al conductor. Cuando Nikki subió y vio que no había máquina empezó a contarle un rollo al conductor sobre que ella quería pasar la tarjeta porque era nueva y aun no la había estrenado. El pobre conductor le dijo que es que no había máquina y ella le dijo que iba a hacer el movimiento con la tarjeta y que iban a fingir el sonido. Lo hizo como unas cinco veces: ella hacía el sonido y decía: ‘piii’. Al final la llamábamos desde el final del bus pero el chófer se divertía así que sin problema.

En el bus Soo parecía que se quedaba dormida y empezamos a preguntarle si tenía mucho sueño o estaba muy borracha. No nos contestaba. Yo les decía a todos que tenía que ser que estaba dormida. Johanna se tumbó en el suelo del bus para poder hablar con Soo pero no le contestaba. La tuvimos que llevar casi a rastras hasta su apartamento y Martin la dejo en la puerta. Nikki le empezó a decir que era lo peor y que la tenía que dejar DENTRO del apartamento y fue a ayudar a Soo a entrar.

Luego me fui a casa a dormir.

Tegan. Sara. Tegan and Sara. ¡¡Tegan and Sara!!

// Enero 7th, 2010 // 1 Comment » // Gente, Internacionales, Room, Viajes

Me he despertado a las 8 y algo y he visto una sombra que se movía por la habitación. Mi nueva compañera. Le he saludado y me ha preguntado si podía encender la luz. Le he dicho que sí y nos hemos saludo otra vez. Ella estaba histérica. Decía que tenía clase a las 9 y que iba a coger el bus de las 8:17. El bus tarda menos de 5 minutos en llegar de mi casa a la universidad. Pero puede hacer lo que quiera, por supuesto. Le he preguntado si había traído ella la televisión y me ha dicho que sí como muy contenta de haberlo hecho. Sí, no me extraña, ¡a mí me encanta tener una televisión por fin!

Cuando se ha ido me ha preguntado si quería que apagara la luz y le he dicho que sí. No sé por qué porque en cuanto ha cerrado la puerta del apartamento he bajado de la cama y la he vuelto a encender.

He estado cotilleando un poco los trastos que ha dejado a la vista. Tengo que hacerme una idea de quién es mi compañera de habitación, ¿no? Tiene tres cámaras y un objetivo en el escritorio. Bien. Además tiene 2 botellas de un líquido marrón. Miro una: té. Bueno. Miro la otra: licor. ¿En serio? Sí. Tiene una botella enorme de licor encima del escritorio. ¿Nueva adición a las fiestas? Puede.

Cuando he oído que la que se estaba duchando ha salido me he intentado acercar pero ya se había metido en la habitación y seguía sin saber si era Ha o Nell. He ido a la cocina y comprobado que no tenía nada para comer. Eso sí, alguien había dejado mi libro de algoritmos y mi libreta de OPS en la mesa de la cocina. Al lado de una nota de Celine. Por lo visto Celine nos había escrito una nota diciendo que había estado limpiando y recogiendo durante sus últimos días en la habitación y que nos regalaba todo lo que se había dejado. Cereales. Perfecto. He cogido la bolsa de cereales y he desayunado de cereales sin leche. También he vito que se ha dejado mucha más comida como pasta y demás. Acabo de decidir que voy a cambiar mi trozo de armario de la cocina y voy a usar todo el armario que usaba Celine ya que entre Nell con sus algas y Sarah con su pan me han dejado con la mitad de un estante.

He puesto la televisión, mirado por encima todos los canales y me he quedado con uno en el echaban reposiciones de Embrujadas. Con la tele de fondo he deshecho la maleta, la verdad es que ha sido mucho más rápido de lo que pensaba. A la mitad he ido al baño y por fin me he cruzado con la otra chica que estaba por el apartamento: Nell. Me ha dicho que sus vacaciones han sido geniales y que no quería volver. Al rato se ha ido a clase, yo he seguido deshaciendo la maleta, he hablado con Romaine por facebook (se ha vuelto muy simpática y me ha preguntado cuando iba a estar por casa para pasarme a ver) y me he vestido.

Como hoy tenía clase de basket pero no creía que fuéramos a hacer clase de verdad (suponía que sería como el cuarto pasado con frisbee que la primera clase sólo firmábamos que si nos hacíamos daño, no denunciaríamos a la universidad), he cogido los pantalones de basket y los he metido en la bolsa sólo porque no pesan y “por si acaso”.

He ido a la parada de bus pensando que me encontraría con alguien por ahí pero no había nadie. Nadie que yo conociera, vaya. He mirado hacia la siguiente parada y me ha parecido ver la chaqueta azul neón de Katie pero también podía ser cualquier otra con una chaqueta azul.

Ha llegado el bus, hemos subido los que hemos cabido y hemos pasado por la parada de Katie sin pararnos. La de la chaqueta azul era ella. Le he escrito un mensaje diciéndole que acababa de verla y preguntándole si iba a bajarse en el RecCenter pero me ha dicho que no porque tenía clase en la biblioteca. Sí, aquí esto también es raro. Por lo menos para nosotras dos.

