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Hola heroína

// Febrero 9th, 2010 // No Comments » // Gente, Internacionales, fiesta

El jueves empezó como siempre: me desperté después de soñar con mi amiga Olivia (evidentemente eso no pasa siempre), fui en el bus con Katie y a clase. Después de clase tuve una reunión con mi grupo de Software Project Design (diseño de proyectos de software), y me fui a basket. Que es lo mejor. Como ya he dicho mil veces y no me cansaré de repetir.

Jugamos uno contra uno y Denise, la medio española, medio mexicana, se lo tomaba súper enserio y me decía cosas como: ‘Venga, demuéstrame qué sabes hacer.’ Encima teníamos que jugar con otra y una siempre descansaba mientras las otras dos jugaban pero la tercera de nuestro grupo se pasó medio juego sin enterarse de nada. Así que todo el rato jugábamos Denise y yo. Por cierto, antes de entrar a clase me dijo que algún día tenía que ir a Seattle con su novio y ella. Aunque ella es menor de edad y no puede entrar en bares. No sé.

Después otra vez al laboratorio, a clase y a la oficina de internacionales a dar unos papeles. Estuve hablando con Breanne que estaba trabajando allí y Deborah, que también trabajaba tiró toda la botella de agua en la moqueta. Fue un desastre muy divertido. Cuando por fin conseguí dar los papeles, me fui a casa.

Le había estado diciendo a Katie que vinieran ella y Sam a cenar fuera con los internacionales, que habíamos decidido ir a comer una pizza antes de ir a la fiesta de los 80 y al final se unieron. Así que llegué a casa me duché, hice deberes y demás, y luego les dije que si iban a ir en coche y preferían no aparecer de repente en la cena, yo podía ir con ellas. En algún momento de la tarde recordé que no había entregado el trabajo que estuvimos haciendo Jeff y yo el día anterior. Casi me muero. Le envié un mail al profesor pidiéndole perdón y explicándole todo.

Más tarde Sam y Katie me vinieron a buscar y justo cuando entré en el coche sonaba ‘Party In the USA’. Sincronización perfecta.

Cuando llegamos no había nadie, llamé a Johanna para saber para cuántos tenía que pedir la mesa. Doce. Nos sentamos a esperar hablando. ‘Si te quedas un año más tienes que vivir con nosotras.’ Son geniales. A los cinco minutos aparecieron los demás. Abrazos, abrazos. ‘Estas son mis amigas Katie y Sam’, ‘Hey Nikki, what’s cracking?’ (por lo visto, la forma australiana de preguntar ‘¿qué hay de nuevo?’), etcétera.

La cena estuvo genial. Al rato aparecieron Chelsea y Quinn así que yo tenía a un lado a Katie y Sam y al otro a Chelsea y Quinn. El lado más americano de la mesa porque yo soy súper americana ya. Robert y Cecilia llegaron tarde y Robert empezó a darle la mano a Katie, Sam y Quinn presentándose en plan qué guay soy. Payasín. Quinn le dijo: ‘ya nos conocemos’. Pobre Robert.

Katie tenía un partido de fútbol a las 9:45, así que no paraba de mirar el móvil. Hasta que le dije:

- Hay un reloj enorme ahí delante.

- Hombre, yo no diría enorme, pero sí, es grande.

- ¿Qué quieres decir? -preguntó Sam porque estaba claro que no nos entendíamos.

- Que no tienes porque mirar el móvil todo el rato…

Y empezaron a reír y reír, y cuando pudieron respirar suelta Katie:

- No sé leer relojes.

- ¿Qué?

- Sé, pero sólo si ya sé más o menos qué hora es.

Más risas.

Sam y Katie se fueron antes que los demás por el partido y poco después nos fuimos los demás. Yo entré a Nightlight en seguida para 1. pagar un dólar en vez de dos de entrada; 2. comprar las entradas para el concierto de The xx al que voy a ir con Mary en Abril. Luego fuimos al Up&Up, donde se nos unió Martin, y de vuelta a Nightlight, donde se unieron Kaylee y Spencer.

Chelsea, Quinn y yo volvimos a Nightlight antes que los demás y mientras las dos iban al baño apareció Megan, de mi grupo de cuatro personas para Project Management. Era la primera vez que salía en Bellingham y eso que su cumpleaños fue en Diciembre. Sí, increíble. Así que tenía muchas dudas como si iba a venir más gente o cómo llegar al baño. Cosas que yo le podía contar a la perfección. Le conté lo del trabajo y me dijo que no me preocupara porque seguro que el profesor me dejaba entregarlo al día siguiente.

Más tarde llegaron todos los demás, estuvimos bailando y pasándolo bien. En algún momento, estaba bailando con Kaylee y apareció una chica que abrazó a Kaylee y luego me miró y me abrazo. Lillian. Mi heroína. La que me mandó los papeles que necesitaba para volver a USA a España. ¡Por fin nos conocíamos!

Para mí fue una noche de lo más tranquila, lo pasé bien. Kaylee tiro mi cocktail al suelo justo antes de perder un pendiente. Luego yo lo encontré. Imaginaos el desastre.

A la una y algo Kerstin, Robert y yo decidimos irnos y por el camino no pararon de hablar sobre como los americanos o tiran mucha comida o sólo compran comida medio preparada. Sí, comida medio preparada, qué asco. Ya he dicho que soy americana ya. Está claro, comemos lo mismo.

Cuando entré en casa había un montón de koreanos en mi cocina. Le dije a Eunji que me había encantado verla en Nightlight esa noche (sarcasmo, siempre dice que esa noche irá y nunca va). Luego fui al baño y le faltó tiempo a un koreano para intentar entrar. Después de casi matarlo me fui a dormir.

¿He dicho ya que siempre hay tiempo para Glee?

// Febrero 3rd, 2010 // No Comments » // Deportes, Gente, clase

Hoy me he despertado y he ido hasta la parada de Katie para coger el bus con ella. Sigo sin saber dónde está mi tarjeta del bus así que he tenido que pagar un dolar. Ella ha dicho que debería decir que me la han robado para que me den una nueva.

Lo quería saber todo sobre Vegas así que hemos hablado un poco de todo pero sobre todo, evidentemente, de los leones.

- Qué mal que no estuviera el leon pequeño cuando fuiste, seguramente estaría descansando.
- Ya… además Romaine decía: ‘Vámonos’. ¿Quién se puede cansar de mirar a los leones? – ella ya había puesto cara de ‘pero qué persona más horrible’ a mitad de la frase.
- En serio. Los leones son lo mejor.

Katie es genial. Hemos estado hablando de Las Vegas todo el camino y hemos llegado a la conclusión de que si Sam y yo ganamos dinero es porque las torres Eiffel que nos tomamos daban buena suerte. Por supuesto.

Luego he ido a clase de algoritmos. Hemos entregado los segundos deberes y demás. Durante el descanso he ido al laboratorio y me he vuelto a encontrar a Kaylee que me ha dicho que a ver si pensaba ir a verla cada día que intentara acabar unos deberes antes de las 11. Le he dicho que si piensa estar cada martes y jueves en esa sala, sí. Entonces sí.

Después de la clase he ido al laboratorio exclusivo para estudiantes de informática a hacer algo de deberes.

A las 12 me ha escrito Annika para decirme que estaba abajo. Quería la hoja de notas de Romaine para su examen de por la tarde así que he bajado a dársela y me he encontrado con Kristina. Le he dado la hoja a Annika y he vuelto al laboratorio.

Cuando ha sido hora de ir a basket he ido al gimnasio y he utilizado los vestuarios por primera vez. Me he puesto mis pantalones de basket y he vuelto a salir.

Basket ha sido genial como siempre. La profe me ha dicho un par de yeahs. Ha habido un momento que hacíamos un ejercicio de pasarnos el balón. La chica que me tenía que pasar el balón estaba lista pero la profe se ha puesto a hablar así que he girado la cara a la profe y la pelota se ha estampado en toda mi cara. Bueno, vale, en media. Ya he dicho que estaba mirando a la profe.

Tanto Nina, la que me ha pasado la pelota, como Nicole, la profe, no paraban de preguntarme si estaba bien. Sí, estaba bien, pero me dolía la cabeza. Nina no paraba de decir que tendría que haber mirado antes de pasármela pero yo le he dicho que la estaba mirando hasta que la profe se ha puesto a hablar y que no pasaba nada. No entiendo por qué la profe me ha prestado tanta atención hoy y el otro día me dijo que ella tenía cicatrices por todos lados por el basket.

En fin, después de basket he vuelto al laboratorio de informática a hacer unos cuantos deberes, luego a clase y después he vuelto a casa caminando por el bosque. No iba a pagar otro dolar para coger el bus.

