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Farmers Market

// Noviembre 17th, 2009 // No Comments » // Internacionales, Residencia, fiesta

El sábado habíamos quedado delante del Community Building para ir al Farmers Market. Eso es un mercado de cosas artesanales y comida, que hacen en Bellingham.

Cuando por fin estábamos todos reunidos fuimos hasta la parada de bus para darnos cuenta de que acabábamos de perderlo e íbamos a tener que esperar bastante. Así que decidimos ir al Community Building y esperar dentro. Alex, el francés, y Murat eran las estrellas del día ya que el francés tenía un morado en la ceja y Murat caminaba mal porque estuvieron jugando a fútbol y chocaron al ir a por el balón.

Cuando por fin cogimos el bus decidimos ir directamente a comer a un sitio llamado Bob’s. Las hamburguesas son enormes y están deliciosas.

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Lo pasamos bastante bien viendo como cada uno intentaba darle un bocado a una hamburguesa tan alta. Cuando salimos, fuimos a una heladería que hay al lado de Bob’s. Allí sólo hay dos sabores de helados y los dos son muy neutros porque lo importante es lo que le vas a poner por encima, desde fresas hasta m&ms pasando por chuches. Yo lo tomé con m&ms. Bastante bueno.

Con los helados en la mano y congelándonos un poco fuimos de camino al Farmers Market. A la mitad Yukari se acordó de que se había dejado el paquete que le habían hecho en Bob’s con lo que había sobrado de su hamburguesa en la heladería… estuvimos esperándola haciéndonos fotos.

Llegamos al Farmers Market, la verdad es que es bastante mono pero estoy segura de que lo es aún más cuando no llueve. Después de estar por ahí un buen rato mirando los tenderetes y demás, decidimos salir a hacer más fotos y reunirnos con los que se habían ido a la cafetería en vez de ir a comer a Bob’s.

En la cafetería no había nadie de los nuestros pero nos sentamos a tomar algo. Es una cafetería muy mona y agradable donde muchísima gente va con los libros o el portátil y se pasan horas ahí dentro. Luego Austen le pidió a Grace que les acercara a la tienda de Skis y Snowboards de Fairhaven y Murat, Christian y yo volvimos al Community Building a ver qué pelis echaban en el cine. Christian y yo estuvimos mirando las pelis una por una y decidimos que no echaban nada interesante. Le dije que si al final decidían ir, me avisara y me fui a casa.

Más tarde decidieron que en vez de ir al cien iríamos a la bolera. Nos presentamos 14 delante del Community Building, cogimos el bus y fuimos hasta la bolera. Estaba llenísima. Nos dijeron que si éramos 14 íbamos a tener que esperar dos horas. Ni hablar.

- Entonces, ¿qué hacemos?

Era un poco difícil porque no todos teníamos 21 años así que de repente se me ocurrió:

- En mi casa no hay nadie, así que podemos ir ahí.

- ¿Segura?

- Sí, claro.

Cogimos el bus, paramos en Haggen y fuimos a comer una hamburguesa. Sí, otra. Pero esta vez en Wendy’s que son mucho más pequeñas (y mucho menos buenas). Luego fuimos a Haggen a comprar vasos para jugar a Beer Pong y algo de bebida. Volvimos a casa y nos pasamos la noche hablando, jugando, escuchando música, cantando… muy en plan tranquilo y a la vez muy divertido. Al rato vino Celine y se fue en seguida. Yo pensé que era Sábado por la noche así que tampoco podía poner muchos peros. Hacia el final de la noche volvió a aparecer, habló dos minutos con la gente y se fue a su habitación.

Cuando la fiesta acabó me puse a hablar con Chelsea con el portátil. De repente, se me ocurrió ser buena con la naturaleza y apagar todas las luces que no estaba utilizando, pero claro, no iba a dejar a Chelsea hablando sola. Así que cogí el portátil, apagué todas las luces, no vi la silla de camino a mi habitación y acabé en el suelo con el portátil. Después de contarle toda la historia a Chelsea me levanté, volví a la habitación y me fui a dormir.

Proyectos, fiestas, proyectos, fiestas

// Noviembre 17th, 2009 // No Comments » // Internacionales, Prácticas, clase, fiesta

Sobre el jueves… Martin nos invitó a comer lasaña a su casa preparada por él mismo. Estaba deliciosa y luego prefiesta en su casa.

También tengo que decir que se nos ocurrió a la vuelta pararnos una parada antes y hacer una visita al McDonalds, que estaba cerrado. Así que decidimos ir a Haggen, comprar comida y meternos en el apartamento de Henrik. Hasta el apartamento de Henrik sólo llegamos Riikka y yo. Yo comía crackers (o galletas saladas), Riikka un bocadillo y Henrik una pizza.

A Henrik se le ocurrió decirle a Riikka que cree que él come más en dos días de lo que ella come en una semana. Riikka contestó molesta que él no sabía cuánto come ella y hubo un intercambio de frases tipo: ‘no hagas juicios sobre mí, no me conoces’.

Viernes. Las clases de Software Project Analysis se reanudaron. Entregamos el primer borrador final del proyecto y el profesor dijo que ahora íbamos a revisar todos los proyectos en clase de la siguiente forma:

Seis personas que no sean parte del proyecto estarán involucradas en la revisión. Tres se tienen que leer el proyecto a conciencia, otra tiene que ser el moderador y hacer que la revisión funcione a buen ritmo, otro tiene que leer el proyecto en voz alta y parafrasear partes para comprobar que se entienda lo que quieren decir y el último escribir las anotaciones.

A mí por lo visto me toca ser parte de la revisión del primer proyecto y seré una de las que se tienen que leer el proyecto a conciencia. Está bien, ya veremos…

Nuestro grupo es el cuarto en ser entrevistado, así que genial. A la mitad pero tirando hacia más bien tarde.

Después tuvimos reunión de grupo. Annika apareció sólo para decir que tenía otro proyecto y que no podía venir a la reunión. Así que estuvimos haciendo la reunión sin ella. Lorraine, la mujer mayor, adora a Katie. No para de decir que es buenísima en todo.

Lorraine: Katie, ¿a qué se dedican tus padres?

Katie: Mi padre es -no conseguí entender nada- y mi madre es profesora de guardería.

Lorraine: ¡¡Lo sabía!! ¡Eres tan organizada que tu madre tenía que ser profesora!

Katie: Sí, bueno… mi madre se queja de que ella le enseña a los niños como coger bien el lápiz y yo lo cojo mal.

Lorraine: ¿Y tus padres Ana?

Lo expliqué e hizo algún comentario al respecto pero está claro que su amada es Katie.

A la salida estuvimos hablando de como Lorraine ama a Katie y, para no perder costumbre, de mis compañeras de habitación.

Katie me habló de una compañera de habitación horrible que tuvo. Un día decidió no comer durante 11 días, no comer nada de nada. Ella y la otra compañera de habitación le dijeron que eso era horrible y ella dijo “No pasa nada, si corro no me desmayo”. Toma ya. Al final se lo tuvieron que contar al Resident Advisor, y él le dijo que tenía que comer o se iba a morir.