He ido a mi primera clase, análisis de algoritmos 2, con el profesor que me encanta: Perry. La clase se ha empezado a llenar y llenar. Al rato ha venido Michel y se ha sentado al lado mío, hemos hablado un poco de las vacaciones y de lo llena que estaba la clase. El profesor nos ha contado y ha dicho que había alguien que estaba en la clase y que no se había registrado. Ha pasado lista, algunos de la lista no estaban en clase y Perry iba diciendo: ‘vale, entonces hay dos personas ilegales aquí’.  Al final ha preguntado si había alguien a quién no había llamado y un chico ha levantado la mano explicando que se había cambiado de horario del laboratorio y que a lo mejor ese era el problema. Perry le ha dicho que no había laboratorio. El pobre chico se había equivocado de clase.

Hemos hecho lo mismo que hicimos el cuarto pasado durante el primer día: algún problema fácil y divertido. Hemos hablado del juego ¿Quién es quién?. Por lo visto Perry se lo ha regalado a su sobrino y ha estado jugando con él. Hemos hablado de las mejores preguntas para el juego ese y cosas así. Muy entretenido. Luego nos ha dado el resumen de la asignatura y nos ha dicho que la primera práctica ya está colgada. Genial.

Se ha acabado la clase y he decidido ir a la oficina de internacionales a preguntar cuánto debía. De camino he oído a Martin, me he girado y sí, era él. Iba hablando con una chica. Me he plantado delante de él. Ha gritado mi nombre, me ha abrazado, me ha levantado del suelo y me ha hecho dar la vuelta en el aire. Ha sido genial. Luego nos ha presentado a la chica y a mí. La chica ha dicho que se había asustado y la verdad es que se le veía en la cara.

Me ha preguntado que hacía y le he dicho que tenía una hora y media libre. Él tenía 30 minutos y me ha dicho que teníamos que ir a tomar un café. Hemos dejado a la chica ahí. Luego ha dicho que primero tenía que ir a la oficina de internacionales. Yo también. Allí nos hemos encontrado con Breanne y Meredith. Abrazos y tal. Meredith a llamado a Richard, Richard no sabe cuánto debo así que lo preguntará y me enviará un mail. Martin también ha solucionado lo suyo. Luego hemos ido a dos oficinas más porque Martin tenía que ir y al final no hemos tomado café ni nada.

Cuando Martin ha entrado en clase yo he ido hasta el Viking Union y me ha parecido ver a mi compañera de habitación: Sarah. Me he arriesgado y le he tocado el brazo, era ella. Me ha dicho que su primera clase ha sido “intimidadora” y que tenía dos horas libres y pensaba pasarlas paseando por el campus escuchando música. Vale.

He entrado en el Viking Union para ver si veía a alguien pero no había nadie así que he buscado un laboratorio cerca del gimnasio ya que luego tenía basket y he estado escribiendo mi crónica. De repente me han tocado el hombro y ¡era Yukari! Abrazos, cómo estás y demás. Luego me he ido a basket. Lo que me esperaba: firmar que no vamos a denunciar a la universidad y que hemos leído las normas. Sólo puedes faltar a tres clases, etc.

Acabamos la clase muy pronto y fui a buscar a Yukari para preguntarle si había comido. Me dijo que no y decidimos ir al Viking Union a comer algo. Allí nos encontramos con Suhyeon y luego con Martin que estaba comiendo con los dos nuevos austriacos. Por fin los conocí en persona. Estuvimos comiendo pero al rato los austriacos dijeron que se iban a clase, por lo visto hacen las mismas clases los dos, y Martin dijo que se iba a comprar los libros. Le advertí de que la cola para comprar los libros recorría, literalmente, toda la librería. De hecho, empezabas a hacer la cola en la puerta. No exagero.

Me quedé con Yukari y de repente me pareció ver a Eunji. Fui a decirle hola y estaba con Nayan. ¡Reencuentros! Cuando ya salíamos todas del Viking Union hablando de las vacaciones me encontré con Karin. Me planté delante de ella y empezó a abrazarme un montón y luego me dijo que el otro día empezó a sonar nuestra canción (la de los internacionales, pero a todos les recuerda a mí) y que para ella eso ya no es una canción, que le llegó al corazón. Qué mona. Por lo visto había quedado con Martin para tomar café y me dijo que si quería ir con ellos. Por supuesto.

Fuimos al Underground Coffee. Nunca había estado ahí aún y la verdad es que es un sitio súper, súper mono. Tiene sofás, sillones… tazas chulas… y es un sitio muy relajado donde hay gente que estudia, hay gente que lee, hay gente que habla y hay gente que simplemente toma café y mira el paisaje, que es precioso.

Estuvimos ahí una hora y me fui a clase. No recordaba en que sala era mi clase así que fui a un laboratorio pero no conseguía conectarme así que le pedí a un chico que estaba en otro ordenador a ver si me dejaba mirar donde era la clase. Luego subí a la clase que tocaba. ¿Recordáis a esa chica que tenía un ordenador donde le aparecía lo que el profesor decía porque había un chico en esa clase escribiéndolo todo? Pues también está en esta clase. Como llegué un poco tarde me dijo que me daba su copia del programa de la asignatura. Muy maja.

Cuando acabó la clase volví a casa y me conecté. Soo me preguntó si estaba en casa y cuando le dije que sí dijo que venía a verme. Estuvimos hablando un rato y me contó historias increíbles de todo lo que le ha pasado por Nueva York y la gente que ha conocido y demás. Luego empecé a arreglarme para el concierto.