En casa me he puesto a hablar con Eunji, Nell y Sarah sobre Vegas y les he enseñado un par de vídeos y las fotos.

Después he hablado a Chelsea por internet y le he dicho que llevaba todo el día pensando en ver Glee juntas y luego recordando que esta noche daban Lost y Chelsea tenía que verlo con unas amigas. Le apetecía tanto ver Glee que, aunque yo quería ducharme y hacer la colada, me ha dicho que fuera a su casa tal cual iba vestida y ya me ducharía luego.

He cogido el bus hasta su casa, y hemos visto dos capítulos de Glee sentadas en el suelo de su siempre desastrosa habitación. Además aún le quedaba un poco de la tarta que hizo Quinn el otro día y qué delicia. Cuando hemos acabado de ver Glee me he acordado de darle, por fin, las chocolatinas kinder que le traje de España después de Navidad y se ha puesto tan feliz que le hubiera regalado una fábrica de chocolatinas kinder. Soy así.

Luego me ha llevado a casa, he cenado y puesto dos lavadoras. Mientras hacía todo esto Sam me ha contado que los vecinos de arriba odían a Sam, Katie y al pequeño Lincoln (el perro de Sam) y están intentando que las echen. Yo le he dicho que por supuesto podían mudarse a mi apartamento ya que sería lo más divertido del mundo. Y en cuanto a noticias más aburridas, Jeff, mi compañero en el projecto de Project Management, me ha dicho de quedar mañana a las 8 o a las 9 de la mañana. Evidentemente le he dicho que a las 9. Qué barbaridad era esa. Lo malo es que pensaba ir al laboratorio a las 10 y coger el bus con Katie pero no podrá ser. A mucho pesar nuestro lo dejamos en que el jueves sin falta. Ahora mismo estoy esperando que acabe la secadora y dejaré la tercera lavadora para mañana.

Y a dormir.

Rumours con… ¿los nuevos?

// Enero 23rd, 2010 // No Comments » // Fairhaven, Internacionales, fiesta

Viernes. Me desperté y fui a mi primera clase de los viernes que es a las doce del mediodía. ¡Sí! ¡Qué delicia!

Acabé las clases a las cuatro y volví a casa. En teoría había quedado con Kaylee en vernos después de clase y ponernos al día, pero me dejó un mensaje en el buzón de voz diciendo que se había acordado de que había quedado con otros y que le llamara cuando acabara porque igual ella había acabado con los otros o igual no. Le llamé y no me lo cogió así que le envié un mensaje diciéndole que mejor viniera a mi casa cuando estuviera lista.

Vino y estuvimos hablando y hablando hasta que fue hora de irnos porque habíamos quedado en el Community Building para ir al tour por Fairhaven. Sólo resaltaré que dijo que soy una persona maravillosa. Evidentemente sabe de qué habla. También me confesó que aunque lo ha dejado con Spencer, se siguen viendo y todo esta bien porque lo que le agobiaba era que no se veía con él después de la graduación pero evidentemente le sigue atrayendo.

Cuando salimos de casa llovía muchísimo, fuimos al Community Building en coche porque había aparcado delante de mi casa y yo entré en el edificio para ver si los internacionales estaban ahí. Y sí, estaban ahí, con Breanne que me dijo que le dijera a Kaylee que estaban esperando a Grace. Volví y Chelsea ya había llegado. Les dije lo de Grace y Chelsea dijo que prefería esperar en el coche con nosotras que sola en el suyo, pero todos los asientos de Kaylee estaban bajados y le dije que era la forma de Kaylee de decirle a Chelsea que no quería que esperara con nosotras pero insistió y se puso a colocar los asientos. Tontería del momento: había una pantalla de lámpara en el coche de Kaylee.

Kaylee me preguntó si ya pasaba de los internacionales y por eso no esperaba con ellos y le dije que por supuesto, que soy súper americana ya.

Como llovía mucho decidimos que iríamos a Woods Coffee en Boulevard Park y como había muchos coches, Chelsea aparcó el suyo en casa de Grace y vino con nosotros. De camino me preguntó si llevaba bolso y le dije que no y me preguntó indignada que cómo me iba a dar los libros que me había traído para que leyera si no llevaba bolso. Llegamos a Woods Coffe pedimos café y Soo, Chelsea, Kaylee y yo nos sentamos en el sofá frente a la chimenea a hablar y leer las revistas y periódicos que hay ahí. Chelsea nos contó que por lo visto para conseguir tigres blancos tienen que hacer combinaciones raras y por cada tigre blanco mono, salen un montón de tigres con retrasos y discapacidades. Qué os parece.

Después de Woods Coffee fuimos a la tienda de juguetes que es bastante grande y es genial, genial. Después de estar cotilleando por ahí, nos reunimos con los otros para ir a cenar. Fuimos a cenar a un tailandés que dejó mucho, mucho que desear. Pero nos lo pasamos muy, muy bien. Cada vez que la gente se quedaba callada se oía a Chelsea que seguía hablando y no sé como lo hacía pero siempre acababa soltando cosas como: ‘…tetas.’ justo cuando todo el mundo estaba callado. Yo estaba sentada cerca de Romaine, Johanna y Kaylee. Kaylee volvió a mostrar su sabiduría cuando de repente, se ve que hice un gesto en concreto y gritó: ‘¡¡Ah!! ¡Qué guapa eres! Acabas de hacer una media sonrisa muy mona.’ Entre ella y Miss Europa… voy a tener que empezar a cobrar a la gente por mirarme.

De esa cena salió una foto que me gusta mucho por la gente con la que salgo:

Romaine (quién me diría que este cuarto nos íbamos a llevar mucho mejor), Johanna, Kaylee y la mundialmente aclamada por su belleza: yo. Le dije a Kaylee que se podía quedar mis sobras porque la verdad es que no me gustó nada la cena.

Era el cumpleaños de Ian, el australiano y le trajeron una tontería muy pequeña para que le cantáramos el cumpleaños feliz. Nos trajeron las cuentas, a cada uno la suya y con la propina ya puesta: 18%. Estuvimos hablando un rato sobre lo distinto que es esto en comparación con Europa en general y al final pagamos porque no te queda otra.

Después de cenar fuimos a la heladería a comprar helados. Evidentemente me compré uno porque casi no había cenado y qué delicia. Luego nos dejaron en Birnam Wood, le pregunté a Chelsea si iba a salir y me dijo que bueno, que le dijera algo cuando estuviéramos por ahí, me dio los libros y fui a dejarlos en casa. Cuando llegué a la prefiesta me dijeron que íbamos a coger el bus nocturno. Yo estuve en contra pero no pude hacer nada, volví a casa a coger una cerveza pero empecé a encontrarme muy cansada y en vez de bajar, le envíe un mensaje a Chelsea que dijo que entonces sí que no salía y me quedé leyendo hasta que fue hora de coger el bus y me alegré mucho de haberlo hecho así porque me encontraba mucho mejor.

Martin, Johanna, Kristen, Soo (que había dicho y redicho que no iba a beber esa noche), Claire, Nikki y yo fuimos a la parada del bus. Y una vez allí las australianas (Claire y Nikki) empezaron a quejarse del frío y decidieron volver a casa. Así que nuestro tour de los clubs de Bellingham iba genial. Sólo una de los nuevos internacionales se presentó el segundo día. En fin. Llegamos a Rumours y lo pasamos genial, bailamos, bailamos y bailamos.

En algún momento Johanna decidió sentarse y cuando me di cuenta alguien hablaba con ella. Yo me acerqué para ver si estaba bien y se me presentó una tal Rose que se quejó de que a Johanna no le gustaban las chicas como ella (porque era un travestí) a lo que Johanna contestó que no le gustaban las chicas en general. Rose nos contó que era bisexual y que estaba genial porque podía flirtear con esa chica y ese chico y esa chica de mas allá y el chico de al lado. Acabamos hablando sobre sus uñas y le dijo a Johanna, que no paraba de decir que eran muy chulas, que ella se las podía pintar si quería. Al final dijo que de todas formas Johanna era muy joven para ella y se fue.

Volvimos a bailar y bailar. Me encanta Rumours en general pero los viernes es lo mejor, ponen muy buena música. Soo bebió una o dos copas pero no la lió.

Luego cerraron y nos fuimos a casa.

80s Night

// Enero 23rd, 2010 // No Comments » // Internacionales, fiesta

Jueves por fin. Me desperté, envolví en papel de regalo el regalo de Katie (de una forma bastante desastrosa que hasta Nell se reía de mí. Al final le di la vuelta y parecía hecho aposta porque el paquete estaba perfecto y la Bella (el papel era de princesas Disney porque a Katie le encantan) estaba en el centro) y fui a clase. Estaba convencida de que tenía clase a las 3 pero resulta que los jueves es el único día de la semana que no tengo clase a esa hora. Genial.

