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Me gusta pasear los esquís

// Diciembre 17th, 2009 // No Comments » // Deportes, Gente, Internacionales

El viernes fui a mis clases y volví a casa a comer. Al rato vino José para ir a hacer las compras/alquileres pre-esquí.

Cogimos el bus y fuimos al Outdoor Center. Ahí te alquilan todo lo que quieras para hacer actividades al aire libre. Todo.

Llegamos, pedimos nuestro número de botas y nos las probamos. A mí me entraban pero no cerraban y a José ni le entraban. Pedimos otras, a José le fueron bien pero a mí igual, entraban pero no cerraban bien. En algún momento llamó Celine, que en teoría estaba estudiando, y dijo que se unía a nuestras compras/alquilares. Genial. Porque recuerdo que estaba molesta con ella. Al rato apareció.

De repente vino uno de Chile a alquilar esquís, nos pusimos a hablar con él, yo en español, las otras en inglés, y me dijo que pidiera que me movieran una cosa del cierre de las botas y me cerrarían. Lo pedí, lo cambiaron y cerraban perfectamente. Genial. Bueno, lo de perfectamente es una exageración, estuvimos media hora dando golpes a la bota. Pero cerraban.

Una vez las botas cerraban y demás, las devolvimos para que nos escogieran los esquís que iban con ellas. El tío me dijo que no tenían más esquís que fueran con mis botas. En parte lo entiendo, era el primer fin de semana de la temporada en Mount Baker, pero por otra parte: ¿cómo pueden tener más botas que esquís? Aunque también puede ser que tengan el mismo número de botas que de esquís pero que haya varias combinaciones entre botas y esquís y se convierta todo en un lío.

En fin, el chico me dijo que fuera al centro, que había un sitio en Holly Street con Cornwall Avenue donde podía alquilarlos también. José alquilo los suyos en el Outdoor Center y nos dimos cuenta de que teníamos que ir al centro con los esquís de José para luego ir al centro comercial con todos los esquís. A Celine se le ocurrió que podía ir ella a Birnam Wood, dejar ahí los esquís de José y unirse a nosotras más tarde. Increíble. Así que Celine se colgó las botas de José al hombro, cogió los esquís y se fue a la parada del bus.

Mi gemela y yo bajamos a la parada que hay delante de unas residencias y esperamos a que viniera el bus. Mientras esperábamos aparecieron un chico y una chica. Ella llevaba una diadema naranja y él una banda naranja en el brazo. Supe en seguida que eso formaba parte de algún tipo de juego o club.

El bus llegó, subimos y cuando llegábamos al centro el chófer dijo que por lo visto iba a nevar esa noche en el centro. ¡¡Qué bien!!

Encontramos la tienda de esquís en seguida. Entramos y fuimos a la parte de alquiler. Cuando nos tocó el turno el chico no me preguntó la talla, me midió el pie. Me ayudó a ponerme las botas, que cerraron en seguida. Me pidió cuánto medía y le dije que sólo lo sabía en metros. De repente apareció con un palo para medirme. Con el peso más de lo mismo, que sólo lo sé en kilos, me dijo que lo apuntara y se buscó la vida para traducirlo. Botas, esquís y palos. Y de repente José se dio cuenta: ‘No tengo palos’. No sé por qué el Outdoor Center no le dio palos. Así que pidió si podía alquilar palos ahí y por supuesto que sí.

Luego fuimos a mirar la ropa, había unos pantalones negros rebajados, me los probé y estaban hechos para mí. Las chaquetas no nos convencían y José decía que había una tienda en el centro comercial que tenía chaquetas baratas. Fuimos a pagar y vimos las gafas, nos compramos las más baratas que había yo en negro y ella en blanco. Mientras pagábamos apareció Celine.

Salimos de la tienda y todo el mundo quería ayudarme con las compras. Celine se colgó mis botas al hombro, José llevaba sus palos y me decía que podía ayudarme con las bolsas. Yo le dije que iba bien. Entramos en el bus con los esquís, todo el mundo nos miraba, por supuesto.

Llegamos al centro comercial y fuimos a RadioShack y Target para que José mirara y se comprara un móvil. No, aun no tenía móvil americano. Se compró uno en Target que tenía unas tarifas geniales pero eso sí, sólo lo puede utilizar tres meses. Después deja de funcionar. Mientras estábamos ahí esperando a que José eligiera el móvil, un chico se acercó y me dijo que no creía que hubiera tanta nieve fuera del centro comercial. Qué gracioso. Le dije que nunca se sabía.

