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Volvo 144

// Noviembre 19th, 2009 // No Comments » // Internacionales, Prácticas, Residencia, clase

El lunes me desperté, metí las dos libretas (uso una libreta para las tres asignaturas de la mañana y otra para la de la tarde), el libro de la asignatura de por la tarde, la calculadora y demás en mi bolsa y me fui a clase.

Durante la segunda clase, Algoritmos, un chico le dijo al profesor que la práctica ponía que se tenía que entregar la semana que viene. Genial. El profesor se había equivocado y ahora íbamos a tener tres semanas para hacer la práctica. ¡Bien! Aunque a la vez me supo un poco mal por él que se había equivocado de día. Yo ni me había dado cuenta y si no lo hubieran dicho en clase hubiera entregado la práctica el miércoles.

La tercera clase fue como siempre y luego fui a comer en una cafetería del campus mientras intentaba hacer los deberes que tenía para la tarde. A las dos y veinte había quedado con Rocky y Jaimee para hacer la práctica de Algoritmos pero Jaimee no había ido a clase así que no estaba muy convencida de que apareciera más tarde.

Mientras comía apareció una chica:

- Hey. ¿Estás haciendo OPS?

- Sí…

- Mira yo lo he intentado pero sólo he llegado al apartado C ¡porque todos los demás son muy difíciles!

- Es horrible. Además no entiendo que nos haga leer el capítulo por nosotros mismos y hacer unos deberes.

- Ya… Mira yo si quieres te enseño como he hecho lo que he llegado a hacer. Por cierto, es que ahora va a venir un… amigo y la chica que está sentada al lado mío está estudiando y no quiero molestarla hablando, ¿te importaría cambiarme el sitio?

- No, claro.

- ¡Gracias! Yo te ayudo a mover las cosas.

Me mudé, me enseñó lo que había hecho y siguió pareciéndome que nada en esa clase tiene sentido.

Cuando llegó la  hora recogí y me fui al laboratorio donde habíamos quedado, no encontré a ninguno de los dos y como por la mañana me había bloqueado mi propia cuenta intentando entrar con la contraseña equivocada, decidí subir a arreglarlo.

Cuando llegué al despacho donde te arreglan lo de las contraseñas me encontré con Brooke. Brooke va a mi clase de Software Project Analysis, es súper rara y me dan ganas de abrirle el cerebro a lo Sylar sólo para ver como ve las cosas. Tomar un café también funcionaría pero no es que hable con ella, de hecho, justo esta mañana ha sido la primera vez que he hablado con ella porque me ha oído pedir ayuda sobre lo de la contraseña. Así que me quedo con abrirle la cabeza.

Ella estaba sentada en su mesa, me dijo que el chico no volvería hasta dentro de un rato y que si quería podía ir a ver si estaba el otro en su despacho.

- ¿Sabes dónde es?

- No…

Se levanta sólo para ir delante mío, que estaba dentro del despacho, y me explica que saliendo siga el pasillo y a la derecha. Ya en su día estuve pensando por qué se había levantado para darme las mismas explicaciones que me hubiera podido dar desde la silla. ¡Sobre analizando el mundo!

En fin, Max, el otro chico, no estaba. Así que bajé a ver si habían llegado los otros dos para comprobar que no. Volví a subir y el chico que tenía que estar en el mismo despacho que Brooke ya estaba ahí. Le pedí otra contraseña, me pidió el carnet, comprobó que mi cara era la de la foto (sí, para darme una nueva contraseña) y sin pedirme el nombre de usuario me dio un papel con la contraseña. Vale. Lo habrá sacado de mis apellidos ya que tu nombre de usuario es una combinación de apellido y demás.

Bajé fui a probar la contraseña y no iba. Frustrada volví a subir. Me encontré con Brooke fuera del despacho, le conté que no me iba la contraseña y me dijo que qué raro (ya) y que el chico se había ido a no se donde y había cerrado la puerta dejando las llaves de Brooke dentro.

De todas formas no tardó nada en llegar, le dije que no me funcionaba la contraseña.