Después de mi primera clase fui al laboratorio y vi en la pizarra que buscaban gente para trabajar en el departamento de informática, que enviáramos los curriculums si estábamos interesados. Calculé que la probabilidad de que me cogieran siendo yo estudiante internacional eran ínfimas, pero decidí enviar el curriculum y mi carta de presentación porque no perdía nada.

Luego me fui a basket que fue muy divertido. Hicimos juegos para aprendernos los nombres de las demás y aprendimos a botar el balón. Se llama iniciación a basket, ¿vale?

Después volví a casa, me duché y comí antes de que llegara Katie. La fui a buscar a la parada y fuimos a mi apartamento, le di el regalo (básicamente una coca de patata y chocolatinas) y le encantó. Cuando vio el paquete se giró y me dijo: ‘¿Cómo sabías que Bella era mi preferida?’ Y yo: ‘…no lo sabía… bueno, tu lápiz es de Bella…’ Por favor qué bien quedé con el paquete desastre.

Luego estuvimos hablando y hablando durante unas dos horas y le enseñé mi habitación y la de Ha, pasando por todas las fotos que Ha tiene colgadas en la habitación y demás. Ella estaba súper emocionada porque pronto era su cumpleaños y se iba a Las Vegas a celebrarlo en plan la película ‘Resacón en Las Vegas’. Le dije que no la había visto y me dijo que tenía que verla porque era lo mejor. Cuando Katie me dijo que había quedado a las 7 con su compañera de habitación para ir a hacer la compra, le pregunté que hora era y me soltó que las 7 menos cuarto me quede flipando. En teoría había quedado con Yukari y Soo en que a las 6 y media iríamos a casa de Kaylee para la noche de película. Fui a ver el móvil y Soo me había llamado. Uy.

Le dije a Katie que se podía quedar mi papel de las princesas Disney y ella dijo que después de regalarle papel de las princesas Disney y chocolatinas eramos amigas para toda la vida. La acompañé hasta la esquina donde la iba a buscar su compañera de habitación con el coche que además estaba de camino a casa de Kaylee y por el camino intenté hablar con Yukari y Soo que me dijeron que habían quedado con el resto a las 7 en el Community Building. Yo les dije que a las 7 habíamos quedado en casa de Kaylee pero les dio igual así que me fui sola (recordad que ya estaba de camino porque había acompañado a Katie).

Tuve que llamar a Kaylee porque no sabía dónde estaba su casa exactamente pero la encontré sin problemas y como fui la primera conseguí un sitio genial en una especie de sillón que tienen por aquí y que me ENCANTA. Chelsea, deberías escribir en los comentarios como se llama ese sillón (y regalarme uno, total sólo cuesta unos 200-400 dólares).

A continuación una foto para que saciéis vuestra intriga con el sillón:

Había dos amigas de Kaylee también que eran muy simpáticas. Luego por fin empezaron a aparecer los demás. Sólo resaltaré que había un montón de patatillas y soda y Romaine y Johanna me trajeron un plato y un vaso de CocaCola. Y que Chelsea se compró patatas fritas y batido de chocolate y se pasó la noche mojando las patatas en el batido y comiéndoselas. Sí, podéis morir de asco o de emoción en los comentarios. ¡Oh! También que Miho llegó tarde y tenía que encontrar la casa de Kaylee sola… yo me temía lo peor ya que no fue capaz de encontrar Bob’s Burgers desde el Starbucks que está literalmente delante de Bob’s Burgers, pero lo consiguió.

Cuando fuimos a elegir la película una de las candidatas era Resacón en Las Vegas así que les dije a todos que como no votaran esa, los mataba. Adivinad cuál vimos. ¡Qué película! Es súper, súper divertida. Luego tuve que enviarle un mensaje a Katie diciéndole que había visto Resacón en Las Vegas y que era la mejor película del mundo.

Cuando acabó la película Chelsea nos llevó al centro en su coche y fuimos a la fiesta de los 80 en Nightlight. Era la primera vez de los nuevos y se lo pasaron genial, como toca. Nikki, una de las australianas, me pisó y empezó a pedirme perdón un montón de veces y abrazos y hasta un beso y yo: ‘¡Qué no te preocupes!’. Qué risa.

Kaylee estaba por ahí con Spencer y nos acompañó a coger el bus, cosa que agradecí infinitamente cuando me di cuenta de que no llevaba la tarjeta del bus y ella me dejó la suya. El bus nocturno no tiene la máquina para pasar la tarjeta, sólo se la enseñas al conductor. Cuando Nikki subió y vio que no había máquina empezó a contarle un rollo al conductor sobre que ella quería pasar la tarjeta porque era nueva y aun no la había estrenado. El pobre conductor le dijo que es que no había máquina y ella le dijo que iba a hacer el movimiento con la tarjeta y que iban a fingir el sonido. Lo hizo como unas cinco veces: ella hacía el sonido y decía: ‘piii’. Al final la llamábamos desde el final del bus pero el chófer se divertía así que sin problema.

En el bus Soo parecía que se quedaba dormida y empezamos a preguntarle si tenía mucho sueño o estaba muy borracha. No nos contestaba. Yo les decía a todos que tenía que ser que estaba dormida. Johanna se tumbó en el suelo del bus para poder hablar con Soo pero no le contestaba. La tuvimos que llevar casi a rastras hasta su apartamento y Martin la dejo en la puerta. Nikki le empezó a decir que era lo peor y que la tenía que dejar DENTRO del apartamento y fue a ayudar a Soo a entrar.

Luego me fui a casa a dormir.

A la bolera con los nuevos

// Enero 7th, 2010 // No Comments » // Gente, Internacionales, Room, clase

Me desperté relativamente pronto y decidí ir al supermercado ya que no tenía absolutamente nada de comida. Bueno, sí, un trozo de una tableta de chocolate, carne picada y pescado congelado y doy por hecho que las cervezas del balcón.

Primero paré en el banco y la chica me enseño a hacer un depósito a través del cajero. Muy maja. Luego entré en el supermercado y compré cereales, nesquick, leche, carne, pasta, arroz y poco más. Volví a casa, dejé la compra y me fui a clase.

Delante del ascensor me encontré a Brooke, la chica rara, y a otro chico que no conocía. Estaban hablando de como Brooke no se arrepiente de haberse comprado el iPhone cuando salió porque era lo que más le apetecía comprarse. Llegamos a la clase, el profesor se presentó y presentó la asignatura. Era esa clase donde eramos sólo 7 estudiantes pero se han apuntado dos más así que, demos gracias, estoy en un grupo de 3 en vez de un grupo de dos. Bien, bien, bien. Nos hizo salir en grupos a explicar de qué iba nuestro proyecto y dijo que esperaba que fuéramos súper expertos en nuestros proyectos de aquí al viernes.

Cuando acabó la clase fui a la bookstore a comprar el libro de una asignatura que había estado buscándolo en internet pensando que igual no tendría que comprarlo pero no está. La cola volvía a rodear toda la librería pero no era muy lenta. Lo compré y entre en el Viking Union a ver si veía a alguien y a comer algo. No encontré a nadie. Cogí un bol de chili y me senté con el libro para echarle un vistazo rápido y pensar que cinco preguntas iba a hacer. Por lo visto uno de mis profesores quiere que, cada vez que nos diga que tenemos que leer unos capítulos del libro, escribamos cinco preguntas. No hace falta que esté la respuesta, sólo la pregunta. En fin, me hice una idea bastante clara de lo que iba a preguntar y de repente, levanté la vista y en la mesa de al lado estaba Emily, una de las chicas más simpáticas de la clase de frisbee. Comía y estudiaba con dos más.

Acabé de comer y me fui al laboratorio de informática a escribir las cinco preguntas. Mientras estaba de camino me pareció ver a alguien conocido en una mesa y cuando ya estaba a la altura de la mesa me di cuenta de que era Olivia pero decidí no volver atrás para decirle hola porque estaba hablando con alguien. Mientras estaba en el laboratorio Romaine, que me había estado mandando mensajes por la mañana y el día anterior para quedar, me habló por facebook preguntándome si estaba en el campus. Así que cuando acabé las preguntas quedé con ella delante de The Atrium.

Estuvimos en The Atrium poniéndonos un poco al día de todo y enseguida se hicieron las 3 y me tuve que ir a clase. En el ascensor me encontré con una de las chicas del brunch al que me invitó el profesor el cuarto pasado. Es muy, muy, muy rara. Tanto que sólo a mí me puede apetecer hablar con alguien tan raro. Pero parece muy, muy maja a la vez. Le pregunté qué tal las vacaciones y tal y luego nos sentamos juntas en clase. Cuando acabó la clase le dije adiós y ni me oyó. ¿Veis a qué viene lo de rara?