Luego fuimos a la tienda de las chaquetas de esquí. Las preciosas eran carísimas y de repente vi la que me compré. Preciosa, asequible, mía. También me compré unos guantes de esquí. A continuación cena, José dijo que le apetecía mucho McDonalds y le hicimos creer a Celine que el plan era que íbamos a cenar McDonalds, y como ella se acopló en el último momento… Total, compramos McDonalds. Yo iba con mi bandeja con la comida y mis esquís a la vez. Evidentemente, se me cayó la CocaCola. La chica me preguntó que tipo de soda era le dije que CocaCola y me dio una nueva. Le dije que lo sentía mucho y me dijo que no me preocupara así que no lo hice. Esta vez llegué a la mesa sin complicaciones.

Después de cenar cogimos el bus hasta el centro. José y Celine querían ir a un espectáculo que hacía una de las profesoras de baile del RecCenter. Yo les dije que no sabía que hacer porque con los esquís y demás… pero al final fui. Dejamos los esquís en la pared y nos sentamos en el suelo a ver el espectáculo. La verdad es que estuvo muy bien, salvo por las partes que eran demasiado raras. Básicamente era un espectáculo que incluía baile, interpretación, cantantes… de estudiantes de baile, interpretación y demás de la universidad. Hubo un par de bailes que nos encantaron, otros nos gustaron y otros suplicamos que acabaran pronto.

Cuando acabó, cogimos los esquís y nos fuimos a buscar un taxi, ya que era tarde y no nos apetecía estar esperando al bus con los esquís. Tardamos mucho en encontrar uno, hasta que al final vimos a dos que se bajaban de un taxi y nos pusimos a su lado a esperar. Una de las chicas nos preguntó si íbamos a ir a Baker.

- ¡Sí!

- Yo estuve ayer, y está genial.

Nos dijo que llamáramos a un teléfono que nos dio antes de salir para saber las condiciones meteorológicas. Fue muy simpática. Luego el taxista me ayudó a meter los esquís y demás en el maletero y nos llevó a Birnam Wood.

Para cuando llegamos ya era bastante tarde. Preparé las cosas para el día siguiente y me fui a dormir.

De compras

// Noviembre 3rd, 2009 // No Comments » // Gente, Internacionales, Residencia, compras, fiesta

Cosas que se me han olvidado contar de días anteriores:

1. El martes cuando fui al supermercado, a la vuelta, vi una ardilla al otro lado de la calle. De repente la ardilla corre por el árbol y se pone en mi lado de la calle. Yo cojo y cruzo, la miro y veo una foto preciosa así que fui a sacar la cámara y justo en ese momento, la ardilla volvió a cruzar la calle. Yo me asusté y empecé a caminar mucho más deprisa con la compra.

2. El miércoles cuando volvíamos de casa de Johanna, Yukari le hizo saber a José que sabía que el sábado había dormido (sólo dormido) con Björn. Eso era un secreto, sólo lo sabemos en teoría Celine y yo. Digo en teoría porque todos los chicos de la habitación de Björn lo saben, y de ahí ya casi todos los internacionales. Yukari estaba histérica por la emoción que le supone a ella cualquier cosa que a los europeos nos deja completamente fríos, pero se dio cuenta de que había metido la pata diciéndole a José que lo sabía. Así que por la noche empezó a enviarle mensajes a Celine pidiéndole perdón.

Celine me preguntó si Yukari estaba en facebook. Le dije que sí y me dijo que le dijera algo para que no se pusiera histérica.

- Yukari, Celine está llorando.

- ¿Qué?

Le empecé a contar que todas las holandesas se habían enfadado con Celine y que ahora Celine estaba fatal y demás… luego le dije que era broma pero Yukari seguía en estado de shock y no me entendía. No paraba de repetir cosas como: ‘me voy a morir’, ‘estoy tan deprimida que no me puedo dormir’ y ‘no voy a poder volver a ver a José en mi vida’. Al final le dije que me tenía que ir a dormir y me dio las gracias por animarla, seguido de un ‘me voy a morir’. Animadísima.