- ¡Ah! ¿Estás intentando entrar en Linux?

- No, en Windows.

- Umm… -se sienta en su silla, mira la pantalla- ¿tu nombre de usuario es c e r d…

- ¿Qué? No, no.

Me acerco y le señalo mi nombre. Tengo comprobado que pronunciar mi apellido aquí no tiene ningún resultado positivo.

- Uy… le he cambiado la contraseña a otro…

- ¡Ja! -suelta Brooke.

Me da una nueva contraseña y me voy. Entro en el laboratorio, por fin puedo conectarme y me siento ahí a esperar a que aparezcan los otros mientras intento hacer algo de los horribles deberes de la tarde. Al rato llega Rocky preguntando por Jaimee, le digo que ni idea y se va fuera a llamarla. Vuelve diciéndome que no lo coge. Me pregunta si prefiero seguir con lo que estoy haciendo o que trabajemos en la práctica y yo, me centro en las necesidades del grupo y le digo que podemos trabajar en la práctica.

Al rato aparece Jaimee apurada como siempre, empezamos a redactar la práctica pero la chica la lía haciendo no sé qué y perdemos todo el trabajo. Genial. Yo como tenía clase me voy pronto y ella dice que me enviará lo que haya hecho por la noche para que lo revise.

Voy a clase, le pregunto a Katie si ha hecho los deberes.

- Sí, pero al final me he dado cuenta de que todos mis número están mal y he pensado ¿me importa esta clase tanto como para cambiar los números? No.

- Bien.

Es genial lo “pasota” que es a veces. Puedo preguntarle en cualquier momento si ha estudiado o algo y siempre dirá que no. O que casi nada. O que acaba de empezar (siendo bastante tarde).

El profesor nos dice que vayamos a recoger la confirmación de que me quedo con el 84 del primer examen y de repente alguien me toca el brazo. Chelsea.

- Hey, ¿tienes mi máscara?

- Ay, no.

- Da igual.

- ¿Has hecho los deberes?

- Sí… ¿tú?

- No me salen, son horribles.

Oigo a Katie reírse a mi lado.

La clase es absurdamente aburrida, como siempre esa clase. Y después, como cada lunes, vuelvo en bus con Katie.

Cuando llego a casa me pongo a hacer deberes. Al cabo de un buen rato oigo por la ventana:

- ¡Anaaaaa!

Es algo que siempre hacen y no se dan cuenta de que no veo nada. Fuera esta oscuro y dentro hay luz. Cuando miro a la ventana veo un espejo. Aun así siempre miro.

- ¡Kariiiin!

¿Me ha leído los pensamientos? Voy a abrirle la puerta, la veo un poco desanimada. Dice que tiene mucho trabajo y que casi no tiene tiempo de nada. Le doy un abrazo y aparecen los chicos.

- ¡Austen se ha comprado un coche! -grita Björn

- Y sólo me ha costado 600 dólares.

- ¿Vienes a probarlo?

- ¡Vamos Karin!

El coche es un Volvo 144.

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Tiene 35 años. Para encenderlo tuvieron que abrir el capó porque no se encendía. Karin se alejó en cuanto abrieron el capó y yo me puse detrás de ella. El coche arrancó y los chicos nos dijeron que entráramos. Yo, convencida, de que Karin me seguía entré en el coche para oír a Karin decir ‘¡Adiós Ana! ¡Pásalo bien!’ ¿Qué? Pues sí, Karin se ha ido y me ha dejado con Björn, Austen y Oskar.

Al principio pensaba que daríamos la vuelta a Birnam Wood y volveríamos pero Austen sale de Birnam Wood y conduce y conduce… se pasa el camino emocionadísimo por lo mucho que le gusta el coche y descubriendo cosas rotas que van a tener que arreglar. Los intermitentes no funcionan y tiene que marcar hacia donde irá con el brazo.

