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V de Veteranos, Vietnamita

// Noviembre 22nd, 2009 // No Comments » // Gente, Internacionales, Prácticas, Residencia

De este día casi no tengo datos (sí, hace más de una semana de estos días así que me baso en conversaciones de chat para recordar las líneas generales y luego le añado lo que recuerdo a partir de esas líneas). En fin, allá voy.

Me desperté como a las 9 enfadada con mi cerebro por despertarme tan pronto siendo el día de los veteranos, o sea fiesta. En fin, de todas formas me había puesto el despertador a las 10 y algo porque tenía que acabar una práctica que había que entregar a las 12, sabía que tenía tiempo de sobra porque sólo me quedaba un ejercicio que ya había pensado por encima.

Desayuné, y con la gran ayuda de Jordi, acabé la práctica a tiempo para entregarla. Luego comí y estuve por casa… más tarde fui al supermercado donde habían puesto un stand en la puerta donde recogían dinero para los veteranos. Compré y volví a casa.

Supongo que aproveché bastante el día para ponerme al día con el blog (en fin, un poco más al día) pero la verdad es que fue un día muy normal. Sólo que sin clases (o sea genial. Me encantan mis clases (menos Operations Management, esa es horrible) pero un día de descanso no está nada mal).

Por la tarde Celine decidió que podíamos ir a cenar fuera, yo le dije que vale pero que tenía que estar a las 9 delante de mi Birnam Wood para mi reunión de proyecto así que decidimos ir al vietnamita. Avisé a Yukari por facebook y me suelta que tiene muchos deberes. No os podéis imaginar lo fácil que fue convencerla con un: ‘Bueno, vamos al vietnamita que está al lado de Haggen…’.

Así que fuimos a buscarla a su casa, de camino nos encontramos con Romaine, Maarit, Riikka y Johanna. Las tres primeras le decían a Johanna que tenían que estudiar pero que podía ir a su casa con su portátil y tendría compañía. Me pareció un poco raro pero no le presté atención porque estas cuatro siempre van juntas.

Les dijimos que nos íbamos al vietnamita y seguimos hasta casa de Yukari. Cuando ya estábamos lejos va Celine y me suelta que es que el abuelo de Johanna murió ayer y estaba muy triste, por eso las otras le decían que se quedara con ellas en casa. Hola Celine. ¿Se puede saber porque no la invitas a venir con nosotras si sabías eso? Y luego sigue diciendo que a ver si me parece que teníamos que invitarla. Hombre, ¿a ti qué te parece? En fin, que en paz descanse.

Me supo fatal por Johanna aunque pensé que era un poco… no sé, aparecer otra vez y decirle: ¿quieres venir al vietnamita? Así que lo dejamos pasar… pero Celine… para matarla. Llegamos a casa de Yukari, que para variar aun se arreglaba, y nos fuimos al restaurante. Por el camino Yukari nos dijo que no sé quién, un estudiante internacional, murió el año pasado por ir por el lado de la calle que no tiene acera. A mí o me lo dice alguien de quien me lo vaya a creer o pienso seguir sin tomármelo muy en serio.

Llegamos al vietnamita y tuvimos que esperar un ratito para que nos dieran mesa. Por lo visto bastante gente cena allí. En realidad quizás es sólo que era día de fiesta y la gente cenaba fuera.

Estuvimos hablando de las vacaciones de cada país. Yukari nos estuvo contando que sólo tenían un mes de vacaciones y Celine y yo flipando. Al rato nos ponemos a hablar de lo que haremos a la vuelta y Yukari dice que ella va a tener que esperar porque no sé que rollos de las fechas de su universidad. Y nos explica que es que en Febrero tienen como dos meses de vacaciones. No lo recuerdo muy bien pero sé que después de estar diciéndonos que sólo tenía un mes de vacaciones, luego nos soltó que tenía dos meses de vacaciones más.