Siguiente clase, estuvo bastante bien. El profesor ha tenido una vida de lo más interesante. Por poner un ejemplo, estuvo un tiempo en Islandia donde por lo visto la gente es muy simpática pero es difícil hacer amigos. Allí conoció a uno, hablaron unas cuantas horas y decidieron que sería genial que durante seis meses intercambiaran vidas. Al año lo hicieron, intercambiaron vidas durante 6 meses. Su amigo había venido a Estados Unidos con su mujer pero él estaba sólo y quería hacer amigos pero no sabía cómo hasta que se enteró de que la gente no solía salir a cenar fuera porque es muy, muy caro. Solución a su problema: invitar a gente a cenar fuera. Dice que así se ganó a un montón de amigos. Cuando se fue de Islandia había estado en 82 restaurantes diferentes.

La única especie de queja que hizo sobre todo lo de cambiar vidas durante seis meses es que cuando llegó su coche tenía muchísimas millas más, no sé si dijo 14 000 o 40 000. Pero dijo que eran las condiciones del trato y que no le importaba.

Durante la presentación estuvo haciendo algunas preguntas y tirando chocolatinas a los que respondían bien. Sí, tal cual.

Acabó la clase. Quedé con Katie por mensajes en vernos al día siguiente, con Chelsea en que iría a la bolera esa noche y le devolví una llamada a Kaylee que me pedía que me hiciera cargo de los nuevos internacionales porque no sabrían llegar a la bolera. Bien.

Fui a casa, estuve hablando con Nell, Eunji y una amiga suya que siempre va con ellas pero no recuerdo como se llama. Les di chocolatinas y Nell me dijo que iba a guardar la mini chocolatina porque le gustaba tanto que no se la quería acabar.

Luego fui al community building y estuvimos esperando a todo el mundo. Por fin vi a Henrik y conocí a una de las nuevas suecas. Fuimos al bus todos juntos y ahí pasó algo que yo sabía que pasaría pero una parte de mí esperaba que no: Martin hablaba de cualquiera de sus tonterías y dijo “short trousers”. Nicole, una de las australianas, empezó a reír y reír. Martin le preguntó qué pasaba y ella ni podía hablar de lo que se reía. Yo sabía perfectamente lo que había pasado y creo que Romaine y Johanna también porque las tres miramos a otro lado. Cuando la tía pudo volver a hablar le dijo que se dice sólo “shorts”, no “shorts trousers”. Martin le dijo que le pedía perdón. Sinceramente… no sé, somos internacionales de verdad. No como vosotros, que vuestro idioma es el inglés. En fin, tampoco me supo muy mal porque la verdad es que Martin a veces se merece que le paren los pies. Pero bueno, ahí está la cosa. Además no puedo evitar recordar que Karin me dijo que había pasado algo con una de las australianas y aunque no me quiso decir de qué hablaba, también me dijo “porque mi idioma no es el inglés y me puedo equivocar”.

Llegamos a la bolera. Medio mundo se abalanzó encima de Kaylee. A los dos minutos Kaylee reparó en mi presencia pero yo le hice signos de: “no, ahora paso de ti” y se lo dije: ‘primero me abandonas en el aeropuerto y ahora me ignoras’. Vino corriendo hacia mí y me abrazó súper fuerte. Luego seguí haciéndome la semi enfadada hasta que me dijo ‘deja de hacerte la enfadada que sé que no lo estás’. Luego, cuando me tocó decirle mi nombre y mi número de pies al tío de la bolera. Ella fue y le soltó: ‘es que es de España y tiene un acento muy sexy’. Yo le dije que era horrible porque había entendido ‘tiene un acento muy difícil’. Luego me supo un poco mal.

Jugamos la partida, que no estuvo mal. Quedé tercera de mi pista pero no pude hacer ni un strike. Al rato viene Kaylee me coge de la mano, se pone de rodillas delante mío y me empieza:

- Ana, me puedes hacer el gran, gran, gran honor…

- ¿De qué?

- El gran honor… de tirar una vez por mí.

- Ah, sí…

- Sí y por favor Kaylee levanta del suelo, ¿no?

Y nos partíamos. Tiré por ella avisándole un montón de veces de lo mal que me podía salir. Ella empezó a animarme en plan: ‘¡Ana! ¡Ana! ¡Ana!’. Yo le decía que no hiciera eso porque me saldría mal y sería peor y de repente apareció Spencer y empezó a animarme también. Genial. Lancé la bola. Los tiré todos. Strike. El único strike de la noche lo hice en la partida de Kaylee.

Por cierto, Kaylee apareció con su exnovio Spencer. Le pregunté si habían vuelto y me dijo que algo así, le pregunté si quería volver con él y me dijo que no y que me lo explicaría todo más tarde. (Nota para Chelsea, ¡todo lo que leas aquí es secreto! Pero confío en ti, sólo te lo recuerdo.)

Acabó la partida y se fueron la mayoría, Chelsea aun no había venido y Breanne me dijo que si quería tenía 3 sitios libres en su coche y podía llevarme a casa. Me apunté porque estaba muerta y también se apuntaron Yukari y Soo. Durante el trayecto a casa aprendí que, por lo visto, después de sacarte el carnet de coche, durante los primeros seis meses sólo puedes llevar a gente de tu familia. Increíble, ¿verdad?

Le envié un mensaje a Chelsea diciéndole que casi todo el mundo se había ido de la bolera ya y ella me dijo que a ver si quería ir a ver a la travesti de Rumours, pero yo iba a, literalmente, morir así que me fui a la cama. Dejé la luz encendida porque pensaba que mi compañera de habitación iba a entrar y luego no entró, pero tenía tanto sueño que me dormí en seguida. Eran las diez y algo, casi once.

Querido Bus, te odio

// Noviembre 21st, 2009 // No Comments » // Deportes, Gente, Internacionales, Residencia, fiesta

El martes me desperté, desayuné, me vestí… y perdí el bus.

Tuve que ir caminando, llegué a clase de frisbee y como siempre fue genial. La clase acaba a las 9:50 y ese día, a las 10:30, había quedado con las del proyecto de Operations Managment para entrevistar al encargado de los Dining Services (o sea, los servicios de comedor).

Katie nos dijo que no sabía si conseguiría llegar a la reunión porque tenía laboratorio de química pero que lo intentaría. De camino me encontré con Kaylee. ‘¡Dame un abrazo!’. Me encantan los abrazos. En el colegio estábamos todo el día abrazándonos, pero luego llegó la universidad y nadie se toca. Aquí vuelvo a tener miles de abrazos. Evidentemente tiene que ser de alguien que me caiga bien y me apetezca, sino no me gustan.

En fin, volviendo al tema… me dijo que se iba a clase y yo le dije que como tenía media hora que perder le acompañaba a clase. De repente nos encontramos a Björn y Henrik. Abrazos, abrazos. Decidimos que íbamos a ir todos a la fiesta de los 90 esa noche y no sé cómo me liaron pero Kaylee se fue por su lado y yo volví a caminar en dirección al Viking Union con los chicos. Björn me dijo que se iban a desayunar a su casa y que si quería ir con ellos, le dije que no podía porque tenía que estar ahí a las 10:30.

- Una hora, te da tiempo de sobra.

- ¿Media hora?

- ¿Qué hora es?

- Las diez.

- Oh, pensaba que era más pronto.

Lo mato.

Decidí investigar donde estaba el sitio en concreto y después de pasearme por todo el Viking Union, me di cuenta de que habíamos quedado en el Viking Commons. Que está pegado a Viking Union pero ya podía buscar la sala… averigüé donde estaba el sitio y me puse a esperar a que llegara alguien. La primera en llegar fue Lorraine y yo sólo pensaba: por favor, Katie, ven.

Pero no vino, estuvimos hasta el último momento buscando entre la gente con la mirada y yo entré en el edificio echando la vista atrás, pero ni rastro. Chris, el hombre al que entrevistábamos, lo primero que preguntó fue quién de las dos era Katherine. Ninguna. Empezamos la entrevista y al rato vino Annika. La entrevista estuvo bastante bien, fue interesante. Al final Chris nos preguntó a Annika y a mí cuál era nuestro restaurante favorito en los Estados Unidos (porque Annika es de Noruega pero lleva diez años viviendo aquí). Yo le dije que ¡la Old Spaghetti Factory! y él me comentó que su hermano trabajó ahí y sabe que casi no usan salsas,

- ¿Te gusta así?

- Sí, por supuesto.

- Es raro, porque nosotros los estadounidenses le ponemos todas las salsas que podemos a todo.

Lo sé… lo sé. En fin, durante la entrevista Katie me envió un mensaje diciéndome que acababa salir del laboratorio y que qué tal había ido la reunión. Le contesté que aún estábamos ahí. Así que cuando acabó la reunión le dije a las otras que Katie había dicho que lo sentía y salta Annika:

- Tiene gracia que justo no haya venido Katie cuando fue ella la que dijo que todas teníamos que ir.