Llegamos al parking del puerto y Björn se pone al volante. Da un montón de trompos, acelera y frena. Yo no paro de preguntarme dónde me he metido. Oskar también quiere conducir. Y más de lo mismo pero peor. De repente la batería del coche se suelta. Aparcan y sí, no hay ni un cable conectado a la batería. Sacan la caja de herramientas y se ponen a arreglarlo.

Al rato a parece uno de seguridad, se pone a hablar de coches con nosotros y nos dice que vayamos con cuidado porque algunos estúpidos críos vienen aquí a correr con el coche. Se va y empiezan a llover. Yo no llevo chaqueta porque recordad que sólo estaba hablando con Karin cuando todo se fue de las manos, así que les digo que voy a esperar dentro del coche. Al final lo arreglan, Austen va a sentarse detrás y las puertas no abren. Ni desde dentro ni desde fuera. Las puertas de detrás acaban de dejar de funcionar.

- Baja la ventana que entraré por ahí.

Buen chiste. Las ventanas no tienen manivela. Me pasan una manivela que tengo que enroscar en la puerta para bajar la ventana. La parte de la puerta es exageradamente más grande que la parte de la manivela. Esto no va a funcionar. Austen decide entrar por la puerta de delante.

Oskar empieza a conducir hasta casa y de repente el coche huele un montón a gasolina. Como sólo la ventana del conductor funciona, deciden que lo mejor será ir con la puerta del copiloto entreabierta. Al final el horrible olor te hace toser. Por fin llegamos a casa y Björn me pregunta si quiero ir con ellos hasta la nieve. ¿En ese coche? ¡Ja! Le digo que no, que además de que ese coche me da miedo, casi no he ido a la nieve y ¡no voy a ir un día antes de que abran las pistas!

Entro en casa, pillo a Chelsea conectada y le cuento mi increíble historia. Me pide que no me vuelva a subir en ese coche y luego me dice que he matado neuronas oliendo gasolina. Genial. Con lo que me preocupan mis neuronas. En serio.

Seguí haciendo deberes y a dormir.

Pero qué examen más feo

// Noviembre 17th, 2009 // No Comments » // Gente, clase

Sí, hoy me ha dado por intentar ponerme al día. O por lo menos no ir tan atrasada.

El lunes también se me olvidó decir que me presenté a la tercera clase para recordar justo en ese preciso momento que el profesor no estaba. En contra de lo que pueda parecer, me puse muy feliz, ya que de todas formas había tenido que ir a las otras dos clases. El miércoles no cometí el mismo error, recordé que no tenía clase y me fui al supermercado.

Como Celine estaba enferma le envíe un mensaje preguntándole si quería algo y me dijo que le haría un gran favor si le traía zumo de manzana. Vale. A la vuelta se puso a llover y me acordé del momento en el que decidí ser una buena samaritana. Pero bueno.

Estuve repasando para el examen hasta que llegó la hora de ir.

Entré en clase y puse mi bolsa en la mesa de al lado para guardarle un sitio a Katie. No nos van a volver a separar. Al rato vino un chico y preguntó si el sitio estaba guardado. Le dije que sí y con mucho pesar se fue a otro lado.

Cuando llegó Katie le conté lo del chico.

- Deberías haberle dicho que desapareciera de tu vista.

Así es ella. Evidentemente lo dice en broma pero así es ella.

El profesor dijo que pensaba que este examen era más fácil que el otro. Nos lo dio. ¿Más fácil? Fui resolviendo preguntas mientras hacía oficial en mi mente que no tenía nada de “más fácil”.

Mientras lo repasaba por enésima vez, Katie se levantó para irse y yo decidí entregar también para no tener que volver sola.

Le susurré que me esperara y nos reunimos fuera de clase. Estuvimos hablando de lo horrible que había sido el examen y de lo contentas que estábamos de tener un 84 del primero.

Le dije que Annika me había dicho que llevaba bien el examen (ahora mismo había escrito una traducción literal de la forma de decir que llevas bien un examen en ingles: to be ready for the exam/test, pero lo he cambiado a tiempo. Es algo que me pasa cada vez más a menudo. Normal, supongo.) y no sé por qué acabamos hablando de los años que llevaba Annika aquí. Yo sabía cuantos:

- Lleva diez años aquí.