Salí del apartamento a las cinco y media y me encontré con Chelsea que venía a buscarme. Abrazos, ¡oh Dios, vamos a ver a Tegan and Sara!, y subimos al coche. Fuimos a la Casa Que Pasa, un restaurante mexicano. Mientras cenábamos nuestros burritos tranquilamente, apareció Grace seguida de un montón de internacionales.

- Hola, ¿nos podemos sentar con vosotras?

Sinceramente, si en vez de una cena hubiera sido una cita, habría sido una escena súper típica de película. Las australianas y Grace se sentaron a un lado y todos los demás al otro, pero cerca nuestro sólo estaban Meredith y Breanne. Grace le presentó a las australianas a Chelsea y yo me la quedé mirando en plan: ¿Hola? ¿Gracias por no presentarme?. Cuando se dio cuenta se partió de risa y me presentó.

Yo no me pude acabar el burrito pero cuando acabamos de cenar nos fuimos. Próxima parada: Vancouver.

De camino estuvimos escuchando a Tegan and Sara, por supuesto. Cuando llegamos a la frontera la mujer fue bastante borde y ¡me pidió mi DS! ¿En serio? Sí. Después de todo lo que pasó con el DS cuando estaba en España, había decidido llevarlo. Menos mal. Entramos en Canadá, llegamos a Vancouver, buscamos un cajero, sacamos dinero y fuimos al teatro.

Estuvimos mirando más o menos por donde había que entrar a nuestros asientos y luego fuimos a pedir una cerveza. Yo vi la mesa del merchandising y decidí que prefería comprar ahí antes de pedir la cerveza. Me compré una sudadera que en realidad es una chaqueta, una camiseta, una bufanda, unas chapas y un póster. Luego vimos que las cervezas costaban 6 dólares y decidimos que no teníamos sed.

Nos sentamos y vimos a An Horse. Me enamoré de ellos. Cuando acabó An Horse le dije a Chelsea que en realidad me moría de sed así que acabamos pagando las cervezas de 6 dólares. Nos las bebimos y al poco rato nos avisaron por los altavoces de que el concierto iba a empezar. ¡¡¡Dios!!! Cuando las vi salir casi me muero. Estuve en estado de shock medio concierto. En algún punto entre: esto es increíble y ¿de verdad estoy aquí? Estuvieron increíblemente geniales. Cantaron como cantan, o sea, INCREÍBLE. Y son lo más divertido del mundo. Por mencionar dos cosas: en un momento, Tegan y Sara “discutían” en el escenario y al rato Tegan se fue. Sara nos miró y dijo: ‘Bien, ahora tengo el grupo de mis sueños.’ Más tarde Tegan hizo una referencia a ese concierto en el que hablan y Tegan acaba diciendo que Sara es más débil que ella porque tiene asma. Pues hizo lo mismo, decir que Sara es más débil porque tiene asma. Son geniales, geniales, geniales.

Al final del concierto creo que vi al manager y que él me vio a mí pero en realidad ninguno de los dos sabe cómo es el otro así que no le dije nada.

Después del concierto fui a cambiar la talla de la chaqueta. La cola que había para comprar cosas os la podéis imaginar. Al final conseguimos salir del teatro. Otra vez al coche. Tegan and Sara sonando. El hombre de la frontera era mucho más simpático. Y en algún momento, mi cuerpo se dio cuenta de que ya había pasado. Que ya había terminado el concierto. ¡Que había visto a Tegan and Sara! Y salió del estado de shock y me fue completamente imposible no quedarme dormida durante los últimos minutos del viaje. Aunque no paraba de despertarme y sentirme un poco mal por quedarme dormida. Pero sí.

Llegué a casa y me fui a dormir.

Mount Baker

// Enero 5th, 2010 // No Comments » // Deportes, Gente, Internacionales, fiesta

El sábado me desperté a las seis y algo de la mañana. Desayuné, llamé a casa y me empecé a vestir.

Al rato José tocó a la puerta. La dejé pasar mientras me acababa de vestir. Decidimos que no nos íbamos a llevar el paquete de Doritos porque si la que los llevaba se caía, todas las patatillas se convertirían en polvo.

Cuando estuvimos listas llamamos a la puerta de Björn. Él y Oskar seguían desayunando a su ritmo. Increíble. Nos mandaron a despertar a Henrik que según ellos, seguro que se había quedado dormido. Cuando llegamos a la puerta de Henrik casi nos chocamos con él, que salía ya, con todo listo. Bajamos otra vez. Oskar y Björn estaban comiendo plátanos y Oskar nos enseñó que tira las pieles de plátanos por el balcón. Para que luego os parezca mal que tirara la calabaza de Halloween por el balcón.

Al fin salimos de ese apartamento y nos metimos en el mini coche. Ya habíamos probado si cabíamos y metido los esquís y snowboards el día anterior así que ya sabíamos como colocarnos. Primera parada la gasolinera. Cinco dólares por persona y empezamos el viaje. Música reggae de parte de Björn, que había hecho el CD a propósito para el viaje, los esquís atravesando el coche… y al rato, nieve al otro lado de la ventana.

Les hice esa foto desde mi sitio al otro lado de los esquís. Cuando digo que los esquís atravesaban el coche, no exagero.