El jueves me desperté y fui a frisbee. Como llovía hicimos clase dentro. El profesor decidió ampliar el número de lanzamientos que sabíamos de 2 a 7. Así de fácil. Básicamente estuvimos toda la clase recogiendo el frisbee. El profesor se puso unas cuantas veces al lado mío para decirme cómo lo tenía que hacer. Creo que le caigo bien porque 1. soy la extranjera y 2. nos hemos lanzado el frisbee en varias clases ya.

Mientras nos enseñaba como hacer los lanzamientos tiraba apuntando a canasta y al 5º tiro o así, encestó con el frisbee. Increíble. Se puso súper contento y empezó a saltar y demás. Todos le aplaudimos, faltaría más. Al final de la clase unos cuantos chicos y alguna chica intentaron meter canasta.

Volví a casa, me duché y estuve haciendo deberes hasta que fueron las 12 y Celine y yo fuimos a buscar a José. Las tres nos fuimos al centro comercial a buscar sus trajes de Halloween. Por lo visto al lado de Bellis Fair había una tienda muy grande y barata que también tenía disfraces. Llegamos y la verdad es que sí que era enorme. Yo me compré un collar que añadir a mi disfraz, Celine accesorios para ir de pirata y José de demonio.

Luego entramos en el centro comercial y fuimos a comer algo antes de seguir con las compras. Más tarde, de camino a Target, vi una tienda que tenía muchas camisetas chulas. Se lo comenté y José dijo que si quería podíamos entrar. Así que entramos. La tía se puso a hablar con nosotros y a preguntarnos que íbamos a ser en Halloween y como yo no sabía como explicar mi disfraz me hice la despistada mirando ropa. Al rato oí que la chica decía que tenía unos pantalones por 7 dólares cada uno. ¡Una ganga! Todos eran de colores muy vivos. Cogí unos para comprobar si era mi talla y acerté de pleno. Me compré unos entre rojo y rosa y otros entre lila y azul.

Luego fuimos a Target porque Celine necesitaba unas cuantas cosas. De paso decidimos ir a ver las bicicletas, vi una muy chula por algo menos de 100 dólares. Le pedimos a una a ver si la podíamos ver, nos la bajó y nos mandó a pagar. Nos quedamos flipando. Los americanos dicen que eso no es lo normal. En fin, ya tenía la bicicleta, me compré un casco y un candado y fuimos a pagar. Hasta la cajera se quedó sorprendida de lo barato que me salió todo.

José quiso volver a una tienda de ropa a comprarse una camiseta. Celine y yo esperábamos fuera pero al rato Celine dijo que iba a entrar a ver qué pasaba. De repente se acerca uno de seguridad o policía, no me quedó claro y me dice:

- ¿La bicicleta?

- ¡Oh, no! Es que la acabo de comprar ahora mismo…

- ¿Qué hace aquí?

- ¡La acabo de comprar ahora mismo!

- ¿Donde?

- ¡En Target!

Se me queda mirando fijamente.

- Le puedo enseñar el ticket.

- No, no es necesario, pero esto… -dice señalando la espada de pirata de Celine que estaba en el suelo- parece muy afilado, voy a tener que pedirle que lo meta en el coche.

¿Afilado? ¿Coche?

- ¡Oh, no, no! ¡Es un disfraz de Halloween! ¿Ve?

- Oh, sí, ya veo.

- Es que estoy esperando a mis amigas que están en esa tienda y ya nos vamos.

- Vale, porque la bicicleta no puede estar dentro.

- Vale.

- Qué tenga un buen día.

- Y usted.

No fue una conversación a malas pero sí muy, muy rara. Ahora lo pienso y no sé si me tomaba el pelo o qué. Antes de que Celine entrara a la tienda me metí en una tienda de móviles con la bicicleta para pedir unas tijeras. El chico me dijo que era la primera vez que alguien entraba con una bicicleta. Por alguna razón me pareció de lo más gracioso.

Después nos acercamos a otra tienda a comprar luces para la bici (seguridad ante todo) y de paso pedí que me las montaran. Salimos por la puerta que daba al exterior. Caía el diluvio universal y me puse a probar la bici de camino a la parada del bus. Una vez ahí esperamos a que viniera el bus. Cuando apareció las tres nos pusimos delante del bus a adivinar como funcionaba la cosa que tienen para poner las bicis. El chófer nos daba indicaciones pero no nos resultó demasiado fácil. Cuando entramos le di las gracias y le expliqué que había sido nuestra primera vez, como si hiciera falta aclararlo.