- Eso no es mucho.

- ¡Es la mitad de tu vida!

- Vale, si fuera yo sí que sería mucho pero Annika es mayor.

Así de claro lo suelta. Y lo de siempre… estuvimos hablando… volví a casa y nada más que destacar. Nada más que destacar que recuerde ahora mismo, vaya.

¡Hoy sí que ha sido corto!

Mi primer examen

// Octubre 26th, 2009 // No Comments » // Gente, clase

La noche del martes al miércoles me desperté un montón de veces de dolor porque me estaban dando calambres en las piernas. Como duermo arriba no puedo apoyar el pie en el suelo. Intenté apoyarlo en el techo pero no es exactamente lo mismo. Lo pasé bastante mal y bajar de la cama fue complicado.

Mientras desayunaba pensaba que me sentía como si no hubiera dormido nada de nada y en lo horrible que era eso teniendo en cuenta que tenía mi primer examen a las 4 de la tarde, una hora que ya se me hace pesada cuando la clase es normal.

Fui a clase. Durante la primera hora vinieron dos a contarnos donde trabajaban y qué buscaban las empresas como la suya. Después de eso lo más destacable fue que el profesor se llamó así mismo puta. Dijo que cuando no sabía algo se iba a Google, que no seguía una página web en especial. “Yes, I’m a whore”. Dijo.

Segunda clase, entregué mi ejercicio. Nada más que destacar. Tampoco nada que decir de la tercera clase.

Me fui a casa a comer algo y prepararme las fórmulas para el examen.

Cuando entré en la clase del examen me senté en mi sitio de siempre, no había nadie a ninguno de mis lados. Supuse que estaría bien. Al rato viene Katie, me saluda y se sienta a mi lado, como siempre. Le digo:

- ¿Qué tal?

- Bien, aunque creo que estaré mejor cuando acabe esto.

Y empieza a sacar cosas de la bolsa. Vale. Viene Annika y se sienta a mi otro lado. Todo el mundo estaba sentado como si fuéramos a hacer clase normal.

El profesor llegó y entregó hojas de esas que lee una máquina. Katie empezó a escribir súper rápido todos los datos. Yo miraba de reojo para ver si lo tenía que completar todo y qué tenía que poner en algunos campos que eran un poco raros. Luegos nos dieron los exámenes, tuvimos que poner nuestro número al principio y firmar al final.

Algunas preguntas fueron bastante complicadas. “El modelo tal tiene las características bla, ble y…” A, B, C o D. Yo que sé. Y la última, que era de la parte de problemas, no conseguí sacar nada claro. Me puse a jugar con las respuestas para ver cuál tenía sentido. Elegí una y entregué.

En la parte de atrás tenías que poner tu nombre y apellido de forma que el ordenador lo pudiera leer. Le dije al profesor que como tengo dos apellidos no sabía cuántos poner. Puse uno porque no sabía si me cabía el segundo. Él me dijo que era la segunda vez que hacía el examen así, así que no sabía qué decirme pero que si había algún problema me llamaría. Le dije que de todas formas, estaba bastante segura de que la máquina leería mi número y no mi nombre.

Luego fui a Haggen a comprar, volví a casa cansadísima así que vi una serie, una peli y a dormir.

¿Qué es eso que suena?

// Octubre 22nd, 2009 // No Comments » // Gente, clase

Me desperté a las 6 de la mañana. Nell no estaba en la habitación y había un despertador sonando en algún sitio entre el salón y la cocina. Tardó unos 3 minutos enteros en dejar de sonar. Fueron interminables.

Me volví a dormir. Me desperté a las 8:10, comprobé mis emails y me fui a clase. Entre la primera y la segunda clase aproveché para imprimir el trabajo de algoritmos.