Además la tía se dedicaba a hacer cosas raras. Un día, cuando Katie y su amiga entraron en la habitación se encontraron a la tía y a un chico. El chico parecía que tenía un problema mental y entre ellos no hablaron en todo el rato. Katie y la amiga se pusieron a jugar a videojuegos y el chico se puso al lado suyo mirándolas y hablando con ellas.

De repente va la rara y dice que se va al RecCenter. Katie tuvo que saltar con un:

- Nosotras nos vamos a cenar dentro de nada…

Para que el tío se fuera.

Total, que se dedicaron a hacer un plan para echarla de la habitación. No limpiaban nunca los platos. Un día la tía dijo: ‘¿puedo lavar los platos?’ Y estuvo dos horas de reloj lavando. Katie se dedicó a hacer “maldades” (merecidas, por supuesto). Y cuando supieron que una chica de otra habitación del pasillo se iba a mudar a Alaska, empezaron a hablar de que la chica esa quería cambiarse de habitación delante de la rara. La rara fue y le pidió a la que se mudaba que se cambiaran, se cambiaron, se mudó, y durante un trimestre y medio tuvieron una habitación para tres sólo para ellas dos.

- Así que si quieres echarla de la habitación, yo tengo experiencia.

Con toda esta nueva información dando vueltas en mi cabeza volví a casa, estuve haciendo cosas hasta que fue hora de arreglarse para la prefiesta y fiesta.

La prefiesta iba a ser en casa de Alex, el francés, que nos iba a hacer crepes mientras hablábamos de posibles planes para el finde. Los crepes estuvieron muy buenos, el pobre estuvo mucho tiempo en la cocina. Seguimos ahí de prefiesta hasta que fue hora de coger el último bus.

Sólo José, Cora y yo nos apuntamos a salir (en cuanto a chicas, muchos más chicos salieron). Fuimos a Rumours y más tarde apareció Karin.

La música era buena y nos lo pasamos muy, muy bien.

Cierran Rumours, nos reunimos todos de nuevo, empezamos a entrar en un taxi y acabamos siendo 6 más el taxista en un taxi de cinco plazas. No sé en qué pensaba el taxista. Fuimos al apartamento de Alex a escuchar nuestra canción (entre otras) y a cantarla aunque me estuvieron dejando de lado durante la mayor parte de la canción.

En la afterparty me puse a hablar con un amigo de Karin que era muy raro y a la vez muy simpático: Moises. Le dije que a mí también me encantaba ir al cine aunque fuera a ver una película fácil de seguir y él me miraba fijamente. No sé, fue raro pero no en el sentido de raro mal. Sólo raro.

Y después me fui a casa a dormir.

Larga reunión

// Noviembre 5th, 2009 // No Comments » // Gente, Internacionales, clase, fiesta

Me desperté, desayuné, y como estaba resfriada y sabía que el fin de semana iba a ser largo, decidí ir en bus a la universidad.

En la primera clase estuvimos hablando sobre el examen, nada especial. Segunda clase como siempre. Y en la tercera una buena noticia: el lunes y el miércoles no habrá clase. Resulta que el profesor es miembro de ABET y ahora le toca a él ir a comprobar la calidad de una universidad en Virginia. Si queremos, podemos ir a ver otra clase. No creo.

A la una, justo después de las clases, había quedado en el Skybridge con el grupo de Operations Management o sea, Lorraine, la señora, Katie, Annika y yo. Llegué y oigo un ‘hey’. Me giro y era Lorraine. Me senté al lado suyo y para variar me estuvo hablando de que su marido vive en otra ciudad y va a verla los fines de semana. Siempre cuenta lo mismo. En parte me parece normal que sea su principal tema de conversación ya que debe ser lo que más le preocupa pero… llevamos mes y medio de marido en otra ciudad.

Al rato apareció Katie y nos dimos cuenta de que cuando dijimos de quedar Annika no estaba y nadie le había dicho que íbamos a quedar. Bueno, pues sin ella, total sólo teníamos que llamar al chico.

Katie preguntó quién iba a llamar y yo dije que estaba claro que yo no. Lorraine añadió que creía que podía llamar Katie así que… Katie llamó. El chico no le cogió el teléfono y le dejó un mensaje. Durante la llamada se notaba que Katie estaba nerviosa y me miraba en plan ‘no sé muy bien qué decir’, así que cuando colgó le sonreí y le levanté el pulgar. Ella sonrió y pensé: ‘qué fácil es hacer sentir mejor a alguien a veces’.

Luego decidimos que cada una pensaría dos preguntas sobre cada uno de los dos temas de los que tenemos que hablar con el chico ese: inventario y algo sobre horarios, la verdad es que no tengo mucha idea.

Le pregunté a Katie si iba a coger el bus y Lorraine dijo que se iba por el otro lado. Katie dijo que iba a llamar a su hermano para ver si le compraba algo para comer con el munch money (o sea, el dinero que metes en tu tarjeta de la universidad) y luego cogería el bus. El hermano dijo que estaba estudiando y no podía y ella le dijo que ya veía el tipo de hermano que era (en plan broma). Así que fuimos a esperar al bus.

- Me pasó algo horrible ayer.

- ¿Peor que que se muriera alguien en el hostal donde estabais?

- Bueno… más o menos.

Y le conté lo de la muela.

- Uf, a mí es que los dientes…

- ¡Por eso digo que más o menos igual de horrible! Fui al dentista un montón de veces antes de venir aquí, ¿para qué? ¿Para que se me rompa una muela en un mes y medio?

Luego hablamos de los disfraces de Halloween y me contó que iba a ir de Yasmine, la de Aladdin, y que hasta se había comprado un spray para teñirse el pelo de negro. Con lo rubia que es.

- ¿Cuánto dura eso?

- Creo que un lavado… ¡espero!

- Bueno igual el lunes apareces morena en clase.

Luego estuvimos un rato hablando sobre Ha. Le conté que Ha me había dicho por la mañana que si pensaba ir en bus a la universidad me fuera a las 9:20 (mi clase empieza a las 10) para coger un bus con poca gente.

- No me importa que el bus este lleno… ¡no odio a la gente!

- ¡Exacto! Además ¿para qué vas a ir a clase tan pronto?

- ¡Es que es eso!

Seguimos hablando de cualquier tontería hasta llegar a su parada. Yo me bajé en la siguiente, la mía, y a casa. Comí arroz y carne cocinado todo por mí, y me senté aquí a hacer deberes. De repente vi al mensajero entrar en mi stack (o sea, el conjunto de habitaciones que empiezan por 1) y casi tiro la silla al suelo. ¡MI PAQUETE!

Toc…

- ¡Hola!

Se queda mirando la puerta como si esperara dar más golpes. Me da el paquete, firmo en una pantalla digital de esas, y me pide que deletreé mi apellido. Adiós.

Nerviosa vuelvo a mi asiento. Cojo las tijeras para las uñas y corto los celos. Lo primero que veo es un sobre amarillo, lo quito y veo la mancha de tinta. La mancha de tinta que Tegan y Sara (creo que ya todos deberíais haberos situados en Tegan and Sara, pero por si acaso) habían hecho. Incluso se grabaron haciéndolas. 500 manchas de tintas echas por ellas y firmadas. Dentro de un plástico. ¡Qué emoción! Abro el sobre y veo el CD y la pinza que utilizaron para poner la mancha de tinta a secar. Son tan detallistas…

Debajo los tres libros que han escrito y llenado de fotos: On, In, At. ¡¡GENIAL!! Leí un poco uno de los libros (On, creo) y lo metí todo cuidadosamente en un cajón.