En el bus decidimos que Celine y yo nos bajaríamos en Viking Union para ir a la oficina de internacionales a ver si estaba Kaylee y le podíamos hablar del laberinto de maíz y de paso intentar sacarle el tema de acción de gracias. Cuando conseguimos bajar la bici nos encontramos con Karin que nos dijo que la oficina estaba cerrada. Celine dijo que si no me importaba se iría en bus. Vale. Entré en Viking Union y pedí unas tijeras para quitarle la etiqueta al casco. Me lo puse, me subí a la bici y crucé la universidad. Empecé a pillarle el truco a todo el rollo de las marchas justo antes de tener que elegir entre el bosque o la carretera. Decidí el bosque. Mal.

Tengo que decir que las cuestas hacia arriba son difíciles, hacia abajo asustan y mi abrigo y pantalones acabaron llenos de barro. Cuando llegué a casa me di cuenta de que no tenía las llaves pero todas las luces estaban encendidas así que toqué a la puerta. Nadie contestó. Llamé a Nell y me dijo que fuera a buscar las llaves a casa de Eunji. Según ella la bici me salió cara. Le dije que ni hablar, que en Europa eso era barato. (Sobre todo si encima lo traducimos a euros…). Volví a casa y comprobé que no había nadie pero que sí, todas las luces estaban encendidas. Metí la bici en el trastero y estuve haciendo tiempo en casa.

Más tarde fuimos a la prefiesta antes de la noche de los 80. De camino a casa de Christian me resbalé (había estado lloviendo todo el día) pero no fue nada muy espectacular. Estuvimos todos ahí sentados como siempre… sólo comí patatillas pero al rato me di cuenta de que me faltaba un trozo de muela. Fui a verme al espejo y sí, oficialmente me falta un trozo de muela. No duele pero es molesto porque no paro de tocarlo con la lengua. Además me preocupa que sea malo.

Se lo conté a todos, Karin y Celine quisieron verlo. Le expliqué a Karin que era muy incómodo y me dijo que mi forma de decir ‘incómodo’ es muy sexy. Y que mi acento en general es sexy. O sea que piensa lo mismo que los chicos que me lo dijeron en Seattle. Me gustaría saber cómo sueno.

Luego nos fuimos a Nightlight. No había mucha gente, suponemos que porque era Halloween. Celine no quiso venir pero si que vinieron otras como Soo. Para variar estábamos ahí bailando y alguien me toca el brazo:

- ¡Kaylee!

Abrazo.

- ¡Qué bueno! Justo ahora pensaba en ti.

Otro abrazo. En serio, creo que empiezo a pillarlo. Lo normal cuando conoces a alguien es o sólo saludar con palabras o dar la mano. A partir de ese momento se puede quedar en saludar con palabras o, si te cae bien, en abrazos. Mola.

Un chico que iba vestido de chica se puso a hablar conmigo y me preguntó de dónde era le dije que de España y me dijo que mi acento era sexy. Luego estuvo haciéndose notar en mi campo de visión toda la noche.

Cuando nos cansamos de bailar Kaylee y yo fuimos a sentarnos y a hablar en español. Es genial porque le puedo contar lo que sea y no se enteran (aunque voy con cuidado porque en realidad nunca se sabe). Le conté lo de mi diente y me pidió verlo pero en la oscuridad de la discoteca no vio nada. Luego le hablé de acción de gracias y se quedó con la expresión que pone cuando no entiende de que le hablo (cuando hablamos en español).

- ¿Sabes cómo se dice “Thanksgiving” en español?

- No.

- Acción de gracias.

- Tú vienes conmigo.

- Si me invitas…

- ¡Pero claro!

¡Bien! ¡Ya tengo plan para tener mi primer acción de gracias!

Se acabó la fiesta. A la salida le pregunté a Kaylee si se iba a acordar de que me había invitado a acción de gracias. Me dijo que claro y yo le dije que me había dicho una vez que tenía mala memoria. Se rió y me dijo que seguro que se acordaba de eso. Así que volvimos a casa. Martin dijo de tomar una última cerveza. A mí no me apetecía pero les dije que podían venir a mi casa. Estuvieron unos 20 minutos o así, lo que tardaron en tomarse una lata los chicos: Alex, Christian y Martin. Mientras Cora y yo comíamos crackers (o galletitas saladas, como lo queráis llamar). Cuando se fueron Alex me dio dos besos y fue toda una sorpresa:

- ¡Creo que son mis primeros dos besos en los estados!