En el vietnamita yo me moría de sueño. Muchísimo, muchísimo sueño. Y no dejaba de pensar que luego tenía reunión y me iba a quedar dormida. Cuando acabamos de cenar Yukari dijo que iba al supermercado, Celine le preguntó si quería que fuera con ella. ‘Hombre, si tienes tiempo…’ A mí me daba igual volver sola a casa así que le dije que se podía ir con ella. Estuve en casa súper poco tiempo y me fui a la reunión, esta vez crucé el césped, subí una montañita y cuando bajé ya estaba en los apartamentos de Thomas. ¡Bien!

La reunión fue muy productiva pero como preveía me moría de sueño y no me extrañaría que a ratos me hubiera quedado dormida durante segundos. Al final decidí pedirle agua a Thomas para despertarme, pero sólo le pedí agua, no les conté que me moría de sueño… él me dijo que si lo prefería tenía frío de naranja súper fresquito. ¡Mejor! El zumo estaba muy rico y además me despertó bastante. Acabamos a las doce habiendo adelantado mucho y nos dividimos el trabajo que quedaba ya que había que entregarlo todo el viernes. Al final Michel me preguntó qué tal llevaba el trabajo de algoritmos, ¿el que había entregado esta mañana? Le dije que lo había entregado esta mañana y él me dijo: ‘Pero se entrega mañana, ¿no?’. Yo me quedé con cara de: no me lo puedo creer y le dije: ‘¿en serio?’. En seguida fue a comprobar la fecha de entrega en internet y respiró súper aliviado cuando vio que tenía razón y que se entregaba mañana. No me lo podía creer. Yo que había estado haciendo la práctica por la mañana… bueno, trabajo hecho.

Volví a casa a las doce de la noche deseando poder quedarme a dormir en el césped que volví a cruzar, pero llovía así que decidí hacer un esfuerzo y llegar a casa.

En cuanto llegué me fui a la cama.

De como puse en riesgo mi integridad por ganar un partido de frisbee

// Octubre 27th, 2009 // No Comments » // Deportes, Gente, Internacionales, Prácticas, clase, fiesta

Me desperté. Las piernas aún me dolían un poco pero mucho menos que el día anterior. Por los calambres, recordad.

Me vestí y me fui a frisbee. Calentamos, estiramos…

- Hoy jugaremos un partido.

Separamos la clase en cuatro grupos, dos partidos simultáneos. Perdimos estrepitósamente 1 – 6. En el otro equipo había un chico que es muy raro y salta muy alto para coger el frisbee… en fin. Una de las jugadas del partido fue cuando vi que el frisbee que le pasaba una del otro equipo a otro pasaba por mi lado y decidí tirarme al suelo para pararlo. Caí encima del que recibía el frisbee ya que el también se adelantó para cogerlo y no sirvió de nada ya que él se hizo con el frisbee.

Más tarde vi que el frisbee pasaba por mi lado. Sin tiempo a pensar decidí poner el brazo obstaculizando la trayectoria del frisbee. El moratón en mi brazo dice que nunca más. Mi cerebro dice: ‘¡más!’. Ya que el equipo me felicito. El frisbee cayó al suelo. Frisbee para nosotros.

Acabó la clase y me fui a casa. Me duché.

A la hora de comer me preparé arroz a la cubana.  El huevo frito se me daba un poco mal y Celine me ayudó. Volví al centro del campus ya que había quedado con Michel y Thomas para hablar con el profesor sobre el proyecto. Básicamente nos dijo que teníamos que hacer menos trabajo del que esperábamos hacer. ¡Genial! Luego estuvimos una horita trabajando y cada uno a su casa.

Por la tarde me dieron la nota de unos deberes y tenía una B. Deprimente. Sí, una  B es entre un 8 y un 9 pero después de tanta A… te sabe a poco. Justo después recibo un email de Grace diciéndonos en que coches tenemos que ir a Seattle y no sólo no me ha puesto en el de Kaylee sino que encima me ha puesto con gente con la que tampoco he hablado demasiado. Mejoramos. Me meto en facebook y veo que Katie tiene puesto “RIP Hulu”. Hulu es una página que siempre he querido utilizar pero sólo se puede ver desde Estados Unidos así que he tenido que esperar pero ahora que estoy aquí es genial para ver series en internet. Le pregunto y me dice que a partir de Enero habrá que pagar. Genial. ¿Algo más?

