Potluck
// Octubre 12th, 2009 // 1 Comment » // Internacionales, Room, fiesta
Recordad que lo dejamos en que llegué a casa a las 3 y media de la mañana y me fui a dormir. A las 9 me despierta el móvil vibrando, lo cojo y voy a la cocina. Cuando llego ya habían colgado. Era Michel. Le devolví la llamada. Me dijo que sólo quería saber si había llegado bien a casa. Le conté que no había sitio en casa de Amber y que había cogido un taxi.
Colgamos y me fui a la cama otra vez. A las doce me desperté. Llamé a casa mientras desayunaba – comía. Estuve hablando con mis compañeras de apartamento sobre la noche anterior, vi un capítulo de Anatomía de Grey… básicamente pasé la tarde descansando. Intenté dormir la siesta porque estaba cansada pero no hubo manera.
Más tarde me desperecé y me puse a escribir el mensaje y la receta para el regalo de cumpleaños de Grace. Le escribí la receta de la tortilla de patatas que, demos gracias, estaba en inglés en internet. Todo eso iba en una hoja muy bonita donde también pegamos cada uno una foto nuestra.
Me duché y fui a casa de Karin a darle mi hoja para que la pusiera con las otras. Me enseñó que se había comprado un pegamento lila y me dijo que no sabía por qué lo había hecho. ¿Locura?
Volví a mi casa y me preparé para ir al Hands On Desk que se hacía en el Community Building. No teníamos muy claro que era pero sí que había comida gratis. Fui con Ha, que en seguida encontró unas amigas suyas y se sentó con ellas. Volví a salir y fui a buscar a Yukari a su casa pero su compañera de habitación me dijo que “ha ido a darle algo a otra chica”. Karin. Me dijo que podía esperarla dentro pero le dije que sabía donde estaba y que iría a buscarla ahí.
La encontré, por supuesto, en casa de Karin, fuimos las dos a buscar a sus compañeras de habitación (las de Yukari) y nos fuimos al Community Building.
No sé por qué se me ocurrió bajar al baño (creo que para mirarme en el espejo), y descubrí ¡una sauna! Es más, descubrí que hay dos. Una para mujeres y otra para hombres. Gratis. En el Community Building. También hay una ducha por si te quieres duchar después. Increíble.
Lo del Hands On Desk resultó ser una tarde de manualidades (genial, con lo bien que se me dan) y unos pinchitos para comer que no estaban muy allá porque tenían piña caliente y eso no me gustó. No me gustó nada. Allí nos encontramos con Christian y Johanna, los austriacos. Decidimos que la cena era insuficiente y cada uno se fue a su apartamento a comer algo. De paso decidimos parar en casa de Karin para preguntarle a que hora nos veíamos todos. Nos abrió la puerta estresadísima y nos gritó que a las 7 y media en la parada del bus.
Volví a casa a comer algo y a buscar la cerveza porque la fiesta de Grace era un potluck, que significa que cada uno tenía que traer lo que quisiera. De camino a la parada de bus me encontré con Maarit, Rikka (las dos finlandesas) y Romaine. Romaine tenía los ojos super rojos y no paraba de hablar sobre ello. Las tres se han hecho muy amigas y no me extraña porque, sobre todo Maarit y Romaine, están locas. Maarit hace nada se fue cinco días con unos chicos que acababa de conocer de viaje. Flipad.
En fin. Estuvimos esperando hasta que vinieron los demás. En la parada de bus Murat le dio su chaqueta a Johanna porque tenía frío. Yo digo que ahí habrá algo.
Lo malo de los buses es que tienen la calefacción a tope y no te vas a empezar a quitar la sudadera en el bus… así que entras en calor para luego tener que salir del bus y volver a congelarte. Llegamos a casa de Grace de los primeros. Ella se puso en la puerta y nos dio un abrazo a cada uno.
Aquí usan mucho una frase que suena fatal para decir que hace mucho que no ves a alguien (cuando lo vuelves a ver). Suena fatal porque te da la impresión de que está gramáticamente mal. “Long time no see”. Que vendría a ser como si alguien te dijera: “Mucho tiempo no verte”. Al principio no me creía que la usaran de verdad, pero sí. La usan mucho. Así que Grace me abrazó y me dijo ‘Long time no see’. Ahí es cuando decidí hacer oficial que lo dicen.
Le hicimos subirse a una silla, le cantamos el cumpleaños feliz y le dimos el regalo. Le encantó. La verdad es que quedó muy mono. Abrió el librito encima de la silla y empezó a pegar gritos cuando vio tantas fotos nuestras.