Casi le salto al cuello. Uno: Katie leyó en voz alta que todas teníamos que ir pero luego dijo que si alguien no podía ir, qué le íbamos a hacer. Dos: Si te metes con Katie, ¡te metes conmigo! Que para algo es de mi grupo dentro del grupo.

Creo que por la tarde no pasó nada del otro mundo… le conté todo lo del día a Katie por mensajitos de Facebook y decidimos que 1. Lorraine quiere adoptar a Katie. 2. Katie prefiere morir que ser su hija. 3. Annika es un poco una guarra por meterse con Katie. 4. Nos íbamos a echar de menos mañana (ya que no habría clase) pero no tanto como para querer ir a clase porque no tenemos enfermedades mentales.

Luego estuve haciendo deberes toda la tarde. Por la noche hicimos prefiesta en el apartamento de las finlandesas + holandesas. Jugamos a un juego súper divertido que implica cartas en un círculo y cada carta significa que hacer algo. Ya os lo enseñaré. Luego fuimos a la fiesta de los 90. Hasta Grace vino esta vez. Ya sabéis, al día siguiente no había clase… la discoteca estaba llenísima.

Estuve hablando con Olivia y Amber, las del cumple. Bailando con los internacionales… y de repente alguien me toca la espalda.

- ¿Eres Ana?

- Sí…

- ¡Soy Mary! -la fan de Tegan and Sara que estudia en Western.

- ¡¡Ooooooohhh!!

Abrazos, abrazos. Qué tal, bien y tú. Ya sabéis.

- ¡¡No me puedo creer que me hayas reconocido!!

- ¡He visto tu pelo! -la obsesión que tienen con mi pelo aquí es grande.

- ¡Nos tenemos que hacer una foto!

Saco la cámara de la funda. Es la última vez que voy a volver a ver la funda.

Nos hicimos la foto y decidí guardarme la cámara en el bolsillo del pantalón. Volví a hablar con Amber y Olivia hasta que de repente me dice que se van. Yo les dije que yo me quedaba con los internacionales.

- No tu vienes.

- Olivia, ¡no voy a ir hasta tu casa para coger el taxi sola!

- Yo te llevo a casa.

- ¿Estás borracha?

- ¡No! En serio.

- Vale.

Fuimos hasta casa de Amber, Amber, Olivia, John (el novio de Amber), otro chico y yo. Luego estuvimos hablando ahí delante sobre como decimos los números grandes como 1900. Ellos dirían 19 cientos. De repente salió un vecino a decirnos que habláramos más bajo.

Cuando íbamos a irnos le dije a Olivia:

- ¿Cuál es tu coche?

- El más fantástico de la calle.

Gran ayuda. Tuve que esperar a que caminara en dirección al coche. Me enseñaron que para pedirte delante tienes que gritar ¡shotgun! o algo así. Así que el otro chico se sentó atrás. Olivia tiene una granja en el coche. En serio, con animalitos de juguetes y demás. Durante el camino a casa, cuando ya habíamos dejado al chico en su casa, nos pusimos a hablar de que teníamos la misma edad y Olivia me dijo que adivinaba que nací en primavera.

- ¿Cómo lo sabes?

- No sé, es algo que sé. En… Marzo, ¿verdad?

- Sí… ¿has estado espiándome en facebook?

- No, es algo que sé.

- Sí, pues yo sé que en la página del sitio donde trabajas sale una foto tuya.

- ¡¿Qué?! ¡¡Eso sí que es espiar!!

- No, no, es algo que sé.

Llegamos a casa y seguimos hablando un montón de tiempo dentro del coche. De repente vi a Henrik pasar por delante, abrí la puerta y le grité que dónde era la prefiesta. En casa de las finlandesas + holandesas. Guay.

Olivia dijo que en vez de decir ‘true’ tenía que decir ‘truth’ y yo le expliqué que si me dedico a decir ‘truth’ la gente pensará que no lo sé decir, no lo pillara en plan broma. Pensad en eso, yo lo he pensado un millón de veces ya. (Incluso mucho antes de hablar de esto con Olivia). Es una de las razones por las que me gustaría no tener acento. Una de las pocas razones para tener acento es que por lo visto es sexy.

Bueno, cuando decidí salir del coche fui a casa de las chicas, estuvimos comiendo pizza y escuchando nuestra canción hasta que José, que estaba dormida porque se fue de la fiesta antes, nos pidió que bajáramos la música, pobre. Estuve contando que había perdido la funda de mi cámara y después volví a casa a dormir.

¡Halloween!

// Noviembre 10th, 2009 // No Comments » // Gente, Internacionales, fiesta

Me desperté bastante temprano y creo que no hice nada en especial en todo el día. Es decir, sí, deberes y cosas así… pero nada que sea divertido contar. Por la tarde Celine me dijo que teníamos que ir a casa de las holandesas y finlandesas porque todo el mundo se iba a ir a cambiar ahí.

- ¿Quiénes?

- Las holandesas, las finlandesas…

Le mando una mirada interrogativa.

- Supongo que Romaine… además vamos a cenar.

- Da igual, vale. Aunque tenía pensado ducharme y ponerme el disfraz directamente, así que me cambiaré aquí y luego vamos a cenar allí.

Eso hicimos, ducha, disfraz y a casa de las holandesas + finlandesas.

Las holandesas y las finlandesas tienen una lucha interna.

Las holandesas son más bien de mi estilo, estudiar y fiesta. Las finlandesas sólo tienen clase martes y jueves y se dedicaban a montar fiestas.

El colmo fue cuando se presentó Maarit, una de las finlandesas, delante de las holandesas con unas bragas amarillo chillón que ponía I LOVE PARTIES (me encantan las fiestas) y les dijo:

- Próximo martes: FIESTA DE ROPA INTERIOR. ¡Tenéis que compraros unas bragas como estas! Iremos con la ropa interior por encima de la ropa normal.

Imaginaos la cara de las holandesas.

En fin, en general se aguantan y fingen que se llevan bien.

Celine preparó comida. Yo pregunté si quería que le ayudara esperando un no por respuesta pero contestó que sí así que tuve que ayudar con la carne picada. Hicimos pasta con salsa de tomate, carne picada, tomate y creo que pepino. Estaba muy bueno.

José me preguntó si quería que hiciéramos una sesión de maquillaje extremo. Vale. Volví a casa y me puse la base de maquillaje. Luego llegó ella, me senté en la cocina y empezó a maquillarme. Es lo mejor, tenía que luchar para que no se me quedara la boca abierta. Además me quedó muy bien, para qué engañarnos.

Fuimos a casa de Austen de prefiesta. Básicamente para ver a todos como iban vestidos. Martin por ejemplo, iba de ducha. Genial. Celine dijo que se encontraba mal y que se quedaba en casa, que le avisara cuando fuera a casa de Chelsea.

Aquí lo que estabais esperando, una foto mía.

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Eso hice, nos fuimos Celine, Kelly, Soo y yo a casa de Chels. El autobús estaba lleno, todo el mundo iba disfrazado y todo el mundo quería ver que llevaban los demás. Había una que iba de facebook.

Por el camino les cuento a Kelly y a Soo que llevo medias porque hace mucho frío. ‘Panties’ aventuro, y parece que acierto con la palabra porque todas me entienden. Genial.

Llegamos a casa de Chelsea que iba de montañista, esperamos a que viniera una amiga suya y todas nos fuimos al centro a ver el baile de thriller. Sí, el de Michael Jackson. Por lo visto la tradición es que unos se disfrazan de zombies, otro de Michael Jackson y todos juntos lo bailan en el centro. Había muchísima, muchísima gente. Nos amontonamos todos ahí, la mitad de la ciudad colina abajo, los afortunados como nosotros en algún lugar colina arriba. Hasta Chelsea dijo que no sabía que hubiera tanta gente en Bellingham.

Vimos el baile y la gente se empezó a esparcir. De repente veo a una cebolla de Walla Walla hablando con dos chicos.

- ¡Kaylee!

- ¡Ana! -dicen los dos chicos, Brett y Nick, y Kaylee.

Abrazos a todos.

Al rato Kaylee me pregunta que con quién estoy, le pongo al día y vamos hacía donde estaban las otras. Justo antes de llegar a donde estaban las otras metemos los pies en un conjunto de barro y césped.

Kaylee: ¡Es asqueroso!

- Sí, bueno, yo por lo menos llevo ‘panties’.

Todas las americanas me miran.

Chelsea: ¿Qué quieres decir?

- ¡Kelly! ¡Tú me entiendes cuando digo panties! -y les enseño a que me refiero.