Por la tarde Chelsea me había invitado a una fiesta a su casa y por lo visto a Kelly también. Todos los internacionales por alguna razón sabían lo de la fiesta y se acoplaron. Fuimos a casa de Austen de prefiesta que empiezo a pensar que es una buena forma de reunirnos todos antes de coger el bus en un sitio mejor que la parada del bus. Algunos enseñaron partes de sus disfraces. Henrik se disfrazó entero.

Al rato fuimos a casa de Chelsea. Los chicos querían ir al Up&Up antes. Up&Up es un bar donde puedes sentarte a tomar algo pero también puedes comprar latas de cerveza y llevártelas. Cuando llegamos a casa de Chelsea una tía se subió a la mesa de la cocina y empezó a gritar:

- Si no conocéis a nadie de aquí, ¡iros!

Nosotros nos quedamos y empezó a mirarnos fijamente.

- Chelsea.

- Chelsea.

- Chelsea…

Se da la vuelta enfadada y baja de la mesa.

Más tarde me enteré de que le habían robado el iPod esa noche y estaba muy enfadada. Bueno, lo de enfadada ya lo sabía. Nos encontramos con Kelly y Soo que ya estaban ahí. Los chicos decidieron que la fiesta estaba muerta y se fueron a otra fiesta, yo me quedé con Kelly y Soo.

Fuimos a la habitación de Chelsea las cuatro y dos chicos. La casa es enorme. Muy, muy grande y antigua. Muy, muy, muy, muy chula. Al rato volvimos a bajar. Chelsea iba disfrazada de ciclista, que básicamente significa llevar pantalones de ciclista, camiseta por el estilo y casco.  Cuando bajamos ya no había casi nadie y decidimos jugar una partida de beer pong. ¡Gané! Mi segunda partida y gané. Yuhu. Mientras, me llamó un chico que había conocido antes de venir a Washington, le dije donde estábamos y vino. Ahora sí que creo que nadie puede asustarme con un: te conozco de facebook. Iba disfrazado de Batman. Decidimos jugar otra partida pero por lo visto ya no quedaba más cerveza.

Así que Chelsea y yo decidimos acercarnos al Up&Up, con la mala suerte de que eran las dos menos cinco y por lo visto cierran a las dos menos diez. Decidimos volver a casa a decirle a los otros que no había cerveza. Nick dijo que podía llevarnos a ver la mejor vista de todo Bellingham. En un terrado. Fuimos pero por lo visto habían cambiado el cerrojo así que nos quedamos con la vista un piso por debajo de la mejor vista de Bellingham. Y aun así es muy bonita.

Fotos, fotos y más fotos. Decidimos ir a casa de Robert, que había desaparecido pero no estaba. Fuimos a casa de Nick desde donde Chelsea llamó a Robert y dijo que fuéramos en cinco minutos. Salimos, vimos unos columpios y decidimos jugar en los columpios para hacer tiempo. Fue muy, muy divertido. Pero intentando hacerme la valiente con esos aros que te cuelgas de los brazos y tienes que ir caminando de aro en aro, me caí al suelo y mis hermosos pantalones rojos se volvieron rojos y verdes. A todo esto sólo Chelsea y yo quisimos ir a los columpios.

Al rato los otros nos llamaron diciendo que ya era hora de seguir. Fuimos a casa de Robert. Tiene dos gatos que estuvieron atemorizándome toda la noche. Encima Chelsea cogía a uno y con él en los brazos decía:

- No me gustan los gatos, ¿lo quiere alguien?

- A mí no me mires…

Se formaron básicamente tres grupos: Robert se fue sólo a su habitación al ordenador, Nick, Carlton, Kelly y Soo por otro lado y Chelsea y yo hablando de todas las dudas que Chelsea tiene sobre cosas en español. Les encanto a todas las personas que estudian español porque soy una fuente de sabiduría.

Fui al baño y cuando volví Chelsea estaba hablando con Robert medio tumbada en la cama, me senté al lado suyo y seguimos hablando los tres juntos sobre ordenadores, sistemas operativos… muy buena conversación para las casi 5 de la mañana.

De repente me llamó Carlton, que se acababa de ir, diciéndome que se había dejado la máscara y que no podía subir porque se había quedado encerrado fuera. Bajé a llevarle la máscara.

Cuando volví a subir había un gato en mi sitio en la cama. Estuve de pie esperando a que se fuera y cuando por fin se fue me tiré a la cama con tan mala suerte que me pegue un súper golpe en la cabeza.

Justo en ese momento Kelly y Soo dijeron que a ver si nos íbamos ya.

- Ay, qué dolor, qué dolor.

Chelsea: ¿Estás bien?

- No, me muero de dolor.

Kelly y Soo se informaron de lo que había pasado y yo dije en broma:

- ¡Ahora voy a tener que quedarme dos horas despierta!

Chelsea: ¿Quieres que nos quedemos despiertos contigo?

Completamente seria.

- No lo sé, me duele.

Chelsea: También puedes quedarte a dormir en mi casa, mi cama es grande.

Ahí ya decidí que Chelsea es genial porque estaba preocupada de verdad, pero el dolor, menos mal, empezó a bajar y le dije que me sentía cada vez mejor. Soo, Kelly y yo cogimos un taxi y volvimos a casa.

Kelly decía que se moría de hambre así que decidimos que vinieran las dos a mi apartamento a comer algo. Soo trajo comida y yo le presté que usara los utensilios (porque luego limpio ella) y un poquito de aceite. Se prepararon unos sandwiches y comimos crackers (o galletitas saladas).

Soo me dijo que su compañera de habitación le había pedido a ver si podía tener la habitación para ella sola esa noche porque venía su novio y ella había contestado que sí, que dormiría en el sofá pero que el sofá ahora estaba lleno de gente durmiendo. Total, que a ver si podía dormir en nuestro sofá. Sí, claro.

Así que fue a su casa a lavarse los dientes, Kelly a su casa a dormir y cuando volvió Soo me fui a la cama.

Nos vamos a Seattle

// Octubre 27th, 2009 // No Comments » // Gente, Internacionales, Viajes, fiesta

Este es el más largo que he escrito hasta ahora. Preparaos para más de 2700 palabras o saltaos la lectura de un día lo suficientemente divertido como para producir tantas palabras.

Sólo quiero decir una cosa sobre el viernes. El pueblo donde fuimos a patinar se llama Lynden. Está como a unos 20 minutos o media hora de Bellingham. Es un pueblo religioso y en domingo no hay nada abierto. Los bares cierran el sábado a las doce. Otra curiosidad: el ayuntamiento establece la altura del césped de las casas y si está mas largo, lo cortan por ti y luego te cobran.

Allá vamos.

Me levanté un poco antes de que sonara el despertador. Desayuné, acabé de meter las cosas en la bolsa y le dije a Celine que teníamos que irnos. Ella estaba en Skype y luego iba con prisas, claro.