Esta la hizo José. Es el genial paisaje que veíamos de camino a Baker.

A la mitad decidimos parar a por café. Entramos en una tienda que tenía una parte de cafetería. Mientras estábamos en la cola Björn cogió unos periódicos. Al ir a pagar, repitió el tipo de café que había pedido y la chica le dijo: ‘Y los periódicos, ¿no?’. Björn la mira, mira los periódicos y salta: ‘¡Ah no! ¡Pensaba que eran gratis!’ Esos no lo eran. La chica le dijo que había algunos gratis al final de la tienda pero Björn dijo que daba igual.

Nos sentamos en una mesa a esperar que los chicos fueran al baño. Había una cola enorme para el baño de chicos y NADIE en el baño de chicas. Increíble, lo sé. Cuando por fin acabaron, volvimos al coche. Mi puerta del coche estaba un poco mal y había que hacer mucha fuerza tanto para abrir como para cerrar. Sobre todo para abrir. Y ya el más difícil todavía es abrir con un café en la mano. Se salió un poco de café pero casi nada. Entramos al coche, me puse el cinturón haciendo malabares. Primera curva, el café saltó desde dentro del vaso, por el agujerito de la tapa típica de Starbucks y cafés para llevar en general y acabó en mi ojo y en otros lados de mi cara. Qué risa. Menos mal que habíamos cogido bastantes servilletas.

Por fin llegamos a las pistas. Aparcamos en un muy buen sitio y justo después aparcó otro coche detrás de nosotros. Björn le dio las gracias porque ‘no nos fiamos mucho del freno de nuestro coche’. El chico se río pero estoy segura de que no le debió hacer mucha gracia.

Hora de ponerse las botas. Horrible. Una me la puse muy fácil. La otra no había manera. Al final Oskar me ayudó a ponérmela y me la puso súper apretada. Pero ya estaba puesta. Cogimos los esquís y empezamos a caminar hacia la cola para comprar las entradas. Había cuatro o cinco ventanillas. Una de ellas era sólo para pagar en efectivo y estaba vacía. Imaginaos, ¡todo el mundo llevaba tarjeta! Yo llevaba dinero en efectivo así que tuve mi entrada sin hacer cola. Me dieron una pegatina y fui a ver a los demás. Björn me dijo que se me había olvidado recoger una cosita metálica donde pones la pegatina para que cuelgue de la cremallera de tu chaqueta. Estaba claro que soy una profesional de la nieve. Cuando ya estábamos listos nos hicimos una foto.

Y empezamos a esquiar. Yo, evidentemente, era la última, aunque no me llevaban mucha ventaja. Lo malo es que si ellos decían: ‘coge velocidad’, yo decidía que prefería ir despacito y luego me quedaba a la mitad de las cuestas hacia arriba. Un desastre. Cogimos un telesilla. En Mount Baker los telesillas no tienen ni la barrita de delante para que no te caigas ni la barra para apoyar los esquís. Hasta a José le pareció una locura. En el telesilla de delante iban Björn y Oskar y en el de detrás Henrik, José y yo. Yo en medio. De repente, se paró. Estuvimos un montón de tiempo parados y Henrik empezó a valorar la idea de saltar del telesilla. Yo le pedía que no lo hiciera porque sin barritas ni nada, el telesilla se movería mucho y ya me veía en el suelo también. Vimos como Björn y Oskar también sospesaban la idea. Al final nadie salto, menos mal. La máquina empezó a moverse y se volvió a parar.

En fin, al final llegamos arriba, bajamos del telesilla y empezamos a bajar la montaña. Os recuerdo que yo era la más lenta y José iba bajando trozos y esperándome. De repente me pareció que iba demasiado rápido. Me asusté,  me salí del camino, los esquís tropezaron con algo, volé a lo Superman y acabé sin los esquís y con la cara enterrada en la nieve. Intenté levantarme pero mis brazos se hundieron en la nieve. Cuanto más intentaba salir, más me hundía. José estaba un poco más abajo mirándome y preguntándome si estaba bien. Bien estaba, pero no conseguía salir de ahí. Al final apareció un chico con un snowboard y me dijo que lo cogiera por el otro lado y me sacaría de ahí. Me agarré con todas mis fuerzas y agradecí que José me hizo comprar guantes de nieve porque me hubiera hecho mucho daño si no. Salí del montón de nieve en polvo y otro chico apareció con mis esquís en sus brazos. Gracias, gracias.

Así acabé:

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Sí, lo de detrás es parte de la cuesta por la que me caí.