- ¡¡Aahh!!

Todas empiezan a reírse.

Kaylee: – Panties es bragas en inglés.

Genial. Me parto de risa, por supuesto.

- ¡También llevo panties, por supuesto!

Nos reímos un buen rato e, incluso cuando empezamos a caminar hacia algún bar, seguimos hablando de ello y preguntando formas de decir medias. Aun no lo tengo claro.

Kaylee se une a nosotras porque tiene una fiesta en la misma dirección. El camino hasta el bar es de lo más divertido y difícil. Los disfraces no ayudan a que la gente pasee sin chocarse los unos con los otros, y que se te vayan los ojos de disfraz a disfraz tampoco. Hasta los perros están disfrazados.

Nos despedimos en una esquina de Kaylee y cuando miramos hacia el bar al que pensábamos ir vemos la cola dar la vuelta a la esquina. ‘Mejor vamos a este otro’ dice Chelsea. Y todas estamos de su lado.

A la entrada del bar nos encontramos con Kaylee. O sea que esta era su fiesta.

- ¿Me estáis siguiendo?

- ¿No ibas a una fiesta?

- ¡He quedado con unos amigos aquí!

La noche fue de lo más divertida. Nos encontramos con Nick y Robert, los de la noche anterior. El bar estaba abarrotado de gente. Era uno de esos sitios donde la gente suele pedir jarras de cerveza para compartir en vez de una cerveza para cada uno.

Chelsea me contó que se quiere tatuar un bigote en un dedo para poder hacer el siguiente gesto:

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Yo le dije que era muy, muy mala idea.

- ¡Cuando se abuela no es lo mismo decir: ‘no hagáis esto’ que decir ‘no hagáis esto’ con el bigote!

Decidimos hacer una encuesta a la gente del bar. Le preguntamos a dos chicos y dijeron que se lo hiciera. Le dije que se lo preguntara a una chica. La chica dijo que no. Luego seguimos preguntando a todo el mundo. Yo les decía que no disimuladamente y si el chico decía que era mala idea, Chelsea soltaba:

- Lo dices porque te gusta ella.

- ¡Chelsea!

Al rato me puse a hablar con uno que iba de Harry Potter y de repente me suelta:

- Ese es el peor acento británico que he oído en mi vida.

- What? Fuck you! I’m from Spain!

En general fue una noche de lo más divertida. Chelsea y yo hicimos oficial que nos lo pasamos muy bien cuando vamos de fiesta juntas. Cuando los bares cerraron por supuesto no había forma de coger taxis y Chelsea se tiró como media hora al teléfono hablando con un millón de máquinas.

- ¡QUE QUIERO HABLAR CON UNA PERSONA!

Puede ser muy frustrante. Todos lo sabemos. Cuando conseguimos volver a casa, Soo y Kelly decidieron repetir lo de ir a comer a mi casa. Por mí genial. Esta vez Soo se fue a dormir a su casa. Más cómodo para todos.

De compras

// Noviembre 3rd, 2009 // No Comments » // Gente, Internacionales, Residencia, compras, fiesta

Cosas que se me han olvidado contar de días anteriores:

1. El martes cuando fui al supermercado, a la vuelta, vi una ardilla al otro lado de la calle. De repente la ardilla corre por el árbol y se pone en mi lado de la calle. Yo cojo y cruzo, la miro y veo una foto preciosa así que fui a sacar la cámara y justo en ese momento, la ardilla volvió a cruzar la calle. Yo me asusté y empecé a caminar mucho más deprisa con la compra.

2. El miércoles cuando volvíamos de casa de Johanna, Yukari le hizo saber a José que sabía que el sábado había dormido (sólo dormido) con Björn. Eso era un secreto, sólo lo sabemos en teoría Celine y yo. Digo en teoría porque todos los chicos de la habitación de Björn lo saben, y de ahí ya casi todos los internacionales. Yukari estaba histérica por la emoción que le supone a ella cualquier cosa que a los europeos nos deja completamente fríos, pero se dio cuenta de que había metido la pata diciéndole a José que lo sabía. Así que por la noche empezó a enviarle mensajes a Celine pidiéndole perdón.

Celine me preguntó si Yukari estaba en facebook. Le dije que sí y me dijo que le dijera algo para que no se pusiera histérica.

- Yukari, Celine está llorando.

- ¿Qué?

Le empecé a contar que todas las holandesas se habían enfadado con Celine y que ahora Celine estaba fatal y demás… luego le dije que era broma pero Yukari seguía en estado de shock y no me entendía. No paraba de repetir cosas como: ‘me voy a morir’, ‘estoy tan deprimida que no me puedo dormir’ y ‘no voy a poder volver a ver a José en mi vida’. Al final le dije que me tenía que ir a dormir y me dio las gracias por animarla, seguido de un ‘me voy a morir’. Animadísima.

El jueves me desperté y fui a frisbee. Como llovía hicimos clase dentro. El profesor decidió ampliar el número de lanzamientos que sabíamos de 2 a 7. Así de fácil. Básicamente estuvimos toda la clase recogiendo el frisbee. El profesor se puso unas cuantas veces al lado mío para decirme cómo lo tenía que hacer. Creo que le caigo bien porque 1. soy la extranjera y 2. nos hemos lanzado el frisbee en varias clases ya.

Mientras nos enseñaba como hacer los lanzamientos tiraba apuntando a canasta y al 5º tiro o así, encestó con el frisbee. Increíble. Se puso súper contento y empezó a saltar y demás. Todos le aplaudimos, faltaría más. Al final de la clase unos cuantos chicos y alguna chica intentaron meter canasta.

Volví a casa, me duché y estuve haciendo deberes hasta que fueron las 12 y Celine y yo fuimos a buscar a José. Las tres nos fuimos al centro comercial a buscar sus trajes de Halloween. Por lo visto al lado de Bellis Fair había una tienda muy grande y barata que también tenía disfraces. Llegamos y la verdad es que sí que era enorme. Yo me compré un collar que añadir a mi disfraz, Celine accesorios para ir de pirata y José de demonio.

Luego entramos en el centro comercial y fuimos a comer algo antes de seguir con las compras. Más tarde, de camino a Target, vi una tienda que tenía muchas camisetas chulas. Se lo comenté y José dijo que si quería podíamos entrar. Así que entramos. La tía se puso a hablar con nosotros y a preguntarnos que íbamos a ser en Halloween y como yo no sabía como explicar mi disfraz me hice la despistada mirando ropa. Al rato oí que la chica decía que tenía unos pantalones por 7 dólares cada uno. ¡Una ganga! Todos eran de colores muy vivos. Cogí unos para comprobar si era mi talla y acerté de pleno. Me compré unos entre rojo y rosa y otros entre lila y azul.

Luego fuimos a Target porque Celine necesitaba unas cuantas cosas. De paso decidimos ir a ver las bicicletas, vi una muy chula por algo menos de 100 dólares. Le pedimos a una a ver si la podíamos ver, nos la bajó y nos mandó a pagar. Nos quedamos flipando. Los americanos dicen que eso no es lo normal. En fin, ya tenía la bicicleta, me compré un casco y un candado y fuimos a pagar. Hasta la cajera se quedó sorprendida de lo barato que me salió todo.

José quiso volver a una tienda de ropa a comprarse una camiseta. Celine y yo esperábamos fuera pero al rato Celine dijo que iba a entrar a ver qué pasaba. De repente se acerca uno de seguridad o policía, no me quedó claro y me dice:

- ¿La bicicleta?

- ¡Oh, no! Es que la acabo de comprar ahora mismo…

- ¿Qué hace aquí?

- ¡La acabo de comprar ahora mismo!

- ¿Donde?

- ¡En Target!

Se me queda mirando fijamente.

- Le puedo enseñar el ticket.

- No, no es necesario, pero esto… -dice señalando la espada de pirata de Celine que estaba en el suelo- parece muy afilado, voy a tener que pedirle que lo meta en el coche.

¿Afilado? ¿Coche?

- ¡Oh, no, no! ¡Es un disfraz de Halloween! ¿Ve?

- Oh, sí, ya veo.

- Es que estoy esperando a mis amigas que están en esa tienda y ya nos vamos.

- Vale, porque la bicicleta no puede estar dentro.

- Vale.

- Qué tenga un buen día.

- Y usted.

No fue una conversación a malas pero sí muy, muy rara. Ahora lo pienso y no sé si me tomaba el pelo o qué. Antes de que Celine entrara a la tienda me metí en una tienda de móviles con la bicicleta para pedir unas tijeras. El chico me dijo que era la primera vez que alguien entraba con una bicicleta. Por alguna razón me pareció de lo más gracioso.