- Sí, yo también lo he pensado.

Se fueron y me fui a dormir.

Soy pretty woman… y además he ido de compras

// Octubre 5th, 2009 // 3 Comments » // Uncategorized, cine, compras

Para pillar el chiste del título tenéis que haber visto la película pretty woman y tener básicos conocimientos de ingles. Basta con que entendáis que significa ‘pretty woman’. Espero que fuera de mi mente también tenga significado la gracia.

Allá vamos.

Me he despertado con Nell hablando por teléfono en su cama. He hecho ruidos, me he movido, incluso he dicho: ’shh’. Le da igual. Vale, lo he captado.

Se ha levantado y la he oído entrar en el baño. Como no podía volverme a dormir yo también me he levantado. Me he conectado y he oído la nueva canción de Tegan and Sara. ¡Cómo me gusta!

Nell me ha dicho que se iba al centro comercial con Eunji y que luego iría a la biblioteca porque tiene un examen mañana y no ha empezado a estudiar. Yo ya he estudiado bastante este fin de semana así que he decidido ir por mi cuenta. He dejado un tiempo razonable desde que ha salido ella y me he ido al centro comercial.

Me he comprado un abrigo que no sabía si llamar abrigo o chaqueta pero la dependienta me ha dicho:

- ¿Has visto que tenemos camisetas en la entrada en promoción? Si compras una te llevas otra gratis.

- Sí -luego me he dado cuenta de que me hablaba de otras.

- Pero sólo quieres el abrigo.

- Sí.

- ¡Muy bien! ¿Vas a querer el ticket en la mano o en la bolsa?

- En la bolsa.

Por alguna extraña razón hoy casi todas las tiendas tenían las camisetas con esa promoción: si te compras una te llevas otra gratis. Y las sudaderas con promoción compras una y la segunda a mitad de precio.

¿Sabéis lo que es ir de compras cuando un dólar significa 0.68 euros? Y encima un abrigo que me ha encantado te cuesta 60 dólares. O sea, 40 euros de abrigo.

Al principio he tenido serios problemas con las tiendas porque he entrado en un par y no me gustaba nada. Sólo el abrigo. Es que aquí los jerseys son súper finos. ¿No se supone que hace frío? Creo que les va lo de llevar muchas capas porque también venden un millón de camisetas de tirantes finos.

De repente he visto GAP y he pensado: ‘vale, GAP. GAP se me da bien.’ He entrado, he ido hasta el final y he vuelto a salir. Qué desastre.

He entrado en una tienda que tenía mucha cola en la caja pero me ha rayado que toda la ropa llevara la marca escrita en letras enormes. Y nada más. Ni dibujos ni nada. Fuera. Aquí también, como en la inmensa mayoría de las tiendas, había una chica en la puerta que te decía que había una oferta.

He seguido caminando y casi me paso una tienda que me ha parecido súper chula desde fuera. He entrado. Seguía teniendo buena pinta. He visto las sudaderas. Qué bonitas.

Me he comprado esta. En color “blanco”. En realidad no he visto esa sudadera en otro color en la tienda. Pero da igual. Me gusta así. También me he comprado dos camisetas. He entrado en el probador y me encuentro con una chica.

- Hola me llamo Chelsea. ¿Cómo te llamas?

- Ana.

- Ana, ¿cuántas prendas llevas?

- Mmm… ¿cuatro? -había cogido una tercera camiseta que no me ha gustado nada. Qué color más raro en mí. Era como fucsia.

- Vale, puedes entrar aquí. -Me abre un probador con llave (el probador se cierra automáticamente, desde dentro abres como cualquier otra puerta y desde fuera necesitas la llave) -si necesitas que te traiga otra talla o lo que sea, ¡dímelo!

¡Pero qué bueno! ¿Que tienes que ir de compras sola? ¡Sin problemas! Chelsea te traerá otra talla, otro color o lo que tú quieras.