El profesor de algoritmos entró justo de tiempo (siempre está ahí cuando llegamos) acompañado de un señor. Lo presentó y nos dijo que iba a estar viendo la clase ya que era parte del comité ABET (es una acreditación que dan a las universidades merecedoras en el campo de la ingeniería, la tecnología y las ciencias).

Al acabar la clase, el señor de ABET me preguntó si había dado estadística antes de esa asignatura. Le dije que no pero que yo era una estudiante internacional. Sí que he hecho estadística pero no en esa universidad y todo me pilló tan de sorpresa que dije que no directamente. Luego se lo pregunto a dos más: uno dijo que sí y el otro que no.

Me fui a mi tercera clase y el profesor entró con el mismo señor. Me quedé pensando ¿eres de ABET o me estas investigando a mí? Al principio estaba muy serio pero esa clase es bastante divertida, somos pocos, es la 491, una de las últimas clases que hacen antes de graduarse y hay bastante buen rollo.

El profesor nos preguntó a nuestro grupo si pensábamos ir a hablar con el departamento de lenguas modernas para sacar información para hacer mejor el proyecto (recordemos: nuestro proyecto es un programa que te ayuda a recordar vocabulario en otro idioma). Thomas dijo que no lo había pensado y yo levanté la cabeza y entonces añadió: ‘Tenemos a una señorita internacional con nosotros’. El profesor dijo: ‘¡Ah! Es verdad, ¡qué mejor que una compañera internacional!’. El señor de ABET me miró y pensé: ¿recuerdas que nos hemos visto antes y ya te he dicho que soy internacional?. Él sonrió.

Acabó la clase, el señor de ABET me estuvo mirando un buen rato. Venía de la universidad de Nevada o Nebraska, no sé. Remoloneé para darle la oportunidad de alcanzarme si quería decirme algo. Pero no pude quedarme más tiempo por ahí sin que se notara, así que me fui.

Además tenía muchísimas cosas que hacer. Llegué a casa, comí y me puse con los deberes de algoritmos. A las 4 tenía clase así que me fui. Nos sentamos Katie, yo y Annika. Por este orden, no es que se me haya olvidado que el ‘yo’ es lo último. La señora que va en nuestro grupo llego tarde y se tuvo que sentar en otro nivel.

Annika nos preguntó que tal el estudio yo le dije que no había empezado y Katie dijo:

- ¡Inexistente! Así que supongo que bien.

A mitad de la primera hora Annika me dijo que se tenía que ir.

Durante el descanso decidí sacarle conversación a Katie así que recordé una foto que vi en su facebook y le dije:

- No me puedo creer que tengas una foto con Rupert. (Ron en Harry Potter).

- ESE FUE UNO DE LOS MEJORES MOMENTOS DE MI VIDA.

Me estuvo contando que estuvo un día antes haciendo cola para la premiere de la penúltima película que ha salido de Harry Potter con unas amigas, durmiendo en la calle y demás… de locos.

Ahora viene un momento de contar algo que parece tonto y que no viene a cuento pero me gustó: Bostezó y le dije: ‘Are you tired? Or bored. Or both’. (¿Estás cansada? O aburrida. O las dos). Me dijo que los dos pero que cuando se acabara la clase se le irían los males. Lo importante de la anécdota es que me encantó como soné con esa frase. Os la diré en voz alta cuando os vea. Y os parecerá una chorrada. Pero me da igual.

Más de la mitad de la clase desapareció tras el descanso. El profesor estuvo comentándolo e incluso hacía bromas sobre si había eco en la clase. A Katie y a mí nos supo fatal por él.

Cuando acabó la clase me fui a Haggens a comprar leche, que estaba casi sin, y volví corriendo a casa para hacer algoritmos. Hice un buen trozo y decidí que tenía que ir a verlo el martes.

Por la noche le pregunté a Katie si había empezado a estudiar por facebook y me contestó que acababa de empezar a leer pero que no iba muy bien ya que, como podía comprobar, estaba en facebook. ¡Bien! Mal de muchos… consuelo. Y punto y final.

Luego me fui a dormir.