Me juego el tipo yendo a Haggen a hacer la compra. No me doy cuenta y acabo con un montón de compra. Por el camino tropiezo con una rama y casi acabo en el suelo. Hubiera sido un completo.

Llego a casa y al rato viene Celine:

- Vengo a intentar convencerte para salir hoy. No quiero volver tarde…

- Vale.

- ¿Qué?

- Vale.

De perdidos al río, ¿no? ¿Qué diferencia hay entre estar en casa y ver una serie y salir a tomar algo? Si has decidido que no vas a hacer nada porque no tienes nada que hacer… Pues ¡qué noche! Cogimos el último bus a eso de las diez con los demás internacionales. Fuimos a Nightlight a la fiesta de los 80 que es cada jueves. La de los 90s es los martes. Dos dólares entrar.

Me encontré con todo el mundo. ¿Recordáis a Amber, Olivia y Natalie del cumpleaños al que me invitó Michel? ¿Brett el que nos explicó las reglas del fútbol americano? ¿Su amigo Nick que nos llevó en coche al partido? Y la lista sigue…

Maarit y Johanna nunca habían estado en Rumours así que nos acercamos para que vieran el sitio. La entrada es gratis, entramos y nos tomamos algo. Estuvimos hablando sobre como por lo visto todas las familias del mundo hablan sobre cuándo traerán sus hijas novios a casa. Maarit nos preguntó si estábamos contentas sin novios las dos dijimos que sí, ¡por supuesto! Le pregunté:

- ¿Y tú?

- ¡No! ¡¡Quiero un novio!!

En ese momento viene un señor de 67 años súper borracho a pedirnos que votemos el referendum 71 que aprueba las uniones civiles tanto para heterosexuales como para homosexuales ya que él es bisexual y si a su edad enferma su pareja no podría entrar a verle ya que no está casado. Le explicamos que eramos estudiantes internacionales y no podíamos votar.

Maarit se mostró muy interesada con toda la historia y le preguntó si podía hacerle una foto y si podían hacerse una foto juntos. Luego le preguntó si podía ponerlas en facebook. Yo decidí ir al baño.

Cuando volví el hombre seguía ahí y Maarit seguía sacándole temas de conversación. Hasta que, de repente, le dijo que pensaba que era mejor que siguiera explicándole a los demás lo que nos explicaba a nosotros.

Luego volvimos a Nightlight. De repente veo a una chica y pienso: ‘¿esa es Kaylee?’. Le toco el brazo y se gira:

- ¡Kaylee!

- ¡Ana!

Todos los demás la ven y hacen ruidos de hola.

Estuve bastante tiempo bailando tanto con los internacionales como con las del cumpleaños. Supongo que en algún momento los internacionales dejaron de bailar porque mientras yo bailaba con las del cumple Kaylee vino a bailar conmigo.

Cuando me encontré a las del cumple se pusieron a gritar mi nombre y a abrazarme. Me dijeron que habían estado hablando de mi antes y diciendo que tenían que invitarme algún día. ¡Sí!

Al final de la noche Amber practicaba su español conmigo. Vino Celine media hora antes de que cerraran diciéndome que se iba. Le dije que podíamos esperar media hora pero ella me dijo que se quería ir, que yo me podía quedar si quería pero preferí volver con ella. A la salida una chica se puso a hablar conmigo, cuando le dije que era de España se puso a hablarme en español. Todos los que saben algo de español se mueren por practicarlo.

Un chico vino y nos invitó a una after party pero le dijimos que otra vez sería. La chica llamó por teléfono para que nos trajeran un taxi (muy maja), les di mi facebook y nos fuimos.

El taxista nos contó que su hijo estuvo estudiando en Sevilla y casi vuelve con una novia. Casi. No sé por qué hizo mucho énfasis en esa parte. Cuando llegamos a casa Nell seguía durmiendo, Ha se había ido por la mañana a su casa. Nos fuimos todas a dormir.

