Todo me sale al revés
// Enero 24th, 2010 // No Comments » // Internacionales, Residencia, Room
El domingo tuve un día de lo más raro, lo pasé casi por completo en casa pero todo lo que hacía salía al revés. Me desperté tras dormir cinco horas, no tengo ni idea de por qué.
Para empezar el día alguien había escrito en la pizarra de la nevera que echa de menos a Ha. Sí, increíble.
Luego decidí que quería comer arroz a la cubana pero no tenía huevos. Estuve considerando la idea de ir a comprar huevos en bicicleta pero al final decidí ir andando. Y, entre otras cosas, compré huevos, aceite de oliva y, ya que estaba, aproveché para comprar cerveza, así que me pidieron el pasaporte. Siempre lo abro por la página del visado ya que está en inglés. Pues bien, la de la caja me dijo: ‘Pronto te caduca’. Sí, desde ahora Junio es pronto. Encima lo acompañó de un: ‘De España, ¿eh?’. Y me remató diciéndome en español: ‘Que Dios le bendiga’.
Cuando subía la rampa de entrada a Birnam Wood con toda la compra vi a Yukari dentro de un coche y en el mismo coche… ¡a mi buddy! ¡Yukari me está robando a mi antigua buddy! Antigua porque yo paso de Dani ya, mi nueva buddy es Chelsea, que es muchísimo mejor y tiene muy buen gusto musical, de series, de libros, etc. ¡Pero Yukari! ¡Quitarme a mi buddy! Así sin decirme nada, que poca vergüenza.
Cuando llegue a casa, después de este trauma, me di cuenta de que el aceite estaba malo y tenía como grumos y cosas asquerosas. Así que tenía que volver a Haggens. Pero decidí hacer la comida, estudiar un poco e ir luego.
Para redondear el día empecé a recibir mensajes de quien no debería. Sí, así de misterioso lo pienso dejar.
No, ¿pensabais que mi cúmulo de desastres acababa aquí? Ibais muy equivocados. Encendí el fuego y puse agua a calentar. Al rato fui a mirar el agua. No había puesto la olla encima del fuego.
Desastres, desastres.
Mientras todo esto pasaba yo hablaba con Austen por Skype y me pidió que bajara para pasarle las fotos de ayer, así que después de comer bajé con mi portátil y mientras le pasaba las fotos él hizo café. Luego empezamos a hablar y hablar y hablar y hablar… y hablamos de los internacionales y de mil cosas más y me habló de su familia y me acabó contando como su abuelo los quería a todos mucho pero era súper conservador y estaba en contra de los gays. Así que Austen, desde pequeño, odiaba a los gays porque su abuelo y su padre lo hacían. Hasta que un día, su mejor amigo le dijo que era gay y Austen empezó a darle vueltas a todo eso y se pasaba las noches pensando: yo odio a los gays, pero quiero a mi amigo, pero mi amigo es gay y yo odio a los gays. Y al final se dio cuenta de que no tenía ninguna razón para odiar a los gays. Con el tiempo, dos de sus primas, que son gemelas, le dijeron a su familia que son lesbianas y su abuelo dejo de hablar con ellas hasta que su abuela, en plena comida familiar, se plantó delante de él y le dijo que ya bastaba de tanta tontería, que eran sus nietas y nada había cambiado. Desde entonces su abuelo las ha vuelto a tratar como siempre. Luego, Austen, cogió una tarjeta de esas que la gente utiliza para escribir notas para presentaciones o para estudiar y escribió: Lash out first at all the things we don’t like or understand. (Lo primero que hacemos es arremeter contra todas las cosas que no nos gustan o no entendemos.) Me dijo que era un trozo de una canción de Snow Patrol que le encanta y aun tengo la tarjeta en mi habitación. Me encanta.
Mientras esto pasaba, Robert no paraba de venir con ropa a preguntar cómo se lavaba cada cosa porque era la primera vez que hacía la colada en su vida.
Luego volví a casa y le puse la webcam a Johanna para enseñarle el aceite. Subí a casa de Romaine, con quien hablaba por skype pero no me abrió la puerta. Volví a mi casa y le pregunté por qué no me abría y me dijo que llevaba los cascos y no me había oído que bajaba en un rato. Cuando bajó, le enseñé el aceite.
Se lo enseñé hasta a mis compañeras de habitación. Bueno, a Nell y a Sarah ya que Ha no esta aquí los fines de semana, todas murieron de asco. Y cuando escandalicé a todo el mundo, fui al supermercado a devolverlo. Me preguntaron si quería otro o el dinero y decidí que quería el dinero.
Luego volví a casa y como moría de sueño, recordad que había dormido cinco horas, me fui pronto a la cama y decidí despertarme pronto para estudiar.