Como ya he dicho, he dejado la camiseta fea y me he llevado lo demás. Chelsea me ha dicho que si cogía otra sudadera me saldría a mitad de precio. He ido a otro estante de sudaderas y ha venido una chica a ofrecerme hacerme una tarjeta de cliente ya que con lo que llevaba podía ahorrar 10 dólares (he estado tentada a decirle: ‘eso es una minucia para mí’) y no sé cuantos puntos. También me ha dicho que si cogía otra sudadera me saldría a mitad de precio. Le he dicho que sí, que por eso había ido al estante de las sudaderas y ella me ha ayudado a coger la que quería.

He vuelto al probador a probarme la nueva. Perfecta. He salido y me ha cobrado la de la tarjeta. Me ha vuelto a decir que me convendría hacerme la tarjeta y yo ’sí, dame un formulario’. Luego me ha dicho que si quería también podía rellenar la parte azul del formulario para ahorrar los 10 dólares. Pero ahí he visto cosas de visas y he pensado: ‘no, no voy a caer’. Le he dicho que soy estudiante internacional y no creo que me valga la pena para un año. Hemos estado hablando de que ella también estudia en Western. Estudia algo así como ciencias de desórdenes de comunicación. Muy maja.

Me ha preguntado si iba a seguir comprando y le he dicho que no lo sabía (dependía de si me apetecía entrar en alguna otra tienda).

- ¿Ni idea?

- No…

Luego he pensado que igual me iba a ofrecer guardarme las bolsas.

No me ha apetecido seguir de compras y he ido al cine. Me he metido a ver Toy Story 1 y 2 en 3D. Ese cine (por no generalizar y decir todos los cines de América cuando sólo he visto uno) tiene las sillas un poco desordenadas. No son el mismo número de sillas por fila, vaya. Muy raro.

He ido a comprarme unas palomitas.

- ¿Me pones un menú 3?

- Un menú 2.

- No. Tres.

- Tres menús 2.

- ¡No! Un menú 3.

- Un menú 2, vale.

¿En serio me está pasando esto? No dudo de mi inglés porque cosas más difíciles he comunicado. Al chico este le pasaba algo.

- NO. Un menú tres. -le hago un tres con los dedos.

- Ah, un menú tres.

Al fin.

- ¿Quieres mantequilla en las palomitas?

Mis ojos abiertos como platos.

- No.

- ¿No? -sus ojos saliendo de sus órbitas.

Me lo pone todo, pago y le digo.

- ¿Algo para la bebida?

- ¡Ah, sí! Una pajita.

Y me la da. Ahí he pensado: ‘vale, queda claro que el problema lo tienes tú’. Pero ha sido entretenido. Hay un salero al final de la barra por si quieres echarte sal en las palomitas sin sal que te dan porque por lo visto todo el mundo las pide con mantequilla.

Han puesto la primera peli, luego 10 minutos de descanso que han aprovechado para poner preguntas sobre las dos películas (un poco spoiler si no habías visto la segunda) y tonterías de Toy Story. Luego la segunda peli.

Tanto cuando ha acabado una como la otra, la gente ha aplaudido. Al final del todo, después de las tomas falsas de la segunda peli, han vuelto a aplaudir y uno ha hasta silbado en plan concierto.

Cuando hemos salido de la película casi todas las tiendas del centro comercial estaban cerradas. Me ha dado un poco de miedo haber perdido el último bus. He ido caminando deprisa hacia la parte del centro comercial que da a la parada del bus de vuelta. Voy a donde pone EXIT y la puerta pone: ‘Sólo personal autorizado’. Un chico que venía detrás de mí, abre la puerta, pasa y me la aguanta. Paso. Camina por el pasillo y yo le sigo hasta la siguiente puerta, la abre y salimos a la calle. Genial. ¿A qué venía ese cartel?

Voy hasta el bus, quedaban bastantes buses aún. Me pongo mi nuevo abrigo porque hacía algo de frío. Qué calentito. Llega un bus, le pregunto si va al centro y me dice que tiene que dar toda la vuelta y luego bajará al centro. Que en cuatro minutos viene otro que va directo al centro. Le digo que mejor espero.

Cojo el bus al centro y otro a la residencia. He llegado a la habitación. Por alguna razón Ha está un poco sosa y no sale de su habitación. Cuando Celine ha llegado han llegado también las preguntas de dónde estaba. Pero he tenido un día bastante bueno así que me ha dado todo muy igual.