De camino al parking del Community Building oigo un: ‘Hey guys!’ (‘Hola chicos’ pero se utiliza también cuando estás saludando a un grupo de sólo chicas). Era Melissa. ¿Os acordáis de ella? La conocí en la barbacoa de bienvenida a Birnam Wood, más tarde me regalo una galleta recién hecha y más tarde quedamos para hacer galletas pero al final no pudo ser. Estaba hablando por teléfono.

Llegamos, Grace nos preguntó si habíamos leído el mail que nos envió ella sobre que una de las buddys había dicho que no podía ir a Seattle y teníamos un coche menos. Encima Kaylee nos contó que la chica esta, que por cierto es Sara, la de Alaska que se iba a casar con su novio y tenía un par de anillos muy chulos, no sé si la recordáis, avisó de que no podría venir por email. Imaginaos que Grace no llega a comprobar su email el viernes.

Nos dio una entrada a cada uno y nos separó en los coches otra vez. Al final en el coche de Breanne íbamos Soo, Sara, Meredith, José y yo. El coche de Breanne estaba en el mecánico así que fuimos en el de su padre que tenía un asiento entre el copiloto y el conductor. Como Sara fue de lista y se puso delante la primera de todas, cuando se dieron cuenta de que alguien más tendría que ir delante tuvo que pasarse al miniasiento de en medio. Y yo delante.

Al rato Breanne le preguntó si iba bien y ella le contestó que no, que era muy incómodo y que le dolía la espalda. Aquí sin tapujos eh. Da igual que haya habido problemas y seamos más por coche y aun así estemos dentro de la legalidad, vamos a quejarnos un poco.

Meredith, que vive en Seattle, nos dijo que su madre había dicho que podíamos ir a comer a su casa si queríamos. Sólo teníamos que avisar pronto para que pudiera cocinar chili con carne. Por supuesto. Durante el camino me preguntaron que decían las canciones estas que a ratos hablan en español. Traduje lo que pude pero había trozos que ni yo entendía.

Por fin llegamos a casa de Meredith. ¡Qué casa más bonita! Muy acogedora y toda decorada de Halloween, como buenos americanos. La madre nos recibió abrazándonos a todas. Sara dijo que ella no quería abrazo porque estaba mala. En fin. Nos sentaron en el salón. Tenían un ventanal que ocupaba casi una pared entera. El hermano de Meredith estaba sentado viendo el partido de fútbol (americano) de la Universidad de Washington (que está en Seattle) contra alguna universidad de Oregon.

Estuvimos hablando con la madre y el hermano mientras se acababa de hacer la comida. Fueron muy simpáticos. El hermano de Meredith es investigador de medicina en la Universidad de Washington. Sí, yo también dije ‘wow’. La madre mandó a Meredith a enseñarnos la casa. Su habitación es toda rosa y pequeñita. Hay fotos de los niños por toda la casa (son dos hermanos y una hermana). Por lo visto los chicos estaban en los equipos de deporte en el instituto y Meredith fue animadora durante su último año. Sí, como sacado de un guión de película. Abajo tenían un sótano con instrumentos, muy chulo también.

Nos sentamos a comer, el mantel era de Halloween y se notaba que era el mantel de Halloween de cada año aunque con esto no quiero decir que fuera feo. Nos dio un bol de chili al que le podíamos añadir cebolla, algo que por lo visto se traduce como ‘crema agria’ o queso rayado. Yo le puse queso. Además había hecho pan de maíz. Es parecido a un bizcocho. Toda la comida estaba increíblemente buena. Y la verdad es que sienta genial un poco de comida casera, aunque no sea de tu casa.

Durante la comida la madre de Meredith nos estuvo haciendo fotos, luego nos mando al salón para hacernos más fotos. Después nos fuimos, nos volvió a abrazar a todas, incluso a Sara dijera lo que dijera. Nos metimos en el coche tras admirar la casita que le hizo el abuelo de Meredith a Meredith para que jugara cuando era pequeña. La madre nos pidió que bajáramos las ventanas y nos hizo fotos.

Me senté atrás con Sara y Soo. José y Meredith fueron delante sin quejarse. Entre Breanne y Meredith nos dieron un tour en coche muy chulo. Vimos la enorme, enorme Universidad de Washington. Eso tenía que ir lo primero ya que en cuanto acabara el partido empezaría el atasco. Después fuimos a ver el Trol de Seattle. Está al final de un túnel y es una de esas cosas que o te lleva alguien que conoce la ciudad o no vas. Nos hicimos fotos y volvimos al coche en dirección a una especie de parque donde había un montón de gente disfrazada. Por lo visto era una reunión de unos que disfrutan disfrazándose una vez al mes. Más fotos y al coche de camino a Public Market.

Es un mercado muy famoso en Seattle. Estuvimos caminando por ahí y fuimos a ver un puesto de pescadería donde los trabajadores, todos chicos, cantan y cuando alguien pide un pescado se lo lanzan entre ellos. Tengo una foto de uno de los lanzamientos que me gusta mucho. La hice con la compacta y probablemente la procese un poco pero os la voy a poner así en crudo aquí para que veáis de que hablo.

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Después Breanne, José y yo nos acercamos a ver a un señor que hacía sombreros con globos. José se probó uno, se lo devolvió y volvimos con los demás. Decidimos ir al primer Starbucks del mundo que estaba justo ahí. Tomé un White Chocolate Moka, riquísimo. Ese Starbucks no tiene sitio para sentarte pero estaba llenísimo. Fuera había dos chicos cantando con dos guitarras cuando entramos. Dentro no cabía nadie más. La gran diferencia es que el logo de ese Starbucks es marrón que era el color original.

Cuando salimos había un grupo de 5 hombres negros cantando donde antes estaban los chicos. Nos quedamos un rato a verlos y uno de ellos se acercó y me cantó a mí. El estribillo de la canción hablaba sobre que el amor de alguien les hacía llegar al cielo e improvisaban todo lo demás, así que me cantó directamente a mí pero yo estaba tan avergonzada que no entendí nada y me di cuenta de que cantaban a cada persona cuando se puso a cantarle a una niñita, la niña soltó su vaso de agua y él cantó sobre como la niña había dejado caer el vaso. A ver si consigo que alguien se acuerde de que me cantó aunque lo veo un poco difícil.

Nos fuimos de compras pero no compré nada. De repente nos encontramos con Karin, que había salido de Bellingham a las dos con otro coche porque no quería salir a las 11. Es muy gritona y toda la calle se debió enterar de que Jarrett el chico que había ido con ella hasta Seattle, no quiere sexo antes del matrimonio.

Nos dividimos en dos grupos: Meredith, José y Karin por un lado y Breanne, Sara y yo por el otro. Volvimos a por el coche y fuimos a aparcar en el parking del estadio. Muchas calles estaban cerradas porque querían que todos los coches entraran por el mismo lado y no hubiera líos de coches que se colaban en la fila para entrar al parking. Al final llegamos.

Cogimos las entradas y fuimos a la entrada. Leyeron el código de barras de mi entrada pero no la rompieron, algo que agradecí ya que así te la puedes quedar de recuerdo en perfecto estado. Dentro del estadio regalaban pegatinas para el coche con el escudo del equipo y folios con un 9 enorme y unas letras pequeñas que explicaban que durante el minuto 9 había que levantar la hoja en memoria de no sé quién.