Beer Pong

// Octubre 11th, 2009 // 2 Comments » // Gente, fiesta

Hoy no seré breve aunque me gustaría poder serlo porque estoy muy cansada.

A las 7 me llamó Michel que había acabado antes de lo que pensaba y que ya estaba fuera esperándome. Menos mal que ya estaba lista…

Cuando lo vi me dijo que nunca había venido por aquí. Él siempre me habla en español. Yo, sin darme cuenta, le contesté en inglés.

Fuimos en coche a la casa de la fiesta. Llegamos los primeros. La chica del cumpleaños no estaba así que una de sus compañeras de piso hizo de anfitriona. Nos ofreció algo para beber pero Michel dijo que prefería esperar a que llegaran más invitados y yo no iba a beber sola. Al rato llego otra que declinó la invitación a cerveza porque no le gusta. La cuarta dijo que ella no bebía. Mientras esperábamos miramos la televisión. Fue la primera vez que veía la televisión desde que estoy aquí. Un poco más tarde la compañera de habitación, Natalie, se plantó con cinco cervezas delante nuestro y dijo que deberíamos beber.

Luego empezó a venir más y más gente, incluyendo a la del cumpleaños, Amber. No todos se conocían, lo que estuvo genial porque no era la única extraña, aunque sí extraña para todo el mundo menos para Michel…

Al rato Natalie decidió enseñarnos su garaje. Qué pasada. Todo de madera. Unos sofás y una mesita, una mesa de billar con una tabla de madera encima, una nevera y unas estanterías. Una pared estaba cubierta de matrículas antiguas, otra tenía las reglas del Beer Pong y todas las demás estaban cubiertas de dibujos y frases. Del techo colgaban unos murciélagos pequeñitos que brillaban en la oscuridad y en el suelo había estrellas dibujabas que también brillaban en la oscuridad. La luz venía de unos fluorescentes que cuando apagabas la luz se volvían lilas y hacían que brillaran los murciélagos, las estrellas del suelo y todas las ropas blancas.

Era chulísimo. Eso sí, que frío.

En seguida quisieron empezar con el Beer Pong.

- Ana, ¿quieres empezar? -me suelta Amber.

- No he jugado en mi vida…

- ¡¿No?! ¡Es fácil! ¡Nosotros te enseñamos!

Pusieron en la tabla que había encima de la mesa de billar 10 vasos a un lado y 10 al otro haciendo dos triángulos y echaron un poco de cerveza en cada vaso. Hay dos personas por equipo y cada equipo está a un lado de la mesa. Jugamos Michel y yo contra Natalie y Noa. Cada equipo tiene dos bolas de pin pon y el objetivo es intentar meter la bola de pin pon en algún vaso del otro equipo. Hay más normas que puedo explicar si alguien está interesado pero por ahora lo dejo así y en Navidad os enseño a todos.

Michel y yo perdimos por dos vasos. Luego teníamos que ir al baño, salimos del garaje, fuimos a entrar en la casa y la puerta estaba cerrada. Estuvimos un rato moviendo el picaporte y nada. De repente digo: ¿es esta? No, no lo era. Buenísimo. Nos fuimos a la puerta que tocaba. Fui a entrar al baño y había un tío ahí. Menos mal que no vi nada.

Cuando bajábamos estuvimos hablando con unas chicas que había en la cocina. Muy, muy majas. Luego volvimos al garaje donde Noa y Natalie seguían jugando. Natalie me trajo una chaqueta blanca con rayas negras para que pudiera brillar en la oscuridad. Luego dijo que era como una cebra. La chaqueta. Me la quité.

Prepararon un ponche de vodka, cerveza y limonada. Estaba bastante bueno. Al rato volví al baño y cuando fui a salir las chicas que estaban en la cocina, Tyrney y Rachel, no me dejaron volver al garaje porque estuvieron hablándome todo el rato. Al final nos fuimos a sentar al sofá. De repente pasó una chica que se llama Olivia con una camiseta de los gremlins, las otras dos le estuvieron preguntando por su camiseta y yo dije que era de una película. Me la gané. ‘¡La chica española sabe de que hablo! ¿Has visto la uno y la dos?’