Cuando llegamos abajo los chicos ya estaban haciendo cola en otro telesilla y nos colaron. Subimos y más de lo mismo. Mucha velocidad, me asusté, salí del camino y esta vez fue mucho peor. Tenía una de las piernas completamente enterrada en la nieve. Aun así no podía parar de reír. No sé cómo conseguí salir, pero lo hice. Cuando llegamos abajo ya no encontramos a los chicos. Así que al final decidimos ir solas y toda la mañana fue igual, yo me caía, me caía y me volvía a caer. La última vez que me caí esa mañana me hice bastante daño porque del impacto reboté. Además mis esquís se quedaron a la mitad de la cuesta y como esta vez era bastante empinada, nadie iba a velocidad suficiente como para pararse y recogerlos por mí. Tuve que gatear hacia arriba. Cuando los tuve los cogí fuerte y empecé a intentar dejarme caer por la cuesta pero resulta que o bien la nieve no resbala o los pantalones de nieve no te dejan resbalar. Un desastre. Al final decidí volver a ponerme los esquís. José decía que tenía los dedos de los pies congelados y que necesitaba ir al restaurante.  Me enseño a deslizarme con los esquís en vez de esquiar de verdad. Estuve haciendo eso un buen rato y diciéndole: ‘esto se parece más a hacer snow, ¡debe ser que lo mío es el snow!’. Y ella: ’sí, se ve que sí’. Yo le decía: ‘Esto es muy difícil. Nos hemos metido en una pista complicada.’ Y ella me decía una y otra vez que no. Luego me dijo: ‘¡Ana! ¡Ya casi estamos! ¡Mira lo que has hecho!’. Me di la vuelta y casi me muero de lo empinada que estaba la cuesta que acabábamos de hacer. Me dijo que había sido una cuesta bastante difícil y yo la maté por decirme que no lo era cuando sí que lo era. Pero a la vez estaba muy orgullosa de mí misma.

Cuando por fin llegamos al restaurante, el sitio estaba lleno. Subimos al piso de arriba y vimos a unos que se iban. Perfecto. Nos sentamos ahí y agradecimos haber traído comida de casa. José me dio el sandwich de Nutella que me había preparado. Sí, me sentí muy mimada y muy bien. Al rato conseguimos hablar con los chicos y vinieron a comer con nosotros. Björn tenía galletas para todos y nos dijo que nos sentarían genial. Durante la comida le envié un mensaje a Chelsea y otro a Kaylee y acabé quedando con Chelsea para ir a cenar sushi y que me desmotrara que el sushi bueno, esta muy bueno. Se lo dije a los otros pero no querían venir.

Todos se desabrocharon las botas pero yo no lo hice porque ya me había costado bastante esfuerzo atarlas. Cuando nos íbamos le dije a Björn que no me las había soltado y me dijo que me las soltara de camino a los esquís, que él me ayudaría a atarlas. Y la verdad es que me las ató mucho mejor. También me dijo que después de comer iríamos juntos él y yo y así José podría ir con los otros y pasarlo bien. Resulta que Björn ha sido profesor de esquí durante 9 años. Nos subimos a un telesilla, José, Oskar y Henrik empezaron a bajar y Björn me dijo que bajara delante de él. Bajé un trozo, me dio unas indicaciones. Bajé otro trozo, ¿dónde está Björn? Empecé a darme la vuelta para ver si estaba detrás mío y acabé en el suelo de nuevo.

Después de bajar dos veces con Björn, les dije a todos que podían ir juntos a una negra y yo volvería a hacer la azul. Hice la pista más fácil de las dos que habíamos hecho aunque no tenía muy claro que fuera más fácil y tuve que preguntarle a una chica que me dijo que sólo había hecho la de la derecha (la fácil).

Cuando me reencontré con ellos Björn me preguntó si había hecho la de la izquierda y le dije que no, que iba sola y prefería hacer la más fácil. ¡Porque la de la izquierda era bastante difícil! Lo bueno es que al saber que Björn fue profesor de esquí, iba súper tranquila.
Todos me dijeron que había mejorado muchísimo. Al final nos volvimos a separar, los chicos fueron a hacer alguna locura como esquí fuera de pista y José y yo otra pista azul. Nos hicimos fotos y demás y fuimos bajando. La pista era entre árboles. ¡Muy guay! Una chica me preguntó algo de las pistas y yo le dije que le preguntara a mi amiga que se enteraba más. Y sí, José le contestó sin problemas.
Cuando llegamos al parking, llamamos a Henrik y en broma le dije que estábamos donde habíamos comido. O sea, bastante lejos teniendo en cuenta que las pistas cerraban ya. El pobre chico se empezó a hacer un lío y al final le pasé con José.
Mi gemela, José, y yo empezamos a ir hacia el coche y una chica nos paró para preguntarnos si podíamos llevarla a un sitio que estaba muy cerca de ahí. Le dijimos que estábamos con el coche lleno pero que si se quería estrujar que igual podíamos hacerle un hueco. El único hueco que José le ofrecía era que se sentara apretujada conmigo ya que ella iba apretujada con Henrik. La chica nos dijo que buscaría otro coche pero que si no encontraba nada vendría con nosotros. Al rato nos la encontramos otra vez y nos dijo que había encontrado otro coche. Mejor.
Llegamos al coche y empezamos a hacernos fotos, guerra de bolas de nieve, ángeles (José no sabía lo que era un ángel y eso que va a esquiar cada año), intento de muñeco de nieve… más guerra de bolas de nieve… muy, muy divertido.

Al rato aparecieron Björn y Oskar, les preguntamos dónde estaba Henrik y nos dijeron que como le habíamos dicho a Henrik que estábamos donde habíamos comido, estaba buscándonos. Al final apareció. Nos metimos en el coche y se les ocurrió la genial idea de pararnos en un sitio italiano a picar de un plato que incluía queso, lomo, aceitunas y demás embutidos. Estaba muy bueno pero todos estábamos muy, muy cansados.