Me he duchado porque tenía algo de frío y me apetecía una ducha calentita y un pijama limpio. He hecho algún garabato más en la hoja que le voy a enseñar mañana al de algoritmos y ya está.

¡He tenido un día bastante bueno en general!

¿Qué has hecho?

// Octubre 2nd, 2009 // No Comments » // Deportes, Room

Directamente:

Me he despertado y he ido a prepararme el desayuno. Me quedaba muy poca leche y la he echado casi toda encima de la mesa. Así que sólo me he podido tomar un chupito de leche con Nesquick. Luego me he puesto el chándal y a clase de frisbee.

Esta vez nos ha hecho calentar así que hemos tenido que dar dos vueltas corriendo al gimnasio, luego ir hasta la mitad del gimnasio haciendo cosas distintas como correr subiendo mucho las piernas y cosas así. Después, estiramientos, aguantar como si estuvieras haciendo flexiones con sólo una pierna… bueno, unas cosas que yo pensaba menos mal que la clase dura muy poco y no nos podemos tirar media hora calentando. Luego me he puesto de pareja con un chico bastante alto y hemos estado pasándonos el frisbee de las dos formas que nos han enseñado. A veces se le iba la cabeza y me tiraba el frisbee muy alto. Pero sin problemas. Que a mí el frisbee se me da genial y dando un salto ya lo tenía en las manos. A veces.

Al final de la clase hemos hecho una cosa muy difícil de entender y de explicar que además consistía en que todo el mundo iba a mirarte mientras corrías hacia un lado, luego cambiabas de dirección y mientras te tiraban el frisbee. Luego tú se lo tirabas a otro. En serio, muy difícil de explicar. Hasta que no lo hemos visto en acción…

Fin de la clase. Salgo del gimnasio, está lloviendo.

Inciso: para la siguiente historia necesito que recordéis que de pequeña me detectaron alergia a la humedad y a los ácaros la cual se manifestaba en ataques de no poder respirar.

Me acerco a la calle por donde pasa el bus y lo veo abajo en una parada. Decido tener una buenísima idea y llevarla a cabo: correr cuesta arriba bajo la lluvia hacia la otra parada que no puede estar muy lejos. Al rato me doy cuenta de que SÍ estaba lejos. Mis pulmones empiezan a llamarme la atención de la única manera que saben: doliendo como si los acuchillaran. Me giro, veo el bus que sube la montaña. Decido dar otro sprint. Mis pulmones me dicen: ‘¿dónde crees que vas?’. Vuelvo a caminar y pierdo el bus. Cuando mis pulmones vuelven a la normalidad, me giro y veo que viene otro bus. Decido volver a correr pero mis pulmones dicen que ahora están en huelga. Vuelvo a caminar, veo el bus pasar y pararse en la parada donde no había nadie y no se bajaba nadie. Está esperándome. Empiezo a correr porque no está muy bien que el bus me espere y yo diga: ‘eh, yo a mi ritmo’. Subo al bus, doy las gracias, paso la tarjeta. Me siento. Y entre mis enormes esfuerzos por respirar veo como el bus coge el otro recorrido. Me he vuelto a subir al único bus que pasa por la universidad y no llega hasta mi residencia. Genial. Sigo en el bus hasta que vuelve a la universidad. Me bajo y decido ir caminando a casa bajo la lluvia.

Llego y me voy directa a la ducha. Cuando salgo de la ducha Celine me cuenta que va a dejar una asignatura porque blablabla, demasiado trabajo, blablabla, sólo estoy aquí un trimestre, blablabla, también quiero divertirme. Me da bastante igual.

Estoy un rato por aquí y luego vuelvo al centro del campus porque a la una es la reunión de alumnos y profesores de informática. Pizza y bebidas gratis. Me ha parecido bastante interesante. Por lo visto aquí si tienes más de un 3 de GPA, (es un valor calculado sobre 4) puedes entrar en la lista de honor. En ese caso, si quieres, puedes hacer algunas asignaturas de graduado en vez de algunas de las de no-graduados. Y con todo esto ganas salir de la universidad con título y máster en menos tiempo.

También ha habido alguno que se quejaba de que tuvieran que aprender a programar con Ada. He estado apunto de levantarme y decir: ‘EN ESPAÑA, también lo hacemos así’. Y volver a sentarme.