Después nos acercamos a otra tienda a comprar luces para la bici (seguridad ante todo) y de paso pedí que me las montaran. Salimos por la puerta que daba al exterior. Caía el diluvio universal y me puse a probar la bici de camino a la parada del bus. Una vez ahí esperamos a que viniera el bus. Cuando apareció las tres nos pusimos delante del bus a adivinar como funcionaba la cosa que tienen para poner las bicis. El chófer nos daba indicaciones pero no nos resultó demasiado fácil. Cuando entramos le di las gracias y le expliqué que había sido nuestra primera vez, como si hiciera falta aclararlo.

En el bus decidimos que Celine y yo nos bajaríamos en Viking Union para ir a la oficina de internacionales a ver si estaba Kaylee y le podíamos hablar del laberinto de maíz y de paso intentar sacarle el tema de acción de gracias. Cuando conseguimos bajar la bici nos encontramos con Karin que nos dijo que la oficina estaba cerrada. Celine dijo que si no me importaba se iría en bus. Vale. Entré en Viking Union y pedí unas tijeras para quitarle la etiqueta al casco. Me lo puse, me subí a la bici y crucé la universidad. Empecé a pillarle el truco a todo el rollo de las marchas justo antes de tener que elegir entre el bosque o la carretera. Decidí el bosque. Mal.

Tengo que decir que las cuestas hacia arriba son difíciles, hacia abajo asustan y mi abrigo y pantalones acabaron llenos de barro. Cuando llegué a casa me di cuenta de que no tenía las llaves pero todas las luces estaban encendidas así que toqué a la puerta. Nadie contestó. Llamé a Nell y me dijo que fuera a buscar las llaves a casa de Eunji. Según ella la bici me salió cara. Le dije que ni hablar, que en Europa eso era barato. (Sobre todo si encima lo traducimos a euros…). Volví a casa y comprobé que no había nadie pero que sí, todas las luces estaban encendidas. Metí la bici en el trastero y estuve haciendo tiempo en casa.

Más tarde fuimos a la prefiesta antes de la noche de los 80. De camino a casa de Christian me resbalé (había estado lloviendo todo el día) pero no fue nada muy espectacular. Estuvimos todos ahí sentados como siempre… sólo comí patatillas pero al rato me di cuenta de que me faltaba un trozo de muela. Fui a verme al espejo y sí, oficialmente me falta un trozo de muela. No duele pero es molesto porque no paro de tocarlo con la lengua. Además me preocupa que sea malo.

Se lo conté a todos, Karin y Celine quisieron verlo. Le expliqué a Karin que era muy incómodo y me dijo que mi forma de decir ‘incómodo’ es muy sexy. Y que mi acento en general es sexy. O sea que piensa lo mismo que los chicos que me lo dijeron en Seattle. Me gustaría saber cómo sueno.

Luego nos fuimos a Nightlight. No había mucha gente, suponemos que porque era Halloween. Celine no quiso venir pero si que vinieron otras como Soo. Para variar estábamos ahí bailando y alguien me toca el brazo:

- ¡Kaylee!

Abrazo.

- ¡Qué bueno! Justo ahora pensaba en ti.

Otro abrazo. En serio, creo que empiezo a pillarlo. Lo normal cuando conoces a alguien es o sólo saludar con palabras o dar la mano. A partir de ese momento se puede quedar en saludar con palabras o, si te cae bien, en abrazos. Mola.

Un chico que iba vestido de chica se puso a hablar conmigo y me preguntó de dónde era le dije que de España y me dijo que mi acento era sexy. Luego estuvo haciéndose notar en mi campo de visión toda la noche.

Cuando nos cansamos de bailar Kaylee y yo fuimos a sentarnos y a hablar en español. Es genial porque le puedo contar lo que sea y no se enteran (aunque voy con cuidado porque en realidad nunca se sabe). Le conté lo de mi diente y me pidió verlo pero en la oscuridad de la discoteca no vio nada. Luego le hablé de acción de gracias y se quedó con la expresión que pone cuando no entiende de que le hablo (cuando hablamos en español).

- ¿Sabes cómo se dice “Thanksgiving” en español?

- No.

- Acción de gracias.

- Tú vienes conmigo.

- Si me invitas…

- ¡Pero claro!

¡Bien! ¡Ya tengo plan para tener mi primer acción de gracias!

Se acabó la fiesta. A la salida le pregunté a Kaylee si se iba a acordar de que me había invitado a acción de gracias. Me dijo que claro y yo le dije que me había dicho una vez que tenía mala memoria. Se rió y me dijo que seguro que se acordaba de eso. Así que volvimos a casa. Martin dijo de tomar una última cerveza. A mí no me apetecía pero les dije que podían venir a mi casa. Estuvieron unos 20 minutos o así, lo que tardaron en tomarse una lata los chicos: Alex, Christian y Martin. Mientras Cora y yo comíamos crackers (o galletitas saladas, como lo queráis llamar). Cuando se fueron Alex me dio dos besos y fue toda una sorpresa:

- ¡Creo que son mis primeros dos besos en los estados!

- Sí, yo también lo he pensado.

Se fueron y me fui a dormir.

Volvemos a Bellingham

// Octubre 29th, 2009 // No Comments » // Gente, Internacionales, Viajes

Nos despertamos a las 9:30 con mi despertador. Nos levantamos, fuimos a ver a los de la habitación de al lado mientras Kaylee iba al baño. Al volver dijo que prefería dormir que desayunar. Y volvió a la cama.

Yo bajé a desayunar en pijama convencida de que todo el mundo haría lo mismo. Resultó que era la única pero me dio exactamente igual. Los chicos decían que estaba muy mona en pijama. (También la noche anterior un par me dijeron que mi acento era sexy. No me los quito de encima, lo sé.)

Para desayunar había tostadas, mermelada, mantequilla, mantequilla de cacahuete, naranjas, plátanos, piña, cereales, café, leche y té. Yo me puse un café con leche, dos tostadas con mermelada, un trocito de naranja y un poquito de piña. Luego le preparé dos tostadas a Kaylee, una con mermelada y otra con mantequilla de cacahuete.

Cuando subimos la dueña del hostal corría por el pasillo mientras hablaba por el móvil y un chico sin camiseta me miró súper serio desde la puerta de la habitación. Supusimos que alguien se habría desmayado.

Entramos y le dejamos las tostadas a Kaylee encima de un trozo de sábana que pusimos en el suelo. Kaylee dijo que había puesto el despertador hasta menos diez y nos volvimos a dormir. Bueno, lo intentamos, pero no hubo manera. Al final me puse a estudiar un poco.

Al rato entra Karin y nos dice que si nos hemos enterado de que un chico ha muerto en nuestra planta esta noche. Usó un verbo raro y Celine, José y yo entendimos que se habría desmayado pero Kaylee se incorporó y dijo: ‘¿Alguien ha muerto?’ Pues sí. Por lo visto se puso hasta arriba de drogas, se quedó dormido y se ahogó con su propio vomito.

Cuando sonó el despertador de Kaylee nos vestimos y bajamos a hacer el check out. La del hostal nos dijo que nos recomendaba que o bien bajáramos a la sala común o saliéramos del hostal porque iba a haber un momento impactante.

Las finlandesas, Romaine, Johanna, Kaylee y yo fuimos a la esquina para no ver nada. De reojo vi como sacaban el cuerpo. Que en paz descanse.

Decidimos ir al coche de Kaylee a dejar las cosas. Luego nos separamos en dos grupos, unos querían ir de compras y otros en plan turista. Me fui con los turistas. Todos decidimos quedar a las 2:30 en el Old Spaguetti Factory. Un restaurante muy famoso de Seattle (y otros sitios).

Nuestro grupo: Murat, Martin, Christian, Austen, Kaylee, Romaine, Maarit, Riikka, Johanna y yo, fuimos a ver el edificio más alto de Seattle. Lo vimos desde el suelo porque estaba cerrado. En ese momento Romaine, Maarit, Riikka y Johanna decidieron que se querían ir de compras y todos los demás nos fuimos al Underground Tour.

Por lo visto Seattle está construida sobre otra ciudad de la que aun quedan ruinas bajo tierra. Fue muy interesante. Cuando acabó el tour cogimos el bus para ir a la Old Spaguetti Factory ya que por lo visto el bus es gratis en el centro de Seattle hasta las 7:30 de la tarde o algo así. Cuando nos tocaba bajarnos le pedimos al chófer que nos abriera la puerta de atrás y nos dijo que sólo por delante porque nos tenía que cobrar. Nos habíamos bajado una parada más tarde. Justamente.

En fin, el sitio estaba genial. Con el menú te venía ensalada o sopa. Decidí pedir ensalada porque

1. Nadie pedía sopa.

2. A saber de qué era la sopa.

3. Decidí volver a darle una oportunidad a la ensalada.

El camarero me preguntó qué aderezo quería. Como si tuviera alguna idea del tema le pregunté qué tenía. Empezó un recital laguísimo que parecía no tener fin. Al rato le dije ‘eso’.