Luego decidieron que tenían que ir a pagar al señor que les alquilaba la caseta donde iban a pasar año nuevo. Yo estaba preocupada porque iba a llegar súper tarde a lo de Chelsea y no tenía cobertura. Cuando conseguí cobertura le envié un mensaje a Chelsea que me contestó diciendo que ella también llegaba tarde. Mucho mejor.

Llegué a casa, me duché corriendo y me vestí. Chelsea no paraba de meterme prisa. Cuando estuve lista fui a casa de Kelly y las tres fuimos al sitio del sushi. La verdad es que lo que comí estaba buenísimo. Eso sí, algunos trozos tenían cola. Y eso no me hacía mucha gracia. Pero esos trozos se los comió Chelsea, que también me dio dos trozos de lo que pidió ella. La verdad es que elegir lo que quería fue bastante difícil ya que Chelsea decía que todo estaba buenísimo.

Salimos del japonés y llovía. Yo era la única que llevaba un abrigo con capucha. Kelly nos contó esa noche que iba a intentar quedarse más tiempo.

Llegamos a Birnam Wood, Chelsea volvió a su casa para dejar el coche. Hicimos una mini prefiesta y fuimos todos a Rumours. Sara, la sueca, estaba esperándonos en la puerta porque había estado con otros pero cuando fuimos a entrar le dijeron que, evidentemente, sin pasaporte no iba a entrar. Se enfadó muchísimo porque los demás entramos pero ¿hola?: estamos todos juntos, venimos de Birnam Wood en el último bus para salir, si tú eres la única que, además de que nunca sale con nosotros, te dejas el pasaporte el único día que decides que te apetece vernos, no vamos a quedarnos contigo.

De los que fuimos a esquiar solo Henrik se apuntó a salir. Fue una noche muy divertida aunque todos dijeron que estaban muy cansados y se fueron yendo a casa. Chelsea y yo nos quedamos un montón de tiempo hablando hasta que ella preguntó por qué seguíamos en Rumours si lo único que hacíamos era hablar. Así que fuimos a su casa a ver la súper fiesta disco que había ahí. Sí, súper, súper fiesta. Al más puro estilo fiesta en casa de Chelsea. Nosotras nos sentamos en la escalera a seguir hablando y hablando hasta que pensé que Chelsea se iba a quedar dormida ahí en medio y le dije que me iba a casa. Me llamó a un taxi y me acompañó hasta él. Adivinad quién era. ¡El taxista del día anterior! El que nos recogió a José, Celine y a mí. Me dijo: ‘Hola Ana, ¿qué tal Mount Baker?’. Increíble. Estuvimos hablando todo el camino a casa de Mount Baker, de los turnos que prefiere hacer y de que los taxistas cobran el sueldo mínimo más propinas. Luego llegué a casa y me fui directa a dormir.

Boulevard Park

// Diciembre 13th, 2009 // No Comments » // Fairhaven, Internacionales, Residencia

El jueves fui a clase de frisbee como siempre, luego me duché, comí y me puse a hacer deberes. El viernes teníamos que entregar una parte del proyecto de una clase así que habíamos quedado que estaríamos al tanto de los emails y así no tendríamos que quedar.

Aproveché para enviarle un mensaje a Chelsea por facebook recordándole que dijo que saldría con nosotros esa noche.

Después me puse a trabajar.

Más tarde se conectó Chelsea y estuvimos hablando del concierto de Tegan and Sara, de que soy la administradora de Tegan and Sara Spain y de que necesitaba alguien con quien ir al concierto. Por lo visto a Chelsea le encantan Tegan and Sara. ¡¡Así que vamos a ir juntas al concierto!! Además me llamo badass. Ja. No sabría traducirlo exactamente.

Al cabo de un rato oigo mi nombre por la ventana:

- ¡¡Ana!!

- ¡¡Björn!!

- ¿Vienes a tomar café?

- No, tengo que estudiar.

- ¡Nosotros también! Sólo vamos a por café y volvemos.

- No sé…

- Sin ti no será tan divertido.

Convencida. Además íbamos en coche. En el coche de Austen pero no el Volvo amarillo y desastroso. Uno azul, algo más nuevo. “Del 87, tu año”. Dijo Björn. Pero no, yo soy del 88. Soy más joven que ese coche.

Éramos Martin, Henrik, Björn, Austen y yo. Cuando pasamos por la parada de bus, vimos a Oskar y Austen hizo el amago de pasar a recogerlo y luego se fue. No oímos a Oskar pero estamos seguros de que nos llamó de todo.

Llegamos a Boulevard Park. Es un parque en Fairhaven, por lo visto todo el mundo había estado allí menos yo. Es muy, muy, muy bonito. En el parque hay una cafetería muy acogedora, de madera, con su chimenea y demás. Tiene mesas y sofás dentro y mesas en el exterior.

Salimos con los cafés y nos encontramos con Celine y José en las mesas de fuera. Estaban estudiando ahí. Nos sentamos todos juntos y tomamos los cafés. Luego decidieron que teníamos que ir a la tienda de esquís y snowboards de Fairhaven porque Björn y Oskar se habían comprado esquís nuevos y los habían llevado ahí para que le pusieran la parte donde encajas la bota.

Estuvimos ahí mirando cosas de esquís, Björn, Henrik y Austen se volvían locos. En esa tienda también venden bicicletas. Bicicletas de más de mil dólares.