Fuimos a comprar unas patatas y una cerveza y fuimos a buscar nuestros asientos. Mi amiga de la clase de Operations Management, Katie, me dijo que ella también iba a estar en el partido. En la sección 123 fila M. Que me pasara a verla. Me hice una idea aproximada de por donde estaría Katie pero me quedé con los internacionales.

Al principio sacaron dos banderas enormes, una de los Sounders (el equipo de fútbol europeo de Seattle) y otra de Estados Unidos. La voz del megáfono dijo:

- ¡Ya sabéis todos lo que viene ahora! Señoras y señores, por favor póngase en pie, quitesen las gorras y demás accesorios…

Ahí ya adiviné qué era lo que “todo el mundo sabía que tocaba ahora”. Himno nacional. Tal cual como en las películas salió un señor al césped y se puso a cantar. En las pantallas del estadio salía la letra así que todos pudimos cantar. ¡Bien! Cuando llegamos a la parte en la que dice “y el rojo resplandor de los cohetes”, echaron fuegos artificiales rojos. Ese trozo viene seguido de un trozo que habla de bombas explotando en el aire y justo en ese momento los fuegos artificiales hicieron el ruido típico. Y cuando al final del primer estribillo (que es lo único que se suele cantar) dicen: “en la tierra de la libertad” empezaron a salir un montón de fuegos artificiales que estallaron cuando la canción acababa con: “y el hogar de los valientes”. Muy bonito. De verdad.

Después todo el mundo vitorea el himno, no como en nuestro país donde se silba para que no se oiga.

Empezó el partido. Lo del minuto nueve… un par de imágenes lo explicarán mejor.

Recordad que la inmensa mayoría de la gente iba de verde y azul así que todo lo que veis blanco son carteles. Increíble.

Había una sección que tenían un montón de banderas enormes y se pasaron el partido gritando y saltando como locos. Al rato Dallas FC, metió un gol. Horror. Esa sección siguió a su ritmo, por supuesto. El resto también animábamos un montón. Gritando ‘Sounders!’ a ratos. Otros ratos la mitad del público gritaba ‘Seattle’ y la otra mitad gritaba ‘Sounders’.

Durante el descanso decidí ir al baño y después fui a buscar a Katie. Estuve un rato hablando con ella y me presentó a una amiga suya. Las dos se habían puesto el escudo de los Sounders en la cara con purpurina. Por lo visto lo hacían en algún lugar del estadio. Y no sé si la amiga, pero Katie sí, iba vestida de los Sounders al 100%. Le dije:

- ¡Es una pena que perdamos!

- Sí, pero yo creo que vamos a remontar en la segunda parte.

Cuando me di cuenta quedaban segundos para el segundo tiempo así que volví a mi sitio. Empieza la segunda parte. Al rato los Sounders meten dos goles en unos diez minutos. Por cada gol, el estadio se inunda de una especie de purpurina y el público se vuelve completamente loco.

Acabó el partido y nos fuimos al hostal. Breanne no se quedaba con nosotros así que nos dejo en la puerta a Karin, José y a mí. Entramos y empezamos a hacer el check-in. Al rato me llamaron los otros que no encontraban el hostal. Les dije que estaba en la segunda, en la manzana 23. Aquí los números van por manzanas. Así si miras por la ventana y ves que el número es el 700 sabes que estás en la manzana 7 y, dependiendo de donde vas, decides seguir mirando o conducir un buen rato más.

Ellos dijeron que estaban en la 21. Les dije que salía a la calle para que me vieran y de repente un coche me hizo luces. ¡Sí! Fueron a aparcar y al rato aparecieron todos. Después de hacer el check-in, fuimos a las habitaciones a cambiarnos. Casi todas las chicas se cambiaron un montón, tipo Celine que se puso un vestido pero otras como Kaylee y yo fuimos en vaqueros, camiseta y una sudadera o chaqueta.

Algunos chicos quisieron comprar alcohol para la afterparty, Kaylee dijo que se quedaba esperándolos y que nosotros empezáramos a ir. Dijeron de entrar a un sitio donde te cobraban 15 dólares de entrada. Vaya timada. Justo cuando estábamos en la puerta me llama Kaylee preguntando donde estábamos. Le dije el nombre del bar pero no sabía dónde estaba así que volví a la calle principal y les dije que subieran hasta verme. Ya estaban casi ahí pero en la otra acera. Mientras los esperaba al otro lado del semáforo, uno de esos tipos raros pero inofensivos empezó a hablarme. Yo les echaba miradas y todos me miraban divertidos. Kaylee me dio las gracias por salir a buscarlos. Es que soy monísima.

Resultó que la entrada era gratis. Lo de los 15 dólares se quedó por el camino. Entramos. Había un concierto del que oímos el último acorde de la última canción. Por eso era gratis. De repente la música estaba baja y la sala casi vacía. Pedimos algo y en cuanto lo acabamos nos fuimos. Encontramos otro sitio pero como la entrada eran 10 dólares no quisieron entrar. Yo hubiera pagado porque la música que se oía tenía buena pinta.

Otro sitio. 5 dólares de entrada. Aceptable. Nos pusimos en la cola y estuvimos un montón de rato ahí. Al final Martin dijo: ‘¿quién viene conmigo a otro sitio? Aquí vamos a estar toda la noche esperando.’ Kaylee y yo nos fuimos con Martin y al rato se nos unieron uno que habíamos conocido por ahí que se llamaba Simon, su amigo, Austin (que vive en Birnam Wood), Maarit, Rikka, Romaine y Johanna. Nos metimos en el sitio de al lado. Era bastante cutre pero no cobraban entradas, la bebida estaba a buen precio y la música estaba bien. Lo pasamos muy bien ahí, bailando, hablando… Estuve hablando un rato con Simon que por lo visto trabaja para Microsoft. Qué cosas…

A las dos cerraron y volvimos al hostal. Kaylee no paraba de hablarme en español y al rato dijo que no podía hablar con los otros porque estaba pensando en español. Fuimos a la sala común del hostal que estaba en el sótano y estuvimos de afterparty hasta las cuatro. Aparecieron tres arquitectos que vivían en Nueva York. A mí, evidentemente, me dejaba maravillada que vivieran en Nueva York y uno de ellos quería mudarse a Barcelona.

Lo pasamos genial toda la noche. A las 4 Kaylee y yo subimos a la habitación y después de estar diciéndole que menos dormir y más salir a bailar durante una infructuosa media hora, la dejé haciéndose la dormida. Algunos decidimos ir a un sitio a bailar, a las 2 cierran los sitios con alcohol pero abren otros sólo para bailar. Ni una gota de alcohol. Esos sitios están abiertos hasta las 10.

El sitio por lo visto no tenía buena pinta y volvimos al hostal. Perdimos a José. Despertamos a Celine porque como José es también holandesa, las finlandesas pensaban que Celine era la que era más probable que supiera dónde estaba. Celine dijo que no lo sabía y que encima José no tiene móvil americano así que no se podía hacer nada. Como a su compatriota le dio igual, nos fuimos a dormir.