La fiesta estuvo bien aunque empieza a ser difícil hablar con los internacionales porque se han hecho grupos ya, y o estáis en el mismo grupo y tenéis cosas que contaros o olvídate. Una finlandesa, Rikka, me preguntó de qué parte de España, para variar no supo donde estaba Mallorca. Nunca lo saben. Luego me dijo que ella estuvo en Torremolinos y que tenía una amiga en Granada ahora mismo. Pero qué les vas a decir. Le dije que en Granada solía hacer calor, por lo menos más que en Finlandia. Estuvo de acuerdo. Y ahí se acaba la conversación. Te quedas mirando a la otra y no sabes que decir. Es incómodo. Al final de la noche ya era una profesional en hacer un pequeño giro de cabeza y fijar la vista en otra conversación para dejar claro que la nuestra había acabado.
Me fui sobre las once con Celine y José (una, sí, una chica, holandesa). Íbamos andando a la residencia y nos encontramos con un grupo de chicas y chicos que miraban a qué hora iba a pasar el bus para decidir si era mejor que fueran andando. Uno nos dice:
- ¿Vais a una fiesta?
- No. ¿Vosotros?
- Sí. ¿Queréis venir?
Así. Así de simple.
- La verdad es que venimos de una.
- Ah, bueno, ¡que paséis buena noche!
- Y vosotros.
Llegué a casa, me conecté un rato y me fui a dormir.
Por otra parte hoy el día ha sido bastante aburrido. Me he despertado, he desayunado y he quitado las sábanas de la cama para dejarla lista para la redecoración que tenía pendiente.
Al rato he comido y cuando estábamos todas en casa les he preguntado si me podía ayudar alguien a cambiar los muebles de sitio. Las cuatro nos hemos metido en la habitación. Ha ha llegado a un punto en el que se ha puesto histérica pero es que se explicaba fatal y al final sólo decía: ‘Os he explicado esto mil veces ya’. Perdone usted. Con bastante esfuerzo hemos conseguido subir la cama, he pasado la aspiradora por debajo y hemos movido el escritorio hasta ponerlo pegado a la ventana, debajo de la cama. Según Ha la cama se mueve un poco porque falta una barra. Juro que nadie entiende lo que quiere decir pero he hablado con otras que tienen la cama colocada como yo y todas dicen que la tienen igual y, menos Yukari, todas dicen que se mueve un poco.
Luego hemos movido la cajonera del armario y la hemos puesto pegada a mi cama para que pueda utilizarla durante mi escalada y mi bajada.
Nell también ha movido el escritorio así que ahora estamos dándonos la espalda. Fotos próximamente. Después del gran esfuerzo, cuando estaba a punto de irme a duchar, Soo ha tocado a la puerta. Ha perdido el bus y ha pensado en venir a vernos en vez de quedarse esperando en la parada al siguiente o ir caminando. Mientras estaba por aquí he puesto sábanas limpias en la cama.
Se ha ido, me he duchado, me he vestido… y cuando iba en pantalones, sujetador y toalla porque me tenía que peinar y no quería mojar la camiseta… ha llamado a la puerta Yukari, que estaba estudiando, se había estresado y se había puesto a pegar gritos así que sus compañeras de habitación que también estaban estudiando la han enviado a dar una vuelta. Le he hecho compañía mientras me acababa de arreglar para ir al supermercado. O sea, peinarme y ponerme una camiseta. Le he dicho que podía acompañarme si le apetecía pero me ha dicho que se iba a estudiar.
Me he llevado 50 dólares al supermercado, no he comprado nada del otro mundo pero me ha costado todo 48. Mientras subía la montaña con toda la compra, agonizando por el peso y por lo incómodo que es llevar papel higiénico y acordándome de Celine por perdirme que lo comprara, he visto a las finlandesas en el bus que baja al supermercado. Me han saludado y yo me he quedado pensando: ¿por qué esperan el bus para bajar al supermercado? ¿No es mejor esperar al bus para subir con toda la compra?. En fin. De repente un coche se ha parado a mi lado. ¡Grace! Me ha dicho que subiera que me llevaba a casa. ¡Gracias! ¡Gracias! No es que esté precisamente lejos pero entre que es cuesta arriba y toda la compra… Qué maja. Que mucha gente (por lo menos en Palma, no sé si aquí es el pan de cada día) se hubieran hecho los locos.
He llegado a casa, he puesto las cosas en su sitio, me he puesto a hacer deberes y hasta ahora… salvo alguna tontería de Facebook como que la chica del cumpleaños del viernes, Amber, se acaba de enterar de que soy española y me ha escrito diciendo que ella estudia español y que de saberlo hubiera estado practicando conmigo. Que eso sólo significa que tenemos que volver a quedar. ¡Por mí genial! Además he visto una camiseta de los gremlins en internet y se la he pasado a la chica de la camiseta de gremlins del viernes. Le ha encantado, por supuesto. Qué buenas dotes sociales tengo.
En fin, ya estoy al día. Mañana más.