Decidimos que íbamos a ir a esquiar el sábado, nos las ideamos para meter los esquís en el coche y volvimos a Birnam Wood.

Le estuve diciendo a José que si quería que fuera a esquiar teníamos que ir a comprar y alquilar todo lo que necesitábamos. Por otra parte, Christian, Murat y Alex iban a Seattle ese fin de semana. Estuve preguntando si alguien quería ir y sólo Kelly se apuntaba. Pero con tan poca gente Kelly estuvo conmigo en que no valía mucho la pena así que no fue muy difícil decirle que no iría a Seattle al final.

José me dijo que al día siguiente iríamos al centro comercial. Y me fui a dormir.

Volvo 144

// Noviembre 19th, 2009 // No Comments » // Internacionales, Prácticas, Residencia, clase

El lunes me desperté, metí las dos libretas (uso una libreta para las tres asignaturas de la mañana y otra para la de la tarde), el libro de la asignatura de por la tarde, la calculadora y demás en mi bolsa y me fui a clase.

Durante la segunda clase, Algoritmos, un chico le dijo al profesor que la práctica ponía que se tenía que entregar la semana que viene. Genial. El profesor se había equivocado y ahora íbamos a tener tres semanas para hacer la práctica. ¡Bien! Aunque a la vez me supo un poco mal por él que se había equivocado de día. Yo ni me había dado cuenta y si no lo hubieran dicho en clase hubiera entregado la práctica el miércoles.

La tercera clase fue como siempre y luego fui a comer en una cafetería del campus mientras intentaba hacer los deberes que tenía para la tarde. A las dos y veinte había quedado con Rocky y Jaimee para hacer la práctica de Algoritmos pero Jaimee no había ido a clase así que no estaba muy convencida de que apareciera más tarde.

Mientras comía apareció una chica:

- Hey. ¿Estás haciendo OPS?

- Sí…

- Mira yo lo he intentado pero sólo he llegado al apartado C ¡porque todos los demás son muy difíciles!

- Es horrible. Además no entiendo que nos haga leer el capítulo por nosotros mismos y hacer unos deberes.

- Ya… Mira yo si quieres te enseño como he hecho lo que he llegado a hacer. Por cierto, es que ahora va a venir un… amigo y la chica que está sentada al lado mío está estudiando y no quiero molestarla hablando, ¿te importaría cambiarme el sitio?

- No, claro.

- ¡Gracias! Yo te ayudo a mover las cosas.

Me mudé, me enseñó lo que había hecho y siguió pareciéndome que nada en esa clase tiene sentido.

Cuando llegó la  hora recogí y me fui al laboratorio donde habíamos quedado, no encontré a ninguno de los dos y como por la mañana me había bloqueado mi propia cuenta intentando entrar con la contraseña equivocada, decidí subir a arreglarlo.

Cuando llegué al despacho donde te arreglan lo de las contraseñas me encontré con Brooke. Brooke va a mi clase de Software Project Analysis, es súper rara y me dan ganas de abrirle el cerebro a lo Sylar sólo para ver como ve las cosas. Tomar un café también funcionaría pero no es que hable con ella, de hecho, justo esta mañana ha sido la primera vez que he hablado con ella porque me ha oído pedir ayuda sobre lo de la contraseña. Así que me quedo con abrirle la cabeza.

Ella estaba sentada en su mesa, me dijo que el chico no volvería hasta dentro de un rato y que si quería podía ir a ver si estaba el otro en su despacho.

- ¿Sabes dónde es?

- No…

Se levanta sólo para ir delante mío, que estaba dentro del despacho, y me explica que saliendo siga el pasillo y a la derecha. Ya en su día estuve pensando por qué se había levantado para darme las mismas explicaciones que me hubiera podido dar desde la silla. ¡Sobre analizando el mundo!

En fin, Max, el otro chico, no estaba. Así que bajé a ver si habían llegado los otros dos para comprobar que no. Volví a subir y el chico que tenía que estar en el mismo despacho que Brooke ya estaba ahí. Le pedí otra contraseña, me pidió el carnet, comprobó que mi cara era la de la foto (sí, para darme una nueva contraseña) y sin pedirme el nombre de usuario me dio un papel con la contraseña. Vale. Lo habrá sacado de mis apellidos ya que tu nombre de usuario es una combinación de apellido y demás.

Bajé fui a probar la contraseña y no iba. Frustrada volví a subir. Me encontré con Brooke fuera del despacho, le conté que no me iba la contraseña y me dijo que qué raro (ya) y que el chico se había ido a no se donde y había cerrado la puerta dejando las llaves de Brooke dentro.

De todas formas no tardó nada en llegar, le dije que no me funcionaba la contraseña.

- ¡Ah! ¿Estás intentando entrar en Linux?

- No, en Windows.

- Umm… -se sienta en su silla, mira la pantalla- ¿tu nombre de usuario es c e r d…

- ¿Qué? No, no.

Me acerco y le señalo mi nombre. Tengo comprobado que pronunciar mi apellido aquí no tiene ningún resultado positivo.

- Uy… le he cambiado la contraseña a otro…

- ¡Ja! -suelta Brooke.