- Creo que sólo he visto la uno…

Creo que no he visto ninguna pero ¿quién no sabe qué son los gremlins?

Al rato vino Noa y estuvo hablándonos. Nosotras le explicamos que si no íbamos con los otros era porque la verdadera fiesta era Tyrney y lo otro sólo eran un grupo de chicos pasando el rato.

Después vino Amber con todos los demás diciendo que nos íbamos a una discoteca. Resulta que fuimos a la discoteca gay porque ponen muy buena música y se puede bailar (frente a la mayoría de las demás donde lo típico es sentarte, beber y hablar). Así que mucha gente hetero va a la discoteca gay. Que deja de ser tan gay. Lo único es que de repente te encuentras con una pareja gay. Lo que sea.

Me dice Natalie:

- ¡Vamos a bailar Ana!

Bailar. Yo.

- …Sí…

Y de repente lo vi: todo el mundo estaba “bailando” como le daba la gana. Hacían cualquier tipo de movimiento y eso era un baile. Como cuando estás sola en casa, pones música y bailas sabiendo que nadie te está mirando, aunque a veces acabe dándote vergüenza igualmente. Si nunca hacéis eso… no sabéis lo que os perdéis. Cualquier espasmo era considerado baile. Hay que llevar estos bailes a España.

Michel me invitó a un Long Island que estaban a 3 dólares. Eso son unos 2 euros una copa. Con cerecita incluida. Estuvimos bailando muchísimo. Incluso me subí a la tarima. Lo pasamos genial. Por alguna extraña razón a Natalie se le ocurrió que estaba bien aceptar la bebida de una botella que una tía había entrado en la sala. La pillaron y la echaron. Yo salí a hablar con ella y me dijo que no sabía porque lo había hecho pero que bueno, que se iba al Up&Up.

Yo entré y se lo conté a Amber pero ella me dijo que le apetecía mucho bailar. ¡Y a mí! ¿Cómo no? ¡Con esa definición de bailar! Estuvimos bailando muchísimo. Lo malo es que Noa quería bailar conmigo y ahora nos agachamos y ahora subimos y mis agujetas en las piernas gritando que se estaban muriendo.

Al rato Amber dijo que tenía sed y fuimos a beber. Mi gran sorpresa: hay bidones de agua en la discoteca con vasos al lado para que tú vayas y te pongas el agua que quieras. Es gratis.

De repente Michel me dijo que él se iba que si prefería irme también o quedarme. Como me lo estaba pasando genial le dije que me quedaba. Él dijo que me quedara todo el tiempo con Amber y me fuera a dormir a su casa. Yo me quedé en plan ¿vale?

A las dos cerraron y volvimos a casa de Amber. Había gente en todos los sofás así que le dije que no se preocupara, pero que si podía llamar ella a un taxi. El taxi tardo más de 50 minutos porque ese momento era hora punta.

Un chico llegó a casa de Amber y no paraba de hablar. Yo estaba cerca de quedarme dormida y de repente dice:

- ¡Ella piensa lo mismo que yo!

Y yo me quedé en plan:

- ¿Qué?

- Has asentido.

- Ah, perdona, pero es que creo que ahora mismo duermo con los ojos abiertos.

Amber me dijo que me entendía porque era tarde y volvió a llamar al taxi. Mientras venía estuvimos comiendo del pastel del chocolate que le había hecho su novio. Con cuatro tenedores directamente al pastel.

El taxista vino, me pidió si había estado mucho tiempo esperando. Creo que aquí lo normal es sentarse delante porque estuvo vaciando el asiento del copiloto antes de que subiera así que me senté ahí. Al rato se comió un caramelo y me ofreció uno. Cuando llegamos pagué: 6.50. Tuve que tirar el caramelo de lo malo que estaba, pero me pareció muy simpático por su parte.

Y creo que lo voy a dejar aquí porque me ha salido muy largo y ya mañana por la mañana os cuento el día de hoy.