Me dio mucha pereza hacer la cama del hostal a las casi 5 de la mañana a oscuras así que puse el cubre almohada encima de la almohada y me tapé con el edredón. Perfecto. Por cierto, en la habitación de los chicos su edredón era el mismo que tengo yo aquí.

Potluck

// Octubre 12th, 2009 // 1 Comment » // Internacionales, Room, fiesta

Recordad que lo dejamos en que llegué a casa a las 3 y media de la mañana y me fui a dormir. A las 9 me despierta el móvil vibrando, lo cojo y voy a la cocina. Cuando llego ya habían colgado. Era Michel. Le devolví la llamada. Me dijo que sólo quería saber si había llegado bien a casa. Le conté que no había sitio en casa de Amber y que había cogido un taxi.

Colgamos y me fui a la cama otra vez. A las doce me desperté. Llamé a casa mientras desayunaba – comía. Estuve hablando con mis compañeras de apartamento sobre la noche anterior, vi un capítulo de Anatomía de Grey… básicamente pasé la tarde descansando. Intenté dormir la siesta porque estaba cansada pero no hubo manera.

Más tarde me desperecé y me puse a escribir el mensaje y la receta para el regalo de cumpleaños de Grace. Le escribí la receta de la tortilla de patatas que, demos gracias, estaba en inglés en internet. Todo eso iba en una hoja muy bonita donde también pegamos cada uno una foto nuestra.

Me duché y fui a casa de Karin a darle mi hoja para que la pusiera con las otras. Me enseñó que se había comprado un pegamento lila y me dijo que no sabía por qué lo había hecho. ¿Locura?

Volví a mi casa y me preparé para ir al Hands On Desk que se hacía en el Community Building. No teníamos muy claro que era pero sí que había comida gratis. Fui con Ha, que en seguida encontró unas amigas suyas y se sentó con ellas. Volví a salir y fui a buscar a Yukari a su casa pero su compañera de habitación me dijo que “ha ido a darle algo a otra chica”. Karin. Me dijo que podía esperarla dentro pero le dije que sabía donde estaba y que iría a buscarla ahí.

La encontré, por supuesto, en casa de Karin, fuimos las dos a buscar a sus compañeras de habitación (las de Yukari) y nos fuimos al Community Building.

No sé por qué se me ocurrió bajar al baño (creo que para mirarme en el espejo), y descubrí ¡una sauna! Es más, descubrí que hay dos. Una para mujeres y otra para hombres. Gratis. En el Community Building. También hay una ducha por si te quieres duchar después. Increíble.

Lo del Hands On Desk resultó ser una tarde de manualidades (genial, con lo bien que se me dan) y unos pinchitos para comer que no estaban muy allá porque tenían piña caliente y eso no me gustó. No me gustó nada. Allí nos encontramos con Christian y Johanna, los austriacos. Decidimos que la cena era insuficiente y cada uno se fue a su apartamento a comer algo. De paso decidimos parar en casa de Karin para preguntarle a que hora nos veíamos todos. Nos abrió la puerta estresadísima y nos gritó que a las 7 y media en la parada del bus.

Volví a casa a comer algo y a buscar la cerveza porque la fiesta de Grace era un potluck, que significa que cada uno tenía que traer lo que quisiera. De camino a la parada de bus me encontré con Maarit, Rikka (las dos finlandesas) y Romaine. Romaine tenía los ojos super rojos y no paraba de hablar sobre ello. Las tres se han hecho muy amigas y no me extraña porque, sobre todo Maarit y Romaine, están locas. Maarit hace nada se fue cinco días con unos chicos que acababa de conocer de viaje. Flipad.

En fin. Estuvimos esperando hasta que vinieron los demás. En la parada de bus Murat le dio su chaqueta a Johanna porque tenía frío. Yo digo que ahí habrá algo.

Lo malo de los buses es que tienen la calefacción a tope y no te vas a empezar a quitar la sudadera en el bus… así que entras en calor para luego tener que salir del bus y volver a congelarte. Llegamos a casa de Grace de los primeros. Ella se puso en la puerta y nos dio un abrazo a cada uno.

Aquí usan mucho una frase que suena fatal para decir que hace mucho que no ves a alguien (cuando lo vuelves a ver). Suena fatal porque te da la impresión de que está gramáticamente mal. “Long time no see”. Que vendría a ser como si alguien te dijera: “Mucho tiempo no verte”. Al principio no me creía que la usaran de verdad, pero sí. La usan mucho. Así que Grace me abrazó y me dijo ‘Long time no see’. Ahí es cuando decidí hacer oficial que lo dicen.

Le hicimos subirse a una silla, le cantamos el cumpleaños feliz y le dimos el regalo. Le encantó. La verdad es que quedó muy mono. Abrió el librito encima de la silla y empezó a pegar gritos cuando vio tantas fotos nuestras.

La fiesta estuvo bien aunque empieza a ser difícil hablar con los internacionales porque se han hecho grupos ya, y o estáis en el mismo grupo y tenéis cosas que contaros o olvídate. Una finlandesa, Rikka, me preguntó de qué parte de España, para variar no supo donde estaba Mallorca. Nunca lo saben. Luego me dijo que ella estuvo en Torremolinos y que tenía una amiga en Granada ahora mismo. Pero qué les vas a decir. Le dije que en Granada solía hacer calor, por lo menos más que en Finlandia. Estuvo de acuerdo. Y ahí se acaba la conversación. Te quedas mirando a la otra y no sabes que decir. Es incómodo. Al final de la noche ya era una profesional en hacer un pequeño giro de cabeza y fijar la vista en otra conversación para dejar claro que la nuestra había acabado.

Me fui sobre las once con Celine y José (una, sí, una chica, holandesa). Íbamos andando a la residencia y nos encontramos con un grupo de chicas y chicos que miraban a qué hora iba a pasar el bus para decidir si era mejor que fueran andando. Uno nos dice:

- ¿Vais a una fiesta?

- No. ¿Vosotros?

- Sí. ¿Queréis venir?

Así. Así de simple.

- La verdad es que venimos de una.

- Ah, bueno, ¡que paséis buena noche!

- Y vosotros.

Llegué a casa, me conecté un rato y me fui a dormir.

Por otra parte hoy el día ha sido bastante aburrido. Me he despertado, he desayunado y he quitado las sábanas de la cama para dejarla lista para la redecoración que tenía pendiente.

Al rato he comido y cuando estábamos todas en casa les he preguntado si me podía ayudar alguien a cambiar los muebles de sitio. Las cuatro nos hemos metido en la habitación. Ha ha llegado a un punto en el que se ha puesto histérica pero es que se explicaba fatal y al final sólo decía: ‘Os he explicado esto mil veces ya’. Perdone usted. Con bastante esfuerzo hemos conseguido subir la cama, he pasado la aspiradora por debajo y hemos movido el escritorio hasta ponerlo pegado a la ventana, debajo de la cama. Según Ha la cama se mueve un poco porque falta una barra. Juro que nadie entiende lo que quiere decir pero he hablado con otras que tienen la cama colocada como yo y todas dicen que la tienen igual y, menos Yukari, todas dicen que se mueve un poco.

Luego hemos movido la cajonera del armario y la hemos puesto pegada a mi cama para que pueda utilizarla durante mi escalada y mi bajada.