- ¿French?

- Sí.

- Muy bien.

Con el menú también te venía, si querías, té helado, té caliente, leche, café y helado.

Probé la ensalada e intenté comerla pero fue imposible así que les dije que si alguien quería mi ensalada… Me preguntaron por qué no había pedido sopa si no me gusta la ensalada y les dije que le quería dar otra oportunidad a la ensalada y que no me apetecía mucho la sopa. Alguien preguntó:

- ¿Te apetecía más la ensalada que la sopa?

- Sí…

Kayle: – You’re funny. (Algo así como: eres divertida).

Las ensaladas las trajeron todas juntas en una bandeja enorme. Los platos principales vinieron un montón de camareros a la vez. Pedí lasaña de plato principal. Increíblemente buena. Luego llegó el helado: vainilla o un nombre súper raro. Kaylee, que estaba al lado mío, pidió el nombre raro.

- ¿Qué es eso?

- Helado de chocolate, fresa y pistacho.

- Vale, tomaré eso.

Estaba bastante bueno.

Cuando acabamos de comer nos fuimos al hostal porque algunos tenían que recoger las maletas y los que se iban con Austen (que es americano y compañero de habitación de alguien) no tenían como volver ya que el otro compañero de habitación tenía que recogerlos a la vuelta y llevarlos a Bellingham pero les dijo que no iba a poder hasta las 10.

Buscaron en internet desde el hostal y encontraron un sitio donde alquilar un coche por 30 dólares a unas manzanas del hostal. Los demás fuimos al coche de Kaylee. Conseguí que me dejaran el sitio de en medio y en medio (o sea, en el centro del coche). Todos se volvieron a quedar dormidos menos yo. ¿No pensáis que debería ir yo delante ya que siempre estoy despierta y Martin se duerme y deja a Kaylee sola toda el viaje?

Básicamente durante el viaje estuvimos escuchando Kiss FM Seattle que no tiene nada que ver con la Kiss FM de España. Es genial. A la mitad del viaje, Oskar, que se sentaba al lado mío, me dice:

- Me encantan esas fotos que tienes en facebook del campus con tantos colores…

- ¡Gracias!

- Sí, son muy bonitas…

- Sí, ¡gracias!

- Nada, sólo quería decírtelo.

- Me alegro de que te gusten.

Y luego me sentí en parte muy bien porque que a alguien le gusten tus fotos mola y a la vez un poco cortada/avergonzada/tímida… poned el adjetivo que más se adecue.

Llegamos, mil veces gracias a Kaylee por llevarnos, entré en el apartamento y me puse a hacer unos deberes que tenía para el lunes y a acabar de estudiar para un examen que tenía el lunes también.

Gran fin de semana. A dormir.

Rollerskating

// Octubre 27th, 2009 // No Comments » // Gente, Internacionales

Me desperté como cualquier otro día, lo que dio fuerza a mi idea de que no había diferencia entre estar despierta en casa o estar despierta pasándolo bien fuera. Además de que, después de ver a todo el mundo por la noche, quedaba poco que reforzar.

Fui a clase, nada que destacar en ninguna de ellas salvo que en la tercera le preguntaron al profesor cómo iba a ser el examen del lunes y el contestó que como siempre, preguntas cortas.

- Creo que todos habéis hecho algún curso conmigo.

Me lo quedo mirando con cara de: ‘¿y yo qué?’.

- Ana me mira como diciendo: ‘no sé de que hablas’.

Exactamente. Me has leído la mente. Mirándome a mí explicó que sus exámenes eran preguntas cortas y que pensaba que para estudiar lo mejor que podíamos hacer era estudiar de las notas de clase y lo que había en la página de la asignatura.

Me fui a casa y me preparé para comer unos trozos de filete de ternera buenísimos. Bue-ní-si-mos. Luego me puse a hacer deberes.

Más tarde me duché y fui al parking del Community Building donde habíamos quedado con Kaylee para ir al Corn Maze (laberinto de maíz). Se presentó poca gente porque había estado lloviendo y muchos pasaban del barro. Tonterías. Otros estaban cansados. Peor me lo pones. Ya dormiremos.

Estábamos Kaylee, Brett, Yukari, Hitomi, José (se pronuncia “yosei” y es un nombre holandés de chica), Kelly, Martin y yo. Kaylee empezó a contarnos que el laberinto de maíz al que pensaba ir estaba cerrado y los otros estaban mucho más lejos.

- Entonces tenemos otras opciones: patinar en pista, patinar sobre hielo, ir a tomar algo de postre en el centro, ver una película, no querer volver a pasar el rato conmigo…

Yo dije que apostaba por cualquiera de las dos formas de patinar y creo que las holandesas dijeron que preferían patinar sobre pista. Kaylee dijo que vale pero que si podía dejarle alguien unos calcetines. Yo misma.

Martin dijo que entonces él no iba. Brett dijo que si no necesitábamos su coche, él también se iba. ¡Noche de chicas! Volví a casa a por unos calcetines, le conté a Celine que habíamos cambiado de idea pero dijo que tampoco le apetecía patinar. Le devolví la linterna que me había dejado para el Corn Maze y ella me pidió que le llevara a las holandesas unos mapas de Seattle. De vuelta al parking estuvimos un buen rato llamando a Soo pero no aparecía. Nos subimos al coche. Fui delante y me alegré mucho de que Martin no estuviera ya que por alguna razón cree que él sólo puede ir sentado delante. Cuando ya dejábamos Birnam Wood me llamó Soo. Que se había quedado dormida. Le conté el nuevo plan y volvimos a por ella.

Nos perdimos un poco para encontrar el sitio. Es decir, llegamos al pueblo sin problemas pero luego no encontrábamos la pista. Al final dimos con ella.

Entramos. 6 dólares rollerskating (es decir, patinar con patines de cuatro ruedas en plan coche), 8 dólares rollerblading (o sea, patines en línea). Todas cogimos rollerskating, más que por el precio por la gracia que tenían, eran como antiguos.

Fue de lo más divertido ya que todo el rato nos daban indicaciones: ahora en sentido contrario, ahora marcha atrás (ahí salimos de la pista directamente…), ahora un juego, ahora normal…

Aquí yo diciendo: ‘¡pero haz la foto ya!’. Parece que la pista estaba vacía pero no.

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Todas fueron volviendo a su sitio y volviendo a la pista intermitentemente hasta que hubo un momento en el que todas estaban fuera. Yo tampoco pude más y me senté con ellas. Al rato dijeron por el altavoz:

- Ahora sólo parejas y tríos.

Dice Kaylee:

- ¿Alguien quiere ser mi pareja?

- Vale, yo.

- ¿Quieres ser mi pareja, Ana?

- Sí, vamos.

Tenías que patinar cogido de la mano de alguien. Al rato dicen que le añadían a ir de la mano que cada vez que sonara un pito teníamos que cambiar de sentido. Qué risas por favor. Eso sí, Kaylee dijo que lo hacía bien. Por supuesto, si soy una patinadora profesional.

Luego se acabó el juego y seguimos patinando. Había tres niños que ponían la mano desde fuera de la pista para que les chocaras los cinco cuando pasabas. Lo hice una vez porque me pareció que era lo que había que hacer. Yukari se negó. Luego pasó Kaylee y se los chocó. ¡ESTOY HECHA TODA UNA AMERICANA!

Una de las últimas vueltas cuando nos acercábamos a la salida de la pista Kaylee y yo nos miramos y luego dijimos a la vez:

- Una más.

Pero fueron un par más por lo menos, o tres.

Nos fuimos a sentar con las otras y al rato Kaylee dice:

- ¿Queréis que nos vayamos?

Todas se quedaron en plan: sí pero no queremos decirlo en voz alta por si alguien no quiere.

- ¿Te quieres ir Ana?

Supongo que me lo preguntó porque estuve patinando un montón. Me pareció muy maja.

- Sí, por mí sí.

Subimos al coche y fuimos a Cold Stone. Es una heladería donde tienen una piedra a unos -10 ºC y te hacen el helado encima de esa piedra. Además tienen muchos helados riquísimos. Llegamos pocos minutos antes de las 10 que era cuando cerraban. Por lo visto cuando les das propina tienen que cantar pero Kaylee les dijo que sabía que llevaban todo el día haciéndolo y que era muy tarde así que no tenían por qué hacerlo. Fueron muy majos y nos prepararon los helados a última hora. Fuimos a comerlos al coche.

Cuando Kaylee acabó volvimos a casa. Le dimos las gracias y cada una a su casa.

Llegué a casa, metí el pijama, otros vaqueros, dos camisetas y una sudadera en la bolsa y a dormir.