En realidad ha sido una reunión bastante entretenida y en un ambiente distendido. También nos han propuesto los clubs oficiales: el de mujeres en informática y alumnos en informática, y un concurso que plantea Microsoft.

Después de la reunión tenía que ir con mi grupo de la que me convalidan por ESI 2 a hablar con el profesor que a la vez hacía de cliente para saber qué quería exactamente. Había un perro enorme (tipo Ada) en el despacho del profesor. A la perra sólo le apetecía chupar a alguien. Adivinad a quién. Sí, a mí. La verdad es que era bastante guapa y como llevo ropa de invierno sólo me chupaba la ropa. ‘Sólo’. Le he intentado pasar la pelota que he visto en el despacho con el pie para ver si reaccionaba como Ada y me dejaba en paz… pero no. Ha pasado de mí. Bueno, ha pasado de la pelota mejor dicho.

Después otra vez a la habitación. De camino el chico mexicano me ha estado contando que vino a Washington con 6 años, cuando se le caduco el visado a su familia, siguieron aquí y tenían miedo de que les echaran pero justo antes de que se graduara en el instituto su padre consiguió arreglar los papeles. Dice que menos mal porque sus padres pensaban en enviarle a estudiar a México y el decía que tenía toda su vida en Washington. Con el hago un poco de Spanglish porque se le nota que habla más fluido en inglés que en español. No me extraña, si lleva casi dos tercios de su vida aquí. Además la versión mexicana del español. Total que le digo frases tipo: ‘Aquí hay mucha gente que va en shorts (creo que es bastante universal pero: pantalones cortos) y hoodies (sudaderas)’. Él a cambio dice frases como: ‘probamos con esta compañera de piso y trabajó muy bien’. Puedes ver la traducción literal de la expresión ‘It’s been working really well’.

Me ha preguntado si me gusta la música. Creo que sólo hay dos personas que me hayan preguntado si me gusta la música. Una vez fue un chico que apenas recuerdo que me lo preguntaba porque a él no le gustaba. Fue bastante traumatizante, es la única persona que ‘conozco’ que no le guste la música. Y ahora él. Le he dicho: ‘¿cuál?’. Y él ha dicho que lo decía en general. ¡Entonces claro que sí!

He vuelto a casa, Nell y Eunji se han puesto a dormir en la cama de Nell. Serían las 3 de la tarde. Sobre las cinco se han despertado y han dicho que ellas también tenían que ir al supermercado. Bien. Celine también. Mal. Soo me ha dicho por internet que ahora se pasaba por nuestra casa así que las otras tres se han ido al supermercado y yo me he quedado a esperar a Soo. La jugada ha sido redonda porque para cuando hemos llegado Celine ya se había ido a clase. He comprado bastantes cosas ya que no tenía nada. Y de vuelta a casa.

Me he puesto a hacer deberes. De repente ha empezado a sonar un ruido increíblemente alto y molesto y una luz blanca en el pasillo del apartamento. Viene Celine y me dice:

- ¿Qué has hecho?

- ¡Nada! -con ojos desorbitados porque se le haya podido ocurrir que todo eso tenía algo que ver conmigo.

Cojo los zapatos y salgo fuera. En el rellano de la escalera me encuentro con unas chicas que me dicen: ‘¿Qué habéis hecho?’. NADA.

Simulacro de incendio. Ha habido un momento de duda en el que he pensado: si esto es un incendio de verdad el fuego está muy lejos de aquí. Me gustaría ir a por mi portátil. Pero he pensado que lo más probable era que fuera un simulacro y entonces aparecería con mi portátil y me reñirían por no dejarlo todo y correr.

Nos hemos reunido todo Birnam Wood arriba de la colina donde está la residencia. Tenía que ser arriba. Celine y las coreanas han salido con el Haggen Dazs que se estaban comiendo, con el frío que hacía. Me han ofrecido y les he dicho: ‘no, gracias, ya me estoy congelando sola’.

De vuelta a la habitación a hacer deberes. Al rato ha venido Soo, he estado un rato hablando con ella pero luego he vuelto a mi habitación que tengo muchas cosas que hacer.

Nell hoy ha tirado agua en su portátil y ahora no le funciona. Creo que por eso se ha ido a dormir antes de las doce aun con el siestón que se ha dado…