Nell también ha movido el escritorio así que ahora estamos dándonos la espalda. Fotos próximamente. Después del gran esfuerzo, cuando estaba a punto de irme a duchar, Soo ha tocado a la puerta. Ha perdido el bus y ha pensado en venir a vernos en vez de quedarse esperando en la parada al siguiente o ir caminando. Mientras estaba por aquí he puesto sábanas limpias en la cama.

Se ha ido, me he duchado, me he vestido… y cuando iba en pantalones, sujetador y toalla porque me tenía que peinar y no quería mojar la camiseta… ha llamado a la puerta Yukari, que estaba estudiando, se había estresado y se había puesto a pegar gritos así que sus compañeras de habitación que también estaban estudiando la han enviado a dar una vuelta. Le he hecho compañía mientras me acababa de arreglar para ir al supermercado. O sea, peinarme y ponerme una camiseta. Le he dicho que podía acompañarme si le apetecía pero me ha dicho que se iba a estudiar.

Me he llevado 50 dólares al supermercado, no he comprado nada del otro mundo pero me ha costado todo 48. Mientras subía la montaña con toda la compra, agonizando por el peso y por lo incómodo que es llevar papel higiénico y acordándome de Celine por perdirme que lo comprara, he visto a las finlandesas en el bus que baja al supermercado. Me han saludado y yo me he quedado pensando: ¿por qué esperan el bus para bajar al supermercado? ¿No es mejor esperar al bus para subir con toda la compra?. En fin. De repente un coche se ha parado a mi lado. ¡Grace! Me ha dicho que subiera que me llevaba a casa. ¡Gracias! ¡Gracias! No es que esté precisamente lejos pero entre que es cuesta arriba y toda la compra… Qué maja. Que mucha gente (por lo menos en Palma, no sé si aquí es el pan de cada día) se hubieran hecho los locos.

He llegado a casa, he puesto las cosas en su sitio, me he puesto a hacer deberes y hasta ahora… salvo alguna tontería de Facebook como que la chica del cumpleaños del viernes, Amber, se acaba de enterar de que soy española y me ha escrito diciendo que ella estudia español y que de saberlo hubiera estado practicando conmigo. Que eso sólo significa que tenemos que volver a quedar. ¡Por mí genial! Además he visto una camiseta de los gremlins en internet y se la he pasado a la chica de la camiseta de gremlins del viernes. Le ha encantado, por supuesto. Qué buenas dotes sociales tengo.

En fin, ya estoy al día. Mañana más.

Beer Pong

// Octubre 11th, 2009 // 2 Comments » // Gente, fiesta

Hoy no seré breve aunque me gustaría poder serlo porque estoy muy cansada.

A las 7 me llamó Michel que había acabado antes de lo que pensaba y que ya estaba fuera esperándome. Menos mal que ya estaba lista…

Cuando lo vi me dijo que nunca había venido por aquí. Él siempre me habla en español. Yo, sin darme cuenta, le contesté en inglés.

Fuimos en coche a la casa de la fiesta. Llegamos los primeros. La chica del cumpleaños no estaba así que una de sus compañeras de piso hizo de anfitriona. Nos ofreció algo para beber pero Michel dijo que prefería esperar a que llegaran más invitados y yo no iba a beber sola. Al rato llego otra que declinó la invitación a cerveza porque no le gusta. La cuarta dijo que ella no bebía. Mientras esperábamos miramos la televisión. Fue la primera vez que veía la televisión desde que estoy aquí. Un poco más tarde la compañera de habitación, Natalie, se plantó con cinco cervezas delante nuestro y dijo que deberíamos beber.

Luego empezó a venir más y más gente, incluyendo a la del cumpleaños, Amber. No todos se conocían, lo que estuvo genial porque no era la única extraña, aunque sí extraña para todo el mundo menos para Michel…

Al rato Natalie decidió enseñarnos su garaje. Qué pasada. Todo de madera. Unos sofás y una mesita, una mesa de billar con una tabla de madera encima, una nevera y unas estanterías. Una pared estaba cubierta de matrículas antiguas, otra tenía las reglas del Beer Pong y todas las demás estaban cubiertas de dibujos y frases. Del techo colgaban unos murciélagos pequeñitos que brillaban en la oscuridad y en el suelo había estrellas dibujabas que también brillaban en la oscuridad. La luz venía de unos fluorescentes que cuando apagabas la luz se volvían lilas y hacían que brillaran los murciélagos, las estrellas del suelo y todas las ropas blancas.

Era chulísimo. Eso sí, que frío.

En seguida quisieron empezar con el Beer Pong.

- Ana, ¿quieres empezar? -me suelta Amber.

- No he jugado en mi vida…

- ¡¿No?! ¡Es fácil! ¡Nosotros te enseñamos!

Pusieron en la tabla que había encima de la mesa de billar 10 vasos a un lado y 10 al otro haciendo dos triángulos y echaron un poco de cerveza en cada vaso. Hay dos personas por equipo y cada equipo está a un lado de la mesa. Jugamos Michel y yo contra Natalie y Noa. Cada equipo tiene dos bolas de pin pon y el objetivo es intentar meter la bola de pin pon en algún vaso del otro equipo. Hay más normas que puedo explicar si alguien está interesado pero por ahora lo dejo así y en Navidad os enseño a todos.

Michel y yo perdimos por dos vasos. Luego teníamos que ir al baño, salimos del garaje, fuimos a entrar en la casa y la puerta estaba cerrada. Estuvimos un rato moviendo el picaporte y nada. De repente digo: ¿es esta? No, no lo era. Buenísimo. Nos fuimos a la puerta que tocaba. Fui a entrar al baño y había un tío ahí. Menos mal que no vi nada.

Cuando bajábamos estuvimos hablando con unas chicas que había en la cocina. Muy, muy majas. Luego volvimos al garaje donde Noa y Natalie seguían jugando. Natalie me trajo una chaqueta blanca con rayas negras para que pudiera brillar en la oscuridad. Luego dijo que era como una cebra. La chaqueta. Me la quité.

Prepararon un ponche de vodka, cerveza y limonada. Estaba bastante bueno. Al rato volví al baño y cuando fui a salir las chicas que estaban en la cocina, Tyrney y Rachel, no me dejaron volver al garaje porque estuvieron hablándome todo el rato. Al final nos fuimos a sentar al sofá. De repente pasó una chica que se llama Olivia con una camiseta de los gremlins, las otras dos le estuvieron preguntando por su camiseta y yo dije que era de una película. Me la gané. ‘¡La chica española sabe de que hablo! ¿Has visto la uno y la dos?’

- Creo que sólo he visto la uno…

Creo que no he visto ninguna pero ¿quién no sabe qué son los gremlins?

Al rato vino Noa y estuvo hablándonos. Nosotras le explicamos que si no íbamos con los otros era porque la verdadera fiesta era Tyrney y lo otro sólo eran un grupo de chicos pasando el rato.

Después vino Amber con todos los demás diciendo que nos íbamos a una discoteca. Resulta que fuimos a la discoteca gay porque ponen muy buena música y se puede bailar (frente a la mayoría de las demás donde lo típico es sentarte, beber y hablar). Así que mucha gente hetero va a la discoteca gay. Que deja de ser tan gay. Lo único es que de repente te encuentras con una pareja gay. Lo que sea.