Calabazas de Halloween

// Octubre 22nd, 2009 // 1 Comment » // Internacionales, Residencia

El domingo fue un día mucho menos intenso.

Me desperté a las 10:20, diez minutos antes de que sonará el despertador. A las 11.30 habíamos quedado con Kaylee en el parking para ir a comprar una calabaza y luego ir a casa de Breanne a decorarla para Halloween.

Sólo Karin y yo aparecimos. Fuimos a por la calabaza. Yo no tenía ni idea de qué calabaza escoger, había tantas… Kaylee me dijo que básicamente tenía que buscar una que se aguantara de pie. Cogí una que pesaba una tonelada y fuimos a buscar algún cuchillo ya que ninguna se había acordado. No encontramos ninguno que nos convenciera y nos fuimos a la caja.

Soo me estuvo llamando diciéndome que estaba en Birnam Wood y que iba a ir a Haggens a comprar la calabaza. Yo le dije que nosotros ya estábamos en Haggens. Volvimos a Birnam Wood. Karin fue a buscar a más gente para que se unieran. Soo me volvió a llamar y Kaylee me dijo que le dijera que podíamos pasarlas a recoger (eran ella y dos más). Acabamos siendo 8 en el coche. Menos mal que, recordemos, Kaylee tiene un coche grande.

Llegamos a casa de Breanne después de perdernos un par de veces. Cuando Grace vio mi calabaza dijo: ‘Ana, ¡esa calabaza es enorme! ¡Vas a tardar horas en vaciarla!’. Entramos en la casa y vimos un plástico en el salón y a unos cuantos haciendo sus calabazas encima. Nos sentamos y empezamos. Primero había que clavar un cuchillo enorme en la calabaza y hacerle un agujero arriba. Tienes que hacer el corte inclinado para que luego se sujete la tapa de la calabaza. Luego tienes que empezar a vaciar. Sí, tarde bastante en vaciar pero porque le tienes que añadir el separar las “entrañas” (aquí lo llaman así y no sé como se dice en español, así que traducción literal) de las semillas.

La madre de Breanne había hecho unas galletas y dulces que estaban buenísimos. BUENÍSIMOS.

Durante lo de la calabaza estuve diciendo varias veces que yo no era una persona de artes plásticas pero me dijeron que eso no era arte. Cuando me cansé de vaciar la calabaza decidí que ya estaba bien.

Cogí una especie de plastidecor y le dibuje los ojos y la boca a la calabaza. Pensé que empezaba lo más difícil pero la verdad es que fue fácil y rápido recortarle los ojos y la boca.

Al rato apareció Chelsea, la buddy de Kelly y me preguntó si iba a Operations Management.

- Sí…

- ¡Yo también! Me parecía que eras tú pero como te sientas en el otro lado de la clase…

- ¡Qué bueno!

Y le conté la historia del chico del sábado que leía el libro en el coche. Ella me dijo que no había empezado a estudiar. Gracias.

Al final conseguí hacer mi calabaza y estuvimos por ahí hablando. La verdad es que Breanne tiene una casa muy mona. (No es suya, es en plan compañeras de habitación pero aun así…)

A la vuelta a casa Chelsea se llevó a bastante gente así que en el coche de Kaylee sólo eramos Henrik, Björn, Martin, Karin, Kaylee y yo. Karin quería irse a su casa así que fuimos a Birnam Wood, dejé la calabaza en casa y los chicos, Kaylee y yo fuimos a comer una cosa muy dietética: Huevos fritos, salchichas, bacon, patatas y tortitas con fresas y plátanos por encima y sirope de fresas. Para beber agua. Estaba delicioso. Eso sí, una vez y la siguiente dentro de mucho que eso es una bomba. También hay que decir que después de la marcha que llevábamos, sentó genial.

Luego volvimos a casa, me puse con los deberes y no hice nada destacable el resto del día. Ya había dicho que el domingo fue menos intenso.

¡Ah sí! Le hice fotos a la calabaza.

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Preciosa, ¿verdad?