Me da una nueva contraseña y me voy. Entro en el laboratorio, por fin puedo conectarme y me siento ahí a esperar a que aparezcan los otros mientras intento hacer algo de los horribles deberes de la tarde. Al rato llega Rocky preguntando por Jaimee, le digo que ni idea y se va fuera a llamarla. Vuelve diciéndome que no lo coge. Me pregunta si prefiero seguir con lo que estoy haciendo o que trabajemos en la práctica y yo, me centro en las necesidades del grupo y le digo que podemos trabajar en la práctica.

Al rato aparece Jaimee apurada como siempre, empezamos a redactar la práctica pero la chica la lía haciendo no sé qué y perdemos todo el trabajo. Genial. Yo como tenía clase me voy pronto y ella dice que me enviará lo que haya hecho por la noche para que lo revise.

Voy a clase, le pregunto a Katie si ha hecho los deberes.

- Sí, pero al final me he dado cuenta de que todos mis número están mal y he pensado ¿me importa esta clase tanto como para cambiar los números? No.

- Bien.

Es genial lo “pasota” que es a veces. Puedo preguntarle en cualquier momento si ha estudiado o algo y siempre dirá que no. O que casi nada. O que acaba de empezar (siendo bastante tarde).

El profesor nos dice que vayamos a recoger la confirmación de que me quedo con el 84 del primer examen y de repente alguien me toca el brazo. Chelsea.

- Hey, ¿tienes mi máscara?

- Ay, no.

- Da igual.

- ¿Has hecho los deberes?

- Sí… ¿tú?

- No me salen, son horribles.

Oigo a Katie reírse a mi lado.

La clase es absurdamente aburrida, como siempre esa clase. Y después, como cada lunes, vuelvo en bus con Katie.

Cuando llego a casa me pongo a hacer deberes. Al cabo de un buen rato oigo por la ventana:

- ¡Anaaaaa!

Es algo que siempre hacen y no se dan cuenta de que no veo nada. Fuera esta oscuro y dentro hay luz. Cuando miro a la ventana veo un espejo. Aun así siempre miro.

- ¡Kariiiin!

¿Me ha leído los pensamientos? Voy a abrirle la puerta, la veo un poco desanimada. Dice que tiene mucho trabajo y que casi no tiene tiempo de nada. Le doy un abrazo y aparecen los chicos.

- ¡Austen se ha comprado un coche! -grita Björn

- Y sólo me ha costado 600 dólares.

- ¿Vienes a probarlo?

- ¡Vamos Karin!

El coche es un Volvo 144.

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Tiene 35 años. Para encenderlo tuvieron que abrir el capó porque no se encendía. Karin se alejó en cuanto abrieron el capó y yo me puse detrás de ella. El coche arrancó y los chicos nos dijeron que entráramos. Yo, convencida, de que Karin me seguía entré en el coche para oír a Karin decir ‘¡Adiós Ana! ¡Pásalo bien!’ ¿Qué? Pues sí, Karin se ha ido y me ha dejado con Björn, Austen y Oskar.

Al principio pensaba que daríamos la vuelta a Birnam Wood y volveríamos pero Austen sale de Birnam Wood y conduce y conduce… se pasa el camino emocionadísimo por lo mucho que le gusta el coche y descubriendo cosas rotas que van a tener que arreglar. Los intermitentes no funcionan y tiene que marcar hacia donde irá con el brazo.

Llegamos al parking del puerto y Björn se pone al volante. Da un montón de trompos, acelera y frena. Yo no paro de preguntarme dónde me he metido. Oskar también quiere conducir. Y más de lo mismo pero peor. De repente la batería del coche se suelta. Aparcan y sí, no hay ni un cable conectado a la batería. Sacan la caja de herramientas y se ponen a arreglarlo.

Al rato a parece uno de seguridad, se pone a hablar de coches con nosotros y nos dice que vayamos con cuidado porque algunos estúpidos críos vienen aquí a correr con el coche. Se va y empiezan a llover. Yo no llevo chaqueta porque recordad que sólo estaba hablando con Karin cuando todo se fue de las manos, así que les digo que voy a esperar dentro del coche. Al final lo arreglan, Austen va a sentarse detrás y las puertas no abren. Ni desde dentro ni desde fuera. Las puertas de detrás acaban de dejar de funcionar.

- Baja la ventana que entraré por ahí.

Buen chiste. Las ventanas no tienen manivela. Me pasan una manivela que tengo que enroscar en la puerta para bajar la ventana. La parte de la puerta es exageradamente más grande que la parte de la manivela. Esto no va a funcionar. Austen decide entrar por la puerta de delante.

Oskar empieza a conducir hasta casa y de repente el coche huele un montón a gasolina. Como sólo la ventana del conductor funciona, deciden que lo mejor será ir con la puerta del copiloto entreabierta. Al final el horrible olor te hace toser. Por fin llegamos a casa y Björn me pregunta si quiero ir con ellos hasta la nieve. ¿En ese coche? ¡Ja! Le digo que no, que además de que ese coche me da miedo, casi no he ido a la nieve y ¡no voy a ir un día antes de que abran las pistas!

Entro en casa, pillo a Chelsea conectada y le cuento mi increíble historia. Me pide que no me vuelva a subir en ese coche y luego me dice que he matado neuronas oliendo gasolina. Genial. Con lo que me preocupan mis neuronas. En serio.

Seguí haciendo deberes y a dormir.