Me dice Natalie:

- ¡Vamos a bailar Ana!

Bailar. Yo.

- …Sí…

Y de repente lo vi: todo el mundo estaba “bailando” como le daba la gana. Hacían cualquier tipo de movimiento y eso era un baile. Como cuando estás sola en casa, pones música y bailas sabiendo que nadie te está mirando, aunque a veces acabe dándote vergüenza igualmente. Si nunca hacéis eso… no sabéis lo que os perdéis. Cualquier espasmo era considerado baile. Hay que llevar estos bailes a España.

Michel me invitó a un Long Island que estaban a 3 dólares. Eso son unos 2 euros una copa. Con cerecita incluida. Estuvimos bailando muchísimo. Incluso me subí a la tarima. Lo pasamos genial. Por alguna extraña razón a Natalie se le ocurrió que estaba bien aceptar la bebida de una botella que una tía había entrado en la sala. La pillaron y la echaron. Yo salí a hablar con ella y me dijo que no sabía porque lo había hecho pero que bueno, que se iba al Up&Up.

Yo entré y se lo conté a Amber pero ella me dijo que le apetecía mucho bailar. ¡Y a mí! ¿Cómo no? ¡Con esa definición de bailar! Estuvimos bailando muchísimo. Lo malo es que Noa quería bailar conmigo y ahora nos agachamos y ahora subimos y mis agujetas en las piernas gritando que se estaban muriendo.

Al rato Amber dijo que tenía sed y fuimos a beber. Mi gran sorpresa: hay bidones de agua en la discoteca con vasos al lado para que tú vayas y te pongas el agua que quieras. Es gratis.

De repente Michel me dijo que él se iba que si prefería irme también o quedarme. Como me lo estaba pasando genial le dije que me quedaba. Él dijo que me quedara todo el tiempo con Amber y me fuera a dormir a su casa. Yo me quedé en plan ¿vale?

A las dos cerraron y volvimos a casa de Amber. Había gente en todos los sofás así que le dije que no se preocupara, pero que si podía llamar ella a un taxi. El taxi tardo más de 50 minutos porque ese momento era hora punta.

Un chico llegó a casa de Amber y no paraba de hablar. Yo estaba cerca de quedarme dormida y de repente dice:

- ¡Ella piensa lo mismo que yo!

Y yo me quedé en plan:

- ¿Qué?

- Has asentido.

- Ah, perdona, pero es que creo que ahora mismo duermo con los ojos abiertos.

Amber me dijo que me entendía porque era tarde y volvió a llamar al taxi. Mientras venía estuvimos comiendo del pastel del chocolate que le había hecho su novio. Con cuatro tenedores directamente al pastel.

El taxista vino, me pidió si había estado mucho tiempo esperando. Creo que aquí lo normal es sentarse delante porque estuvo vaciando el asiento del copiloto antes de que subiera así que me senté ahí. Al rato se comió un caramelo y me ofreció uno. Cuando llegamos pagué: 6.50. Tuve que tirar el caramelo de lo malo que estaba, pero me pareció muy simpático por su parte.

Y creo que lo voy a dejar aquí porque me ha salido muy largo y ya mañana por la mañana os cuento el día de hoy.

¡Fiesta!

// Octubre 9th, 2009 // 3 Comments » // Gente, fiesta

Voy a ser muy breve hoy.

Me he despertado antes de que sonara el despertador y no me he podido volver a dormir pensando que me iba a quedar dormida, así que me he levantado. He desayunado y me he ido a clase.

En el bus, que por fin he cogido a tiempo, me he encontrado con Johanna y con Yukari, que por fin ha pasado la gripe porcina y ya podía ir a clase. He llegado al centro del campus a las 9:41. Demasiado pronto.

He estado esperando hasta poder entrar en clase. La clase ha sido como siempre, entretenida. Luego he ido a donde había quedado con Rocky y Jaimee para hacer el trabajo de algoritmos. Al rato ha llegado Rocky y hemos estado un buen rato hablando. Es muy fácil hablar con él. Entendía todo lo que le decía y te sacaba muchos temas de conversación. Así que genial. Bastante después ha llegado Jaimee diciendo que había ido al banco y como estaba lleno de gente había tenido que esperar. En fin, aun así hemos sacado bastante en claro y hemos hecho un trozo. La semana que viene iremos a ver al profesor porque el problema dice que tenemos que ir a ver al profesor antes de dia 23.

Luego he ido a mi tercera clase. Ha estado como siempre, bien. A la salida, Michel me dice:

- Esta noche tengo una fiesta porque es el cumpleaños de una amiga, ¿quieres venir?

- ¡Sí!

- ¡Vale! Pues… es a las 7.30. Te pasaré a buscar en coche. Vives en Birnam Wood, ¿no?

- Sí.

Luego le he preguntado qué tipo de ropa suelen llevar por ahí para las fiestas y me ha dicho que iba bien tal cual iba. Deportivas, vaqueros y sudadera. Por lo visto, según otros internacionales, aquí tan pronto les da por arreglarse y salir bien vestidos como salir con cualquier cosa.

He decidido que me pondré una camiseta de las nuevas, que es bastante bonita y encima una sudadera. Así depende de lo que vea (y básicamente del calor o frío) iré con sudadera o con unos vaqueros y una camiseta mona.

Luego he ido a casa, he comido y he visto un capítulo de Anatomía de Grey.

Karin me ha dicho que si quería colaborar con el regalo de Grace (que su cumple es mañana) podía ir a darle los dos dólares esa tarde, así que he ido a su apartamento a darle los dos dólares y ella me ha dado una hoja donde tengo que escribir algo, luego una receta y poner una foto mía.

He vuelto a casa, he puesto una foto mía en una tarjeta de memoria y me he ido al supermercado a revelarla. Luego he vuelto y me he duchado. Cuando he salido de la ducha estaban Yukari y Ha que por lo visto me esperaban para saber si quería ir con ellas a ver la puesta de sol y les he dicho que no porque tenía una fiesta. A Ha ya se lo había dicho pero nunca se acuerdan de nada…

Peinándome he roto el peine. Qué tristeza. Entre esto y el iPod…

Y ahora estoy sola en casa, he comido algo. Michel me ha dicho que me llamará a las siete y media cuando esté por aquí. Yo le he preguntado si lo típico es que lleve algo (mi siguiente pregunta era ‘¿qué llevo?’) pero me ha dicho que no porque como no la conozco ella no espera nada de mí. Sólo cinco dólares para pagar la bebida.

Según Ha, aquí las fiestas acaban a las 11 o las 12. Ya veremos… Por ahora dejaré el día de hoy aquí y a la vuelta decido si acabo de escribir en ese momento o si le doy a enviar y ya mañana cuento el resto del día.

Aún no me he ido pero me acaba de llamar Hitomi preguntándome si tenía planes para hoy por si quería que hiciéramos algo juntas. ¿Justo hoy? Qué mala suerte. Pero le he dicho que mañana la vería en la fiesta de Grace.

Vale, he encontrado el cumpleaños en facebook y pone que acaba a las tres. Así que esto se queda así por hoy.