¡Fiesta!

// Octubre 9th, 2009 // 3 Comments » // Gente, fiesta

Voy a ser muy breve hoy.

Me he despertado antes de que sonara el despertador y no me he podido volver a dormir pensando que me iba a quedar dormida, así que me he levantado. He desayunado y me he ido a clase.

En el bus, que por fin he cogido a tiempo, me he encontrado con Johanna y con Yukari, que por fin ha pasado la gripe porcina y ya podía ir a clase. He llegado al centro del campus a las 9:41. Demasiado pronto.

He estado esperando hasta poder entrar en clase. La clase ha sido como siempre, entretenida. Luego he ido a donde había quedado con Rocky y Jaimee para hacer el trabajo de algoritmos. Al rato ha llegado Rocky y hemos estado un buen rato hablando. Es muy fácil hablar con él. Entendía todo lo que le decía y te sacaba muchos temas de conversación. Así que genial. Bastante después ha llegado Jaimee diciendo que había ido al banco y como estaba lleno de gente había tenido que esperar. En fin, aun así hemos sacado bastante en claro y hemos hecho un trozo. La semana que viene iremos a ver al profesor porque el problema dice que tenemos que ir a ver al profesor antes de dia 23.

Luego he ido a mi tercera clase. Ha estado como siempre, bien. A la salida, Michel me dice:

- Esta noche tengo una fiesta porque es el cumpleaños de una amiga, ¿quieres venir?

- ¡Sí!

- ¡Vale! Pues… es a las 7.30. Te pasaré a buscar en coche. Vives en Birnam Wood, ¿no?

- Sí.

Luego le he preguntado qué tipo de ropa suelen llevar por ahí para las fiestas y me ha dicho que iba bien tal cual iba. Deportivas, vaqueros y sudadera. Por lo visto, según otros internacionales, aquí tan pronto les da por arreglarse y salir bien vestidos como salir con cualquier cosa.

He decidido que me pondré una camiseta de las nuevas, que es bastante bonita y encima una sudadera. Así depende de lo que vea (y básicamente del calor o frío) iré con sudadera o con unos vaqueros y una camiseta mona.

Luego he ido a casa, he comido y he visto un capítulo de Anatomía de Grey.

Karin me ha dicho que si quería colaborar con el regalo de Grace (que su cumple es mañana) podía ir a darle los dos dólares esa tarde, así que he ido a su apartamento a darle los dos dólares y ella me ha dado una hoja donde tengo que escribir algo, luego una receta y poner una foto mía.

He vuelto a casa, he puesto una foto mía en una tarjeta de memoria y me he ido al supermercado a revelarla. Luego he vuelto y me he duchado. Cuando he salido de la ducha estaban Yukari y Ha que por lo visto me esperaban para saber si quería ir con ellas a ver la puesta de sol y les he dicho que no porque tenía una fiesta. A Ha ya se lo había dicho pero nunca se acuerdan de nada…

Peinándome he roto el peine. Qué tristeza. Entre esto y el iPod…

Y ahora estoy sola en casa, he comido algo. Michel me ha dicho que me llamará a las siete y media cuando esté por aquí. Yo le he preguntado si lo típico es que lleve algo (mi siguiente pregunta era ‘¿qué llevo?’) pero me ha dicho que no porque como no la conozco ella no espera nada de mí. Sólo cinco dólares para pagar la bebida.

Según Ha, aquí las fiestas acaban a las 11 o las 12. Ya veremos… Por ahora dejaré el día de hoy aquí y a la vuelta decido si acabo de escribir en ese momento o si le doy a enviar y ya mañana cuento el resto del día.

Aún no me he ido pero me acaba de llamar Hitomi preguntándome si tenía planes para hoy por si quería que hiciéramos algo juntas. ¿Justo hoy? Qué mala suerte. Pero le he dicho que mañana la vería en la fiesta de Grace.

Vale, he encontrado el cumpleaños en facebook y pone que acaba a las tres. Así que esto se queda así por hoy.